«Primera jornada de sold out para celebrar 20 años de Leyendas del Rock»

Crónicas escritas por David, Pol e Isa M. Fotos de Crom y Xhuzz

CROM: Otra edición del Leyendas del Rock, especial porque era el XX aniversario. No quiero parecerme al abuelo cebolleta, pero quiero recordar que mi primer Leyendas del Rock como medio, con Dioses el Metal, que tantas cosas me ha hecho vivir, fue un 8 de agosto del 2013, y recuerdo que con Dünedain me quedé sin luz para las fotos, no digamos ya para Medina Azahara  y los Mojinos… Yo llevaba una vieja réflex y usaba un flash con difusor, cuando traté de usarlo, el personal de seguridad me dejó claro que no lo podía usar, y desde ese Leyendas, era raro el año que no añadía una mejora a mi equipo. Hoy llevo dos buenas cámaras y objetivos lo suficientemente luminosos para asegurarte que si no consigo buenas fotos es solo mi culpa.

El Leyendas siempre fue algo especial, desde que asistía como público, con los cambios de ubicaciones y hasta que se asentó en Villena, era distinto al rollo que Marcos Rubio, el CEO de esta historia, tenía con sus ediciones del Lorca Rock, porque en este festival veías bandas que se juntaban solo para tocar aquí, o traía a unos Ángeles del Infierno de México, cuando no tocaban en España años, o muchas otras míticas que no eran mainstream, no eran de masas, pero que muchos adorábamos, y no veías en otro tipo de festivales. Con el tiempo, el festival ha ido evolucionando, creo que está lejos de ese espíritu de los inicios, pero no queda otra si quieres público que apostar por otras bandas y géneros, ha habido Black, hubo años de Viking y estos últimos bastante Metal Core. ¿Pero sabes lo que no ha cambiado? El público. La gente del Leyendas es especial, ves tribus de todo tipo, atuendos, maquillaje… pero lo que nos distingue es el buen rollo, la educación, 0 peleas, puedes ver bandas importantes en las primeras filas, beber sin agobios en las barras, comer, descansar en el césped… Que sí, que pueden mejorar los aseos, los precios en barra se han disparado, la zona de prensa este año era más pequeña y sin sillas… Pero yo sigo reconociendo el festival que me cautivó hace tantos años, y en los ojos de gente veo esa ilusión por afrontar 40 horas de música en 4 días.

Este año ha sido especial para mi por varios motivos, fui operado de la cadera y hasta última hora no sabia si podría ir y, si lo hacia, en qué condiciones, pero como el dios Crom del que tomé prestado el nombre, no tuve más que algo del cansancio normal de la falta de entreno y algo de dolor… nada importante. Fue especial porque compartí casa con los mismos amigos de siempre, gracias eternas a todos y todas por ser únicos, dos de ellos me hicieron muy ameno el sueño con sus ronquidos, había riffs, auténticos solos y guturales, no sabría decir quién llegaba a los decibelios más altos jaja, pero durante el día lo compensaban acompañándome en las continuas peregrinaciones entre escenarios, sé que se me hubiera hecho mucho más duro sin ellos, gracias Ramón y César, no puede haber fotógrafos y compañeros mejores. Fue especial por reencontrarme con una familia que viene de Cataluña, y que dos de sus miembros son parte del staff de Dioses, mientras la tercera es la que da cohesión a toda la familia, cabeza y corazón, alguien tan entrañable como Judit, gracias amiga, David y Pol escriben pero qué harían sin tí. Fue especial porque vino mi hija Julia, a la que solo veía para darle agua, casi siempre en primera fila, pero que ha vivido con intensidad este festival en primera persona y por fin entiende por qué era tan importante para su padre. Y fue sobre todo especial porque lo viví con Isa M., no por primera vez pero sí en este XX aniversario como mejor amiga, más que eso, familia, y también compañera porque vino como redactora y escribe parte de las crónicas que podéis leer a continuación, y que hacía un año en Dioses del Metal. Gracias a la organización por confiar en nuestro trabajo y acreditarnos por vez primera a un fotógrafo y dos redactores, espero que no os defraudemos. Aquí van las crónicas del primer día.

TAILGUNNER (Por Isa)

Los encargados de inaugurar el festival fueron los británicos Tailgunner, con la difícil tarea de abrir nada menos que el XX aniversario del Leyendas del Rock. Ya los había visto a principios de año y su directo me sorprendió muy gratamente, así que había ganas de reencontrarse con ellos en un escenario como el Leyendas del Rock. Y la espera mereció la pena: los británicos volvieron a desplegar ese heavy metal clásico de marcada inspiración ochentera, con una actitud desbordante y una imagen que parece sacada directamente de la NWOBHM.

Con Craig Cairns al frente, Zach Salvini a la guitarra, Eddie Mariotti a la batería y el resto de la formación defendiendo un repertorio que ya empieza a ganar peso, Tailgunner salió a por todas desde el primer minuto. Además, el propio escenario y el ambiente de primera hora no fueron un obstáculo para que la banda consiguiera meterse rápidamente al público en el bolsillo. El llamativo pie de micro con el logo del grupo volvió a ser uno de los detalles más reconocibles de su puesta en escena.

El repertorio combinó temas de su debut Guns for Hire con buena presencia de Midnight Blitz, su segundo trabajo, comenzando con el propio tema que da nombre al disco para continuar con temas como «White Death», «Shadows of War», «Tears in Rain», «Crashdive» o «War in Heaven». La banda mantuvo en todo momento un ritmo muy alto, alternando la velocidad y agresividad del heavy metal tradicional con esos estribillos melódicos que hacen que sus canciones entren rápidamente.

La parte final llegó con «Barren Lands and Seas of Red», «Eulogy» y «Guns for Hire», dejando una sensación muy positiva entre quienes se acercaron desde primera hora. Puede que Tailgunner todavía tenga mucho camino por recorrer, pero actuaciones como esta confirman que tienen actitud, canciones y, sobre todo, un directo capaz de defenderlas. Viéndolos crecer concierto tras concierto, cada vez resulta más fácil pensar que estamos ante una de las bandas llamadas a recoger el testigo del heavy metal clásico en los próximos años.

THUNDERMOTHER (Por Isa)

Aunque ya eran conocidas en el festival, esta fue la primera vez que Thundermother se presentaba en Leyendas del Rock con su alineación renovada, siempre capitaneada por la guitarrista Filippa Nässil, pilar fundamental del grupo. Junto a ella, la vocalista Linnéa Vikström, la bajista Majsan Lindberg y la batería Joan Massing saltaron al escenario derrochando energía y headbanging desde el primer minuto, apostando por una escenografía sobria centrada en su propio logo.  El arranque del espectáculo, con temas como “Thunderous”, “Loud and Free” y “The Road Is Ours”, sirvió como toma de contacto para un grupo que necesitó algo de tiempo para engranar del todo. Canciones como “Take the Power” y “Can’t Put Out the Fire” sonaron un tanto apresuradas en los primeros compases, coincidiendo con una ecualización de sonido que aún requería ciertos retoque técnicos. Sin embargo, en cuanto los técnicos ajustaron los controles, la banda sacó a relucir su verdadero nivel. En ese momento brilló con fuerza Linnéa, quien no solo ejerció como una vocalista líder con un gran dominio del escenario, sino que en varios pasajes se encargó también de reforzar el sonido con la guitarra rítmica.

El punto de inflexión llegó a partir de “I Don’t Know You” y, muy especialmente, con “I Left My Licence in the Future”, momento en el que el concierto subió notablemente de nivel. Fue ahí donde quedó clara una de las mayores fortalezas de esta nueva etapa: Thundermother posee una identidad bien definida y ya no necesita que la comparen constantemente con AC/DC. Aunque es evidente la influencia del rock clásico en su propuesta, composiciones como “Dog From Hell” o “Whatever” confirmaron que las suecas son capaces de alejarse de los tópicos habituales para defender un repertorio personal y reconocible.Durante toda la actuación,  Majsan Lindberg derrochó garra y carisma con el bajo, mientras que Joan Massing, encaramada en su tarima, se encargó de marcar una base de ritmo firme y muy efectiva en vivo. En el extremo opuesto del escenario, Filippa Nässil disfrutó al máximo de cada instante, adueñándose de las tablas y reservándose momentos de gran lucimiento a las seis cuerdas, como el que protagonizó durante la interpretación de “Speaking of the Devil”.

La sintonía con los asistentes fue creciendo de forma constante a medida que desgranaban el repertorio. Durante la velada no faltaron pequeños homenajes a grandes leyendas del género como Black Sabbath o Iron Maiden, justo antes de que Filippa se regalase un vistoso solo de guitarra. La recta final del show elevó al máximo el entusiasmo de la gente gracias a “Hellevator” y, sobre todo, a “Driving in Style”, una pieza idónea para desatar la fiesta.

KILLUS (Por Pol)
Eran cerca de las seis y media de la tarde cuando en el escenario New Rock nos llamaban a la acción los castellonenses Killus. Una banda nacional con una propuesta muy personal de metal industrial con las caras pintadas y que ya cuentan con solera en el panorama patrio. Arrancaban el show de forma arrolladora con Skeletons of Society y Ascending Antichrist. El público demostraba un gran apoyo a la banda y estos respondían dejando todo sobre la tarima del New Rock.
Continuaban con Man-Made Tragedy y The New Fucking Dance, este segundo con un ritmo que invita a moverse y que creó una atmósfera muy buena entre los asistentes. Seguíamos con Déjà Vu su último single en colaboración con SUN agrupación francesa. Seguidamente caían una tras otra White Lines y Burning Out. Tenían completamente a su merced a los allí presentes y aprovecharon para dar otro golpe con Paralyzed de su disco de 2023 Grøtesk y que es brutal en directo.
Nos quedábamos en este mismo disco para escuchar Hypocrisy, para mí, la mejor de este trabajo. Ahora era el momento de revisitar clásicos de la banda el primero Feel The Monster y Ultrazombies en su versión regrabada. El cierre final de la tarde fue la versión de ABBA de Gimme! Gimme! Gimme!, que es uno de sus grandes hits. Aquí ya la emoción se salió de control con todo el público cantando y bailando al ritmo de esta cover tan brutal. Gran concierto, en mi caso era la primera vez que los veía y me sorprendieron mucho para bien y ya estoy deseando poder cantar y saltar con ellos otra vez.

ORBIT CULTURE (Por Pol)
Era el momento de disfrutar de una de las sensaciones del panorama europeo en el último tiempo, Orbit Culture. Una banda que no viene a inventar la rueda, pero sí a demostrar que en Suecia sigue habiendo espacio para más Death melódico y del muy bueno.
Ya nos dejaban claro lo que veríamos al arrancar con Death Above Life y The Storm, dos temas de su celebrado último trabajo, también llamado como el primero de los mencionados. Ya se notaba que son una apisonadora en directo, un inicio espectacular. No salíamos de este disco para escuchar The Tales of War y seguían deslumbrando a un público que estaba loco con ellos. Ahora era el turno de viajar algo más atrás en el tiempo para North Star of Nija, un tema más clásico de la banda y uno de los favoritos del público.
Ahora íbamos a su disco del año 2023, Descent, para disfrutar de From the Inside. Me gustaría destacar las sinergias dentro de la banda y cómo las guitarras de Niklas Karlsson y Richard Hansson y el bajo de Fredrik Lennartsson se combinan creando un sonido increíble. Juntos daban una sensación de furia y caos controlados, generando una atmósfera de potencia y brutalidad. Lo siguiente en sonar sería Bloodhound, otro tema de Death Above Life. Seguían con el público completamente controlado y entregado a ellos. Tras esto, sonó una de las canciones más celebradas, el clásico Rasen. Un tema que presentaban como regalo para los fans más veteranos de la banda y que cuenta con un sonido mucho más seco y menos melódico que el resto del set. Llegaba la parte final del show con While We Serve y el gran single de su último álbum, Hydra. El broche definitivo a un concierto excelso sería Vultures of North, el gran himno de la banda. En general, concierto espectacular de una banda que ha venido arrasando y que está teniendo el ascenso meteórico que merece por su gran calidad musical y su desempeño en directo.

HADADANZA (Por Isa)

Por tercera vez, Hadadanza regresaba al Leyendas del Rock, y lo hacía en una jornada muy especial: la del XX aniversario del festival. Los alicantinos volvieron a convertir el escenario New Rock en un pequeño rincón de fantasía, demostrando que su folk metal funciona especialmente bien cuando tiene delante a un público dispuesto a dejarse llevar.

Con “Intro Ritualis” arrancó un espectáculo marcado por la interacción constante, los bailes y una puesta en escena muy dinámica. Andrea volvió a tener un papel fundamental en el desarrollo del concierto, moviéndose continuamente por el escenario y mezclándose en distintos momentos con el público. La banda tampoco se olvidó de quienes ya conocen su repertorio, recorriendo canciones como “¡Corred insensatos!”, “Derry Dol!”, “Mor Diana”, “La Montaña Solitaria”, “El Brebaje” o “Bertie Bott”. Los temas de inspiración fantástica encontraron rápidamente respuesta entre un público que convirtió la carpa en una auténtica fiesta.

Hadadanza afrontaba además esta tercera visita al Leyendas del Rock con algunas circunstancias que hacían todavía más meritorio lo que estaba sucediendo sobre el escenario. Victoria, su vocalista, llegaba al festival arrastrando una lesión importante, mientras que Jotas tampoco estaba precisamente en las mejores condiciones después del enorme esfuerzo realizado con su reto Guinness. El guitarrista se había propuesto alcanzar las 114 horas tocando la guitarra de manera ininterrumpida, pero tuvo que detenerse al llegar a las 60 horas, antes de su actuación en el festival. Aunque no pudo completar el desafío inicial, el esfuerzo dio lugar a un nuevo reto: un récord nacido del propio festival y de la experiencia acumulada durante esas horas. 

El repertorio fue avanzando entre melodías folk, estribillos compartidos y una constante complicidad con el público hasta desembocar en “Una aventura inesperada” y, como no podía ser de otra manera, “Festival Trovador”. Hadadanza volvió a demostrar que su mayor virtud quizá sea precisamente esa capacidad para conseguir que durante unos minutos todo el mundo se olvide del cansancio, del calor y de las horas acumuladas y simplemente se dedique a disfrutar. Una tercera visita al Leyendas que volvió a dejar claro que Hadadanza tiene una fórmula propia: fantasía, folk, teatralidad y muchas ganas de pasarlo bien. Y en un festival como este, conseguir que una carpa entera sonría y baile ya es todo un triunfo.

BLACK LABEL SOCIETY (Por David)
Muchas, muchísimas ganas tenía de ver en vivo a la banda de Zakk Wylde, Black Label Society, y la verdad es que no defraudó, ni mucho menos. Para mí, se coronó como una de las mejores actuaciones de la XX edición del Leyendas del Rock. Mientras esperábamos a que saliera a escena el bueno de Zakk and company, el exguitarrista de Ozzy salió ataviado con una máscara y con unos muñequitos para saludar, momento bastante gracioso. Poco después volvió a salir a saludar y atacar con Funeral Bell. Aquí ya salió completamente desatado, volviéndose loco con su guitarra, nada que ver con el Zakk de Pantera, que está bastante más cohibido, dejando lucirse a los miembros originales.
Seguíamos con Name in Blood, más machacona aún que la anterior y con toda la banda corriendo de un lado para otro, a destacar el guitarrista que acompaña a Zakk, Dario Lorina, todo un descubrimiento. Destroy & Conquer nos puso a todos a saltar con ese riff tan Sabbath que tiene este tema. A Love Unreal bajaría un poco el ritmo antes de hacer que nos volviéramos locos con Heart of Darkness. Ya es un clásico de la banda y en directo suena atronadora.
Llegaba el momento más esperado, a la vez que sorpresivo, con la versión de No More Tears de su gran amigo y compañero, el ya fallecido Ozzy Osbourne, momento lacrimógeno para muchos de los que estábamos allí, inolvidable escuchar este tema en directo con el guitarrista que grabó esa obra maestra de nuestra música. Era hora de relajarnos un poco antes de la traca final con The Blessed Hellride, tema acústico majestuosamente interpretado por una banda con una calidad musical impresionante. Aquí me gustaría destacar al bajista John DeServio, espectacular.
Volvíamos a la caña con Set You Free y Fire It Up. Después de esto nadie podría decir que estábamos ante una sombra del pasado, sino de alguien que está más vivo que nunca y su Hard & Heavy nos volará la cabeza durante mucho tiempo. Y llegaba el final, y fue de otra dimensión. Primero Suicide Messiah, con los dos guitarristas tocando con su instrumento detrás de la cabeza y un solo a cuatro manos, ¡impresionante!
Para acabar, Stillborn, con imágenes de Ozzy Osbourne de joven de fondo en la pantalla y con todos tarareando su estribillo, esto es un corte muy Ozzy y se notaba, tampoco lo esconde. Acabaron con el riff del tema Black Sabbath para decir un hasta pronto. Lo mejor de todo es que en abril lo volveremos a ver abriendo para Megadeth en su gira de despedida. ¿Te lo piensas perder? Porque quien escribe estas líneas, desde luego, no.

SAVATAGE (Por David)
Llevaba un año entero esperando este momento. Savatage reunidos después de más de 20 años para hacer una gira con sus mayores éxitos. Sí que es verdad que ya no está Jon Oliva, que por problemas de enfermedad no puede participar en la reunión, pero es la sombra que está detrás de todo. Mi sueño se cumplió el año pasado en el Barcelona Rock Fest, por fin, desde aquel Rock Machina 2002 iba a volver a disfrutar de Chris Caffery, Jeff Plate, Johnny Lee Middleton y compañía en vivo.
Eran las 21:20 de la noche en punto cuando se apagaban las luces y salía en las pantallas un vídeo de presentación. De repente, empezó la introducción de Morphine Child, un trozo de este temazo que para la próxima gira esperemos que la toquen entera. Y de repente, Dead Winter Dead, puro Heavy Metal para abrir una velada que sería inolvidable. La locura se desató entre los fans con Jesus Saves, con todo el público dejándose la voz en el estribillo. Llegaba una de las sorpresas del setlist con Taunting Cobras, tema que abre su maravilloso Handful of Rain, puños en alto siguiendo cada uno de los acordes del corte.
Nos llevaban de viaje a navegar por otros mundos con la majestuosidad de The Wake of Magellan. La carne de gallina, un momento emocionante empalmando con el siguiente. Llegaban dos clásicos de los 80 consecutivos para hacernos dejarnos la voz y el cuello, de paso también: Strange Wings y el himno Sirens, un tema marca de la casa. Lights Out fue otra de las grandes sorpresas de este setlist, clásico de la época Zak Stevens, que por cierto está increíble de voz. A partir de lo que viene ahora, el recinto de Villena se tiñó de una atmósfera mágica. Empezamos con la maravillosa Handful of Rain. Sonaba impresionante y Zak lo bordó durante todo el tema. Y qué decir del dúo de guitarras Caffery-Pitrelli, espectaculares: llevaron la canción a otra dimensión. Y si encima la empalman con Chance, qué más podríamos pedir.
Durante la interpretación del tema iban surgiendo banderas de distintas regiones de todo el mundo para mostrar cómo todos merecemos una oportunidad. Hay que ver lo que estaba surgiendo en el escenario para ir entendiéndolo. El cambio que va teniendo Chance en directo es increíble, y cuando se ponen a cantar a tres o cuatro voces es para enmarcar, para mí, de lo mejor del show. Y acabando con una bandera española gigantesca en las pantallas, para quitarse el sombrero.
Y llegaba Believe. Lo que sentí durante esta canción no se puede explicar con palabras. Solo puedo decir que acabé llorando abrazado a otros desconocidos igual de emocionados. Este tema iba acompañado por un vídeo en el que Jon Oliva cantaba parte de la canción y que daba paso a Zak y compañía en directo.
En el solo de guitarra, en las pantallas, imágenes de Criss Oliva recordando su paso por la banda. Unas imágenes que llevan a la nostalgia y a imaginar todo lo que podría haber llegado a ser, una pena muy grande. En conjunto esto se convirtió en un momento que no podré olvidar jamás.
Y después de esto ¿Qué más nos podían regalar para que no se nos fuera la emoción? Aquí va la respuesta: Gutter Ballet, qué voy a decir, sin comentarios, todos saltando, cantando… Edge of Thorns fue la siguiente en sonar, puños en alto y cabezas en movimiento para acompañar esta maravilla. Y si queréis heavy metal ochentero, eso es lo que nos tenían preparado para el final. Primero, Power of the Night, y para acabar, su gran himno Hall of the Mountain King, con un Zak sobresaliente y dejándose la voz en el estribillo final. Yo también lo hice y estuve afónico tres días, jejeje.
Las sensaciones que viví en Villena nada tuvieron que ver con lo vivido en Barcelona un año atrás. El público estaba mucho más entregado y se notaba que era una de las bandas por las cuales se hizo sold out, el único día de todo el Leyendas 2026 en conseguirlo.
En conclusión, mi familia y yo llevamos asistiendo al Leyendas del Rock desde el primero que se hizo en Villena en el 2013, o sea que no es la primera vez que estamos aquí. Pero qué puedo decir yo, si Savatage siempre ha sido una de mis bandas favoritas y, en mi opinión, no tienen nada que envidiar a las mejores bandas del planeta.

CHAINED SAINT (Por David)
Llegaba el momento de los thrashers de Florida, Chained Saint, un grupo de chavales de entre 19 y 20 años que comienzan con todas las ganas del mundo, pero claro, están muy verdes aún. Eso sí, les auguro un gran futuro, lo tienen todo para crecer musicalmente y así es la manera correcta, presentando su música por todas partes del mundo. Al comienzo se les veía híper nerviosos, entre otras cosas porque no había mucha gente en el escenario New Rock. Poco a poco la cosa se fue animando y consiguieron que bastante gente se acercara a verlos.
Comenzaron con Corrupt to the Core, que fue una buena primera toma de contacto para después atacar con Stronger Than Stone y 1000 Tons. A mí, la verdad, que estos temas me recuerdan mucho a Testament, se nota que han mamado mucho de la banda de Chuck Billy.
Su vocalista Sean Sterling es un portento a la voz y maneras no le faltan, iba saltando e intentando animar a los presentes constantemente. Su guitarrista Ethan Kahn, no nos vamos a engañar, no es ningún portento del instrumento, pero aun así cumplió su función. Eso sí, para un futuro esta banda necesita un segundo guitarrista como el comer.
Luego estaba Sebastian De Avila al bajo, que por curiosidad llevaba una camiseta de la selección española del Mundial de Estados Unidos de ¡1994! Y lo que sonó muy mal, no sé si fue por su culpa o un tema de producción, fue la batería de Cameron Cottrell, que sonaba a lata por momentos, bastante molesta.
Uncrowned, Dark Side of the Cross, Free Reign, Prize 2 Fall y el final con Animosity y Savage Skin demostraron que son una banda muy a tener en cuenta en un futuro. No fue un mal concierto, pero le faltaba chicha y tablas. Esperemos dos o tres años para que vuelvan, hoy en día aún les queda mucho por ofrecernos. Tienen la juventud y las tablas, el tiempo dirá si han nacido para esto.

SLAUGHTER TO PREVAIL (Por Pol)
Era la hora del cabeza de cartel del día, la gran sensación del Deathcore moderno, Slaughter to Prevail. Los rusos llegaban con la vitola de ser una de las bandas más potentes en el panorama del metal moderno. Cuentan con una propuesta impresionante de ver entre las máscaras y su igualmente carismático y polémico vocalista Alex Terrible.
Se encendían las luces del escenario y en vez de salir la banda nos encontrábamos una canción de hard techno acompañando a un oso gigante que llevan en el escenario. Se acababa abruptamente para que aparecieran con todo con Bonebreaker, tema de su disco Kostolom, y con el que ya enseñaban sus cartas para el resto de la noche. Potencia desmedida y sin control. Para el segundo tema Alex ya se quitaba la máscara y soltaba uno de sus característicos gruñidos para atacar con Banditos. A partir de aquí empezaba el espectáculo de fuegos desde todas partes. Sin pausa caía Russian Grizzly in America, uno de los videoclips de su último trabajo. Tras este la canción con que yo los conocí y con la que se hicieron virales, Viking. Para esta siempre hace una cosa especial: pide silencio al público y grita sin micrófono para que le escuche todo el festival. Anteriormente, se pegaba en la frente hasta hacerse sangre, me alegra saber que ha retirado esta práctica que le iba a costar unas cuantas neuronas. Seguidamente cayeron Babayka y la colaboración con el también polémico Ronnie Radke de Falling in Reverse, Imdead. El segundo, sobre todo, mucho más melódico y que hacen cantar al público dando algo especial a la actuación.
Seguíamos con Bratva, que nos presentaban diciendo que desde ese momento ya éramos su familia. Los presentes estábamos completamente a merced de una banda que estaba siendo absolutamente aplastante. Este fue el elegido para sacar a la palestra sus conocidos Wall of Death que son siempre espectaculares.
Empalmaban con otro clásico de la banda como Baba Yaga y Koschei con esto una nueva explosión de energía incontrolable. Sin descanso hacían un solo de batería que servía de introducción para Demolisher. Otro de los temas que más caracterizan a la banda y un imperdible en directo. Otro de esos en los que Alex se vuelve loco pegando unos berridos absolutamente atronadores que no dejan a nadie indiferente. La recta final se acercaba con dos temas de Grizzly su último disco. Primero Kid of Darkness y seguido Behelit. Aquí Alex recuperaba por segunda vez en toda la velada la máscara, dando una sensación aún más feral, si cabe. Aquí se iban del escenario agradeciendo al público español y diciendo que después de la pausa que se tomarán piensan volver.
La guinda del pastel fue cuando volvían al escenario para acabar con otro de los singles de Grizzly y de las canciones más potentes que tienen, Conflict. Fue una de las más celebradas de la noche. Vaya forma de finalizar por lo más alto. Concierto que es una demostración perfecta de lo que son los rusos. Una banda que basa su sonido y presentación en ser lo más potentes y destructivos posible. Cumplieron sin duda y me quitaron la espinita de la primera vez que los vi y no me gustaron mucho.

SEPULTURA (por Pol)
Venía el momento de las despedidas, la última vez de Sepultura en España, o así se anunció. Los brasileños con Derrick Green a la voz y los míticos Paulo Junior y Andreas Kisser como líderes absolutos llegaban a este Leyendas del Rock a despedirse de sus fans españoles.
Arrancaba el show con la que es, para mí, la mejor canción que han grabado nunca Sepultura. Desde el mítico Beneath The Remains, Inner Self. Ya desde este primer corte se notaba que era una ocasión muy especial.
Tras un clasicazo, venía el primero de los temas de su último trabajo, The Cloud of Unknowing, con el tema All Souls Rising. Sin descanso, nos devolvían a la época más celebrada de la banda con Desperate Cry. Inicio muy sólido de una banda que quería hacer de este show una celebración de carrera más que una despedida triste. Seguíamos con el tema más emblemático de la época de Green en Sepultura, Kairos. Muy cantada por los asistentes. Seguíamos en el tiempo reciente para visitar su disco Quadra y escuchar Means to an End.
Lo siguiente en sonar en la noche alicantina fue un himno del Thrash Metal como Attitude. Uno de esos que hace de Sepultura una de las bandas más emblemáticas del género. Empalmaban otra vez con su más reciente entrega, The Place. Muy llevado el balance entre temas clásicos y nuevos para mantener al público caliente.
Venía un momento curioso, por así decirlo. La instrumental Kaiowas fue la siguiente. Aparecieron muchos invitados a tocar los tambores mientras Andreas Kisser pintaba un cuadro «abstracto» por decirlo de alguna manera. Viajábamos al Arise ahora para disfrutar de Dead Embryonic Cells, otro tema súper cañero marca de la casa. Este lo empalmaron con la nueva balada de la banda, Beyond The Dream, que sirvió como calma antes de la tormenta.
Entramos en el momento fuerte del show. El primer cañonazo fue Territory. El público se volvía completamente loco. No salíamos del Chaos A.D. para que el siguiente fuera Refuse/Resist y la locura seguía ascendiendo de forma incontrolable. Seguían cayendo los clásicos, ahora Arise. Seguía la intensidad por todo lo alto con un Green desatado a las voces. El cierre definitivo de la noche lo darían empalmando Ratamahatta y Roots Bloody Roots. Con este final apoteósico se despedían de sus fans españoles con una gran actuación marcada, como siempre, por la falta de un segundo guitarrista que le dé verdadera contundencia a los temas. Aun así, concierto más que sólido y celebración de una carrera histórica.

PROM KINKS (Por Isa)

Los encargados de poner el broche final al escenario New Rock fueron Prom Kinks, y lo hicieron con una propuesta completamente diferente a todo lo que había pasado por allí durante la jornada. La banda madrileña, formada en 2022, mezcla metalcore, electrónica y mucho sentido del humor bajo la etiqueta de partycore, una combinación pensada para pasarlo bien.

Además, tenían una dificultad añadida: tocaban a la misma hora que Sepultura, uno de los grandes reclamos del miércoles. Aun así, quienes nos decidimos a acercarnos al New Rock nos encontramos con una auténtica fiesta. Con dos guitarras y sin bajista, Big Dan a la voz, Monxo y Chema (Wild C) a las guitarras y Zazo a la batería se encargaron de poner la música, mientras que el público hizo el resto.

El concierto tuvo mucho más de espectáculo que de simple actuación: un jugador de rugby hinchable sobre el escenario y multitud de flotadores. El crowdsurfing se convirtió en una constante y no era extraño ver a gente surcando la carpa subida a uno de los enormes flotadores mientras desde el escenario se animaba a seguir con la fiesta.

Los madrileños también contaron con la presencia de Otto, la nutria mascota de Prom Kinks. Su presencia terminó de redondear una puesta en escena tan absurda como original.

El repertorio repasó buena parte de su primer trabajo, Rookie Of The Year, publicado en 2024. Puede que enfrentarse a Sepultura no fuera precisamente el escenario más favorable para llenar una carpa, pero Prom Kinks no parecían demasiado preocupados por las comparaciones. Quienes eligieron quedarse en el New Rock disfrutaron de uno de los conciertos más gamberros y desenfadados de la jornada. 

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