«Godsmack conquista España y Arch Enemy corona una segunda jornada inolvidable»

Crónicas escritas por David, Pol e Isa M. Fotos de Crom y Xhuzz

CREEPER (Por Pol)

La primera banda en tocar en el escenario Doro Pesch en este jueves serían los ingleses Creeper. La banda de rock gótico entró casi dos meses antes del festival por la caída de Of Mice and Men, una banda que no tiene nada que ver estilísticamente con ellos. Igualmente había mucha expectación por ver una propuesta tan curiosa.

Cerca de las cinco de la tarde, los de Southampton aparecían en escena caracterizados como vampiros, como es costumbre en sus shows. Para este concierto solo contaron con temas de sus últimos discos conceptuales, Sanguivore y Sanguivore II: Mistress of Death.

Arrancaban con dos canciones del segundo de la duología, como Mistress of Death y Blood Magick (It’s a Ritual). De primeras ya se notaba el sonido tan característico de la banda, con atmósferas oscuras y voces y melodías completamente limpias, un estilo que recuerda a bandas como The Sisters of Mercy.

Tras el arranque, agradecían al público por estar allí pese al calor asfixiante de Villena y seguían con Lovers Led Astray y Headstones. Me gustaría destacar lo bien que sonaban en directo las guitarras de Lawrie Pattison y Ian Miles, que se complementaban muy bien.

Sin apenas descanso, llegaban tres temas más de la segunda parte de Sanguivore, con Prey for the Night, Razor Wire y The Crimson Bride. Aquí el protagonismo se lo robó la mezcla de voces del vocalista principal Will Gould y la teclista Hannah Greenwood, que daban un toque muy único al sonido de la banda.

Nos acercábamos al fin con Chapel Gates y Parasite, esta segunda una de las más cantadas por el público en toda la tarde. Se trata de una de las canciones más coreadas de su repertorio reciente, y se notó en la acogida. Pero la respuesta más atronadora de la tarde fue para el cierre con Cry to Heaven, su tema más reconocido.

Concierto muy divertido de ver con una banda curiosa e interesante a partes iguales. Sin duda uno de los descubrimientos de este Leyendas del Rock.

EKYRIAN (Isa)

El escenario New Rock acogió la descarga de los madrileños Ekyrian, quienes saltaron a las tablas con su característica estética bucanera y una nutrida formación de ocho músicos para ofrecer una mezcla muy festiva de folk metal y ritmos tradicionales. Aunque el horario no jugaba a su favor, la banda contó con un nutrido grupo de seguidores que se entregó desde el primer minuto. Arrancaron el concierto con su tema homónimo «Ekyrian», mostrando una gran cohesión sobre el escenario, donde las guitarras de Ibai y Fran convivían en perfecta armonía con el violín de Nuria, los vientos de Aitor y el teclado y acordeón de Miguel.

El concierto tuvo uno de sus momentos cumbre durante la interpretación de «Alza la vista», cuando buena el público acabó sentado en el suelo mientras remaba. Tras mantener la energía con «Valor», llegó el turno de una de sus piezas más queridas, «Kaguya», que fue recibida entre ovaciones. El grupo fue intercalando sus temas propios con sorpresas como su particular adaptación al folk del tema «Colores en el viento» de Mulán, que adaptaron a su estilo. La actuación continuó cogiendo fuerza con «Volverte a soñar», «La danza de los muertos» y «El Alquimista». Además, contaron con la colaboración especial de Marina Sweet, cantante de Xeria. Enfilando el tramo final con «El Rey Blanco» y «La balada de Wilfred el enano», los madrileños cerraron una actuación que dejó con ganas de más a todos los presentes.

EVO (Por Isa)

Por primera vez en la historia del Leyendas del Rock, los barceloneses Evo pisaban el festival para reivindicar un sonido que forma parte de los cimientos del heavy metal nacional. Veteranos y referentes de aquella escena que comenzó a crecer con fuerza en los años ochenta, llegaban a Villena con su propuesta de heavy metal clásico que forma parte de la memoria de varias generaciones y a mi parecer, los hace merecedores del título Leyendas del Rock.

El contexto no era sencillo. Su actuación quedaba encajada entre los conciertos de Godsmack y Arch Enemy, algo que se dejó notar en una asistencia bastante más reducida de lo habitual. A ello se sumó un problema todavía mayor: el sonido, especialmente al principio. Abrieron con “Malditos Bastardos” y continuaron con “Maloik”, tema inédito que formará parte de su próximo trabajo. Al frente, César volvió a demostrar que su incorporación en 2023 ha sido un acierto. El vocalista supo hacerse con el protagonismo y defender un repertorio que recuperó varios clásicos como “Rock & Roll Barcelona”, “Piso el Gas”. Junto a él, los veteranos Ramón Solà a la batería y Richard a la guitarra, acompañados por Pol Barja a la segunda guitarra y un bajista sustituto debido a la ausencia de Zippy, mantuvieron viva la esencia de la formación.

No fue el concierto más fácil para Evo, pero precisamente por eso tiene mérito que consiguieran darle la vuelta a una actuación que comenzó condicionada por el sonido y por una complicada posición dentro del horario. Con su repertorio, su experiencia y la actitud de unos músicos que conocen perfectamente el terreno que pisan, los catalanes reivindicaron en el Leyendas del Rock que el heavy metal de los ochenta todavía tiene mucho que decir.

MUSHROOMHEAD (Por Pol)

Desde Estados Unidos llegaba una banda pionera del Nu Metal y que fueron los precursores de bandas como Slipknot, al llevar máscaras muy reconocibles y tener un sonido casi industrial. Estamos hablando de Mushroomhead, un grupo surgido a principios de los noventa en Cleveland. Son una agrupación con muchísimos miembros pero que tan solo cuenta con un miembro original: el percusionista/tecladista Steve «Skinny» Felton.

Mushroomhead tienen varias particularidades que ya vimos desde los primeros temas, Eye to Eye y Fall in Line. Cuentan con dos percusionistas de agua que están todo el concierto aporreando unos tambores enormes mientras salta el agua. Además de esto, cuentan con dos vocalistas masculinos y una femenina, aparte de dos guitarristas, batería y bajo.

Para el tercer tema, Our Apologies (2 Tone), ya teníamos a los tres cantantes subidos a las vallas con el público. Mientras seguían allí, tocaron uno de los himnos recientes de la banda como Qwerty y los asistentes, ya espoleados por la banda, se volvían completamente locos dándolo todo.

Con ya todos, por fin, en el escenario sonaban dos clásicos de la banda como Sun Doesn’t Rise y Solitaire/Unraveling. Para este punto habíamos pasado de estar en un concierto a estar en una celebración del caos. En el escenario, la banda estaba en un éxtasis, solo superado por una multitud ida que les animaba a más.

Pasamos el ecuador del concierto y caían dos temas de su disco de 2020, A Wonderful Life, con The Heresy y Madness Within. Para estos uno de los cantantes, por la máscara no sé cuál, decidió hacer crowdsurfing por el público mientras cantaba. La cantante femenina, Jackie LaPonza, decidió hacer lo propio subida en la valla.

El público devolvía al cantante para que pudieran interpretar Seen It All y la instrumental Among the Crows, homenaje a Juego de Tronos, con la intro de When Doves Cry de Prince. Un momento musical que rompió un poco con la locura y dotó de más profundidad musical a un concierto que estaba siendo todo adrenalina.

Tras esto, acabaron con 12 Hundred y Born of Desire, para esta incorporaron trozos de Empty Spaces de Pink Floyd y War Pigs de Black Sabbath. Como no podía ser de otra manera se despidieron una vez más subidos a la valla con el público.

Uno de los conciertos más locos y llenos de energía que he vivido en mucho tiempo. Muchas ganas de poder volver a disfrutar de Mushroomhead en vivo. En disco no me parecen nada del otro mundo, pero verlos en directo es una experiencia absolutamente irrepetible.

ANEUMA (Por David)

Llegaba la hora de ir al escenario New Rock para presenciar la descarga de la banda de Death Metal con voz femenina Aneuma. Esta banda, además de una excelente vocalista, cuenta con unos músicos técnicos que no se quedan atrás.

Las 18:20 eran la hora fijada para la actuación del grupo liderado por Laura Alfonso, de lo mejor del género, que salió vestida como una Virgen María con su corona en la intro y empezó con Your Doom. Al comienzo la voz apenas se oía, pero al minuto más o menos de canción todo empezó a sonar como debía, y de esto hasta el final fue todo hacia arriba.

Ya con los problemas solucionados sonaron Fall Apart y Flesh and Bone, tema título de su último trabajo, y ya tenían al público en el bolsillo, justo donde ellos querían. Tras esto llegaba Chain Reaction, con la que nos hicieron cantar y saltar. Para seguidamente hacer que nos dejáramos el cuello con Break Out From Hell, de su disco de 2022, Climax.

Aunque hacía mucho calor, Aneuma nos hacía olvidar lo que estábamos pasando para hacernos disfrutar de puro Metal. Llegaba la sorpresa de la tarde al invitar a cantar junto a Laura a Hynphernia, cantante de Death & Legacy, un dueto espectacular, dos de las mejores cantantes del estilo juntas. El tema elegido fue Under the Spell, que en estudio es bueno pero que fue completamente elevado a una categoría diferente con este momento impresionante.

Después de esto todo ya solo quedaba poner la guinda al pastel, y eso fue lo que pasó, Guide Them To the Light, Light the Torch of Strength y el final con Violet cerraron de forma perfecta un concierto redondo. Después de esta actuación en un festival tan importante dan muchas ganas de estar atentos a los asturianos para ir a verles en cuanto sea posible.

LÁNDEVIR (Por David)

Después de la descarga de Aneuma, nos quedamos en el escenario New Rock para disfrutar de la banda de Folk Metal Lándevir. Se trata de un grupo ya veterano del festival, habiendo tocado en muchas ediciones, y que siempre son garantía de buena música y ambiente festivo. Para este concierto estuvieron acompañados por la violinista Sara Ember, de Ñu, que se ha unido a la banda para esta gira de su 25º aniversario. Esto le dio otra capa al sonido de principio a fin, dando un toque distinto al mezclarse con el sonido más metalero de la banda.

Tras una introducción con el tema Un Viaje en el Tiempo, comenzaba la descarga con Recuerdos y El Espíritu del Viento. La banda de Elda se ha ganado con el tiempo muchos fans y ya desde este punto se notaba que los suyos estaban ahí para celebrar con ellos. Seguíamos con dos clásicos del grupo, Deuda Eterna y Tu Voz, donde una vez más demostraron su localía al arrancar el aplauso de los allí congregados. Seguían con dos de mis temas favoritos de la banda como Creencias del Ayer y Nunca Dejes de Soñar. Ya para este punto nos tenían en el bolsillo, pero el concierto ganó muchos enteros con la aparición de Rosalía Sairem, de Therion, para interpretar la balada Amor Prohibido, que cantando los dos a dúo se convirtió en magia. Gracias a la presencia de Rosalía vimos cómo José Mancheño nos regaló su mejor momento del show, dejándose la voz para un momento impresionante.

Entrábamos en la recta final de la tarde con Leyendas del Medievo y El Mañana ya Vendrá. El escenario New Rock se convirtió en una fiesta para hacer de antesala del final del show con Las Mil y Una Noches, con la que por última vez nos conquistaron y nos dejaron con ganas de más. Es, sin duda, la mejor vez que les he visto y es la demostración de que están en un estado de forma espectacular. Vienen bastante por Villena, pero si van a estar así de bien, ojalá viniesen cada año al Leyendas, por mí encantado.

NORTHLANE: (Por Pol)

La siguiente banda en aparecer por los escenarios era una que tenía muchas ganas de ver, los australianos Northlane. Se trata de una banda de metalcore que en disco me parecen bastante interesantes. Por desgracia, en directo pierden todo el interés que me habían despertado.

Arrancaban y, ya de primeras, me chocaba que no contaban con bajista y que además uno de los guitarristas aparecía en chándal con unas gafas de sol y una mesa de efectos. Me dieron una sensación de estar ahí por cumplir y que no dieron nada de ellos mismos. Tocaron temas como Evian, Carbonized o Clockwork, que me gustan mucho, pero no los pude disfrutar. Eran completamente estáticos en el escenario y sin apenas interacción con el público. Tenían un buen sonido que arregla cosas, pero para escuchar música sin emoción me pongo un disco en Spotify.

Yo soy muy fan del metalcore y he visto muchas bandas que llevan efectos, pero no puedo evitar que me duela ver a un grupo que parece tan sintético. Cualquiera que haya escuchado a Northlane esperaría que llevaran bajo, teclado y dos guitarras además de la voz, y nada más lejos de la realidad. Para mí, la banda más decepcionante del festival. Si bien, obviamente, los guitarristas son muy buenos, que uno de ellos soltara la guitarra para poner efectos me pareció casi caricaturesco. Sí que me gustaría hablar en positivo de su vocalista, Marcus Bridge, que estuvo bastante bien, y del batería Nic Pettersen, que fue bastante notable.

DARK TRANQUILITY (Por Pol)

En este Leyendas del Rock hay un estilo que para mí ha sido el gran protagonista y es el Death Metal melódico, y aquí entran en escena unos de los pioneros del género, Dark Tranquillity. Después de un concierto más que decepcionante de Northlane, la banda liderada por Mikael Stanne fue como un chaleco salvavidas. Dark Tranquillity es una banda con un sonido propio muy definido y eso se iba a ver desde el inicio con The Wonders at Your Feet y Unforgivable. Dos temas marca de la casa con un Stanne que es una cosa impresionante en directo. Hay músicos que te hipnotizan con su sola presencia, y él es uno de ellos.

Seguíamos con un clásico como Cathode Ray Sunshine, con el que el público se volvía bastante loco, y no era para menos, porque estaban sonando de lujo. Sin descanso sonaba una de mis favoritas de la banda, Atoma, un tema mucho más melódico con mezcla de voces limpias y guturales. En directo se sintió impresionante. Tras esto, volvíamos un poco más atrás en el tiempo para disfrutar de Nothing to No One y Terminus (Where Death Is Most Alive). Aquí quiero hablar de la fuerza en directo que dan las dos guitarras de Johan Reinholdz y Peter Lyse Karmark, absolutamente impecables. Íbamos a su último trabajo, Endtime Signals, para disfrutar de la que, para mí, es la canción más redonda, Not Nothing. En este corte se siente como si el bajo retumbara en tu interior y la voz de Stanne te lleva a través de él en volandas. Tras visitar la parte más nueva de su trayectoria nos mandaban tres décadas hacia el pasado para disfrutar del clasicazo de la banda, Punish My Heaven, una de las más celebradas por el público. Volvíamos a la época reciente con Phantom Days, al ser un tema más nuevo, destaca más la musicalidad que la potencia de sus primeros trabajos y destaca mucho el teclado de Martin Brändström marcando el ritmo y la melodía.

El principio del fin llegaba con Lost to Apathy, con un estribillo absolutamente demoledor, y que, con el nivel de Stanne, es imposible que dejara a nadie frío. Proseguían con ThereIn y había una nueva explosión de energía del público. ¿Qué mejor manera de cerrar esta noche mágica que con Misery’s Crown? Un concierto a la altura de una banda mítica con una trayectoria intachable y uno de los sonidos más característicos y definitorios de su género.

INJECTOR (Por David)

Uno de los mejores conciertos que hubo en el New Rock Stage en este Leyendas del Rock 2026 fue sin duda el de los murcianos Injector, ¡impresionantes! Contaban con la ventaja de jugar cerca de casa y se notó que el público les conocía y les dio un chute más de confianza.

Desde el segundo cero salieron directamente a matar, nunca mejor dicho, con March to Kill, tema que abre su disco de 2020, Hunt of the Rawhead. Desde el primer segundo pudimos apreciar su gran sonido, que fue de lo mejor que pasó por este escenario en toda la edición. Se te metía dentro.

Seguíamos con Unborn Legions y Oppressive Force, con una intro del bajista, José Ángel «Mafi» Ayala, completamente espectacular, antes de dar paso al Thrash Metal puro que les caracteriza.

Para este punto el público estaba ya completamente entregado. Una locura total, circle pits a destajo, mientras en el escenario el grupo correspondía como mejor sabe hacerlo, con una intensidad desbordante.

La siguiente en caer, Utloa, es puro Injector, headbanging a saco. Tras esto quisieron hacer un regalo a los allí presentes con Hit the Lights de Metallica. Si había un cover que les venía como anillo al dedo era cualquiera del Kill ‘em All. El público ya aquí se había convertido en un auténtico hervidero.

El siguiente tema, Path of the Wrathgod, fue curiosamente el primero de su último disco y el más exitoso hasta la fecha, Endless Scorn. Gracias a este discazo y al desempeño y energía que tienen en directo no tardarán en estar en los carteles de los grandes festivales de Europa, si no tiempo al tiempo.

Warning Blast, de su último trabajo, fue la siguiente en caer, muy celebrado por el respetable, y acabamos definitivamente con Enemy of the Sun y Dreadnought Race. Dejaron a todos los presentes drenados de energía después de dejarlo todo con ellos.

A mí se me caía la baba directamente con lo que había disfrutado en este concierto, era la primera vez que los veía y os aseguro que no será la última. En España tenemos grandes bandas de Thrash en la actualidad como Angelus Apátrida o Crisix, a las que ya a la fuerza tenemos que sumar a Injector.

Eso sí, una cosa tengo que decir, que no trajeran merchan me sentó mal porque me hubiese comprado camiseta, vinilo y lo que hubiese hecho falta para apoyar a una banda que merece todo el reconocimiento que les podamos dar, en otra ocasión será…

GODSMACK (Por Pol)

Era la hora de que, después de más de 30 años de trayectoria, la banda estadounidense Godsmack por fin pisara tierras españolas. Una banda que marcó el Heavy Metal de los años 2000 y que fue un chute de nostalgia en vena.

Arrancaban con todo con When Legends Rise y You and I, dos temas más nuevos, pero que sirvieron para marcar lo que sería la velada: intensidad pura y fuerza a raudales. Sully Erna, el vocalista, estaba en un estado de forma excelso y tenía ya al público en sus manos.

Tras esto, sonaba Cryin’ Like a Bitch!!, con todo el público saltando y cantando. Sin parar, caía otro himno de la banda como Straight Out of Line, una de mis favoritas. Estaba todo el público entregado. Se notaba que se trataba de un concierto muy especial.

Seguidamente, otro clásico como Awake, la más celebrada hasta este punto. Aquí me gustaría destacar al guitarrista Sam Koltun, porque se marcó un solo espectacular en este tema. Seguían en esta primera época de la banda para incendiar al público con Surrender.

Para este punto, Erna nos agradecía el apoyo durante tantos años y pedía perdón por haber tardado tanto en llegar entre vítores del público. Esto lo empalmaban con 1000HP y Speak. Para este punto ya nos habían enseñado sus cartas del todo: guitarras afiladas, estribillos comerciales, contundencia, potencia y el bajo machacón del otro líder, Robbie Merrill.

El momento más esperado de la noche venía a continuación, nos llevaban a su disco homónimo y debut para su primer gran éxito, Voodoo. Aquí Villena explotó como un volcán en erupción, los circle pits se hacían más grandes y empezaban a pasar personas volando sobre las cabezas.

Tras algo tan grande, había que bajar un poco el ritmo, y lo hicieron con la batalla de los tambores, donde el cantante Sully Erna y el baterista Mike Mangini (ex-Dream Theater) pusieron una batería frente a otra e hicieron una especie de duelo de solos espectacular.

Volvían el resto de miembros a escena para la recta final, iniciada con Whatever, otro tema bastante celebrado y que devolvía el aire a un público más relajado. Esta relajación salía por la ventana con Bulletproof, ya con los pogos funcionando de nuevo a pleno rendimiento.

El final fue con el tema que les dio notoriedad al ser banda sonora de la película El Rey Escorpión, I Stand Alone. Un cierre a la altura de un concierto muy sólido, se despedían prometiendo volver pronto y dejando un gran sabor de boca.

ARCH ENEMY (Por Pol)

Desde su primera visita en 2014, Arch Enemy son asiduos al Leyendas del Rock y ya son clásicos del festival. Esta vez tenían dos retos principales, ser por primera vez cabezas de cartel y ver cómo se han sobrepuesto a la marcha de Alissa White-Gluz y su posterior sustitución por Lauren Hart. Muchas incógnitas que quedarían resueltas pronto.

Arrancaban con Yesterday Is Dead and Gone y The World Is Yours, dos temas que sirvieron sobre todo para tomar la temperatura de la nueva formación. Lauren Hart salía a un escenario principal de un festival de esta envergadura por primera vez, y se notaba, no por la voz, que estuvo impecable desde el primer segundo, sino por una cierta rigidez en el escenario, como si todavía no hubiera terminado de hacer suyo el sitio.

Sin descanso, con Ravenous y War Eternal el concierto empezaba a coger otra dimensión, dos de los mejores momentos de toda la noche. Aquí quiero pararme a hablar del apartado instrumental, que fue sobresaliente de principio a fin. Las guitarras de Michael Amott y Joey Concepcion fueron lo mejor de todo el show, una máquina perfectamente engrasada, y el bajo de Sharlee D’Angelo y la batería de Daniel Erlandsson no se quedaron atrás, sosteniendo todo el peso de la banda con una solidez brutal.

Tras esto, tocaba visitar su último disco, Blood Dynasty, con el propio tema homónimo y My Apocalypse. Tengo que ser sincero, Blood Dynasty me parece de largo el disco más flojo de la banda en mucho tiempo, y en directo, aunque cumple, se nota que no está al nivel del resto del repertorio. My Apocalypse, en cambio, fue un puñetazo directo de la época dorada de la banda, de los que se sienten en el pecho.

A continuación, el momento con más morbo llegaba con To the Last Breath, el primer tema que Lauren Hart estrena como compositora y voz principal de la banda, sin la sombra de Alissa detrás. Y aquí sí que hay buenas noticias, porque el single apunta maneras, con una frescura que Blood Dynasty no tenía, y que invita a pensar que lo mejor de esta nueva etapa está por llegar. Seguían con Under Black Flags We March, ya de vuelta a los clásicos.

Después tocaba The Eagle Flies Alone, otro de los temas más destacados del concierto, con el público entregado del todo, y Bury Me an Angel, un viaje hasta el disco debut de la banda, Black Earth, de 1996, que sonó sorprendentemente fresco pese a los casi treinta años que lleva encima.

Llegados a este punto, No Gods, No Masters y Dead Bury Their Dead eran el turno de los fans más veteranos, con menos tirón para el público generalista pero coreados con fuerza por los que llevan siguiendo a la banda desde hace años. Aquí, de nuevo, la sección rítmica se llevó buena parte del mérito, dando una base sólida sobre la que la banda podía permitirse tirar de repertorio menos evidente.

Con Blood on Your Hands y We Will Rise, seguían el repaso por la carrera de la banda, esta segunda otro de los temas más celebrados de la noche, con un estribillo que se cantó sin que nadie se callara.

Ya en la recta final, Snow Bound sirvió de puente instrumental antes de Nemesis, que cerraba el bloque de temas más destacados de la velada. Un cierre por todo lo alto que dejó clara la vigencia de la banda pese a los cambios recientes.

Por último, el concierto terminaba con Fields of Desolation, el instrumental de su disco debut, un cierre casi simbólico, uniendo su primer disco con su etapa más reciente. En conjunto, un concierto sólido, sostenido sobre todo por un apartado instrumental impecable. Lauren Hart cumplió con creces en lo vocal, y aunque todavía le falta un punto de confianza escénica que solo dan los años, To the Last Breath deja la sensación de que Arch Enemy tienen una nueva etapa prometedora por delante.


CELTIBEERIAN (Por Isa)

Celtibeerian vivió una jornada muy especial en el Leyendas del Rock. Después de su paso por la Plaza Mayor de Villena con un formato acústico, la banda regresó horas después al escenario New Rock para ofrecer su actuación eléctrica, marcada por la despedida de Sergio Garay y la presentación de su sustituto, Ángel Montañés.

Y no lo tenían fácil. Su concierto coincidía en horario con Arch Enemy, pero la carpa presentó una entrada más que notable. Varios problemas técnicos hicieron que el concierto se retrasara un poco, pero una vez solucionados los inconvenientes, Celtibeerian se olvidó de los contratiempos y se centró en lo importante. Gus al bajo y la voz, Dagda con los vientos y la gaita, Clara a la zanfona, Rubén tras la batería y las guitarras completaron una formación que recorrió buena parte de la historia del grupo. “The Wolf I Am”, “An Dro” y “Kladimoi” pusieron la parte más épica sobre la mesa, mientras que “Praise to the Vineyards”, “Old Nº7” y “Beerdrinkers of Duty” llevaron el concierto hacia ese ambiente de celebración que tan bien domina la banda.

La banda terminó por todo lo alto con “Looking for Beer”, mi favorita. Y no pude evitar acordarme de aquella vez que tocaron en Totana y no había ni una sola alma en todo el recinto que no estuviera dando botes con esta canción.

DARTAGNAN (Por Isa)

En cuanto terminó Celtibeerian, salí corriendo hacia el escenario principal. No quería perder ni un minuto de dArtagnan. Y es que aquí aparece una de las cosas que más me gustan de los festivales: descubrir bandas que no conocías, disfrutarlas por primera vez y que, un año después, regresen convertidas en una de esas actuaciones que esperas con ganas. Eso fue exactamente lo que me ocurrió con los alemanes en la pasada edición del Leyendas del Rock. No los conocía y salí completamente sorprendida de su concierto, así que volver a encontrármelos en este XX aniversario tenía un aliciente especial. Y, por suerte, volvieron a estar a la altura.

Benjamin Metzner, o simplemente “Benito” para el público español, tardó muy poco en hacerse con las riendas del concierto. El apodo, que él mismo recordó entre bromas, se convirtió en uno de los protagonistas de la noche y fue coreado por buena parte del recinto.

El sexteto alemán fue alternando sus canciones más potentes, como “Ruf der Freiheit”, “Feuer & Flamme” y “Tanz in den Mai”, con una puesta en escena mucho más elaborada que la de su primera visita. Proyecciones, humo y fuego acompañaron a una banda perfectamente compenetrada y con una facilidad enorme para conseguir que el público participe aunque no entienda una palabra de alemán.

El momento más íntimo llegó con “My Love’s In Germany”, interpretada por Benito mientras el recinto se llenaba de las luces de los teléfonos móviles. Poco después recuperaban toda la energía con “Holding Out For A Hero”, recordando a la gran Bonnie Tyler que nos había dejado apenas un mes antes.“Trink mein Freund” y “Was wollen wir trinken” hicieron bailar hasta a los propios músicos, mientras Ben organizaba un enorme círculo alrededor suyo y después hacía remar a todo el público sentado durante “Westwind”. Y todavía quedaba una de las grandes sorpresas: “Mosqueteros”, con Benito atreviéndose de nuevo con el español y provocando una de las mayores ovaciones de la actuación.

“C’est la Vie” y “Hey Brother” pusieron el punto final a un concierto que volvió a confirmar mi primera impresión del año pasado. Quizá esa sea una de las mejores cosas que puede ofrecer un festival: ir sin conocer a una banda, descubrirla casi por casualidad y regresar un año después corriendo para no perderte ni un minuto. Con dArtagnan me pasó exactamente eso. Y visto lo visto, espero que no sea la última vez.

 

Deja una respuesta