“Cuando los músicos se alinean”

Heavy Metal/Internacional

Escrita por Christian Darchéz

Menos mal que decidí esperar para reseñar el disco que hoy nos ocupa. Como seguramente sabrán, hace muy poco se supo la noticia de que el guitarrista y también productor sueco Andy LaRocque ha dejado de formar parte de la banda de King Diamond tras 40 años de ruta, y en su lugar el Rey Diamante se decantó por el guitarrista Gus G. (Firewind, ex-Ozzy Osbourne) como reemplazo. Un anuncio que no cayó para nada bien tanto en los fans como en los medios especializados, como si fuera que eligió a un guitarrista de Punk Rock o algo por el estilo. Tal vez la muy buena recepción que tuvo este debut de esta “superbanda” que comparte con el cantante noruego Nils K. Rue (Pagan’s Mind), el guitarrista americano Pete Blakk (Disaster/Peace), el bajista también americano Hal Patino (Disaster/Peace, Nordic Beast) y el veterano baterista sueco Mikkey Dee (King Diamond, Motörhead, Scorpions, entre otros), tanto en la prensa como en la comunidad metalera, tuvo algo que ver en su decisión de apartarse de la banda de toda su vida, como así también el nuevo escenario sonoro que le plantea. Quién sabe, a lo mejor estoy diciendo pelotudeces, pero la suspicacia está ahí. Finalmente me decidí por escucharlo y reseñarlo para corroborar si tantas loas están más que justificadas, y debo decir que, si bien no me encontré con la obra maestra que sorprendió tanto a los fans del metal como a la prensa especializada, se trata de un buen compendio de metal.

El debut del “supergrupo” (lo pongo entre comillas por todo lo que ello significa) multinacional que dieron por llamar Lex Legion está entre un 50 y 50 de lo que debería ser un supergrupo y lo que realmente termina siendo. Me explico: está la idea de músicos que se juntan para hacer algo totalmente distinto a lo que nos tienen acostumbrados (algo que no sucede muy a menudo) y la tendencia común de músicos que se juntan pero que terminan dirigiendo la propuesta musical hacia el legado del músico más reconocido del plantel. Por esta razón, el disco por un lado es un compendio de Heavy Metal moderno de sabor tradicional, potente y con mucha melodía, que los aparta de lo que suelen hacer con sus bandas, pero por un lado no logra destetarse del legado de King Diamond y es algo que se entiende, puesto que su guitarra líder es el artífice de dicho sonido que popularizó junto al cantante danés. Ojo, con esto no digo que el disco me haya parecido una mierda, de hecho, aun así es un disco potente y con mucho gancho, pero en ningún momento justifica el bombo que le han hecho. En cualquier caso, la entrada con la potente y machacosa Sleep Eternally, con las bases rítmicas conduciendo la canción y la gran labor de Rue adueñándose de la canción con su potente caudal vocal tanto en los tonos medios y agudos que ubican al tema en un metal más clásico, pasando por el medio tiempo firme y de machaque entrecortado de Gypsy’s Kiss, que no está nada mal, aunque los falsetes bajos y algunos duetos vocales más propios de “yasabenquién” limitan demasiado a Rue, y el comienzo de machaque riffeado a lo “The Candle” (“Fatal Portrait”, de 1986) en When the Stars Align amaga entre la copia y la identidad propia que le imprime Rue. Hay temas que por suerte justifican la idea del supergrupo, como lo es la casi Heavy/Power (I Am) The Resurrected, de estribillo efectivo y resultón, Lost Inside y su andar medio y amenazante, y las aceleraciones Power e intermitentes de la cambiante Dreams of Darkness son de las que mejor salen paradas, dado que Rue puede hacer uso de su arsenal vocal y no tener que imitar. El andar épico de Saviours y su halo melancólico se anota entre los momentos más destacados, pese a que los momentos acelerados estuvieron de más, y para el final llegan Life Eternal, que al principio amaga con entregar un tema veloz en toda regla, se queda apenas en ritmos repiqueteados y movidos, y el instrumental acústico y melódico Far Away, aunque no emociona, aprueba con lo justo y cierra de muy buenas maneras el disco.

La producción del disco a cargo del propio Andy LaRocque en sus Sonic Train Studios, junto con la asistencia de los miembros restantes del grupo, le dotó de ese sonido potente entre el clasicismo y el modernismo, logrando un muy buen balance, sobre todo en la mezcla. Aunque la portada no es muy inspirada que digamos. Ahora, hablando en términos artísticos, el disco encuentra sus mejores momentos cuando la banda transita carriles que poco tienen que ver con lo que hacen en sus propuestas madres, pese a que no se animaron a temas rápidos propiamente dichos, y es una lástima teniendo a un cantante de fuelle como lo es Rue y a una bestia de la batería como Dee, pero que, a mi parecer, retrocede un par de casilleros cuando se explora el legado de LaRocque con el Rey Diamante, puesto que Rue queda muy disminuido al tener que imitar; y no porque King Diamond cante mal, sino porque las canciones no dejan que tenga Rue brillo propio. Un promisorio debut de este supergrupo que seguramente dará que hablar en pasos futuros, si las respectivas agendas de sus bandas nuevamente se lo permiten.

Lex Legion

Nils K. Rue: voz
Pete Blakk: guitarra y teclados
Andy LaRocque: guitarra y teclados
Hal Patino: bajo
Mikkey Dee: batería

Tracklist

01 Sleep Eternally
02 Gypsy Tears
03 When the Stars Align
04 (I Am) The Resurrected
05 Lost Inside
06 Dreams of Darkness
07 Saviours
08 Life Eternal
09 Far Away

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