“La perfecta congregación de ideas”

La banda noruega lanzó el pasado 26 de mayo al mercado en España “The Congregation” después de dos años desde su anterior “Coal”. Quinto álbum de estudio si consideramos como su debut a “Aeolia” de 2006 o cuarto si consideramos como tal a “Tall Poppy Syndrome”, para lo cual existen varios puntos de vista por todo internet, aunque yo soy partidario de la segunda opción tal y como la banda dijo en su momento.

The Congregation” fue anunciado meses atrás por la banda como esa congregación de ideas propias usadas en “Bilateral” de 2011 y “Coal” de 2013. Y así ha sido, se pueden notar ambos discos en uno solo en el que las influencias han sido totalmente transformadas en estilo puramente propio, es el primer disco cien por cien Leprous.

Esta vez las composiciones han corrido a cargo de la voz cantante, Einar Solberg, el cual no sólo ha evolucionado en ese aspecto sino técnicamente, seguramente será elegido a final de año como uno de los mejores cantantes del año, otra vez. No dejamos de lado al resto de músicos, porque los dos guitarristas continúan el legado de “Coal” y sus ritmos cambiantes así como poco comunes acompañando al nuevo y joven batería Baard Kolstad en el que ha recaído uno de los papeles más complicados del disco. En los mandos de la producción ha servido el famoso Jens Bogren con el que de nuevo consiguen un sonido limpio tanto en los momentos lentos como en los más barulleros.

La duración del disco supera los setenta minutos dividido en doce temas, convirtiéndose en su lanzamiento más extenso hasta la fecha. Aun así no se hace pesado porque su variedad lo permite, es decir, hay canciones lentas, rápidas, largas, pero mezcladas de tal forma que en ningún momento se haga repetitivo o pesado. Los coros realizados por los guitarristas se notan más maduros y trabajados así como también el uso de guitarras de ocho cuerdas proporcionando un sonido global más grave al unísono con el convencional y clásico como pudimos ver en el avance de “The Price”.

La musicalidad de “Bilateral” se asoma a la ventana de “Third Law” en la que se mezcla con la voz de Solberg que, de forma muy limpia, muestra sus tonos más agudos. Es la más parecida al disco de 2011, así como un buen tema. El tema progresivo por definición llega de la forma más calmada con intro de sintetizadores que va dando paso a voz y guitarras hasta desencadenar en la parte final a toda velocidad con la voz agresiva y desesperada de Ihsahn, un verdadero temazo de siete minutos este “Rewind”, que convencerá completamente a todos los seguidores de la banda. La reminiscencia de “Foe” llega con “The Flood” porque su parte vocal es algo así como la continuación, solo que la música la componen las guitarras y bajo llevando un ritmo muy djent hasta la mitad al estilo Devin Townsend (en su Planet Of The Apes), desde el parón vocal es totalmente propio, en general, de los mejores del disco.

Bajamos la duración con “Triumphant” aunque aumentamos la complejidad en las partes de batería y volvemos a los orígenes vocales de “Tall Poppy Syndrome” de temas como “Passing”. Seguimos el recital del nuevo miembro en “Within My Fence”, un tema más “electrónico” por los sonidos de teclado usados. “Red” cambia de aires justo en la mitad de disco volviendo al estilo progresivo, a las guitarras de “Bilateral” y a un Solberg más desatado en los agudos, sin duda, el principal protagonista en todo el disco. De igual duración, “Slave” es una canción más melancólica, en su primera mitad lenta con las guitarras muy graves y en la segunda más rápida pero con una nueva intervención de Ihsahn. Muy bien elegido el título, desde luego.

Viajamos a la Luna con una nueva entrega marca de la casa en la que la mezcla de sus dos últimos discos es aspecto más notable. Las notas graves de guitarra y bajo se conjuntan con los teclados para ofrecer un bonito fondo a la voz de Einar. El estribillo es pegadizo y desde el principio anima a cantarlo. Así, “Moon” se convierte en una de las tres más largas del disco, con más de siete minutos. “Down” recuerda a “The Price” (primera del disco) en el riff de guitarra aunque deja paso a un estilo más ambiental hasta la mitad, porque luego cambia radicalmente como si se tratara de “Forced Entry”. Al final los coros juegan un buen papel en el acompañamiento del estribillo de Solberg.

Llegamos al final del disco, primero con una canción cuyo nombre dice mucho de cómo será. Sí, “Lower” es de corte lento en el que todo y cada una de las partes desempeña su papel con tal de acompañar la voz principal en cada momento. Este es oficialmente el final del disco, pero todavía falta “Pixel”, la última bala de la recámara que viene como bonus track. Esta canción me ha recordado mucho a “Painful Detour” sobre todo por la forma en que termina el disco. “The Congregation” ha llegado pisando fuerte y con la intención de no dejar títere con cabeza, tal y como muestran en su estrambótica portada. Un disco llamado a ser de los favoritos del año, al menos para mí sí lo será. ¡Gracias Leprous!

Nota: 8,8/10


Canciones

1. The Price

2. Third Law

3. Rewind

4. The Flood

5. Triumphant

6. Within My Fence

7. Red

8. Slave

9. Moon

10. Down

11. Lower

12. Pixel (bonus track)

 

Leprous

Tor Oddmund Suhrke – Guitarra y coros

Einar Solberg – Voz y teclados

Oystein Landsverk – Guitarra y coros

Baard Kolstad – Batería

 

Invitados

Simen Daniel Borven – Bajo

Ihsahn – Voz

 

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