
“El imperio italiano contraataca”
Reseña de Christian Dárchez
Debo confesar que, aunque nunca me consideré un fan de los italianos Lacuna Coil, siempre me resultó triste cómo la banda renunció a sus preceptos musicales de rock y metal gótico iniciados en «In a Reverie» (1999) y continuados en «Unleashed Memories» (2001), y que encontró su cenit creativo en el muy ganchero y exitoso «Comalies (2002)», disco que los catapultó a la escena mundial gracias a la imponente presencia de sus cantantes, Cristina Scabbia y Andrea Ferro. Lamentablemente, todo eso cambió cuando en su camino se cruzaron con Sharon Osbourne, quien, cumpliendo la función de Mefistófeles, les prometió una montaña de dinero y toda clase de lujos a su alcance, así como más presencia en el OzzFest. La banda terminó entrando como un caballo. Fruto de esa asociación y manejo llegó el soso y frío «Karmacode» (2006), un engendro pseudo-new metal más cercano a Evanescence que a ellos mismos, donde los cantantes Scabbia y Ferro lejos de conmover, parecían una pareja sentenciada de Operación Triunfo. Peor enfoque no pudieron haber tomado: ya había un Evanescence, ¡para qué queríamos a otro! A partir de ahí, los discos se fueron sucediendo en la misma línea: con el pulso de un cadáver, pero que sin duda les trajo resultados comerciales, como puestos altos en el Billboard, aunque con críticas bastante dispares, como sucedió con discos como «Shallow Life» (2009), «Dark Adrenaline» (2012), «Broken Crown Halo» (2014) y el decididamente soporífero «Delirium» (2016), disco con el cual terminaron colmando mi paciencia. Que se me entienda bien: nunca me va a molestar que una banda quiera dar el salto, porque en el fondo es el anhelo de todo músico: poder vivir de eso que tanto le gusta hacer. El problema fue cómo Lacuna Coil lo hicieron: renegando de la personalidad que tanto les había costado conseguir y con la cual ofrecían discos de calidad, para después solamente perseguir el dinero con productos mediocres. Basta con ver a los ucranianos Jinjer, que hoy ven los frutos de su arduo trabajo y no tuvieron la necesidad de modificar su propuesta. La cosa comenzó a cambiar tras la edición de «Black Anima» (2019), disco donde los italianos ya daban signos de querer emanciparse de ese new metal de quinta categoría en el cual exploraron mucho más la esencia de sus inicios. Mejor voy a hacer de cuenta de que la horrenda regrabación del clásico «Comalies» en 2022 nunca existió, y mejor voy a enfocarme en el flamante nuevo disco de los italianos Lacuna Coil, y ahí la cosa se pone aún mejor, puesto que estamos ante su disco más destacable en mucho tiempo.
Sleepless Empire, décimo disco de los italianos Lacuna Coil, termina diciendo todo lo que habían insinuado en el anterior Black Anima: la etapa pseudo-new metal ha terminado, y en su lugar nos encontramos con un disco de metal moderno, potente y melódico a partes iguales, que juega por momentos con el metal extremo y hasta el progresivo, y que a su vez rescata la esencia gótica que hasta hace 19 años estaba escondida en el baúl de los recuerdos. Y lo más importante aún: tanto Cristina Scabbia como Andrea Ferro vuelven a escucharse solventes, seguros y en su salsa. La cosa ya arranca bastante bien con el gótico extremo de The Siege, con Cristina dándolo todo dentro de su rango limitado, alcanzando notas muy altas, y Andrea dejando la vida en sus guturales. Luego pasamos por la violenta e intrincada Oxygen, que por momentos juega con el djent y tiene pocas concesiones, como en su estribillo melódico, y el gancho cadenciado de la muy movida Scarecrow, que cuenta con puntuales arranques de velocidad. Luego llega la muy gótica y potente Gravity, que cuenta con muy buenas teclas ambientales y un muy bonito estribillo, un tema 100% Lacuna Coil de esos que tanto se extrañaban. I Wish You Were Dead, aunque baja un poco el listón en cuanto a la potencia, gana a fuerza de gancho, que ahora se escucha más natural que nunca. La cosa se pone más violenta con la extrema y pegadiza Hosting the Shadow, con Randy Blythe de los americanos Lamb of God como voz invitada, y dejan a Cristina delinear un muy buen y conmovedor estribillo. El inicio climático y místico con Cristina cantando en latín de In Nomine Patris luego muta en un medio tiempo firme y machacón, con Cristina haciendo de las suyas y Andrea secundándola de manera casual, y cuenta con un bonito solo. Tan solo creo que la pifian un poco con la canción homónima del disco, que aunque tiene muy buenas intenciones, sobre todo con ese riff y bases amuralladas, es la que más recuerda a su etapa decadente, y eso le resta unos cuantos puntos. También está la muy experimental Sleep Paralysis, una cruza entre el progresivo y el extremo, que cuenta con otro buen solo de guitarra. Para el final llegan el medio tiempo repiqueteado de In the Mean Time, con Ash Costello de los americanos New Years Day, y el inicio casi arábigo vocal de Never Dawn, que luego cambia a bases inquietas con las teclas acompañando el ambiente, dando un muy buen cierre a un gran álbum de apenas 47 minutos de duración.
La producción, a cargo del bajista y tecladista Marco Coti Zelati, fue lo suficientemente inteligente para otorgarle el sustento ideal al enfoque elegido por el grupo, donde los diferentes arreglos resaltan pese al ambiente pesado del disco. Algo no muy fácil de conseguir. Tan solo la portada se quedó algo corta, pero creo que está muy en sintonía con el disco. Lacuna Coil logra así un gran disco que borra de un plumazo su etapa decadente, gracias a muy buenas y potentes canciones, al tiempo que exploran nuevamente sus raíces. Hace casi 10 años dije que había perdido la paciencia con ellos. Bueno, déjenme decirles que esta vez me hicieron arrepentir de mis dichos, y no tengo ningún drama en admitirlo. No soy tan duro y jodido después de todo, jejeje. Recomendado para los que busquen emociones potentes y pegadizas. ¡Así sí, Lacuna Coil, así sí!
¡MI PRIMER GRAN FAVORITO DEL AÑO! ¡GRACIAS, LACUNA COIL!

Lacuna Coil
Cristina Scabbia: voz
Andrea Ferro: voz
Daniele Salomone: guitarra
Marco Coti Zelati: bajo y teclados
Richard Meiz: batería
Canciones
The Siege
Oxygen
Scarecrow
Gravity
I Wish You Were Dead
Hosting the Shadow (feat. Randy Blythe of Lamb of God)
In Nomine Patris
Sleepless Empire
Sleep Paralysis
In the Mean Time (feat. Ash Costello of New Years Day)
Never Dawn

