«Una verdadera bomba de relojería.»

Crítica de Rockberto.

Sí, antes de que lo ponga alguien en comentarios, ya sé que el disco salió hace un año, más o menos. Pero se trata de deshacer una injusticia que estábamos cometiendo con no reseñar este discazo.

Como os imaginaréis por el comentario inicial de esta crónica y por la calificación que le otorgo (9 sobre 10), el disco me ha encantado. Y digo más, yo creo que no he disfrutado tanto con un disco nuevo desde hace unos años. 

Y es que esta banda alemana han conseguido empaquetar en un solo vinilo 12 canciones perfectas, sin resquicio alguno ni relleno, lo cual sólo les es reservados a los grandes compositores.

Se trata del 8º disco de su carrera, por lo que no son uno novatos, ya saben el suelo que pisan, y se nota. 

Con unas melodías cuidadísimas, cada canción es un single potencial y se hace acreedora de ello. Han elegido un par de temas para promocionar el álbum, pero hay algunas que merecerían ese mismo honor incluso más que las elegidas.

Vayamos, pues, con lo que contiene el disco. Se abre con un tema cañero titulado como el propio álbum que es una maravilla por su velocidad y que en concierto debe ser super disfrutable porque tiene un estribillos muy coreable.

«My monster» es un medio tiempo cañero con un estribillo y unos coros alucinantes en los que Johannes «Hannes» Braun se luce sobre manera, secundado durante todo el disco con los coros excepcionales de Anne Brunner y Biily King que le dan un aire espectacular al conjunto.

«Raise your glass» es otro tema hard rockero cañero también y con un estribillo (again) infeccioso donde los haya.

Unos teclados nos introducen en uno de los singles elegidos para el álbum, la impresionante «Queen of the night», con una interpretación realmente buena de toda la banda y unas guitarras increíbles de Ande Braun y Jim Müller.

«The devil is a woman» sigue la pauta marcada por «Raise your glass», hard rock clásico con toques modernos muy recomendable. 

No sería justo a estas alturas dejar de mencionar a la sección rítmica formada por Steffen Haile al bajo y Sebastian Berg a la batería, impresionantes en su función importante como cualquier otra.

El último corte de la cara A destaca sobre manera junto con la canción que abre el álbum. Se trata de «The best is yet to com», cuyo comienzo es una preciosidad y que tiene un desarrollo increíble en toda su duración. Una maravilla de tema.

Algo más tranquila empieza la cara B con «I do it my way» con unas guitarras rítmicas preciosas y la voz sobre ellas de Hannes para dar paso a un desarrollo in crescendo precioso que se repite a lo largo del tema.

«More is more» nos devuelve la contundencia al inicio del mismo y en el estribillo y sus guitarras iniciales me recuerdan a las de «Bad medicine» de Bon Jovi. 

Y ahora hay que ponerse de pie. «Iconic» me parece la pieza menos previsible del disco, pero entre las 3 ó 4 mejores. Con un inicio guitarrero rítmico muy destacable y la voz de Hannes asincopada nos introduce en la parte más destacable del disco (en mi modesta opinión): Su estribillo, en el que en la segunda parte del mismo hay un crescendo de voz que me cautiva. Otra maravilla más.

Con un aire mucho más fluido que la anterior, «Learn to fly» vuelve a demostrar que las ideas en esta banda son inagotables en este momento.

«When the lights go out» continúa la tendencia general del álbum en cuanto a cadencia y calidad.

Para cerrar el disco han dejado el medio tiempo (semi balada) «Not a wise man» que es el perfecto colofón a un disco colosal que les coloca entre mis bandas preferidas del momento.

Y os preguntaréis: Si estás tan entusiasmado, ¿por qué no le das un 10? Pues porque aunque la producción es buena (corre también a cargo de Hannes) suena un pelín sucia, no sé si a drede o no. No sé si es problema de compresión o de qué porque no soy (ni de lejos) experto en esto, pero algo hay ahí que yo creo que se podría mejorar.

A partir de ahora uno de mis discos imprescindibles.

Calificación: 9/10.

 

Deja una respuesta