“Un disco directo, demostrando perfectamente lo que quieren hacer y lo bien que lo saben hacer”

Symphonic/Power Metal – Italia

Crítica escrita por Allvardr

Reborn in Aesthetics es el primer disco de ésta agrupación italiana, fundada hace unos cuatro años a raíz de la desaparición del la banda previa del guitarrista Matteo Venzano, Keeper of Time, y la llegada de nuevos músicos. Tras varios años de cambios en la formación, en el año 2017 consiguen formar una grupo estable y se lanzan a grabar su primer disco, no obstante, el batería Daniele Barbarossa abandona la banda tras la grabación y pasa a ser sustituido por Tiziana Cotella.

Reborn in Aesthetics se trata de un disco muy compacto, donde se muestran claras las influencias de la banda, con una base orquestal muy elaborada y unos riffs pesados y una voz principal femenina con ciertos toques líricos por parte de Chiara Manese, que sin duda nos recordará a grupos como Epica o Nightwish.

El disco empieza con una intro titulada Reborn unto Aestheticism. Se trata de una introducción breve, apenas un minuto, en la que destacan la percusión y la combinación de cuerdas y vientos, acompañados de un coro de toque religioso o celestial. Una introducción breve, pero que deja claro por donde van a ir los tiros…

Introducción que deja paso a la segunda canción, titulada Fascination of the Elements, aunque la unión entre ambas canciones es tan perfecta que podrían ser confundidas con un solo tema. La entrada de las guitarras, bajo y batería es muy potente, no obstante, pasan a un ritmo más ligero, perdiendo protagonismo, para dejárselo a la voz. Una voz limpia preciosa, acompañada de coros en los momentos álgidos con toques líricos e instrumentos de viento. Un buen tema de salida.

El tercer tema lleva por nombre And then there was Pain. Un tema que empieza con un sintetizador muy clásico de éste género y un ritmo relativamente similar a lo que estamos acostumbrados en este tipo de grupos, un tema, en principio carente de la agresividad del anterior, no obstante Barbarossa ha sabido muy bien donde hace falta un doble pedal y donde no. Una canción completada con un buen solo efectuado por Andy Capellari.

Hellborn Lust es el cuarto tema. El tema empieza rápido, o mejor dicho, pasan muchas cosas al principio. En menos de 50 segundos el tema empieza con unos truenos al más puro estilo Raining Blood, seguido de violines, voilas y chelos, acompañados, curiosamente con unos instrumentos de percusión que me atrevería a decir que son xilófonos, una mezcla curiosa, pero muy bien realizada. Todo esto dando paso a la entrada de las guitarras y después al resto de instrumentos. Hasta ahí todo correcto, hasta que los instrumentos se detienen y entra la voz acompañada de batería y piano, como si de un cabaret se tratara (realmente pega con el título), al cual de nuevo se suman guitarras y bajo, todo ello sin perder la base orquestal de violines y llegando a un solo veloz aunque de patrones repetitivos. Hacia el final del tema se reproduce la voz de Chiara casi desde la lejanía, seguida nuevamente de un solo, éste más complejo que el anterior. Un tema muy ecléctico, con un toque muy de cabaret durante todo el tema, pero precisamente por ello me ha parecido el más interesante.

Albatross da nombre al quinto tema, el cual comienza con un teclado muy agudo, como si de gotas de agua se tratase, seguido de guitarras para entrar al grueso del tema. Aparte de esa hermosa presencia del teclado, el resto del tema no deja de ser más de lo mismo, aunque no por ello es malo, ni mucho menos.

En el ecuador del disco tenemos R.E.M. State,  nuevamente con una introducción relativamente pesada, en este caso acompañada con coros. El tema continua con un ritmo muy marcado y se diferencia claramente por la doble voz masculina que acompaña a Chiara en los estribillos. El tema se completa con una parte instrumental muy poderosa donde el teclado toma claro protagonismo.

El séptimo tema se titula From Decay to Ascension, el cual sorprende por su base orquestal que sigue el camino del Folk Metal, con instrumentos de viento clásicos del género, todos ellos emulados por teclado y al ritmo de unas guitarras muy hard rockeras. Junto con “Hellborn Lust”, los temas más curiosos y diferentes del disco.

El octavo tema, Illegitimate Son tiene una introducción que sin duda os va a recordar a Bring me to Live, dejando paso a una estrofa de Bajo, Batería y Voz, uniéndose después las guitarras y los coros. Tampoco presenta nada que no hayamos oído ya, pues estas alturas, el disco ya ha perdido la fuerza con la que empezó al principio. Pero luego llega la sorpresa con un interludio orquestal donde Chiara hace varias voces solapadas y donde incluso se lanza al lírico puro y duro (para luego repetir al final el tema), seguida del mejor solo hasta ahora de todo el disco. Una combinación final que hace levantar al disco de la monotonía en la que se podría haber encasillado.

El noveno tema del disco lleva por nombre Psychological Vampire, destacado por unos riffs de guitarras, bajo y batería bastante rápidos en comparación con lo que ya nos habíamos acostumbrado, pero es que además Chiara sigue con el lírico, lo cual queda perfecto a esa velocidad, recuperando toda la energía de los primeros temas y todo ello sin olvidar la base orquestal tan majestuosa a éstas velocidades, donde sin duda llama la atención la presencia del clavicémbalo.

El penúltimo tema se titula Lovecideel cual comienza con sonidos propios de la música electrónica y seguido de los mismos, una introducción agresiva, pero que de nuevo se detiene para dejar paso a la voz, batería y teclados en la mayor parte del tema acompañados de guitarras y bajo en estribillos e interludios instrumentales.

El onceavo y último tema tiene por título Mescaline, done voy a destacar nuevamente la introducción, una introducción que nos haría recordar a la corte de un palacio, crecida con un riff muy marcado de batería y unas guitarras y bajo muy agresivos, pero quedándose en segundo plano cuando entra la voz, a excepción de la batería, ya que el doble bombo predomina en casi todo el tema, lo cual es de agradecer para acabar el disco con un buen sabor de boca. El final del tema es… raro. Termina con una instrumental muy marcada y con coros lejanos, entre los cuales se pueden oír carcajadas de muñeco diabólico (si si, en serio), seguido todo ello de un solo de guitarra, un solo de teclado, y final conjunto apoteósico. A decir verdad no es nada mal tema.

En cuanto a la portada, es bastante curiosa, presenta a tres mujeres doradas sobre un fondo oscuro donde se pueden ver el Partenón griego, unas acotaciones en la parte inferior y una representación de la proporción áurea empezando casi en el centro y en sentido horario.

En cómputo global, no es mal trabajo, si bien peca de partes flojas a mitad del disco, y de la fórmula clásica de éste género tan concreto: introducción agresiva y parón para dejar paso a la voz. Afortunadamente, al principio y al final del disco se rompe ésta ecuación y va incluso a mejor con las voces líricas de Chiara

A nivel personal, creo que como tal el disco no nos trae nada nuevo, salvo “Hellborn Lust”, tema que podría definir como mi favorito del disco. Quizás echo en falta más presencia el lírico puro y una segunda voz como la de Marco Hietala en Nightwish, pues ha algunas partes que en mi opinión, bien la habrían merecido pero ¿Todo ello significa que el disco sea malo? En absoluto, se trata de un trabajo muy profesional a nivel de algunos trabajos que los propios Kantica tienen por referencia.

     Kantica:

      Chiara Manese – Voz
         Matteo Venzano – Guitarra Rítmica
          Andy Cappellari – Guitarra Solista
         Fulvio DeCastelli – Bajo
          Enrico Borro – Teclados
          Tiziana Cotella – Batería

        Canciones:

  • Reborn unto Aestheticism
  • Fascination of the Elements
  • And then there was Pain
  • Hellborn Lust
  • Albatross
  • E.M. State
  • From Decay to Ascension
  • Illegitimate Son
  • Psychological Vampire
  • Lovecide
  • Mescaline

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