
«La esencia descarnada del Heavy Metal, un disco irrepetible»
Heavy Metal – Gran Bretaña
Escrita por Crom
En 1990 Judas Priest sacó Painkiller, su duodécimo álbum de estudio y el último con Rob Halford hasta su regreso en Angel of Retribution (2005). Tras una etapa de finales de los 80 con sonidos más comerciales en discos como Turbo y Ram It Down, la banda necesitaba una sacudida de potencia. Ese golpe llegó con la entrada del baterista Scott Travis (ex-Racer X), cuya técnica de doble bombo contundente aportó un nuevo filo al sonido del grupo. Producido junto a Chris Tsangarides en Francia y Holanda, el álbum redefine el heavy metal tradicional de Priest con un toque de velocidad y agresividad inéditos. Los comentarios de la prensa especializada aquellos años fueron muy positivos: destacaron el retorno al sonido más heavy característico de la banda y, en 1991, incluso obtuvieron su primera nominación al Grammy en la categoría de mejor interpretación de Metal. Painkiller se publicó el 3 de septiembre de 1990 y rápidamente certificó disco de oro en Estados Unidos.
El disco arranca con la canción título Painkiller, un himno a toda velocidad que golpea desde el primer segundo. El primer golpe de batería es como un disparo: Travis desata su doble bombo implacable mientras Tipton y Downing entran con riffs atronadores, y Halford emite gritos bestiales como nunca antes. Desde “Faster than a bullet, terrifying scream” en adelante la furia no afloja. Un crítico señala cómo Travis “enciende un fuego inmediato” bajo la banda con un torrente percusivo atronador, mientras los guitarristas desgarran un riff diabólico y Halford grita «como un sacerdote malvado», dando quizás la interpretación vocal más salvaje de su carrera. Tras el vendaval del tema título llega Hell Patrol, que mantiene el ritmo demencial sin piedad. Esta canción continúa la embestida frenética: bajo el coro salvaje que repite “Black thunder, white lightning, speed demons cry… The Hell Patrol”, el sonido sigue apretando sin descanso. La banda no da respiro; All Guns Blazing y Metal Meltdown siguen con la misma arrolladora potencia antes de llegar al tramo más oscuro del disco. Leather Rebel es un himno de velocidad y actitud, con riffs afilados y una batería demoledora que ejemplifican el giro hacia el speed metal que la banda adoptó en este álbum. La energía de este tema es contagiosa y representa la esencia rebelde que caracteriza a Judas Priest.
A mitad del álbum irrumpe Night Crawler, con un inicio siniestro envuelto en truenos y lluvia. El tema narra la llegada de un monstruo aterrador y la letra describe a víctimas acurrucadas en un sótano “Huddled in the cellar, fear caught in their eyes” mientras el terror se despliega. Mantiene la agresividad enérgica de Priest pero con un ambiente más oscuro, casi de película de horror. La crítica por aquel entonces señalaba que esta canción, uno de los cortes más siniestros del disco, conserva el sonido esencial de Priest, convirtiéndose en un clásico del repertorio en vivo. A partir de ahí el pulso no baja: Between the Hammer and the Anvil retoma un ritmo casi marcial y pesado, una de mis referidas con el tiempo, tanto qu escribí una reseña de ella para nuestra sección de canciones 10, donde decía: Comienza envuelta en misterio con esas expectantes guitarras, luego estalla con la batería de Travis y se vuelve muy energética, pero además es una canción con mucho feeling, no sabría muy bien explicarte por qué, los riffs y melodías de guitarra, la forma de interpretar de Halford, esas atmósferas y brutales solos de guitarra… es un todo. Pero la canción es muy buena, y mira que es difícil usar un estribillo con ese título tan largo… pero es otro de los puntos fuertes de la canción, escucha las últimos estrofas con el título de la canción y esos tonos imposibles de Rob… qué delicia!. ¿no es de tus preferidas? Escúchala de nuevo.
A continuación llega A Touch of Evil, me vuelve loco esta canción, que frena un poco la velocidad con un tono más denso y teatral. El tema se vuelve tenebroso, hablando del pacto faústico con el diablo: Halford canta en registros graves sobre acordes oscuros, infundiendo a la canción un aura de misterio. En el coro se escucha “In the night, come to me / You know I want your touch of evil”, frase que resume la atracción peligrosa que inspira el diablo. La prensa lo describió como un corte “denso” que baja un poco el pulso del álbum para ofrecer un interludio dramático, y detalla “los peligros de hacer un trato con el diablo” en sus sombríos versos. Battle Hymn, aunque breve e instrumental, sirve como una poderosa introducción para la siguiente canción, su tono épico te prepara para el cierre triunfal del álbum. One Shot at Glory es una de las composiciones más ambiciosas del disco, con una estructura compleja y letras que evocan lucha y determinación. Es un final épico que encapsula la intensidad y la maestría musical de la banda en este trabajo.
En su momento Painkiller fue celebrado por críticos y fans. Se destacó la agresividad demoledora del álbum y sus letras oscuras, recordando por momentos las raíces setenteras más crudas de Priest, pero con una fuerte dosis de agresividad y actualizando su sonido. Muchos señalaron su influencia en las nuevas generaciones: Steve Huey (AllMusic) señaló que la percusión «atronadora» de Travis encendía la banda, y Sputnikmusic alabó sus riffs memorables y la energía brutal en cada pista. Otros medios metaleros fueron más allá y afirmaron que Painkiller es “Heavy Metal con intensidad de demolición… Si necesitas una definición de heavy metal, Painkiller es la respuesta”. Bandas de power metal y speed metal posteriores –como Gamma Ray o Primal Fear– reconocen la huella de este disco en su sonido. En definitiva, Painkiller no solo reafirmó el estatus de Judas Priest en la escena metalera, sino que dejó una impronta profunda en el género durante los 90.
En lo personal, la fuerza de Painkiller es emocionante e inagotable, poderoso, creo que puedo decir sin duda que es mi disco favorito de la banda, quizás mi preferido en general. Cada tema es una descarga de adrenalina: no sobra ni un compás. La brutalidad de la batería, las guitarras incendiarias y la voz al borde del grito hacen que uno sienta el álbum como una experiencia visceral. A pesar de su agresividad, el disco también respira emotividad: hay espacios para la melodía y la épica, pero siempre bajo la batuta de la furia heavy. Este álbum es un testimonio honesto de la esencia de Judas Priest, un disco que revienta altavoces y estremece tus oídos. Después de todas estas décadas, sigue siendo un disco magnífico que enciende mi pasión por el metal cada vez que lo pongo. UN DISCO IRREPETIBLE DE LOS DIOSES DEL METAL!
Judas Priest
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Rob Halford – voz
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Glenn Tipton – guitarra eléctrica
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K. K. Downing – guitarra eléctrica
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Ian Hill – bajo
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Scott Travis – batería

Canciones
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Painkiller
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Hell Patrol
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All Guns Blazing
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Leather Rebel
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Metal Meltdown
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Night Crawler
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Between the Hammer and the Anvil
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A Touch of Evil
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Battle Hymn
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One Shot at Glory


