Valencia recibe a los Dioses del Metal: Judas Priest conquista el Roig Arena junto a Dirkschneider y Airbourne

Crónica escrita por Isa, fotos de CROM 

El pasado 20 de agosto, Valencia tenía motivos para sentirse especialmente afortunada. Judas Priest regresaban a España para dos únicas fechas, después de pasar por Pamplona, y lo hacían acompañados por dos invitados de auténtico lujo. Por un lado, Dirkschneider, con el incombustible Udo al frente recuperando algunos de los clásicos que forman parte de la historia del metal alemán. Por otro, Airbourne, dispuestos a demostrar que el espíritu más salvaje del rock sigue muy vivo. La tarde comenzó pasada por agua. Una tormenta de verano, con lluvia intensa, truenos y relámpagos, nos acompañó durante la cola a las puertas del Roig Arena, donde acabamos completamente empapados antes siquiera de entrar. La organización tampoco ayudó demasiado, con unas puertas que se hicieron esperar pese a las inclemencias y unas colas algo caóticas. 

DIRKSCHNEIDER

«The Number of the Beast» de Iron Maiden comenzó a sonar en el Roig Arena cinco minutos antes de las 19h como una señal de que el show estaba a punto de comenzar. Con una puesta en escena sencilla, marcada por el logotipo de la banda en la pantalla y unas lonas que cubrían los famosos amplificadores de Airbourne, Dirkschneider apareció sobre las tablas dispuesto a aprovechar al máximo sus 45 minutos.

Y al frente, una leyenda: Udo Dirkschneider, que a sus 74 años continúa conservando esa voz rota e inconfundible que tantos clásicos ha protagonizado. Desde «Fast as a Shark» quedó claro que no había tiempo que perder. El repertorio se construyó a base de clásicos de Accept, con «Living for Tonite», «Midnight Mover» y «Breaker» manteniendo un ritmo frenético y con Udo interactuando con el público, incluso regalándonos algún «¡manos arriba!» en español.

Mi sensación es que el sonido no terminó de acompañar y que la voz de Udo se perdía entre el sonido de los demás instrumentos. Alen Brentini y Dee Dammers estuvieron enormes a las guitarras, mientras Sven Dirkschneider demostraba que lleva el apellido con orgullo tras los platos. Al bajo, Alex Jansen cumplió cubriendo la baja de última hora de Peter Baltes.

El momento cumbre llegó con «Metal Heart». Después llegarían «Up to the Limit» y «Princess of the Dawn», coreada por el público. El broche de oro definitivo lo puso el clásico imperecedero «Balls to the Wall» con un público completamente entregado y Udo demostrando que, aunque hayan pasado más de cinco décadas, los clásicos de Accept siguen siendo una apuesta segura. 

AIRBOURNE

Con el ambiente ya completamente caldeado, llegaba el turno de Airbourne. La entrada, con la banda sonora de Terminator, dio paso a un Joel O’Keeffe que desprende energía por todos los poros de su piel. «Gutsy», adelanto de su próximo trabajo, fue el pistoletazo de salida, con el vocalista terminando el tema lanzando su vaso hacia las primeras filas.

El sonido comenzó algo saturado, aunque fue mejorando rápidamente, justo a tiempo para que «Too Much, Too Young, Too Fast» y «Back in the Game» pusieran el Roig Arena patas arriba. Brett Tyrrell acompañó a O’Keeffe en las guitarras y coros, mientras Justin Street y Ryan O’Keeffe formaban la base rítmica.

Y entonces llegó «Ready to Rock» y ya sabíamos lo que iba a pasar. Joel abandonó el escenario a hombros de un miembro del equipo y se metió entre el público sin dejar de tocar, abriendo una lata de cerveza a cabezazos como acostumbra a hacer en todos sus conciertos. La locura continuó con «Breakin’ Outta Hell», tras la que el propio Joel terminó literalmente por los suelos, antes de enlazar con «Live It Up» y su ya tradicional «Lemmy’s Bar», homenaje a Motörhead y a Lemmy en la que llovían vasos de cerveza. Ni siquiera una cuerda rota consiguió detenerle: guitarra nueva al vuelo y a seguir disparando rock and roll. En la recta final llegó otro adelanto, «Alive After Death (Last Plane Out)», antes de que los acordes de «Runnin’ Wild» provocaran la explosión definitiva. 

Aunque las comparaciones con AC/DC resulten inevitables y la banda arrastre cierta fama de no salirse del guion, lo cierto es que Airbourne ofrece un espectáculo completamente diferente. La verdad es que no soy especialmente fan de sus compatriotas, pero con los hermanos O’Keeffe disfruto un montón porque no es solo la música, es lo que transmiten. 

JUDAS PRIEST

Después de Dirkschneider y Airbourne, llegaba el momento más esperado de la noche. El Roig Arena apagaba sus luces mientras comenzaban a sonar los primeros acordes de «War Pigs» de Black Sabbath. El telón que cubría el escenario cayó y, tras él, aparecieron Scott Travis, Ian Hill, Richie Faulkner y Andy Sneap. Unos segundos después hacía su entrada Rob Halford. El Metal God ya estaba en casa.

«You’ve Got Another Thing Comin’» fue la encargada de abrir el concierto, seguida de «Metal Gods» y «Breaking the Law». Tres canciones que dejaron al público metido de lleno en el concierto desde el principio y que dieron paso a un repertorio que, por suerte, no se limitó a los clásicos de siempre.

Uno de los primeros regalos fue «The Ripper», recuperada para celebrar el 50 aniversario de Sad Wings of Destiny. La selección continuó por diferentes etapas de la banda con «The Sentinel», «Desert Plains», «Lightning Strike», «Turbo Lover», «Steeler» y «Delivering the Goods». La verdad es que tienen temas para elegir, y me gustó que recuperaran canciones que normalmente quedan fuera de los repertorios aunque eché de menos algunos. 

También hubo espacio para el presente con «Panic Attack», uno de los temas más heavys de Invincible Shield, demostrando que Judas Priest todavía puede escribir canciones que funcionan junto a su material clásico. Y hablando de clásicos, «Victim of Changes» volvió a ser uno de esos momentos que justifican por sí solos una noche así. Halford estuvo a un nivel espectacular, especialmente teniendo en cuenta sus 74 años. Entonces llegó «Halls of Valhalla» y, poco después, Scott Travis comenzó el famoso inicio de «Painkiller». Tras unos minutos de pausa llegó «The Hellion», que desembocó en «Electric Eye». Y todavía quedaba uno de los momentos clásicos de Judas Priest: el sonido de una moto anunciaba la aparición de Halford sobre una Harley Davidson para interpretar «Hell Bent for Leather». La imagen de Rob vestido de cuero, montado en la moto y con la fusta entre los dientes sigue funcionando como el primer día. «Living After Midnight» puso el punto final a un concierto que superó las dos horas y en el que Judas Priest demostró por qué se les considera los Dioses del Metal. Y si además Rob Halford, con 74 años (a falta de unos días para 75), sigue defendiendo su repertorio de esta manera, poco más se puede pedir. En la pantalla aparecía el mensaje «The Priest will be back» mientras Halford se despedía de Valencia. Esperemos que así sea.

 

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