“Una puerta muy bien conocida”

Escrita por Christian Darchéz

Uno de los grandes nombres que ayudaron a mantener viva la llama del sonido progresivo en los 80 está de vuelta. ¡Como ya conté en una ocasión, los británicos IQ, junto a nombres como Marillion, Pallas, el Steve Hackett solista y Pendragon, entendieron en los 80 que la mejor forma de renovar el sonido progresivo de la década pasada no era alejarse de él (tal como hizo Genesis), sino enriquecerlo mediante las nuevas tecnologías de sonido que les ofrecía la década. Y así se sucedieron muy buenos discos como Tales from the Lush Attic (1983) o The Wake (1985), pero, sin embargo, su mayor éxito vendría de la mano de Nomzamo (1987), gracias al single Promises (As Years Go By), muy radiado por aquella época y hoy en día un clásico propio de Aspen Classic.

Los difíciles años 90, como era de esperarse, los tuvieron con muy poca actividad, donde tan solo editaron Ever (1993) y el genial Subterranea (1997), un disco muy bien recibido por la comunidad progreta que, gracias al periplo de Dream Theater por esa década, empezaba a ver a las bandas antiguas —y no tanto— como referentes de la escena. El nuevo milenio los tuvo con un poco más de actividad discográfica, con discos como The Seventh House (2000), Dark Matter (2004) y el muy festejado Frequency (2009). En los últimos tiempos fueron espaciando aún más la asiduidad de lanzamientos, siendo los discos The Road of Bones (2014) y el anterior Resistance (2019) los ejemplos más inmediatos. Este año no solo anunciaron una nueva gira, sino el inminente lanzamiento de este Dominion, un disco que, si bien no me volvió precisamente loco, mantiene a la banda en un muy buen nivel compositivo.

Dominion, decimotercer disco de los británicos IQ, se aleja de la onda pesada casi de metal progresivo de The Road of Bones y Resistance para ir por un sonido más vital y puramente rockero dentro de su onda neo-prog. No es nada que, en los más de 40 años de carrera, no hayan hecho ya, pero siguen entregando genialidades como la entrada extensa de la bellísima y cambiante The Unknown Door, con el cantante Peter Nichols cantando sobre suaves y melódicos teclados y sintetizadores, como también en partes acústicas, hasta que irrumpen esos pasajes intrincados y rockeros tan propios de ellos.

Pero hete ahí el único problema del disco —y del tema—: más que abrir el disco, lo cierra. Y no porque el resto del disco sea malo o flojo, sino porque todas las ideas se plantan ya de antemano, y yo al menos soy de la idea de que estos temas largos y con muchos pasajes son más para el final que para el principio. Y más si después de tamaña muestra de poderío intrincado nos encontramos con un tema calmo y acústico como One of Us, que, pese a su belleza intrínseca, no es más que una breve pausa para la marcha melancólica del medio tiempo melódico No Dominion.

El inicio a lo “canción de cuna” en Far from Here desmarca en pasajes mucho más movidos de cierta oscuridad pesada, pero sin llegar a la excelencia de The Unknown Door, aunque el tema va para adelante sin achicarse, y el cierre con la más vital y tranquila Never Land le da un buen final al álbum.

La producción, a cargo de la misma banda, le otorgó ese sonido tan propio de ellos, sin ceñirse a la tendencia pesada dentro de la movida progresiva; en ese sentido, podría decirse que estamos ante uno de los discos más personales de la banda, puesto que tampoco tuvieron presiones de ningún tipo al ser una producción independiente. Y también cuenta con una buena portada. Sin deslumbrar como en sus mejores días, y tampoco teniendo la responsabilidad de hacerlo, IQ entrega un buen disco que va a ser muy disfrutado por todo amante del más rico y fino neo-prog, como también por los de mente abierta de siempre.

IQ

Peter Nichols: voz

Mike Holmes: guitarra

Martin Orford: teclados y sintetizadores

John Jowitt: bajo

Paul Cook: batería

Tracklist

01. The Unknown Door

02. One of Us

03. No Dominion

04. Far From Here

05. Never Land

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