«¿Resistirá tu coraza Heavy este proyectil de Metal?»

Crítica escrita por Luishard

Amigos de Dioses del Metal, nada más escuchar por primera vez este álbum, me ha venido a la cabeza una historia que oí alguna vez a mi abuelo (d.e.p) cuando era solo un niño. No os daré muchos detalles, dados los años transcurridos, pero intentaré trasmitiros con algunas frases, la supervivencia de un carrista alemán al impacto directo de un contracarro ruso contra su Tiger I en Kursk (Rusia), en el verano del 43, tal como he sentido la contundencia y la potencia que rezuma este The Little Things That Matter, en sus poco más de 43 minutos, ¿casualidad numérica?.

Esta banda madrileña, In Vain, nacieron hace más de una década, con un par de demos y dos buenos LP en el mercado, en 2009 editaron Of Gods and Men y en 2012 In Death We Trust. Este nuevo trabajo es la evolución natural de los anteriores, el aumento de la calidad del proyectil contracarro ha sido importante. Presentarán por primera vez en directo estos nueve temazos, el próximo 5 de Diciembre en la sala Excalibur (Madrid), no os lo perdáis, además, desde el 25 de Noviembre está disponible en plataformas digitales y una semana después en formato físico, con varios adelantos ya en la red.

La portada se aleja del concepto de las anteriores y me ha descuadrado un poco. Cuatro monjes, enmascarados de pingüinos, delante de un capitolio bajo una tormenta nocturna. Curiosa inscripción en latín, algo así como “los que codician la carne son pervertidos”. Es obra de Diego Bober, sombría y tenebrosa, más acorde para otros estilos como el Doom, pero justo es decir que está bien hecha.

Producción excelente, además se le ha dado a un instrumento la consideración que merece, fundamental para garantizar la pegada de obús. Aquí la batería suena de verdad, no es algo más, es demoledora, a dueto con un bajo cubriendo huecos como una ametralladora, perfecto. A partir de ahí, las guitarras son ángeles exterminadores para tus oídos, buenísimas. Riffs demoledores, directos y agresivos, con punteos afilados, pocos para mí gusto, pero amplios y bien hechos. En lo que respecta al teclado, de los que disfruto con ellos, en su sitio dejando hacer al resto, casi ni lo noto.

En ritmos y melodías, la variedad impera en el conjunto y en cada pista, ¿estilo In Vain?, creo que sí, se mueven en un polvorín de clásico Heavy pero donde la velocidad del Power y la contundencia del Thrash son peligrosas mechas. Para algunos puristas tanta indefinición no será buena, pero el Metal puede tener muchos enfoques y éste es el de la diversidad, te recordarán por momentos a Megadeth o a los, por mi reseñados Grave Digger o Soilwork. Buen papel desempeña Daniel Cordón al micro, aunque el ingeniero de sonido lo aleja a veces del meollo. Ligero deje de lija final, casi siempre con furia, buenas entonaciones, sin temor a los agudos, en definitiva, competente. Si acaso, yo hubiera explorado más los registros desplegados en la última pista.

Rugen 57 toneladas de hierro y avance en cuña de lobos germanos, con las primeras notas de No Future For The World, guitarra y platillos dan paso un poderoso ritmo, asomándose al abismo del Thrash sin concesiones. Lo mejor es como se ralentiza, al preparar la entrada de un demoledor estribillo homónimo al título de la pista y el trabajado solo de guitarra. Vamos cavando las primeras tumbas de acero hostiles, con la guitarra inicial de Dragon Huntress, preludio de una cabalgada veloz, pudiendo retar a los DragonForce a una carrera, pero destilando más fuerza que estos. Con un quejido del Diablo, nuestro gigante se detiene de súbito en eltorbellino de instrumentos al llegar From Your Cradle To My Grave, casi marcial, Heavy germano. Teo a los parches va a ritmo de ariete en una orgía de sonido, solo siento fuerza y mucho poder.

Un inicio acústico tan relajado y de wéstern durante 46´, solo puede ser preludio de  la pegada de Serenity Valley, la batería suena como aciertos menores enemigos en un mar de afiladas guitarras, con unos acordes repetitivos muy anglosajones. ¡Por Wotan¡, impacto directo en la torre al oír esas seis cuerdas con las que comienza The Ballad Of Lucifer, la melodía te captura, te invita a que el ritmo ligero arrastre, y el estribillo aludiendo a Lucifer es demoniaco para el directo. Un proyectil antitanque,  pugnando por perforar 80 mm de acero, con la potencia de Guardian Angels, cuerdas vocales al rojo ardiente y baquetas astilladas, con varias detenciones y cambios como en el 2´35, que da paso a acordes Maiden, bueno de verdad.

Otra vez la fórmula de calma inicial acústica  y posterior huracán con King In The North, segundos de incertidumbre y ojos desorbitados entre el espantoso calor, al desatarse un festival de Metal, tema veloz, guitarras hirientes y feroz estribillo. El tiempo se detiene, un esqueleto metálico al rojo vivo al escuchar Pipa´s Song, donde sacan una pista de múltiples ambientes, con una guitarra muy protagonista, casi ahogando al resto pero sin conseguirlo con el vocalista, y sentido punteo. ¡Resistió¡, humo y dolor pero aun con aliento en el inicio épico de The Last Waltz, donde el vocalista explora otro registro más pausado, bien ahí, muy a lo Lords of Black. El ritmo es más profundo y a medio tiempo, con mucha guitarra de fondo, denso y largo en exceso, con más de ocho minutos. 

El poderío e intensidad destaca sobre el resto de las buenas cualidades de este interesante y cautivador trabajo, directamente lo voy a  calificar con 8,25 puntos sobre diez. Un saludo metálico a todos.

Canciones

  1. No Future For The World
  2. Dragon Huntress
  3. From Your Cradle To My Grave
  4. Serenity Valley
  5. The Ballad Of Lucifer
  6. Guardian Angels
  7. King In The North
  8. Pipa´s Song
  9. The Last Waltz

Componentes

  • Daniel Cordón. Vocalista y guitarra
  • Daniel B. Martín. Guitarra solista
  • Mario Arredondo. Bajo
  • Pablo Fernández. Teclado
  • Teo Seoane. Batería.

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