
“El arte de la (oscura) velocidad”
Reseña de Christian Dárchez
En los casi 13 años que ya llevo en Dioses Del Metal tuve la oportunidad de seguir la carrera de muchas bandas y artistas que en sus inicios al menos para mi no justificaban tanto bombo que la prensa que les hacía, pero que con el paso del tiempo y conforme iban lanzando discos me fueron tapando la boca merced a mostrar una gran evolución tanto en términos compositivos como interpretativos. Uno de esos artistas es el multiinstrumentista escocés James McBain, quien con su proyecto unipersonal a puro Speed/Black Hellripper en plena locura por la movida metalera revival editó su debut “Coagulating darkness” (2017) y como se imaginarán, la prensa se deshizo en elogios de todo tipo y una de las más graciosas aseguraba que había que construirle un altar para adorarlo como nueva divinidad del metal.
Aunque el disco estaba lejos de ser un desastre, se notaba horrores la inexperiencia de McBain con respecto al armado de las canciones y muchas de ellas sonaban muy similares entre sí dado la poca variedad en los ritmos y cadencias; pero como lo podemos ver hoy con el diario del lunes, hace casi 10 años atrás todo lo que sonaba a los 80’ ya era motivo para que alguna revista o página especializada puntuara a un disco del estilo con 8 y hasta un 9. La cosa comenzó a cambiar a partir de “The affair of the poisons” (2020) donde se percibió una notable evolución de McBain tanto como músico como compositor y sumado a la muy acertada decisión de despegarse de la onda revival que ya para esos años no contaba con la atención de los medios como otrora y se decantó por un sonido mas moderno.
Una escalada que continuó con el muy interesante “Warlocks grim & withered hags” (2023) que no solo cimentó el sonido adquirido de su predecesor sino que también se animó a incluir elementos folklóricos de su Escocia natal. Este año el bueno de Mc Bain está de vuelta con este “Coronach”, el cual viene algo inflado por la prensa especializada con comentarios sobredimensionados. Pero como ya me conocen y después de darles sus pertinentes escuchas algo para mi no está ni por asomo de ser la obra maestra que aseguran los fieles del culto a la exageración, se trata de un muy buen disco.
“Coronach”, cuarto disco del escocés James McBain y su proyecto unipersonal Hellripper, continúa de alguna manera la onda Speed/Black de tintes Thrashers con momentos de metal de corte más clásico y de ornamento moderno, herencia de su disco anterior. Salvo alguna que otra incursión hacía otros terrenos, no hay demasiadas novedades en el campamento sonoro y creativo del proyecto ya que esas incursiones quedan mas como hechos aislados y no determinan en sí la dirección del disco. Por eso me cuesta ponerlo en la categoría de obra maestra. En cualquier caso tenemos la entrada a pura velocidad blacker de la estridente de Hunderprest con McBain cantando de manera convincente en sus entonaciones extremas, pero con 2 minutos menos hubiera sido una canción mucho mas redonda y los casi 6 minutos se tornan repetitivos, pasando por la onda de metal de corte mas tradicional en la movida Kinchyle (Goatkraft and Granite) y la intro a piano en el Thrash ennegrecido de The Art of Resurrection que cuenta con buenas cadencias melódicas conforman un buen tridente inicial.
El resto del disco se pasea en el proto Black metal del Venom primigenio y el pulso acelerado a lo Motorhead en Blakk Satanik Fvkkstorm y el pulso a lo Mercyful Fate y King Diamond en Sculptor’s Cave que cuenta con buenas armonías gemelas y dentro de todo usó bien el conceptualismo macabro que el Rey Diamante le imprime a con sus interpretaciones y el final con la extensa canción homónima del disco que abraza una retórica épica y tenebrosa a lo Bathory tantos en sus discos Black como en el Viking, pero McBain no es Quorthon y esta obviedad quiere decir muchas cosas; una de ellas es que hay que ser un iluminado como lo era el sueco para sostener una canción larga con pocas variantes y que no te aburriera.
La producción como comenté mas arriba, sigue situando a McBain en pleno 2026 ya lejos del mas puro revival de la movida extrema ochentera y de principios de los 90’. Y cuenta con una muy buena portada. Tal vez algunas canciones se exceden en la duración y no les permiten alcanzar la redondez y tampoco porque haya un piano en una intro o armonías gemelas maidenianas en algunas de sus canciones no de la pauta de que estamos ante una obra maestra. Por eso no hay que irse al carajo con los elogios. No obstante a eso, el cuarto disco de Hellripper les va a hacer pasar un muy buen momento a quienes se acerquen a él.

Hellripper
James McBain: voz, guitarra, bajo y batería
Canciones
1 Hunderprest
2 Kinchyle (Goatkraft and Granite)
3 The Art of Resurrection
4 Baobhan Sith (Waltz of the Damned)
5 Blakk Satanik Fvkkstorm
6 Sculptor’s Cave
7 Mortercheyn
8 Coronach

