«A prueba de viento e imprevistos: el Metal se impone en la tercera edición del Hellions Metal Fest»

Crónica escrita por Isa M., fotos de Crom

El pasado sábado 14 de febrero, mientras muchos celebraban el amor con flores y cenas románticas, los fieles al metal teníamos otra cita marcada en rojo en el calendario: la tercera edición del Hellions Metal Fest.

El festival tuvo lugar en el Recinto de Los Geranios de Zarandona, en Murcia, organizado por el club sin ánimo de lucro Hellions, auténticos defensores del heavy metal underground que, edición tras edición, demuestran que la escena se mantiene viva gracias al esfuerzo y la convicción de quienes la aman de verdad.

La actividad comenzó ya por la mañana con un mercadillo metálico de entrada gratuita, punto de encuentro para seguidores, coleccionistas y curiosos, donde no faltaron puestos de merchandising, discos y artículos especializados. Este espacio acompañó también el desarrollo del festival durante la jornada. Además,  el propio club gestionó la barra con precios muy populares, manteniendo el espíritu accesible y cercano del festival. 

El cartel anunciaba inicialmente a cuatro bandas, tres internacionales y una nacional: Intolerance (Death Metal desde Zaragoza), Cherokee (Hard Rock desde Alemania), Triumpher (Epic Metal desde Grecia) y Mindless Sinner (Heavy Metal desde Suecia). Sin embargo, a última hora la organización comunicó que Cherokee se veía obligada a cancelar su actuación debido a problemas con una conocida aerolínea que impidieron su desplazamiento. La asociación reaccionó con rapidez y confirmó la incorporación de Phantom Spell, que asumió el reto de sumarse al cartel sin apenas tiempo de reacción.

La cita estuvo marcada por el viento y el frío. La alerta por fuertes rachas y la bajada brusca de temperaturas marcaron inevitablemente la asistencia, que fue más reducida de lo que el cartel merecía. Estoy segura de que mientras escribo estas líneas más de uno está haciendo acopio de mantas, miel con limón y algún que otro Frenadol… porque el metal calienta el alma, pero la Borrasca Oriana no dio tregua. A pesar de ir bien preparada, tuve que ir a un multiprecio cercano en busca de un par de calcetines extra que me salvaron la noche.

Con algo más de media hora de retraso y con buena parte del público refugiado junto a la barra en busca de algo de calor, Alberto de Lara Carrión, presidente del club, subió al escenario para anunciar el inicio del festival e invitar a los asistentes a acercarse al escenario. En su intervención recordó que el festival es posible gracias a socios y amigos, y subrayó la importancia de valorar y respaldar este tipo de iniciativas que mantienen viva la escena. ¡Ay, cuánto te entiendo!.

INTOLERANCE

Los encargados de abrir fuego fueron Intolerance, que descargaron su propuesta de death metal sin adornos. Los maños mantuvieron una puesta en escena completamente estática. No se movieron ni un centímetro de sus posiciones y apenas hubo interacción con el público durante toda la actuación.

La única comunicación directa llegó al final, con un escueto: “Con esto nos vamos, gracias a todo el mundo”, antes de abandonar el escenario. Una actuación sobria, directa y sin artificios, centrada exclusivamente en la música.

PHANTOM SPELL

Tras la descarga inicial, llegaba el turno de Phantom Spell, incorporados al cartel a contrarreloj tras la cancelación de la banda alemana Cherokee por problemas con su vuelo. Desde aquí quiero felicitar a la organización por su capacidad de reacción y encontrar sustituto en cuestión de horas.

Phantom Spell no eran unos desconocidos para el público del festival, ya que ya formaron parte de la primera edición celebrada en diciembre de 2023.  Su regreso suponía, por tanto, una apuesta segura.

El proyecto está liderado por Kyle McNeill, conocido también por su labor al frente de Seven Sisters. Habitualmente la formación está compuesta por cinco miembros, pero en esta ocasión no pudieron contar con su teclista. Aun así, la banda supo sobreponerse a la ausencia y ofreció una actuación a la altura de las circunstancias. Demostraron que la confianza depositada en ellos estaba plenamente justificada. Dieron la talla y mantuvieron el nivel del festival, reafirmando que, a veces, los imprevistos también pueden convertirse en aciertos. 

Para mi, el momento más especial del show fue cuando Laura Vesprini, cantante de Cherokee y único integrante que pudo volar a España, subió al escenario a cantar con ellos el tema “Keep on Running” lanzando el mensaje de que sobre las tablas no hay titulares ni sustitutos sino artistas con muy buen rollo.

TRIUMPHER

Sobre las 21:30 sale a escena la banda que más expectación había creado. Todo el mundo me había avisado de que no me podía perder por nada del mundo a Triumpher. Unas semanas antes del festival, un socio del club me advertía “si te gusta Manowar, te van a gustar los Triumpher”. 

La banda liderada por Mars Triumph salieron a escena vestidos a juego con unos pantalones negros y unos chalecos de cuero sin mangas del mismo color. “Qué chulos los griegos. Aquí todos helados de frío y ellos sin mangas” pensé. Medio acorde bastó para darme cuenta de que no necesitaban más abrigo. Los griegos traían el fuego con ellos. El frontman no paró de moverse de aquí para allá ni un solo segundo, el escenario se le quedó pequeño. En lo que duró el show dio más pasos que una persona estándar en toda una semana. Triumpher es un claro ejemplo de la importancia de ver a las bandas en vivo y en directo. Para que la experiencia del público sea plena, no sólo tiene que tener delante a buenos músicos, sino que también tienen que transmitir. Y os puedo asegurar que de eso, Triumpher entienden bastante. El cambio en la actitud del público fue notoria. El público enloquecido coreaba el nombre de la banda y parecía que, durante un momento el viento dejó de soplar. Ya no molestaba el viento ni el frío, la conexión con el público era total y los agudos del vocalista nos dejaron a todos con la boca abierta.

Pero sin duda, el gran protagonista de la noche fue Agis Tzoukopoulos, que vino dispuesto a reventar la batería. Literalmente. El bombo de la batería no acabó en el suelo de milagro. Menos suerte tuvo un platillo que sí que acabó mordiendo el polvo. Dos paquetes de cerveza hicieron de contrapeso para evitar que el bombo acabara cayendo por la plataforma. Cuando quedaban apenas 10 minutos para acabar, Mars anunciaba que tienen que parar por “un problemilla” con la batería. ¡Se había roto el parche de una caja!. Por suerte pudieron solucionarlo con rapidez y pudieron acabar su concierto sin mas sobresaltos y dejándonos con ganas de más. Mi conclusión con respecto a esta banda es que si te gusta Manowar, te van a gustar. Y si no, también. 

MINDLESS SINNER

Con el listón muy alto tras la actuación de los griegos, llegaba el turno de los suecos Mindless Sinner, encargados de poner el broche final a la tercera edición del Hellions Metal Fest. Y no era tarea fácil. El frío seguía haciendo de las suyas y el cuerpo empezaba a notar las horas de pie.

Y aquí se notó la veteranía. Bastante más abrigados que los integrantes del resto de las bandas, desde el primer tema se les vio cómodos y seguros sobre el escenario. La química entre ellos era evidente, pero más evidente aún fue la conexión con el público. Christer Göransson no tardó en bajar las escaleras acortando distancias, chocando puños y cantando prácticamente cara a cara con los asistentes. Gestos que marcan la diferencia. El bajista, por su parte, fue pura energía: no paró de moverse en todo el concierto, animando constantemente y dando mucho juego. Hubo varios momentos en los que, cerveza en mano, brindó por la asociación y por Murcia.

Uno de los detalles que más me gustó fue en “Men of Steel”, cuando el vocalista modificó la letra para incluir también un “Women of Steel”. 

Ahora bien, no todo fue perfecto. Las luces… fueron, siendo generosa, bastante mejorables. Incluso estando en primera fila resultaba complicado ver con claridad a los músicos. Y para rematar, a mitad de “Broken Freedom” las luces se apagaron por completo, quedando la banda iluminada únicamente por la pantalla LED. 

El repertorio fue amplio y generoso. Sonaron clásicos como “I’m Gonna (Have some Fun)”, “Metal Merchants”, “Here She Comes Again” y “Master of Evil”. Pero si hubo un momento en el que se alcanzó la comunión absoluta fue con la última canción de la noche: “We Go Together”. Y no podía tener un título más acertado para cerrar el festival. El vocalista la presentó diciendo que aquella canción hablaba de nosotros. Después de horas de viento, frío, cancelaciones, baterías accidentadas y puños en alto, lo que había allí delante del escenario era precisamente eso: gente unida por la música.

Mindless Sinner cerraron así la tercera edición del Hellions Metal Fest dejando una última imagen poderosa: la de una comunidad pequeña pero firme, resistente y orgullosa.

 

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