“Hasta que la muerte los aceche”

Escrita por Christian Darchéz

Género: Terror/Comedia romántica, Calificación: 8/10

El año pasado apareció In a Violent Nature, un filme experimental que tuvo la buena intención de darle una vuelta de tuerca al subgénero de los asesinos psicópatas, conocido como slasher. Más allá de las críticas exageradas de una prensa más bien lamebotas (que se desespera por catalogar cualquier cosa como «obra maestra»), el público odió la película por el tratamiento soporífero que se le dio al enfocar el protagonismo en el asesino, quien tardaba una eternidad en ir por su próxima víctima. La gran parte del metraje lo mostraba caminando de espaldas, como si fuera un juego de PC o PlayStation. Este año surge un caso similar con una película muy comentada y elogiada en su estreno: la que hoy nos ocupa. Tras verla para emitir mi veredicto, debo decir que las críticas positivas están más que justificadas, pues estamos ante uno de los filmes más originales y creativos de la última década.

«Heart Eyes» sigue a Ally (Olivia Holt), diseñadora de campañas publicitarias para una joyería, quien tras romper con su novio un año atrás, asume que pasará San Valentín sola. Todo cambia cuando conoce a Jay (Mason Gooding) en una cafetería y, casualmente, se reencuentra con él en su trabajo. Su jefa la obliga a colaborar con él, ya que Jay detestó la campaña que Ally ideó para el día de los enamorados. Ambos acuerdan una cita donde, además de discutir temas laborales, intercambian ideas sobre el amor, mostrándose Ally como la más pesimista. Al salir del restaurante, Ally se topa con su ex y su nueva pareja, por lo que, en un intento de provocar celos, besa apasionadamente a Jay. Lamentablemente, son observados por «Heart Eyes», un asesino serial con el fetiche de matar parejas en San Valentín, quien los confunde con… ¡una pareja genuina!

Al leer esta sinopsis, quizá se pregunten qué hace tan destacable al filme del director Josh Rubén (Werewolves Within). La respuesta radica en su original fusión entre la comedia romántica de enredos (al estilo Él dice, ella dice, 1991) y el slasher clásico (como My Bloody Valentine, 1981, y su remake de 2009). Aquí, los personajes desarrollan su conexión sentimental mientras son acechados por el psicópata enmascarado, algo poco común en el subgénero, donde las relaciones suelen estar establecidas y el afecto se reduce a escenas de sexo gratuitas. Si bien la idea no es nueva (podría recordar a Shaun of the Dead, 2004, de Edgar Wright), el enfoque de Rubén destaca por su organicidad, centrándose en la química entre Holt y Gooding. A pesar del trauma que viven, logran que el público se identifique y desee su supervivencia. Los amantes del gore disfrutarán secuencias violentas con abundante sangre y efectos prácticos sobresalientes.

El reparto lo completan Devon Sawa (de la malograda serie Chucky) y Jordana Brewster (ex Mia Toretto), quien regresa al género tras The Faculty (1998) de Robert Rodríguez. La única objeción notable es el guion, que en su clímax recurre a una revelación identitaria al estilo Scream para el psicópata «ojos de corazón». Si bien funcional, este giro le resta originalidad y sugiere cierta indecisión en el cierre. Aun así, el ritmo ágil de Rubén mantiene el interés intacto.

Aunque Heart Eyes recibió críticas positivas, aún no ha recuperado los 18 millones de su presupuesto. No obstante, siendo su estreno reciente, es probable que logre buenos números en taquilla. Pese al tropiezo narrativo mencionado, esta es una película que disfruté enormemente y que ya figura entre mis favoritas del año.

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