“Entrando (otra vez) por la puerta de la imitación”

Reseña de Christian Dárchez

Por estos días y en uno de esos momentos que le doy descanso al celular para ponerme a leer alguna de las revistas que aún tengo archivadas, en una publicación argentina me encontré con una columna que decía cosas interesantes: el cronista en cuestión expresaba su fastidio para con el legado de Led Zeppelin y como la gente seguía endiosándolos cuando temas como “Stairway to heaven” “Black dog” o “Rock N’ Roll” ni siquiera son tan buenos y escuchar a Led Zeppelin hoy en día atrasa por lo menos 20 o 30 años. Eso sumado que le parece una huevada que la gente tenga en un pedestal a Jimmy Page y Robert Plant siendo que este desafinaba en vivo (Bueno, si tenemos que agarrarnos de eso tendríamos  que mencionar a Ozzy que le salían varios gallos o a Ian Gillan que había shows en donde le costaba mantener una nota sostenida, pero no es la idea) y que tras la ruptura por la muerte de John Bonham sus integrantes tomaron senderos muy distintos a lo hecho en LZ: Plant tirándose al Pop/Rock y AOR, Page que jamás pudo pegarla con alguno de sus discos y que John Paul Jones siendo el miembro mas valioso se dio cuenta de la mentira que era LZ y se dedicó a los labores de productor. Por último sentenciaba que era inconcebible que se siguiera considerando a LZ como una banda fundacional del Heavy Metal y cerraba con un “No se puede escuchar más Led Zeppelin”. Pese a que discrepo con algunas cosas (Nunca fui fan de LZ pero es innegable su aporte al Rock y Metal, nos guste o no) no deja de ser interesante el planteo del cronista de como se tiende a endiosar algo del pasado solo por ser del pasado cuando a lo mejor es apenas decente o no es tan bueno como lo recordamos (llámese “Factor nostalgia”); pero lo cierto es que la nota data del año 2012 y aquí es donde viene la conexión con la reseña en cuestión por si se preguntan que tiene que ver la columna antes mencionada: faltaban 5 años para que los americanos oriundos de Michigan Greta Van Fleet tomaran el legado de Led Zeppelin con apenas un EP y explotaran en éxito, con muy buenas reseñas que los elevan a status de iluminados creativos y ventas exorbitantes, estadios llenos tanto cuando son teloneros de bandas legendarias como cuando tocan por su cuenta. Claro que GVF también se ganó un buen puñado de detractores (me incluyo entre ellos. Quejas en los comentarios, por favor) y que se fueron acrecentando a medida que fueron editando discos y que sus miembros empezaron a mostrarse muy enojados con la prensa por las constantes comparaciones con Led Zeppelin. Ahora parafraseando a mi compatriota cronista voy a hacer una pregunta: dentro de 20 o 30 años ¿llegará el momento en el que digamos que “No se puede escuchar mas a Greta Van Fleet”? la verdad no lo creo porque seguramente ni los vamos a recordar o de ser así será sola y vagamente como “aquella banda que sonaba igual a LZ y que se perdió en la sombra imitativa de los espejos”. Y lo cierto es que con discos como este “Starcatcher” tal cosa es muy probable que suceda.

“Starcatcher”, tercer disco de los americanos Greta Van Fleet, al menos desde mi opinión muestra a una banda que pese a sus esfuerzos denodados no logra escaparle al mote de “banda imitadora”. En el anterior ¨The battle at the garden’s gate¨ (2021) intentaron hacer algo mínimamente diferente (eso se los tengo que reconocer) aunque los resultados distaron de ser buenos dada la pereza (o la incapacidad) del grupo a la hora de desarrollar esas ideas. Algo que al parecer hasta ellos mismos se dieron cuenta ya que en esta oportunidad aplicaron el famoso “Si no está roto no lo arregles” y se aferraron aun mas al legado de LZ… ¡Ni siquiera se esforzaron por sonar modernos aunque sea! Ya sé que los pibes tocan muy bien y Josh Kiszka (Que este año salió del closet, igual eso no suma ni resta en el disco) será un cantante de puta madre (aunque sus alaridos son cada vez más insoportables), pero el arnés que se pusieron desde 2017 les sique pesando. Basta con escuchar la entrada melódica y lenta de Fate of the faithful que tiene un buen estribillo y no está para nada mal (en mi opinión lo mejor del disco) pero que falla como punta de lanza porque es un tema mas para la mitad del disco que para iniciarlo pasando por la imperiosa idea de poner una semi balada acústica como segundo track en la vena de Waited all your love para pescar algún puesto en el Billboard, el buen brío rockero que llevaba la riffera The falling star se corta cuando Josh pega esos agudos para tapar huecos en la canción. Claro que en un disco de GVF no podía faltar un guiño descarado a algún tema de LZ como ocurre en Sacred the thread cuyo inicio y estructura es muuuuy similar a “When the levee breaks” pero es algo que no sorprende y es esperable de este grupo. Vaya y pase. Runaway blues que de Blues no tiene nada pues se trata de un rock acelerado que al menos corta con el exceso de tanto medio tiempo y semi balada aunque dura mucho menos que un riff de Death Metal porque según se cuenta “A Josh no le convencía la canción”. Todo un visionario el tipo. Frozen light por su parte es un pseudo blues de esos que Page solía tocar en The Yardbirds pero su estribillo se esfuerza en sonar rockero y ganchero. The archer acusa el mismo déficit: una marcha semi acústica que luego explota en un estribillo enérgico y por demás obvio. Para el final tenemos otras 2 semi baladas como lo son Meeting the master y Farewell for now donde el clima intimista se disipa con esa necesidad de que Kiszka pegue sus agudos que mas que sonar emotivos terminan siendo cansinos por lo predecible del trámite.

La producción de Dave Cobb (Rival Sons, Lady Gaga entre otros) por lo menos hizo una labor decente tras las perillas donde la instrumentación, las voces y los distintos arreglos que lo pueblan al menos suenen parejas, pero no pudo hacer mucho mas que eso puesto que la idea del grupo era anclarse en un sonido retro. Y también cuenta con una muy épica portada…bueno, si, soy horrible con el sarcasmo ¡ya me agarraron! Seguramente se preguntarán también por que sigo reseñando sus discos y las razones son además de que hay que rellenar espacio en la pagina aun guardo la esperanza de que GVF algún día se les encienda la lamparita y se den cuenta de que ya no estamos en 1971, ya que la prensa especializada (La misma que se cargó a Kingdom Come en 1988) los defiende con frases como “la banda ha ido evolucionando” o “No hay que temer a chicos que se inspiran en Led Zeppelin” y. Frases que hoy ya con 3 discos a cuestas no dan para más, es hora de que se termine la mentira. Para ir cerrando, aunque hoy “No se pueda escuchar mas a Led Zeppelin” su legado seguirá siendo reverenciado y reivindicado, mas si GVF insiste con seguir lanzando discos como este.

Greta Van Fleet

Joshua ‘Josh’ Kiszka – voz

Jacob ‘Jake’ Kiszka – guitarra

Samuel ‘Sam’ Kiszka – bajo y teclados

Daniel ‘Danny’ Wagner – batería

 

Canciones

1 Fate Of The Faithful   

2 Waited All Your Life   

3 The Falling Sky

4 Sacred The Thread      

5 Runway Blues  

6 The Indigo Streak       

7 Frozen Light     

8 The Archer        

9 Meeting The Master    

10 Farewell For Now

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