Rumbo al Leyendas del Rock: Murcia se rinde ante el folk metal de Lándevir y Ars Amandi
Crónica escrita por Isa M., Fotos de Crom
El pasado 8 de mayo de 2026, la Sala Garaje Beat Club de Murcia acogió la fiesta oficial de presentación del Leyendas del Rock XX Aniversario, una noche muy especial para los amantes del folk metal nacional. Sobre el escenario, dos nombres históricos de la escena: Lándevir y Ars Amandi, unidos en una gira limitada a solo cuatro ciudades.
Por un lado, Lándevir celebraba sus 25 años de trayectoria; por otro, Ars Amandi presentaba su nuevo trabajo, Rumbo Norte, regresando a Murcia tras bastante tiempo alejados de la ciudad.
La entrada no fue especialmente numerosa, algo que daba cierta pena viendo el nivel de las bandas, pero también es verdad que el ambiente tuvo ese punto familiar y cercano que tantas veces acompaña a este tipo de conciertos. Éramos pocos, sí, pero prácticamente todos nos conocíamos. Buen rollo, caras habituales y ganas de disfrutar de una noche diferente.
LÁNDEVIR
Los encargados de abrir la noche fueron Lándevir, que arrancaron su actuación con algo de retraso debido a pequeños problemas técnicos previos al concierto. Nada grave. En cuanto comenzó a sonar la intro, quedó claro que la banda venía dispuesta a convertir el concierto en un recorrido por toda su trayectoria.
La formación liderada por José Mancheño —acompañado por Francisco Gonzálvez y José María Jerez a las guitarras, Iván Martínez al bajo, J.F. Amat a la batería y Pablo Guerra a la flauta— fue enlazando temas como “Recuerdos”, “El espíritu del viento” y “Deuda eterna”, esta última presentada como el tema que abría su tercer álbum, Inmortal.
El concierto ganó todavía más enteros con la aparición de los invitados especiales. Sara Ember, violinista de Ñu, acompaña a la banda en su gira y fue presentada como “un lujazo” tenerla allí. Desde el principio destacó especialmente la figura de José Mancheño como frontman. Tiene esa capacidad de conectar con el público de forma muy natural, haciendo que todo el mundo participe constantemente entre palmas, coros y saltos. No tardó en demostrarlo durante “Tu voz”, cuando bajó a la pista y pidió al público que se abriera formando un pasillo al que bautizó como “wall of folk”, bromeando con aquello de “como Moisés, pero al revés”.
Más tarde llegaría uno de los momentos más especiales de la noche con la subida al escenario de Thomas Vikström, vocalista de Therion, para interpretar “Nunca dejes de soñar”, cantando sus partes en inglés.
Poco después sería el turno de Rosalía Sairem, también vocalista de Therion, que colaboró en “Amor prohibido” animando además al público a acompañar la canción con palmas.
La actuación fue alternando momentos festivos y otros más íntimos. Tras el instrumental “El conjuro de Belenos”, todos los músicos abandonaron temporalmente el escenario excepto José y uno de los guitarristas para interpretar “Ahora” en formato acústico, rebajando pulsaciones antes de afrontar la recta final.
La conexión con el público fue constante durante todo el concierto. José no dejó de interactuar con los asistentes, agradeciendo el apoyo, dedicando palabras a la sala y al propio Isaac, dueño del Garaje Beat Club, al que reconoció el buen trato hacia las bandas. Incluso hubo tiempo para pedir al público que se agachara antes de saltar todos juntos durante “El mañana ya vendrá”.
El tramo final fue una auténtica celebración con “Leyendas del medievo” y “Las mil y una noches”, esta última precedida por un divertido “imagino que con los años que tiene esta canción alguien se la sabrá… y si no, me vale un ‘lololó’”.
Musicalmente, la banda sonó muy sólida durante toda la actuación, pero lo mejor fue probablemente la energía que transmitieron sobre el escenario. Porque más allá de la técnica o del repertorio, Lándevir consiguió algo fundamental: hacer que todos los presentes se sintieran parte del concierto. Y eso siempre tiene mucho mérito.
ARS AMANDI
Tras el sorteo de abonos y merchandising del Leyendas del Rock XX Aniversario, llegaba el turno de Ars Amandi, que regresaban a Murcia después de bastante tiempo alejados de la ciudad. A las 22:30, y sin demasiadas ceremonias, la banda apareció sobre el escenario arrancando directamente con la intro y “Vagabundo en el mar”, metiendo a la sala de lleno en su característico sonido de rock castellano.
La formación encabezada por Dani Aller —acompañado por David Noisel al bajo, Óscar Pérez a la batería, Daniel Rodríguez al violín y Rodri Arias y Miguel Ángel Torres a las guitarras— sonó especialmente compacta durante toda la noche. De hecho, uno de los aspectos más destacables del concierto fue precisamente el gran sonido de la banda, algo que permitió disfrutar tanto de las guitarras como de instrumentos tan importantes en su propuesta como la dulzaina o el violín.
El repertorio estuvo muy bien planteado, alternando con naturalidad canciones de su nuevo trabajo Rumbo Norte con varios de los temas más representativos de su carrera, manteniendo siempre el ritmo del concierto.
Tras “Sin mirar atrás” y “Desierto”, Dani Aller empezó a tirar de su habitual cercanía con el público. Entre bromas sobre el calor murciano y constantes llamadas a participar, el vocalista fue ganándose a la sala tema tras tema. Antes de “A sus gentes”, quiso agradecer a todos los asistentes el seguir apoyando la música en directo: “No dejéis de venir a conciertos”, comentaba mientras dedicaba la canción precisamente a toda esa gente que sigue ahí al pie del cañón.
La conexión con el público fue constante durante toda la actuación. En “El poder de Caelia” no dejó de animar a la sala a saltar, mientras que antes de “Manqueospese” aprovecharon para mencionar a Fernando Nanderas, diseñador de portadas y merchandising de la banda, al que dedicaron un cariñoso aplauso entre bromas para que “cobre”.
El concierto siguió creciendo con “Navegando en la tormenta” y “El último aliento”, dos temas recientes que encajaron perfectamente entre los clásicos habituales del grupo. Dani incluso jugó con el público preguntando si tenían ganas de fiesta o si mejor terminaban ya el concierto, obteniendo como respuesta un contundente “¡ni de coña!”.
Uno de los momentos más divertidos llegó con “Va a salir el sol”, cuando enseñó al público el sencillo estribillo de “lléname el vaso de ron” para que toda la sala lo corease. En mitad de la canción incluso señaló hacia la barra entre risas con un “mirad pa’ allá, al camarero”, mientras Rodri Arias remataba la broma al terminar diciendo que el suyo fuese “de ginebra”.
La recta final dejó además uno de los momentos más bonitos de la noche con la subida al escenario de José Mancheño, vocalista de Lándevir, para interpretar juntos “Escuchando al corazón”. Más allá de la canción, fue imposible no fijarse en la enorme complicidad entre ambos cantantes: abrazos, gestos constantes y una sensación de amistad genuina que terminó contagiándose al público, que respondió coreando tanto el nombre de José como el de Ars Amandi.
La banda amagó con despedirse tras el tema, dejando el escenario a oscuras, pero el público no tardó en pedir otra más. Dani reapareció entonces completamente solo para comenzar a capela las primeras líneas de “Abre la puerta” de Triana, antes de que el resto del grupo se reincorporara para completar uno de los bises más celebrados de la noche. El cierre definitivo llegó con “Rumbo norte”, precedido de los habituales agradecimientos y la presentación de la banda, poniendo el broche final a casi hora y media de concierto.
Quizá no había una multitud en la sala, pero sí algo mucho más importante: un público entregado y dos bandas disfrutando de verdad sobre el escenario. Y eso se notó durante toda la noche.

