“Capítulo salvaje en la evolución Thrash”

Thrash Metal – Estados Unidos

Por Crom

Cuando Pleasures of the Flesh salió en 1987, Exodus ya estaba en plena redefinición: había que sustituir al carismático Paul Baloff, y el nuevo vocalista Steve “Zetro” Souza llegaba con el peso de tener que mantener la ferocidad original. Lo que la banda entrega en este segundo álbum es un trabajo de transición, que combina la agresividad pura de Bonded by Blood con ganas de explorar texturas más variadas y estructuras que no siempre van a toda velocidad. Grabado en los estudios Alpha-Omega en San Francisco, con producción compartida entre la propia banda y Marc Senasac (y marcando participación especial de Mark Whitaker en las pistas de batería), este disco refleja una Exodus con ambición pero también con consecuencias: algunos experimentos funcionan bien, otros se quedan en lo anecdótico.

Desde el inicio, Deranged da comienzo al asalto: voces desquiciadas, guitarras afiladas, batería implacable. Souza se entrega con rabia (“voices inside my head are making me go mad…”) y los riffs de Holt y Hunolt no dan descanso. Luego llega ’Til Death Do Us Part, con un tempo más moderado, líneas más densas y un coro que busca enganchar, ofreciendo un respiro pero sin conceder rendición. Parasite retoma el pulso intenso: riffs rápidos en los versos contrastan con puentes algo más pausados, y los solos explotan con destreza. Brain Dead es quizá el corte más “metal clásico” del álbum: ritmo medio, coro contagioso, puentes agresivos y un solo destacable. Faster Than You’ll Ever Live to Be recupera la urgencia: una canción que recuerda momentos del debut, con riffs punzantes y un drive constante.

Cuando se llega al tema titular, Pleasures of the Flesh, se percibe la ambición más clara del disco: arranca con atmósfera tribal, percusiones exóticas, gritos lejanos, creando tensión antes de estallar en capas de guitarra y un riff central poderoso. Es un epicentro del álbum, con cambios dinámicos, interludios melódicos y un sentido épico contenido en siete minutos. 30 Seconds aparece como breve interludio acústico —un respiro necesario— antes de Seeds of Hate, donde se introducen pasajes limpios, rupturas de tempo, y un gancho bastante certero. Chemi-Kill es de los cortes más interesantes en términos líricos: crítica a la contaminación y la indiferencia social, con momentos pausados que se intercalan con partes agresivas. Choose Your Weapon cierra el disco con ímpetu: riffs directos, solos finales que desgarran y un final que no se anda con medias tintas.

Aunque Pleasures of the Flesh no alcanzó la veneración de su predecesor, hoy se considera uno de los discos más infravalorados del thrash ochentero. Tiene sus puntos débiles: la producción no siempre brilla y algunos experimentos pueden dividir opiniones. Pero el ataque, los riffs y la voluntad de avanzar están presentes en cada nota.

La formación que grabó Pleasures of the Flesh fue:

  • Steve “Zetro” Souza — voz

  • Gary Holt — guitarras

  • Rick Hunolt — guitarras

  • Rob McKillop — bajo

  • Tom Hunting — batería

Aunque Baloff aparece acreditado como coautor en varios temas (Pleasures of the Flesh, Seeds of Hate, Brain Dead), su voz ya no está en las grabaciones. El álbum tiene una duración aproximada de 46 minutos, y representa un momento clave en la evolución de Exodus.

Tracklist

  1. Deranged

  2. ’Til Death Do Us Part

  3. Parasite

  4. Brain Dead

  5. Faster Than You’ll Ever Live to Be

  6. Pleasures of the Flesh

  7. 30 Seconds

  8. Seeds of Hate

  9. Chemi-Kill

  10. Choose Your Weapon

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