«En estos tiempos donde no existe la memoria musical, queremos hacer ver a los fans de este estilo que nosotros sí lucharemos hasta el final.»

Realizada por Crom

Hola Frank, bienvenido a Dioses del Metal.

Como esta es la primera vez que charlamos, me gustaría que nos contaras un poco sobre tus inicios en la música. ¿De dónde vienes y cuándo supiste que el Rock/Metal corría por tus venas?

F (Frank Roses – Voz principal)-  Mis inicios con la música fueron cuando tenía 3 o 4 años; no paraba de cantar y escuchar música. Con 6 años mis padres me llevaban a karaokes para desquitarme jajajajajaja. Mi pasión por el Rock empezó ya con 11 años, cuando mi padre me regaló un Walkman. Recuerdo ese día como si fuera ayer, porque fue como la primera vez que ves al amor de tu vida. Le puse las pilas y, cuando lo encendí, estaban sonando Kiss… Detroit Rock City. Me causó tal impacto que salí a la calle a preguntarle a los mayores del barrio qué era eso que acababa de escuchar. Recuerdo decirles: “la canción dice ROCK CITY”. ¡Nadie lo sabía! Pero un vecino que me escuchó se acercó y me dijo que era Detroit Rock City de Kiss. Resultó que ese vecino era un apasionado de esa música y me regaló la cinta del Destroyer de Kiss, que llevaba esa canción, y ahí me dio la locura máxima. ¡No pude parar de escuchar y de obligar a mi padre a que buscáramos tiendas que vendieran cintas de Rock! Jajajajaja. Bendito sea mi padre, que jamás me cortó las alas en esa exploración musical. Black Sabbath, Kiss, Judas Priest… fue un no parar hasta el día de hoy.

¿Cómo empezaste a cantar y qué te llevó por este camino musical?

F- Dicen que el que reniega de sus raíces es un HDLGP. Yo empecé cantando Nino Bravo, que por cierto fue un cantante del copón. Literalmente comencé a cantar con 3 o 4 años, dice mi padre (siempre dice que empecé a dar por culo cantando desde bien pequeño jajajaja). Pero fue a una edad muy temprana cuando descubrí a Barón Rojo… puffff. Y ahí comencé a cantar en este estilo. Obviamente recibí formación académica y, con el paso de los años, fui puliendo más y más la forma de cantar con la que canto ahora.

Sé que estuviste un tiempo alejado de España… creo que también de la música. Cuéntanos hasta dónde puedas cómo fue ese periodo, qué te hizo volver y cuánto tardaste en engancharte de nuevo al tren de la música.

F- Estuve unos años fuera por temas laborales y para pulir mi talón de Aquiles en el canto: el inglés. Mucha gente pensó que lo había dejado, pero literalmente fue cuando más formación tuve y cuando más aprendí a cantar. Fue en Newcastle donde se forjó el vocalista que soy ahora mismo. Me llegaban comentarios de amigos que decían que en los bares se comentaba que lo había dejado, que estaba vocalmente acabado… incluso alguien dijo que había muerto en un accidente de coche, ¿sabes? Jajajajaja. Fueron esas provocaciones maliciosas las que hicieron que dentro de mí se encendiera aún más la llama; las que me hicieron volver con más fuerza y con un solo objetivo: poner a cada uno en su sitio. No sabes lo que es estar a miles de kilómetros y ver que en tu casa no creen en ti. Supongo que, a fecha de hoy, no hay cueva lo suficientemente grande y profunda en Cartagena como para que se esconda esa gente. De eso habla la letra de Victory, nuestra canción insignia en The Last Ride.

Actualmente, ¿cuál es tu ocupación? Te he leído alguna vez en redes y creo que al menos una parte de tu tiempo la dedicas a dar clases a chicos, imagino que de canto.

F- Estoy trabajando en Corvera, en una empresa de generadores eléctricos, y por las tardes doy clases de canto a gente de todo rango de edades. Tengo alumnos desde 12 años, la más joven, hasta 60 años, la más mayor. ¡No hay edad para la música!

¿Ves en los ojos de los chavales ilusión por la música y por aprender? Es que, sinceramente —y tú lo sabes—, la escena necesita sangre nueva desesperadamente, y siempre he pensado que la música tenía que llegar a los chavales desde edades muy tempranas.

F- ¡Van con una ilusión y unas ganas tremendas! Tengo a todos los alumnos muy enchufados y les digo que hay que dar un paso más. Tengo a dos de ellos, Ángela y Guille, que con 12 y 16 años respectivamente ya han grabado sus temas propios, ¡con videoclip y todo! Tengo a una niña que se está contaminando más y más por el rock y ya me está pidiendo aprender a cantar este estilo. Intento que ellos mismos descubran qué camino y qué estilo escoger. Quiero añadir que jamás había visto una generación como esta con tanto talento… ¡no veas cómo cantan y lo rápido que aprenden!

Hablando de Lonely Fire, cuéntanos cómo llegaste a la banda. Tengo entendido que Lonely Fire nació como proyecto hace casi una década pero no tomó forma de banda completa hasta 2023. ¿Eres uno de los fundadores originales o te uniste más adelante? ¿Cómo se gestó la formación definitiva del grupo hasta llegar a la actualidad?

F- Esta banda literalmente la empezó Jay Maestre. Fue él quien comenzó a llamar a músicos y el que tuvo la idea inicial. Un verano, Jay Maestre, Andrés Zapata (actual batería) y yo coincidimos en una banda que ni siquiera llegó a estrenarse en público. Pasaron unos meses hasta que Jay me llamó y me dijo que tenía pensado hacer un proyecto de Hard Rock melódico, y le dije que ese es literalmente mi estilo. Fui miembro fundador también. Cuando fuimos a decidir el nombre de la banda, dos exmiembros —que precisamente a día de hoy ya no están— insistieron en usar el nombre de un proyecto que habían tenido ellos años atrás. Nos pareció bien y se quedó ese nombre. El registro del nombre de la banda lo hicimos Jay Maestre, Nano y yo; somos los dueños de ese nombre.

Presenta a la banda y el rol de cada miembro, por favor. ¿Quiénes forman Lonely Fire ahora mismo y qué función desempeña cada uno? ¿Ha cambiado la formación desde que arrancasteis o seguís siendo los mismos músicos desde el principio del proyecto hecho banda?

F-
Frank Roses – Voz principal
Jay Maestre – Bajo y coros
Nano – Guitarra solista
Andrés Zapata – Batería
Carlota Agatha – Guitarra rítmica y coros

Pablo, el teclista, tuvo que irse a trabajar al extranjero y, por razones obvias, dejó la banda. Emilio (nuestro anterior batería) entró en la desidia y el pasotismo total… perdió el interés y se agobiaba por la extensa agenda de la banda. ¡Los últimos conciertos con él fueron un auténtico infierno! Menos mal que Andrés Zapata vino y literalmente salvó la situación. Ha subido el nivel de una manera que flipas con su incorporación.

Volviendo al presente con vuestro nuevo trabajo, The Last Ride, ¿cuándo empezasteis a trabajar en este álbum debut? ¿En qué momento dijisteis “vamos a por el disco” y cómo fue tomando forma el proceso creativo hasta llevar esas canciones al estudio?

F- La primera vez que quedamos para ensayar fue en diciembre de 2022 y ahí ya estábamos trabajando en “Learn to Rock” y “Call of the Wild”. Tras 5-6 ensayos ya estábamos en el estudio grabando esos temas. La decisión de sacar el disco fue en el primer ensayo jajajaja; nadie se anduvo con rodeos y, tras ver que funcionaba todo tan bien, se dijo que en esta banda no veníamos a verlas venir… que teníamos que trabajar duro, y así fue: un año después ya estaba The Last Ride recorriendo las calles. El proceso creativo fue de todos; todos trajeron temas que se trabajaron en profundidad en el ensayo y los llevamos a estudio.

Cuéntanos detalles técnicos de la grabación y producción, esas cosillas que los neófitos no conocemos. Tengo entendido que The Last Ride es una autoproducción: ¿dónde lo grabasteis y quién estuvo a los mandos de la producción y mezcla?

F- Estuvo a manos de Iván González (91 Suite) y Dani (Injector). Grabamos absolutamente todo con ellos. Va a sonar raro, pero literalmente con ellos fue todo extremadamente fácil de hacer. ¡Son dos auténticas máquinas con mucha experiencia y nos agilizaron muchísimo el lanzamiento! Con Dani grabamos baterías, voces y bajo, y con Iván todo el tema de guitarras y arreglos de teclado. Es una autoproducción total porque, por experiencia propia de varios componentes de la banda, la autoproducción era lo más sensato para un primer lanzamiento, y la verdad es que no nos arrepentimos para nada porque recuperamos hasta el último euro invertido e incluso ha dejado unos cuantos miles de euros de beneficio. Ha sido un éxito total este primer disco, con 52 conciertos en un año y 4 meses.

Sé que hubo algunas colaboraciones. ¿Cómo fue trabajar con invitados de lujo como Max Bacon o Iván González, que aportaron su experiencia al disco?

F- Trabajar con Max Bacon a las voces fue… ¿cómo describirlo? ¡MÁGICO! Imagina a alguien con esa experiencia y con esa exitosa carrera aconsejándote cómo hacer las cosas y qué tipo de voces le viene bien a cada parte… ¡simplemente brutal! Con Iván, ¡imagínate! Para nosotros no hay nadie como él en toda España. Después de ver muchas producciones de otras bandas españolas y europeas, tenemos la seria convicción de que no hay nadie con las capacidades que tiene él. ¡El número 1! No hay discusión.

¿Es The Last Ride el disco que queríais hacer? Es decir, al ser un lanzamiento autoproducido, ¿os faltaron medios o tiempo en algún momento para conseguir el resultado que buscabais, o el álbum ha salido tal y como lo imaginasteis desde el inicio? Te lo pregunto porque, a mi parecer, el disco suena de lujo y muy profesional para ser un debut independiente.

F- ¡Definitivamente es un SÍ rotundo! Individualmente nos desquitamos muchísimo y en este disco sacamos el 100% de cada uno. También te digo que el segundo disco que estamos haciendo es aún mejor. No nos faltó ningún medio en ningún momento porque decidimos no escatimar en gastos, tanto en grabaciones como en lo que fue el disco en físico al final. Hemos trabajado con los mejores en todo momento. Fernando Nanderas es el mejor portadista, sin duda; solo hay que ver el currículum que tiene y las bandas con las que trabaja, que son la élite nacional. Que nos dijera que sí, que nos hacía la portada y el logo (el cual hay dos en la banda que lo tienen tatuado), fue una auténtica celebración. ¡Nos lo hizo todo! Diseño de camisetas incluido.

Imagino que parte de ese éxito es que la banda puede ser nueva, pero los músicos que la forman tienen una larga trayectoria musical; sin ir más lejos, Nano, guitarrista, también estuvo en Madame Babilonia, y me consta que en más bandas antes de esta.

F- Cada miembro de la banda ha pasado por varias bandas y, gracias a eso, han aprendido tanto de los errores como de los aciertos. Estamos aplicando todo lo aprendido en estos años para que este proyecto vaya siempre en buena dirección.

En cuanto a las letras y temáticas, ¿de qué os gusta hablar en vuestras canciones? ¿Hay algún mensaje o concepto detrás de The Last Ride o los temas son más bien historias independientes? Cuéntanos si tenéis alguna temática recurrente o inspiración lírica especial (amor, rock and roll, vivencias personales…) en este álbum.

F- Las letras son historias independientes, pero a la vez unidas en una única historia: el simbolismo de la llegada de nuestro personaje (el de la portada) a una ciudad donde se había perdido toda la esencia del Hard Rock melódico. Si te fijas, la portada es una ciudad futurística donde llega un personaje (el Sheriff)… ¡es hora de la justicia! Amor, rock, vivencias personales, como bien dices… En estos tiempos donde no existe la memoria musical, queremos hacer ver a los fans de este estilo que nosotros sí lucharemos hasta el final. Que no nos apagaremos jamás.

Está claro que Lonely Fire bebe del Hard Rock melódico ochentero y del AOR más clásico. ¿Qué bandas os han influido más a la hora de forjar vuestro sonido? Y en tu caso, como cantante, ¿qué vocalistas o artistas te inspiran en tu forma de cantar y en tu puesta en escena?

F- Whitesnake, Van Halen, Ozzy, Steelheart, Def Leppard y un largo etcétera nos han influenciado muchísimo a la hora de hacer nuestra música. Personalmente, en mi forma de cantar siempre me han influenciado muchísimo David Coverdale, Michael Sweet y Michael Matijevic. No negaré que literalmente siempre tiro por esos lares a la hora de cantar los temas de Lonely Fire, sobre todo en el segundo disco, donde estoy desplegando absolutamente todos mis conocimientos y técnicas vocales que he aprendido a lo largo de estos años. Posiblemente sea el disco en el que mejor canto, sin duda. Ya lo veréis y juzgaréis por vosotros mismos.

El disco ha tenido muy buena acogida. Sabemos que en la redacción de Dioses del Metal The Last Ride ha gustado bastante (¡os consideran una de las revelaciones del año en AOR/Hard Rock!). ¿Qué feedback habéis recibido del público y de la prensa especializada desde que salió el álbum? ¿Os ha sorprendido alguna reacción en particular, tal vez comentarios de fans o de otros músicos que os hayan hecho especial ilusión?

F- ¡El feedback ha sido una auténtica locura! No me esperaba que la primera tirada de discos se iba a agotar en una semana, la verdad, y mira que sacamos un montón. Por parte de la prensa nacional ha sido una auténtica pasada; jamás había vivido algo así de intenso, con comentarios tan positivos. Sobre todo de el señor Mariskal y de Rafa Basa, que vinieron a vernos y estuvimos charlando postconcierto con ellos, y los comentarios fueron de verdad una locura. Incluso Mariskal nos hizo una entrevista para La Heavy Rock y fue una sensación pletórica. Recuerdo, antes del lanzamiento del disco, estar matándome a llamar a festivales y salas para confeccionar la gira y, una vez que salió el disco, ver cómo cada semana cerraba al menos un par de conciertos fue la hostia.

De entre todos, personalmente me quedo con el señor Marcos Rubio (organizador del Leyendas del Rock), que vino a vernos a un concierto con su familia y amigos y nos dijo de tocar en el Leyendas de 2025. No os podéis imaginar lo que fue eso para mí, y más después de haber estado más de 10 años intentando entrar al festival con otras bandas y no había manera. Después de la actuación, algunos de la banda se tatuaron el nombre del festival en el brazo, ¿sabes? ¡Es un día para recordar toda la vida! En el extranjero es donde realmente Lonely Fire ha ganado muchísimo peso y una masa de fans bastante fuerte. Pese a que a día de hoy aún no hemos salido al extranjero, ya estamos confeccionando unas salidas para tocar fuera. Por parte de músicos, el mejor sin duda Ronni Le Tekrø, guitarrista de TNT, que vino a vernos a un concierto y, a día de hoy, tenemos muy buena relación con él. ¡Nos dijo que le encantamos y nos hicimos muchas fotos con él!

Hablemos de algunas canciones destacadas del disco. Para empezar, “Don’t Break My Window”, que abre el álbum tras la intro “Welcome to the Future”. Es un buen single y funciona que te cagas en vivo, con el que tu voz se luce desde el primer momento. ¿Qué nos cuentas de este tema? ¿Cómo surgió la canción y de qué trata exactamente esa letra?

F- ¡Esa canción es una pasada! Gracias a esa canción, Carlota Agatha está hoy en la banda. Fíjate los coros masivos y armonizados que hicimos los dos con ese tema. Como te decía antes, creo que precisamente en esta canción es donde más saco el lado David Coverdale jajajaja. La letra la hice por una experiencia que tuvo nuestro exteclista Pablo: una noche, de vuelta a casa, se encontró a dos chicas andando por una carretera secundaria y las acercó a casa. Pues resulta que, encima de que él las acercó para que llegaran seguras (ya sabes cómo está el mundo), cogieron y, en vez de al menos decir “oye, muchas gracias”, le rompieron el cristal de la ventanilla del coche entre risas de ellas dos con su terrible borrachera. La letra habla de eso: de que en este mundo parece que no hay sitio para los hombres buenos y que, ante actos de bondad, el pago siempre es con maldad. Por eso “no me rompas la ventana, que me rompes el corazón a la vez; no rompas mi confianza en el mundo… me hieres, me haces perder la fe”. De eso trata la letra.

Sigamos con “Casual Encounter”, una de las canciones más potentes y pegadizas del álbum, hasta el punto de que habéis lanzado un lyric video de ella. Tengo entendido que habla “un poco sobre la magia de cómo seis personas, tras un cúmulo de circunstancias, logran unirse” para formar algo especial (¿quizá la propia banda?). ¿Puedes contarnos más sobre la historia o el mensaje detrás de este corte y cómo nació?

F- ¡Acabas de describirlo tal y como es! Nació precisamente de un cúmulo de casualidades. Yo, fuera donde fuera, me encontraba a alguien de la banda, ¿sabes? Entre semana me iba a tomar un café en plan random y, de repente, me cruzaba con Pablo o con Emilio. “¿Qué hacéis aquí?” Nada pasaba por casualidad. A los días, en otra ciudad, me encuentro a Nano. “¿Qué haces aquí, tío?” Encuentros casuales una y otra vez jajaja, ¡cosas del destino! Supongo que todo eran señales para que este proyecto cogiera aún más consistencia y no pude evitar hacerle esa letra.

La canción “Lonely Fire” da nombre a la banda y cierra la primera mitad del disco con una melodía muy especial, ¡incluyendo un solo de saxofón inesperado! ¿Consideráis este tema como vuestro himno o carta de presentación, dado que lleva el nombre del grupo? ¿Cómo surgió la idea de meter un saxofón en medio de una canción de Hard Rock melódico?

F- Esta canción literalmente es made in Pablo. Le hicimos unos arreglos Jay y yo, y el resultado de la canción… ¡ya veis cómo quedó! El saxofón fue idea de Pablo, que consiguió contratar a un saxofonista para que hiciera todos esos arreglos. Originalmente la letra era de Pablo, pero entre Jay, Dani (Injector) y yo le terminamos de dar forma a lo que es a día de hoy la letra. No creo que sea nuestro himno, porque a día de hoy se podría decir que “Victory” es la mejor carta de presentación de LF.

El álbum termina con “The Last Ride”, la balada (o medio tiempo) que además da título al disco. Es un tema emotivo y atmosférico que cierra el viaje musical. ¿Qué simboliza esta canción para vosotros y por qué decidisteis que fuese el título del álbum? ¿Tiene un significado especial, como representar el “último viaje” de algo o algún homenaje en particular?

F- Esta canción literalmente comencé a hacerla en 2010, pero jamás encontré músicos con los que terminar de desarrollarla totalmente. Tenía todo en la cabeza, pero no las manos para poder plasmarla; con estos músicos, ¡todo se puede! The Last Ride es el final y el comienzo. Personalmente, este va a ser mi último viaje en lo que a bandas se refiere: estaré en esta banda hasta el día que me muera; no habrá más nuevas aventuras ni más intentos de proyectos de ningún tipo. Yo muero con esta banda ya; por eso es el último viaje para mí y para más de un músico que está en la banda. ¡Este último viaje durará mientras estemos vivos!

Quiero añadir que, en tema de composición de este álbum, Jay ha sido el que trajo las ideas de “Victory”, donde prácticamente el 90% de toda la canción la hizo él, y “Call of the Wild”. No existen los egos en esta banda, créeme… Cada uno de los cinco que somos es una falange de un puño cerrado, unido, dispuesto a golpear lo más fuerte posible.

Tras lanzar el disco, os embarcasteis en una larga gira de presentación. Habéis estado tocando por multitud de sitios para llevar The Last Ride al directo. ¿Cómo ha sido esa experiencia de girar con el disco debut bajo el brazo? ¿Resultó agotador o más bien os dio la vida el poder por fin presentar estas canciones en vivo? ¿Cómo ha respondido el público en los distintos conciertos que habéis dado?

F- En el Totana Metal Fest serán 53 los conciertos que llevamos con The Last Ride. Ha sido una auténtica pasada y lo estamos disfrutando muchísimo, la verdad; ¡no queremos que acabe esta gira nunca! La respuesta ha sido muy, muy buena para ser una banda que sale de la nada de repente con este disco. Hemos tenido muy buena recepción por parte del público. Donde más lo notas es en el merchandising, que, hasta en cuatro ocasiones, literalmente agotamos existencias de camisetas, parches y chapas. ¡Y mira que siempre vamos cargados con todo por lo que pueda pasar!

De todos esos conciertos de la gira, ¿cuáles recuerdas con más cariño o como los más especiales para ti? ¿Hay alguna fecha de esta gira que se haya ganado un lugar especial en vuestro corazón (y por qué)?

F- Para mí el punto de inflexión fue en el Huelva Rock, ¡sin duda! Había más de 1.500 personas viéndonos. Tocamos en un escenario inmenso que resultó ser un tráiler que se desplegaba y salía un escenario… ¡nunca vi algo semejante! ¡Parecían los Transformers! Estábamos tocando y, de lejos, veíamos a la gente arremolinada en el puesto de merch, venga a comprar discos y camisetas… la gente saltando y cantando nuestros temas… ¡en Huelva! Fue en plan: “¿¡¿QUÉ ESTÁ PASANDO?!?!” En Mallorca, más de lo mismo. Pero si personalmente me tengo que quedar con uno, creo que elegiría el del Leyendas del Rock con los ojos cerrados.

En particular, este año os subisteis al escenario del Leyendas del Rock… hace apenas unos días. Para una banda emergente de Cartagena, tocar en un festival tan importante y ante tanto público tuvo que ser un sueño cumplido, que ya vivisteis el año pasado en otro gran festival como Rock Imperium. ¿Qué significó para vosotros participar en Leyendas del Rock 2025? ¿Cómo viviste tú esa experiencia desde arriba del escenario, viendo a tanta gente descubriendo vuestra música? Cuéntanos si estabas nervioso, cómo fue el show y qué os lleváis de ese día para el recuerdo.

F- Por orden cronológico: cuando recibimos el email de que nos confirmaban para la edición de 2024 fue… ¡brutal! Lo celebramos a lo grande y nos fuimos de cena jajajaja. Encima el cartel: tocaban Judas Priest, Extreme, Saxon, Accept, Yngwie… ¡puffff, una pasada que esperamos repetir pronto! Lo del Leyendas del Rock es algo muy especial para todos los miembros de la banda. Como ya sabéis, es extremadamente difícil entrar al festival porque hay muchísimas bandas aplicando para tocar; también está el Forjando Leyendas, etc. Ver a Marcos aquel día y decirnos de tocar fue como un sueño que se hacía realidad: muchísimos años luchando para poder tocar y, al fin, llegaba nuestro momento con una banda que apenas tiene dos años. Los cinco nos quitamos ese día una espinita que teníamos bien clavada en el corazón. Yo, personalmente, lo disfruté el triple, ¿sabes? En 2011 comencé a salir con la que es mi mujer a día de hoy en un Leyendas del Rock. Le pedí salir ahí, en medio del recinto, y, encima, el día que actuamos en el Leyendas era nuestro aniversario de novios… ¿qué más podía pedir? Le voy a agradecer a Marcos de por vida lo que ha hecho por nosotros.

Y la cosa no acaba ahí, porque todavía os quedan más festivales, entre otros eventos, como el Totana Metal Fest —del que soy socio—, el próximo 20 de septiembre. ¿Qué nos podéis adelantar de estas próximas citas festivaleras? ¿Tenéis preparado algo especial para esos conciertos para enganchar tanto a los que ya os conocen como a los nuevos seguidores que podáis ganar?

F- Pues tenemos el Totana Metal Fest de este sábado día 20, el día 31 en el Ruta de La Aparecida, el 8 de noviembre en Sevilla en el Esquirlas Metal Fest y unas cuantas más con las que finalizaremos 2025. Para estos conciertos, en concreto el de Totana, adelantaremos otro tema que saldrá en el segundo álbum: “Sin City”.

Hablando de promoción, siempre comento con los grupos lo importante que es llevar vuestra música a los medios para ganar visibilidad. Imagino que estáis trabajando duro en ese aspecto. ¿Cómo está siendo la difusión de The Last Ride? ¿Os está ayudando el boca a boca y las redes sociales a llegar a más público? Como banda novel, ¿qué tan crucial veis el apoyo de los medios especializados y de plataformas online para crecer en la escena?

F- En el aspecto de promoción es en lo que más trabajo para que la banda llegue a todos los rincones del mundo; gracias a eso hemos tocado en grandes festivales y, a día de hoy, aún siguen saliendo con bastante intensidad conciertos. Mientras estamos hablando, justo acabo de cerrar uno, y no es broma jajajajajaja. El boca a boca, sin duda, es lo que más funciona porque es la fuente más fiable para que alguien comience a escuchar tus canciones y es lo que más apoyamos. Cuidamos muchísimo a nuestros fans y no nos despistamos nunca en ese aspecto. La humildad es la bandera que llevamos en la mano en cada momento. Sin los medios de comunicación como el vuestro, es literalmente imposible que una banda que acaba de salir, como la nuestra, se dé a conocer. Todo tiene que ir de la mano y tiene que haber un equilibrio en todo momento para que todo sea sostenible. No me gusta meterme en temas políticos, pero creo que este tipo de medios deberían tener algún tipo de subvención por parte del Estado, precisamente para mantener esta cultura con visibilidad para toda nuestra gente. Muchos me dicen que soy algo fantasioso y que lo que pido es una utopía… no sé jajajaja, ¡yo en mi cabeza lo veo todo bastante sencillo de arreglar!

¿Es cierto que habéis sobornado al CEO de Dioses del Metal con un vinilo y una camiseta para que os haga esta entrevista? (risas). Doy fe de que no es así, y lamento no haberla realizado antes.

Sabes que siempre estoy con mi cámara en los conciertos, y valoro mucho la puesta en escena: pienso que el directo debe ser una experiencia visual además de musical. Sé que vosotros cuidáis ese aspecto (tengo fotos vuestras que lo demuestran). De cara a la gira de The Last Ride, ¿habéis pensado en renovar o añadir algo en la escenografía o el show en vivo?

F- ¡Camiseta y disco, por supuesto! Jajajaja. El vinilo, por problemas logísticos que están totalmente fuera de nuestra mano, aún no pudimos sacarlo. Viendo que se echa encima el segundo disco y viendo los problemas y los peros que había para lanzar el vinilo de The Last Ride, decidimos aplazar ese lanzamiento y sacar directamente vinilo con nuestro segundo trabajo. Incluso hicimos la publicación de que los tendríamos en breve porque es lo que nos decían. Menos mal que se ha solucionado, pero será para el segundo disco. ¡Quién sabe! Quizás, más pronto que tarde, saquemos una pequeña tirada de The Last Ride en vinilo; de momento, está en stand by el vinilo del primer disco. Tenemos pensado hacer un cambio radical en la indumentaria y, de escenografía, vamos a pedir una lona y algo de pirotecnia. Este segundo álbum va a ser una revolución visual en todos los aspectos jajajaja… ¡os vais a quedar locos!

Antes mencionábamos el buen rollo con otras bandas. Me consta que en la escena murciana tenéis colegas en grupos hermanos; por ejemplo, 91 Suite, seguro que sí por la colaboración de Iván, pero también quizá Doble Esfera, Hard Love, Evil Act, Rainover, Scarecrow Avenue, Vatican Spectrum (es evidente que algunas por estilo quedan lejos de vuestra música), por citar algunos. ¿Podrías mencionar algunas bandas amigas con las que tengáis especial afinidad y contarnos por qué existe tan buen feeling entre vosotros? ¿Hay compañerismo entre las bandas de la Región?

F- ¡Hard Love son literalmente nuestros hermanos de armas! Los queremos muchísimo y son unas personas de 10. ¡Compartimos casa incluso en el Leyendas del Rock para pegarnos la fiesta como mandaba el momento! 91 Suite… ¿qué decir? Son un referente y un ejemplo a seguir para nosotros, y con Iván tenemos una estrecha relación que esperamos que dure toda la vida. ¡Evil Act! Lolo Carmona tiene un corazón que no le cabe en el pecho; es un chico excepcional. Aunque no sean del estilo que hacemos nosotros, los apoyaremos al máximo, como hacen ellos con nosotros. ¡HITTEN! Son muy amigos nuestros y, personalmente, estoy muy orgulloso de ver todo lo que están consiguiendo. Hace poco estuve con Johnny Lorca después de que actuaran este 2025 en el Rock Imperium; estuvimos hablando extensamente, precisamente, de esto. Hay compañerismo, pero también hay un exceso de celos por parte de algunas bandas que llevan 100 años sin hacer nada y quieren pagar sus frustraciones precisamente con bandas que están luchando todos los días para conseguir sus objetivos. Yo se lo dije a él: “Quiero que, cuando estés ahí arriba, si miras entre el público y me ves, sepas que en mí el sentimiento que habrá será de puro orgullo de ver que lo estáis consiguiendo”. Luego hay otros que estarán echando espuma en el suelo, tirados, flagelándose la espalda, preguntándose “¿por qué unos sí y otros no?”. A esa gente le diría que trabajen más, que compongan mejor, que se miren qué están haciendo mal y que busquen ayuda externa de gente que les pueda ayudar. Hace apenas tres días un periodista me preguntó exactamente lo mismo: “¿Notas hostilidad por parte de algunas bandas locales?”. Sí, y mucha, y no lo entiendo ni lo entenderé nunca. Hay bandas que llevan +10 años en la escena y dan 1-2 conciertos al año, con un total de 30 conciertos en toda su historia, y llega una banda y, en apenas dos años, te clavan 52 conciertos y no se les ocurre otra cosa que ponerse a echar mierdas. ¿Es culpa nuestra? ¡Muévete! No pagues los platos rotos con nosotros.

Seguro que estáis de acuerdo en que la unión hace la fuerza. A veces da la impresión de que en los conciertos de nuestra música hay casi más músicos que público (risas), y es genial ver a miembros de otras bandas locales apoyando desde abajo del escenario. Yo suelo encontrarme en el público a gente de Evil Act, Doble Esfera, Scarecrow Avenue, Vatican Spectrum, Hard Love… disfrutando del directo como uno más, y eso me parece importantísimo. ¿Pensáis como yo que es vital que los músicos también hagan piña asistiendo a conciertos de sus compañeros? ¿Creéis que ese apoyo mutuo puede ayudar a fortalecer la escena local?

F- Nano y yo, por disponibilidad de fin de semana (que no trabajamos), solemos ir absolutamente a todos los conciertos que podemos de bandas locales. Por nuestra parte no dejaremos de hacerlo porque somos muy de apoyar la escena local y siempre lo haremos. Y más a las bandas que has nombrado, ¡que son todos amigos!

En Murcia, afortunadamente, hay varias salas y asociaciones moviendo el rock, desde Murcia capital hasta otras ciudades como Totana, Molina, Mazarrón, Lorca… Pero en Cartagena, de donde sois vosotros y donde conocemos tantos músicos talentosos, la cosa parece más parada. Hay pocos sitios donde tocar regularmente, salvo festivales queridos como el Burrock de Perín, el Hypnos Rock de El Algar o, por supuesto, el gigante Rock Imperium, pero a nivel de salas la oferta es limitada. ¿A qué creéis que se debe esta falta de bolos en Cartagena? ¿Es falta de apoyo institucional, escasez de público, poca iniciativa empresarial…? Me interesa vuestra opinión como banda local: ¿qué creéis que hace falta para que Cartagena tenga una escena de directo más activa?

F- Antes había varias salas donde tocar: el Coyote Rock Bar en el puerto (el cual cerró —sigo sin saber el motivo—), El Angvs, Sala Stereo, Budokan… seguramente me dejaré varias en el tintero, pero lo que sí puedo decir es que es por una falta de apoyo institucional, porque tumban absolutamente todo. ¡Parece que fuera deporte olímpico cargarse las salas de Cartagena! Menos mal que esos festivales resisten y siguen dando su edición anual. Público hay muchísimo y muchas bandas con una calidad muy, muy alta… Lo que no hay es apoyo institucional. ¡Pero cero, eh!

Vamos terminando, pero no quiero despedirme sin que les digáis a nuestros lectores cómo adquirir The Last Ridey más merch de la banda.

F- Por cualquiera de nuestras redes sociales podéis hacer el pedido, tanto de discos, camisetas, parches, etc., o mandando un email a LonelyFireOficial@gmail.com. Estamos trabajando en nuestra tienda online para tenerla disponible lo antes posible.

Pues por mi parte doy esta charla por finalizada. Te deseo a ti y a Lonely Fire lo mejor para el futuro; ¡nos vemos en los conciertos, como debe ser! Ahora te dejo este espacio por si quieres añadir lo que quieras decirles a los lectores y fans que nos siguen. ¡Un fuerte abrazo y gracias por tu tiempo!

F- Muchísimas gracias a toda la gente que nos sigue en todos los conciertos, a toda esa gente que se desplaza a otras regiones para seguirnos. Os queremos muchísimo y sin vosotros esto no sería posible. Muchísimas gracias a todo el equipo de Dioses del Metal por brindarnos este espacio donde poder expresarnos como queríamos. ¡Nos vemos en los conciertos!

Deja una respuesta