“¿Por qué elegir uno cuando puedes tener los dos?”

Escrito por: MikeYoung

Siempre he sido de escuchar todo tipo de música, saltando de un género a otro sin problema. Pero lo que no esperaba era encontrar DJs que mezclasen música electrónica con Heavy Metal. Fue en 2022, viendo los directos del Ultra Music Festival de Miami. Yo entraba para ver a los grandes cabezas de cartel de aquel año: Martin Garrix, Hardwell, Armin Van Buuren… y, de repente, apareció Sullivan King. Y aquello fue una experiencia en toda regla: riffs en mitad de un drop, gritos sobre beats y moshpits en un festival de EDM.

No todos los DJs se limitan a pinchar las canciones de moda una detrás de otra. Algunos buscan crear una experiencia, y Sullivan King transmite una gran energía descomunal. Mezcla beats de música electrónica con voces guturales y guitarras pesadas. Lo mejor de todo, es que no solo se limita a pinchar tras la mesa de mezclas, sino que sube al escenario con su guitarra a tocar solos y riffs que acompañan a la música electrónica.

Sullivan no es el único DJ de este estilo. El mismísimo Skrillex, antes de revolucionar el dubstep, fue guitarrista y vocalista en la banda de post-hardcore From First to Last. Y otro nombre clave es Kayzo, que empuja todavía más hacia lo extremo: un sonido más pesado, más de nicho, pero igualmente demoledor.

El metal siempre ha sabido reinventarse, ya sea creando nuevos subgéneros o adoptando sonidos de otros. Hoy en día podemos ver a bandas jóvenes hacer covers de canciones pop o punk y abrazado la música electrónica. Y ahora han sido los propios DJs quienes con gran talento han decidido mezclar estos dos géneros.

He estado en muchos conciertos y festivales de Heavy Metal como el RockFest de Barcelona, donde se respira hermandad, todos van a una y los moshpit ponen la chispa en las primeras filas. También he vivido festivales de música electrónica, como el Medusa Festival de Cullera, con un  ambiente más festivo y colorido, lleno de “brilli-brilli”, donde miles de personas saltan y se mueven al ritmo de los beats, ya sean más duros o más melódicos. Al final, en ambos lados ocurre lo mismo: una multitud unida por la música, perdiéndose en la intensidad del momento.

Puede que no encaje entre los más puristas, y está bien. Pero a mí me fascina seguir explorando y encontrar esta hermosa mezcla inesperada. Porque al final, ¿por qué elegir uno cuando tienes los dos? Sea en una pequeña sala o en un gran festival, a todos nos une el amor por la música.

Deja una respuesta