“Había una vez… un Fénix de melodía y acero renaciendo de sus cenizas”

Power/Heavy Metal – España

Escrita por Crom

Seis años después de Memento Mori (2019), la espera ha terminado: el nuevo álbum de Dünedain, titulado Érase, vio la luz el 7 de noviembre de 2025 en formatos digital, CD y vinilo La banda abulense –que roza ya las tres décadas de trayectoria desde su formación en 1996– presenta su sexto disco de estudio con la clara intención de superarse. Tras adelantarnos los singles “Fénix” y “La Misma Canción” durante la espera, por fin podemos escuchar un trabajo compuesto por nueve temas que la propia banda define como su obra más ambiciosa, madura y poderosa hasta la fecha. Érase ha sido grabado entre los estudios Sonido XXI y Rock Lab, con la producción de Dan Díez (guitarrista de Tierra Santa) y masterización de Leon Zervos (colaborador de Iron Maiden, Aerosmith, Muse…), garantía de un sonido impecable. La portada y el diseño artístico corrieron a cargo de Marcos Rodríguez (Mägo de Oz), quien ya dejó su impronta en el álbum anterior, y dota a este disco de una estética visual espectacular y simbólica. En cuanto a la formación, Tony Dünedain (Antonio Delgado), miembro fundador, se encarga de la guitarra solista y aporta voces; su dupla con Carlos Sanz (vocalista principal) brinda un juego vocal excepcional que realza el carácter melódico y épico del grupo. Al bajo continúa Alberto P. Velasco, aportando una base rítmica potente (y también apoyando en los coros), y completan la alineación Mariano Sánchez a la guitarra rítmica y Miguel Arias en la batería. Con este equipo cohesionado, Dünedain ha cuidado cada detalle de Érase para ofrecernos heavy metal melódico de altos vuelos, combinando la energía power metalera con ese sello melódico inconfundible que les caracteriza. ¿Estáis listos para sumergiros en este nuevo capítulo de la leyenda de Dünedain? Vamos a escucharlo… intentaré no extenderme demasiado.

Oh yeah! abre el disco por todo lo alto, con un título cuanto menos curioso pero que funciona, ¡vaya si funciona! Es un arranque energético y contagioso, con riffs directos y un estribillo hecho para cantar en directo y que a los fans de la banda les va a encantar. Desde el primer momento la banda deja claras sus virtudes: velocidad, melodía y gancho. La dupla vocal Tony/Carlos brilla aquí; Carlos impone su voz potente y aguda al frente, mientras Tony refuerza con su timbre más cálido en segundo plano, logrando entre ambos unas armonías pegadizas. La canción desprende posee fuerza y desprende optimismo, dejando claro que Dünedain sigue teniendo gasolina de sobra en el depósito tras el parón. Sin dejar de pisar el acelerador, enlazamos con La Misma Canción, segundo adelanto que ya conocíamos y que tiene un aire inconfundible a la vieja escuela de la banda, con estrofas trabajadas con detalle donde destaca la voz personal de Tony al inicio, interpelada luego por la entrada de Carlos y sus agudos que tan bien casan con el estilo de la banda. La guitarra de Tony aquí cobra gran protagonismo también, luciendo melodías armonizadas que se te quedan grabadas. El estribillo es de esos optimistas y poderosos, marca de la casa, que te cargan las pilas al instante.

El tema título Érase llega en tercer lugar y, aunque mantiene el nivel, quizá es el menos redondo de este primer tramo. Es un corte de ritmo medio que apuesta por un estribillo machacón y repetitivo; funciona bien a nivel de mensaje y potencia, pero bajo mi percepción baja un pelín las revoluciones tras dos arranques tan cañeros. Aun así, tiene pasajes interesantes y cierto aire narrativo acorde con el concepto “Érase una vez…” que engloba al disco. Pronto vuelve la artillería pesada con Pandora, una canción que recupera velocidad y contundencia a raudales. “Pandora” es power metal canónico del bueno: riffs precisos y cabalgantes, un puente que acelera el pulso y te lanza de cabeza a un estribillo épico que entra directo en vena, sostenido por un doble bombo de Miguel que suena bien poderoso. Sin duda, este tema –inspirado en el mito de la caja de Pandora– abrirá más de una caja de emociones entre los fans, porque es de los que en directo harán que vuelen las melenas.

En Silencio baja un poco la intensidad para dar mayor protagonismo al apartado vocal y emocional. Es posiblemente la pieza donde más brilla Carlos Sanz, cantando con una fuerza impresionante y llevando el peso principal de la melodía. La canción tiene un tono algo más dramático y pausado por momentos, con letras reflexivas, pero no tarda en explotar en otro estribillo marca Dünedain. Ahora bien, tengo que decir que ese estribillo me resultó demasiado familiar desde la primera escucha… ¿de qué lo conozco? Efectivamente, recuerda en gran medida al de “Confía en el Amanecer” (de su álbum Pandemonium), un detalle que no empaña el tema pero que para los seguidores veteranos saltará a la vista (o al oído). En el lado positivo, “Silencio” nos regala uno de los mejores solos de guitarra de todo el álbum, aproximadamente hacia la mitad de la canción Tony se luce con un solo muy efectista, cargado de sentimiento y técnica a partes iguales. A continuación, Hilo rojo nos envuelve con una sonoridad más luminosa y un aire romántico que son elementos familiares de trabajos anteriores de la banda. Su título alude a la leyenda del “hilo rojo” del destino, y la música acompaña con un medio tiempo melódico y esperanzador. Las guitarras crean atmósferas más suaves en las estrofas, dejándose acariciar por la voz emotiva de Carlos, para desembocar en un estribillo sentido.

Entramos en la recta final y aquí es donde Dünedain termina de echar el resto, regalándonos dos de las mejores canciones del disco (en mi opinión). La Herida es heavy metal épico a más no poder, con un inicio majestuoso y una intensidad creciente que por momentos evoca la gloria y el valor de los que hablaban los clásicos de Tierra Santa en su época dorada. De hecho, podría ser prima hermana de algún himno del heavy patrio: tiene ese riff principal de sabor heroico y un desarrollo poderoso que te hace imaginar batallas legendarias. La base rítmica aquí está desatada; la batería de Miguel es una auténtica locura en este corte, con redobles y cambios de ritmo constantes que dotan a la canción de un dinamismo brutal. Es un tema complejo en lo musical, con distintos matices, y estoy deseando verlo en directo porque puede uno de los momentos especiales en sus conciertos. Pero si hablamos de apoteosis, la joya de la corona para mí es Fénix. Ya desde que la lanzaron como primer single supe que sería especial, ¡y vaya si lo es! Es uno de esos temas que escuchas una vez… y luego otra, y otra, incapaz de parar. Arranca con un riff acelerado adictivo, la batería entra atronadora a doble bombo y ambas voces –Tony y Carlos– se entrelazan con una precisión y energía increíbles, cubriéndose y reforzándose mutuamente. El resultado es un himno power metalero emocionante como pocos: te pone la adrenalina por las nubes con su ritmo trepidante, pero a la vez la melodía transmite un sentimiento de lucha y esperanza que eriza la piel. No en vano la letra nos habla, como su título sugiere, de renacer de las cenizas: de esperanza, libertad, de levantarse, de entrega y capacidad de lucha.

Para cerrar el álbum nos encontramos con Némesis, una balada cargada de sentimiento que pone un broche sorprendentemente íntimo tras la tormenta épica anterior. “Némesis” arranca como una delicada balada de medio tiempo, apoyada por un magnífico acompañamiento de cuerdas sinfónicas que le da mucha profundidad. La voz transmite vulnerabilidad al principio, casi susurrando la desazón del protagonista, pero va creciendo en intensidad emotiva a medida que avanza la canción. Es de esos temas que quizás no descubren nada nuevo en el terreno de las baladas heavy, pero que están tan bien hechos que terminas totalmente entregado: melodía preciosa, solo de guitarra sentido y un clímax instrumental muy logrado hacia el final. Personalmente, quizás habría preferido terminar el disco con un  final más veloz para cerrar arriba, pero eso no empaña el gran sabor de boca que deja “Némesis” y, por extensión, Érase en su conjunto. En conclusión, Dünedain ha regresado por la puerta grande. Érase tenía la difícil tarea de estar a la altura tras un largo silencio discográfico, y lo ha conseguido con creces. 

Tracklist:

  1. Oh yeah!

  2. La misma canción

  3. Érase

  4. Pandora

  5. Silencio

  6. Hilo rojo

  7. La herida

  8. Fénix

  9. Némesis

Dünedain son:

Tony Delgado – Voz y guitarra solista

Carlos Sanz – Voz

Mariano Sánchez – Guitarra rítmica

Alberto P. Velasco – Bajo y coros

Miguel Arias – Batería

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