«Def Leppard firmó aquí el Everest del pop metal ochentero»

Hard Rock / Pop Metal – Reino Unido

Escrito por Crom

A veces un gran disco nace del caos. Hysteria, lanzado en agosto de 1987, es prueba de ello: un álbum legendario de Def Leppard que casi no ve la luz por los innumerables contratiempos durante su gestación. La producción recayó en el célebre Robert John “Mutt” Lange –tercera y última vez que colaboraba con la banda–, y el grupo grabó sesiones en estudios de Holanda (Wisseloord, Hilversum), Irlanda (Windmill Lane, Dublín) y Francia, a lo largo de más de tres años de trabajo. Durante ese período ocurrió de todo: Lange se ausentó inicialmente por agotamiento, un productor sustituto (Jim Steinman) no encajó y fue despedido, y Rick Allen, el baterista, perdió su brazo izquierdo en un accidente automovilístico en la víspera de Año Nuevo de 1984. Contra todo pronóstico, Allen decidió seguir en la banda; aprendió a tocar con un kit electrónico/acústico diseñado especialmente, usando pedales MIDI para suplir su brazo ausente. El título Hysteria de hecho nació a partir de ese episodio: fue sugerencia del propio Allen, aludiendo a la “histeria” mediática en torno a su accidente y a la locura que rodeó al grupo en esos años.

Tras recuperarse de tantas calamidades (incluyendo incluso un accidente de coche de Mutt Lange y una paperas de Joe Elliott que retrasaron más las sesiones), Def Leppard se reunió de nuevo con Lange dispuesta a perfeccionar cada detalle. Y vaya si lo hicieron: la grabación fue lenta y minuciosa; Lange, notorio perfeccionista, construyó el disco meticulosamente a partir de fragmentos de innumerables tomasl. El plan era ambicioso: crear una versión hard rock de Thriller, es decir, un álbum en el que cada pista fuera un potencial sencillo. Para lograrlo, combinaron sus raíces de hard rock con un pulido sentido melódico pop, apoyándose en la tecnología punta del momento. Se experimentó con técnicas novedosas de grabación: uso intensivo de samplers y MIDI, baterías electrónicas y sonidos sampleados (disparados desde un Fairlight CMI) en vez de baterías acústicas tradicionales. Cada instrumento se grabó por separado, capa sobre capa, en vez de tocar en vivo; las guitarras se registraron primero con una caja de ritmos de guía, y las voces se multiplicaron en armonías enormes gracias a los trucos de estudio de Lange. El resultado es un sonido grandilocuente y limpio a la vez, donde los riffs de guitarra están pensados para la melodía más que para la rudeza, y donde hasta el más mínimo golpe de batería está calculado al detalle. Esta obsesión tuvo su precio: se habla de que el álbum costó tanto producir que necesitaban vender cinco millones de copias solo para no perder dinero. “Lo bueno fue que el disco sonaba genial; la desventaja era que la vida de todos se iba a la mierda”, resumió Rick Allen sobre aquellas tumultuosas sesiones.

Cuando Hysteria por fin vio la luz, Def Leppard se disculpó en broma en los créditos por la larga espera desde Pyromania (1983). Pero la espera valió la pena. El disco abre con Women, un medio tiempo potente y aguerrido que reafirma sus raíces rockeras. A partir de ahí, la escucha se convierte en un desfile de futuros clásicos. Animal, por ejemplo, brilla con su estribillo inmediato y un entramado de guitarras cuidadosamente construido; fue la primera canción que terminaron de componer y también el primer gran éxito del álbum (su primer Top 10 en Reino Unido, nada menos). Rocket trae un toque experimental: nació de un ritmo tribal sampleado que Joe Elliott “tomó prestado” de una cinta, inspirando una canción llena de efectos cósmicos y guiños a los héroes glam rock de la juventud de la banda (de Ziggy Stardust a Gary Glitter se escuchan en la letra). Por su parte, Love Bites aporta la balada power infaltable de los 80: suave pero intensa, con gran trabajo vocal. Esta canción llegaría a ser el sencillo más exitoso de Hysteria, convirtiéndose en el único número 1 de Def Leppard en la lista Billboard Hot 100 estadounidense. Y claro, no podemos olvidar Pour Some Sugar on Me, ese himno rockero desenfadado que hoy es inseparable del legado del grupo. Paradójicamente, «Sugar» ni siquiera estaba pensada en las sesiones iniciales: surgió casi al final, cuando durante un receso Joe improvisó un riff y Mutt Lange, al oírlo, exclamó que era “el mejor hook que había escuchado en años”, insistiendo en convertirlo en canción. El resto de la banda accedió a grabarla in extremis, agotados ya tras más de 11 temas, sin imaginar que ese corte añadido a última hora se volvería el tema insignia del álbum.

El repertorio de Hysteria es largo (12 canciones, 62 minutos) pero sorprendentemente sólido de principio a fin. La canción título Hysteria aparece hacia el último tramo del disco, envolviendo al oyente en una atmósfera melódica y sentimental; sus arpegios cristalinos y solo de guitarra emotivo la convirtieron en otra favorita de los fans. En contraste, Armageddon It recupera el tono festivo y descarado, con un juego de palabras en el título (“Armageddon it?” / “I’m-a-gettin’ it”) y un vibe de rock alegre que invita a corear. Incluso los temas más duros mantuvieron gancho: Gods of War, por ejemplo, arranca con un riff agresivo de Steve Clark pero evoluciona hacia un épico alegato anti-bélico, con samplers de discursos de líderes mundiales en plena Guerra Fría incluidos. Pocos discos de su época se atrevieron a abarcar tantos matices sin perder coherencia. Hysteria lo logra: es variado pero todo suena a Def Leppard al 100%, gracias a esa producción uniforme y al sello vocal inconfundible de Joe Elliott.

En cuanto salió, Hysteria arrasó. En el Reino Unido debutó #1 y confirmó a Def Leppard como héroes locales (curiosamente, Pyromania no había tenido tanto impacto en su tierra). En Estados Unidos, en cambio, el álbum empezó titubeante –tal vez por lanzar «Women» como primer sencillo allá– y tardó varios meses en despegar. Pero una vez que «Pour Some Sugar on Me» entró en rotación a mediados de 1988, nada pudo frenar la Leppard-manía: el disco alcanzó finalmente el #1 del Billboard 200 y se mantuvo en ese puesto por 20 semanas, monopolizando las listas de ventas durante buena parte de 1988 y 1989. Llegaron a publicar un total de siete singles de este álbum (prácticamente la mitad del disco), algo impensado para un grupo de hard rock, pero que refleja la confianza en que cada tema era lo suficientemente fuerte para sonar en radio. La estrategia funcionó: a lo largo de esos dos años, Def Leppard sonaba en todas partes, desde la balada «Love Bites» conquistando los rankings pop hasta «Rocket» y «Armageddon It» reventando estadios en gira. Las cifras, además, fueron astronómicas. Hysteria es hasta la fecha el álbum más vendido del grupo, con más de 20 millones de copias en el mundo (algunas fuentes hablan de 25 o 30 millones). Solo en Estados Unidos superó las 12 millones de unidades, obteniendo la certificación de Disco de Diamante de la RIAA, y en países como Reino Unido, Canadá, Australia y prácticamente toda Europa acumuló decenas de Discos de Platino y Oro. En 1989, el disco incluso se alzó con el American Music Award a Mejor Álbum de Hard Rock/Heavy Metal, consolidando su éxito mainstream. Un álbum nacido entre la adversidad y la obsesión perfeccionista, que terminó convirtiéndose en un clásico indiscutible del rock. En resumen, un Disco 10 en toda regla: apasionado, épico y atemporal.

Tracklist:

  1. Women

  2. Rocket

  3. Animal

  4. Love Bites

  5. Pour Some Sugar on Me

  6. Armageddon It

  7. Gods of War

  8. Don’t Shoot Shotgun

  9. Run Riot

  10. Hysteria

  11. Excitable

  12. Love and Affection

Formación que grabó el disco:

  • Joe Elliott – Voz

  • Steve Clark – Guitarra

  • Phil Collen – Guitarra

  • Rick Savage – Bajo y coros

  • Rick Allen – Batería electrónica y percusión programada

  • Robert John “Mutt” Lange – Producción, coros y arreglos

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