«La Doncella de Hierro reina en la segunda jornada del festival»

Crónica escrita por Isa M., fotos oficiales del festival

Crom: Llegamos a la segunda jornada del festival, y hoy sin duda la estrella era iron Maiden, de hecho, creo que el cartel de esta edición se confecciono en torno a la Doncella, incluido, claro, el escenario, enorme. yo no voy poner en duda su grandeza, su buen estado de forma, y que para esta ocasión ademas su setlist se circunscribía a sus primeros discos, la mejor etapa de los británicos… Pero yo lo she visto ya varias veces, algunas de ellas en los ´80, y ya no es un concierto que me resulte imperdible de ver. Está claro que es todo un espectáculo verlos, escenario, Eddies, los tres guitarristas, la famosa pose de Harris, Un Bruce que envejece muy bien… pero para mí no hay nada nuevo bajo el sol. De ese día me quedo con el Show de unos incombustibles Anthrax, enormes! Dándolo todo bajo un sol de justicia, ya compartieron cartel la primera vez que vi a ambas bandas, en el ’88, y bueno, creo que hasta disfruté más en esta ocasión, casi 40 años después. H.E.A.T. estuvieron bien, pero lo siento, me dicen bien poco, estaba más pendiente de cuándo llegaría la cordura a Kenny y se quitaría esa chaqueta con la que estaba cayendo… Todo esto os lo cuenta, y mucho mejor que yo, Isa M.

BLUES PILLS

Los encargados de abrir el escenario principal el sábado fueron Blues Pills y, sinceramente, creo que merecían un horario bastante mejor. Tocar a primera hora de la tarde, con buena parte del público todavía entrando al recinto o reservando sitio para las bandas de la noche, no hizo justicia a una propuesta que terminó siendo una de las sorpresas más agradables del festival. La banda sueco-estadounidense, capitaneada por Elin Larsson, conquistó rápidamente a quienes decidieron acercarse al escenario. Su voz, con ese inconfundible aroma soul y blues, fue la gran protagonista de un concierto donde el rock setentero y la psicodelia se dieron la mano con total naturalidad. Temas como «High Class Woman», «Proud Woman», «Lady in Gold», «Birthday» o «Devil Man» fueron cayendo uno tras otro en un repertorio muy bien elegido. Fue uno de esos conciertos que probablemente ganó nuevos seguidores. Yo, desde luego, terminé con la sensación de haber descubierto una banda a la que tengo muchas ganas de volver a ver, esta vez con un horario que le haga verdadera justicia.

 

PRESA

Inmediatamente después, el protagonismo se trasladó al escenario Thunderbitch con los cartageneros Presa, que jugaron prácticamente en casa. La banda aprovechó la oportunidad para reivindicar el buen estado de salud de la escena local con un concierto cargado de actitud. Liderados por un intenso Juako a la voz, fueron enlazando temas como «Galones», «Hermanos», «Adoctrinados» o “Rutina”, dejando claro que su hard rock de corte clásico funciona especialmente bien sobre las tablas. Más allá de las canciones, destacó la complicidad entre los cinco músicos y la cercanía con el público. Presa se ha ganado por méritos propios un hueco en el cartel de un festival como Rock Imperium dejando muy buenas sensaciones.

 

H.E.A.T.

Si hubo una banda que confirmó el enorme crecimiento de su popularidad en España, esa fue H.E.A.T.. Desde su primera visita al Rock Imperium en 2023, los suecos se han ganado un lugar privilegiado entre el público nacional, y Cartagena volvió a recibirlos como auténticas estrellas. Lástima que el horario y los escasos 45 minutos de actuación no les hicieran justicia, porque dejaron con ganas de mucho más. Con Kenny Leckremo desatado desde el primer minuto, el grupo convirtió el escenario en una auténtica fiesta de hard rock melódico enlazando himnos como «Disaster», «Hollywood», «Beg Beg Beg», «Back to the Rhythm», «Living on the Run» o «One by One». Pero si algo volvió a marcar la diferencia fue la conexión con los asistentes. «Every time we come to Spain is like being embraced by a family member», confesó Kenny antes de arrancarse a chapurrear español entre risas: «España, tú eres bonita, tú eres familia… no hablo más porque si no, no podré parar». Poco después, antes de «Running to You», volvió a meterse al público en el bolsillo con un divertido «Shhh… cállate. Es como la calma antes de la tormenta», para acto seguido interpretar a capela la melodía del tema mientras miles de voces lo acompañaban. Esa cercanía, unida a un repertorio plagado de estribillos irresistibles y una banda en estado de gracia, convirtió su actuación en una de las más disfrutadas del sábado, dejando la sensación de que merecían un horario más agradecido y un set bastante más largo.

 

4 BAJO ZERO

Tras ellos llegó el turno de 4 Bajo Zero, una de esas bandas que mantienen viva la esencia del heavy rock más clásico. Con Rebeca Montón al frente, derrochando personalidad y una voz poderosa, los valencianos defendieron con solvencia buena parte de su último trabajo, A Rocka Viva. Temas como «Eres fuego», «Abominable», «Miente», “Estrella Inmortal”, «Siempre caemos de pie» o “Dame la Respuesta” fueron cayendo en un concierto directo, sin rodeos y con una banda muy compenetrada sobre el escenario. El cierre con «Paradise» dejó al público con ganas de más, hasta el punto de despedirlos al grito de «¡otra, otra!», una buena muestra de la conexión que lograron en apenas unos minutos. 

 

ANTHRAX

Con el sol cayendo sobre Cartagena llegó uno de los platos fuertes de la jornada. Anthrax volvió a demostrar por qué, más de cuarenta años después, sigue ocupando un lugar privilegiado entre los grandes del thrash metal. Los neoyorquinos salieron al escenario principal sin contemplaciones, desatando el caos desde el primer acorde de «Among the Living», al que siguieron clásicos incontestables como «Madhouse», «Caught in a Mosh», «Medusa» o «Antisocial». El público respondió como merecía la ocasión, con un sinfín de pogos, circle pits y una entrega absoluta de principio a fin. La ausencia de Charlie Benante, lesionado, apenas se notó gracias al impecable trabajo de Darby Todd, mientras Joey Belladonna volvió a exhibir una voz en plena forma y Scott Ian tocó con la autoridad de quien ha escrito buena parte de la historia del género. También hubo espacio para mirar al futuro con «It’s for the Kids», adelanto de su próximo álbum, recibido con entusiasmo por los asistentes. El cierre con «Indians» puso el broche a una actuación demoledora, rematada por Belladonna despidiéndose a capela con «Long Live Rock ‘n’ Roll» de Rainbow. Uno de los conciertos más intensos del festival y una nueva demostración de que Anthrax sigue siendo una referencia absoluta del thrash metal.

Crom: Como decía al inicio, es un chute de energía ver en directo a Joey Belladonna, y eso que nunca me gustó demasiado su voz, me gustaba más la de John Bush de Armored Saint… pero hay que reconocer que los clásicos de la banda son de la etapa de Joey y que nadie los interpreta como él, y ademas se cuida, no paraba de moverse y la voz la tejen en buena forma. Omnipresente Scott Ian, Charlie Benante y Frank Bello siguen repartiendo estopa en la base rítmica, solo eché de menos al menudo Dan Spitz, pero Jonathan Donais hace más de 10 años que lo suple con eficiencia. Para mi Anthrax lo mejor de la jornada.

WINGS OF STEEL

A continuación, Wings of Steel asumió la complicada tarea de actuar justo antes del cabeza de cartel. Y lejos de achicarse, los californianos aprovecharon la oportunidad para reivindicar el heavy metal más clásico con un concierto lleno de energía. Liderados por la potente voz de Leo Unnermark y las guitarras de Parker Halub, defendieron los temas de su reciente Winds of Time sin perder de vista sus raíces ochenteras. Canciones como «Burning Sands», «Liar in Love» o «Wings of Steel» conectaron rápidamente con un público que respondió con entusiasmo.  Pese a merecer más tiempo sobre las tablas, la banda firmó una de las actuaciones más sólidas y aplaudidas del festival.

IRON MAIDEN

Finalmente llegó el momento que llevaba meses marcado en rojo en el calendario de miles de aficionados. Medio siglo después de su nacimiento, Iron Maiden sigue demostrando por qué continúa siendo la banda más grande de la historia del heavy metal. Su gira Run For Your Lives, concebida para celebrar el cincuenta aniversario del grupo, recaló en Cartagena con un espectáculo completamente renovado, apoyado en una impresionante producción audiovisual y un repertorio formado exclusivamente por clásicos de sus nueve primeros discos.

Tras la ya tradicional «Doctor Doctor» y la introducción de «The Ides of March», la banda apareció sobre el escenario desatando la locura con «Murders in the Rue Morgue», «Wrathchild» y «Killers», un arranque dedicado a la etapa de Paul Di’Anno que hizo viajar a los seguidores a los primeros años de la Doncella. Bruce Dickinson volvió a demostrar que atraviesa un estado de forma espectacular, corriendo de un lado a otro del escenario sin perder una sola nota, mientras Steve Harris dirigía el espectáculo con el inconfundible galope de su bajo. La gran incógnita de la gira, el batería Simon Dawson, superó con nota el reto de sustituir a Nicko McBrain, aportando una pegada más directa sin desentonar en ningún momento. La producción fue uno de los grandes protagonistas de la noche. La banda dejó atrás buena parte del atrezo físico para apoyarse en enormes pantallas LED que transformaban completamente el escenario en cada canción: desde el Antiguo Egipto durante «Powerslave», con Bruce recuperando su icónica máscara emplumada, hasta la espectacular recreación de «Rime of the Ancient Mariner», las llamas de «The Number of the Beast» o la inquietante escenografía de «Hallowed Be Thy Name». Tampoco faltó la presencia de Eddie, tanto en carne y hueso como en su espectacular versión digital, interactuando con la banda durante varios momentos del concierto.

El repertorio fue un auténtico regalo para los seguidores de toda la vida. La recuperación de «Infinite Dreams», ausente durante décadas, emocionó a los más veteranos, mientras clásicos como «Run to the Hills», «The Trooper», «Fear of the Dark», «Aces High» o el cierre con «Wasted Years» hicieron cantar al unísono a varias generaciones de aficionados. Resultó especialmente emocionante comprobar cómo convivían padres, hijos e incluso abuelos compartiendo un mismo concierto, reflejo del legado que Iron Maiden ha construido durante cincuenta años.

Fue, sencillamente, uno de esos conciertos que trascienden el propio festival. Más de dos horas de heavy metal interpretadas con una calidad impecable, una puesta en escena sobresaliente y una banda que, lejos de vivir de la nostalgia, sigue ofreciendo espectáculos al alcance de muy pocos. Cartagena fue testigo de una nueva página en la historia de Iron Maiden, y quienes estuvimos allí podremos decir, con orgullo, que vimos celebrar sobre un escenario el cincuenta aniversario de una auténtica leyenda.

 

Deja una respuesta