«Día de grandes sorpresas en Villena»

Crónica de Pol MetalHead, Isa M., Fotos Crom y XhuzzLive

Lèpoka

El jueves 7 de Agosto comenzábamos tempranito el día con el concierto acústico de los castellonenses Lèpoka. Muy curioso, creo que es la primera vez que un grupo que no toca en el festival actuaba en los acústicos de la plaza mayor.

Sobre las 12 del mediodía la plaza se tiñó de fiesta con el folk fiestero de la banda liderada por el vocalista Dani. Todo se vino arriba con el primer tema que da nombre a su última obra Dios está Borracho, pese a un sol de justicia todos los asistentes disfrutamos profundamente de una actuación para el recuerdo.

Un clásico tras otro iban cayendo y alegrando la mañana, El Baile de los Caídos, Seguimos en Pie o Contra Viento y Marea (Con colaboración del público incluida, simulando como remaban en el suelo). Todo estaba saliendo a la perfección y hay que decir que aún al ser acústico todo estaba saliendo genial, incluyendo el sonido, me gustaron mucho las guitarras de Dio y Popez, siempre increíblemente bien acompañados por el violín de Dani y la flauta de Zarach.

Hubieron muchos homenajes por parte del grupo, entre ellos y muy emotivo a la sanidad pública española, con el tema A Las Calles y defensa del valencià con La Nit és Nostra.

Iba llegando el final y no podía faltar su canción más conocida Yo Controlo con un fin de fiesta para no olvidar jamás.

Tengo que decir que estos acústicos de la plaza mayor me dan la vida, rejuveneciendo unos años, saltando y bailando como un loco. Esperemos que nunca desaparezcan porque es un extra para asistir a mi festival favorito.

Esto quieras o no nos costó que las ultimas bandas del festival no las pudiésemos disfrutar de la misma manera, pero es que en todos sitios no se puede estar. Al final hay que dar prioridad a ciertas cosas y, sinceramente, la decisión de pasarnos por la plaza a ver a los castellonenses fue, sin duda la correcta.

Imminence

El jueves arrancaba con una de esas bandas que aportan algo distinto dentro del panorama del metalcore: Imminence. Los suecos se han ganado un hueco especial gracias a esa fusión entre brutalidad y delicadeza, incorporando un instrumento como el violín para diferenciarse de las demás.

El inicio con Temptation fue un torbellino: la banda salió con una energía desbordante y desde el primer acorde quedó claro que estábamos a punto de presenciar algo grande. Le siguió Desolation, que mantuvo la tensión y metió al público de lleno en la atmósfera oscura y melancólica que tanto caracteriza a los suecos. Ya en esos primeros minutos se notaba que el sonido estaba perfectamente equilibrado, con las guitarras afiladas y la voz del vocalista, Eddie Berg, tan desgarradora como potente nos guiaba por un show increíble.

El primer momento especial llegó con Heaven Shall Burn y Beyond the Pale, que arrancaron los primeros gritos y saltos en las primeras filas, combinando la agresividad del metalcore con esa melodía que hace únicas sus composiciones

Uno de los instantes más mágicos del concierto fue Death by a Thousand Cuts, donde el propio Eddie empuñó el violín. Es una imagen difícil de olvidar: un frontman que pasa de desgarrar la garganta en guturales a arrancar notas frágiles y preciosas de su instrumento. El contraste es brutal y funciona de maravilla en directo. Y cuando el guitarrista sacó el arco del violín para tocar su guitarra, el público se quedó alucinado, generando uno de esos momentos que elevan un show a otro nivel.

El viaje continuó con L’appel du Vide y God Fearing Man, dos canciones cargadas de emoción, donde las voces limpias y los coros se entrelazaban con partes más guturales que dan un contraste impresionante. Era imposible no dejarse llevar por la intensidad del directo, con una banda totalmente entregada y un público que respondía en cada estribillo.

La recta final fue pura catarsis: Death Shall Have No Dominion sonó imponente, con ese aire casi espiritual que tiene en disco pero multiplicado por diez en directo. Y el cierre con The Black fue simplemente perfecto con Eddie gritando como loco en el micro del violín, sencillamente único.

Para mí fue un concierto inolvidable. Era la segunda vez que veía a Imminence y puedo decir que esta vez me gustaron incluso más. No solo por la música, sino por cómo se entregan, cómo conectan con la gente y por esos detalles únicos que los diferencian del resto. Los suecos fueron la apertura ideal para un jueves que prometía emociones fuertes.

Headon

Para abrir la jornada de este jueves en el escenario New Rock estaban los murcianos Headon, con un gran Andy Martínez a la voz, el estilo es muy metal nacional de los 90’ como Saratoga o Warcry, por poner un ejemplo.

Sabiendo esto nos dispusimos a ver su show. Comenzaron con la introducción Éxodo y cayeron temas como Libérate, Asphixya o Génesis, con los que fueron poco a poco metiendo al público, tarea difícil con la hora y la temperatura que les tocó vivir. 

Finalmente con el tema que consiguieron levantar a los presentes fue con Constantine para mí su mejor canción y parece que los presentes estuvieron de acuerdo pues lo dieron todo con ellos.

El otro tema que dio al público un motivo para darlo todo con los murcianos fue Fiesta Pagana, versión de Mago De Oz, a la que le dieron su toque personal haciéndola bastante más heavy que la original de los madrileños.

Hay que destacar que aunque no fuese por culpa de la banda, el sonido no fue el mejor ni mucho menos de la jornada de este jueves y tuvieron que lidiar con esto y el abrir la jornada del segundo día de festival. Aun así consiguieron hacer un gran concierto y la gente salió encantada con ellos.

D’Artagnan

Tras el final de Imminence podría acercarme a ver las 4 o 5 primeras canciones de D’Artagnan, una banda que tenía muchas ganas de ver pero que al solapar con uno de mis grandes descubrimientos del año, From Fall to Spring no pude disfrutar al completo.

La apertura con Ruf der Freiheit fue como una explosión de energía que encendió al público desde el primer segundo. El ambiente era festivo, con gente bailando y coreando, como si nos hubiéramos transportado a una taberna medieval en mitad de un festival de metal. No por nada su vocalista también es una de las voces de Feuerschwanz Con Feuer & Flamme lograron subir aún más la temperatura, derrochando alegría y complicidad con la gente.. 

Seguíamos con An der Tafelrunde y Herzblut sin bajar en absoluto el ritmo de una actuación que pintaba a ser espectacular. Por desgracia con Trink mein Freund tuve que marcharme para poder ver a sus compatriotas y siempre me quedará espinita de no poder acabar de verles.

Aunque tuve que marcharme para no perderme el arranque de From Fall to Spring, la sensación que me quedó fue muy positiva. En apenas media hora, D’Artgnan demostraron que dominan el arte de conectar con la gente y eso es lo más difícil que hay.

From Fall to Spring

Si tuviera que señalar un momento en el que el jueves se convirtió en pura magia, ese fue el concierto de From Fall to Spring. Los alemanes se han posicionado como uno de mis grandes descubrimientos del año, y verlos por segunda vez solo confirmó mis sospechas. Lo suyo es una explosión de frescura, talento y entrega que los hace destacar por encima de muchas bandas con más nombre.

El arranque con Black Heart y Cast Away fue una declaración de intenciones. El sonido era compacto, nítido y poderoso, y los hermanos gemelos, Philip y Lukas Wilhelm, a las voces demostraron desde el primer segundo que son un dúo absolutamente imparable. La forma en que se compenetran, cómo se reparten las líneas melódicas y las partes más rapeadas, cómo llenan el escenario es sencillamente impresionante.

Con Take the Pain Away y Come Alive la energía no decayó ni un instante. El público ya estaba entregado, y era fácil ver sonrisas y saltos en cada rincón. I Won’t Back Down y BR4INFCK seguía elevando el nivel y metiendo al público aún más en el concierto.

El punto de no retorno llegó con Beastmode, uno de los momentos más bestias del festival. Pidieron al público colaboración para que les ayudaran repitiendo unas palabras y ese Rise up, rise up! retumbó con una fuerza brutal, con todo el público coreando al unísono. Fue uno de esos instantes que se quedan grabados a fuego, pura comunión entre banda y asistentes. Y lejos de relajarse, enlazaron con Control, de mis favoritas de la banda y Destiny, que mantuvieron el listón en lo más alto.

Uno de los mejores momentos del show fue la cover In the End de Linkin Park que dijeron que tocan como regalo a los nuevos fans que los vean. No es fácil atreverse con un himno generacional como ese, pero From Fall to Spring lo bordaron. El público se dejó la voz cantando cada palabra generando una atmósfera increíble.

El cierre llegó con Draw the Line, que fue la guinda perfecta. La banda, totalmente entregada, hizo estallar al público una última vez en un clímax de saltos y gritos. Cuando acabaron, la sensación era clara: habíamos presenciado uno de los mejores conciertos del festival.

Un momento gracioso de su actuación fue cuando pidieron crowd surfers pero al estar en el escenario New Rock la cantidad de seguridad es menor y tuvieron que cancelar su petición. Finalmente, sí hubo un único valiente que se atrevió, bajando uno de los vocalistas a ayudarle a bajar de forma segura.

From Fall to Spring no solo confirmaron que son un descubrimiento personal, sino que demostraron que tienen un futuro enorme por delante. Su mezcla de frescura, energía y talento los convierte en una banda a seguir muy de cerca. Para mí, hasta ese momento, ya eran lo mejor del Leyendas 2025.

Fotos XhuzzLive

Hanabie

El jueves también tuvo espacio para propuestas más peculiares, y una de ellas fue la de Hanabie., la joven banda japonesa de metalcore formada íntegramente por mujeres. Su propuesta mezcla la contundencia del metalcore moderno con melodías y estética propias del anime, lo que las convierte en una de las bandas más originales del panorama actual.

Llegué a su concierto después de vivir la apisonadora de From Fall to Spring, y pude disfrutar de la última media hora. Llegué mientras tocaban Ware Amatou y ya me quedé hasta el final. Aunque no soy un gran fan de la banda, sí me gustan y siempre me han parecido una propuesta interesante y me quedé con ganas de verlas en 2023, así que tenía curiosidad por ver cómo lo harían en directo.

Lo que encontré fue un espectáculo muy particular: canciones como Meta-moru-phose! y TOUSOU combinaron riffs potentes y breakdowns característicos del metalcore con pasajes melódicos y voces que son directamente sacadas de cualquier anime. Esa mezcla tan marcada entre agresividad y ternura es, sin duda, lo que les da personalidad y lo que les genera esa conexión con su público.

El tramo final, con Osaki ni Shitsurei Shimasu. y Today’s Good Day & So Epic, fue toda una fiesta. El público estaba entregado a una banda que es toda una sensación. La energía que transmitían tenía al público bailando, saltando y dejándose llevar por un show muy bueno de las niponas.

En resumen, fue una experiencia muy disfrutable, una propuesta distinta dentro del cartel que aportó color y variedad. No sé si llegarán a convertirse en una de mis bandas de cabecera, pero sí sé que me alegro de haber visto su directo, aunque no fuera al completo.

The Halo Effect

Eran las 20:00 y acabábamos de ver las primeras confirmaciones del Leyendas del Rock 2026, impresionantes por cierto, cuando las huestes lideradas por Mikael Stanne saltaran al Azucena Stage, la segunda vez que disfrutamos del bueno de Mikael en este Leyendas y con una tercera le podremos ver en la próxima edición. Además con dos bandas totalmente distintas, cómo dicen mis padres: Cada una de su padre y de su madre. Para que lo entendamos, una como esta, haciendo Death Metal Melódico y la otra Gothic Metal.

Comenzaron con su clásico March of the Undead muy coreada por todos, con esa melodía que se te mete dentro. Seguíamos con Feel What I Believe mucho más cañera que la anterior y comenzaron los empujones y circle pits por todo el recinto. Esta banda es un cambio constante de registro con la que llegábamos ahora nos metían de lleno en una atmósfera de oscuridad y terror con In Broken Trust un tema rompe cuellos total, pero un ritmo melódico a la mitad del tema que hace de ella una joya.

Nunca los había visto en directo y tenía mucha curiosidad y la verdad que no me defraudaron para nada, y para muestra un botón con Cruel Perception, el nombre lo dice todo, metal en vena con una banda que te lo inyectaba a grandes cantidades.

Llegaba uno de los temas más esperados, por lo menos para mí, con What We Become, posiblemente la canción que más me gusta de la banda, lo tiene todo fuerza, a la vez que melodía, me recuerda y mucho a los In Flames más clásicos (¿Por qué será?)

Detonate nos destrozaba los tímpanos y Between Directions nos hacía levantar los puños y vibrar de lo que estábamos viviendo. El bueno de Mikael animaba a los allí presentes antes de atacar con Gateaway y acabar con Shadowminds.

Muy buen concierto de una banda muy esperada por los que estábamos allí, acabaron con una versión instrumental de March of the Undead mientras se despedían.

Miracle of Sound

Y llega el turno de la banda irlandesa liderada por Gavine Dunne. Es la primera vez que los irlandeses pisan un escenario español y la expectación era evidente. La propia banda reconocía su entusiasmo por tocar por primera vez en España a la vez que mostraban su nerviosismo. Esos mismos nervios le jugaron alguna que otra pasada al frontman de la banda, que en una ocasión presentó una canción del setlist de forma errónea y fue su guitarra el que le echó un cable y le “chivó” la canción que tocaba.

La puesta en escena fue bastante austera, con una pantalla proyectando una imagen fija con el logo de la banda en blanco sobre un fondo negro. La actitud de Pepa, la teclista, sobresaltó sobre los demás miembros de la banda, animando al público, bailando y cantando detrás de su instrumento.

Poco a poco, el público fue acercándose al escenario y arropando a la banda, ya que el escenario estaba a medio gas al comienzo del show a pesar de que era una buena franja horaria.

El clímax llegó con la mítica “Valhalla Calling”. Dunne quiso dejar claro antes de interpretarla que él es el autor del himno vikingo. Hay que recordar que Miracle of Sound se unieron al cartel del Leyendas debido a la cancelación de Peyton Parrish, cuya interpretación de la canción la catapultó a la fama.

Lo que está claro es que la banda aportó al festival un toque diferente con su combinación de canciones piratas, música celta y vikinga. Tal vez un poco empachoso para el público por coincidir en la misma jornada con Heilung, que también se alejan bastante de lo que “se espera” en un festival de metal.

Escrito por Isa M.

Heilung

Creo que todo el mundo está de acuerdo en que Heilung ha sido la incorporación más controversial y arriesgada de toda la historia del Leyendas del Rock. Durante el concierto de Miracle of Sound, la expectación va en aumento cuando se cuelga un telón que no deja ver los preparativos del escenario, aunque algo se puede intuir a través de los laterales. La zona de prensa se llenó de ramas y figurantes descalzos pululando de un lado a otro.

Sobre las 22:30 el recinto se envuelve en un halo de misterio y comienza el ritual. El Azucena Stage se convierte en un bosque y se llena de personas esperando contemplar algo místico y diferente. Heilung ofrecieron una experiencia visual y musical muy diferente a lo que estamos acostumbrados en este tipo de festivales.

Los fans más acérrimos contemplaron embelesados un espectáculo único de principio a fin, inmersos en una atmósfera mágica. Sin embargo, esta experiencia sensorial no consiguió conectar con gran parte del público, que fue abandonando notoriamente el escenario a medida que el show avanzaba. Me atrevería a decir que fue el cabeza de cartel con menos público de todas las ediciones. Una ceremonia monótona y difícil de digerir para muchos que ha dividido al público y ha suscitado toda clase de comentarios.

Lo que más me llamó la atención fue la puesta en escena, un espectáculo más adecuado para un teatro que para un festival de metal.

Escrito por Isa M.

April Art

Una vez acabada la actuación de The Halo Effect, salimos corriendo para ver el final de los germanos April Art, solo pude disfrutar de unos 4 temas, pero lo que vi me enamoró del grupo, que explosión de energía.

El público estaba entregado totalmente a su vocalista Lisa Marie, un cañón en el escenario, de esos cantantes que convierten cada concierto en una experiencia inolvidable.

Llegué al final de Superhero y ya me quedé enganchado con Rising High, todo el New Rock al completo cantando y saltando al ritmo que marcaba Lisa-Marie, y lo que pude observar es que en directo suena mucho más heavies y menos Nu Metal, incluso con toques de Hard- Rock.

Y el éxtasis llegó con Karma is a Beach cuando Lisa-Marie no pudo aguantarse más las ganas y bajó al  público y pidió que todos se abrieran para un Wall of Death, pidió si alguien la subía en hombros y evidentemente salió un chico que la subió y desde allí organizaba a los que quisieron unirse. Si ya tenía ganados a los presentes no os digo nada a partir de aquí.

Nos hicieron botar con Jackhammer, todos parecían poseídos por la música de la banda, no había nadie que no se moviera con el grupo. Y acabaron a lo grande con Not Sorry, muy heavy y que empalmaron casi sin darte cuenta con Master of Puppets de Metallica y esto fue ya el estallido final de un concierto inolvidable, de una banda que para mí fue la auténtica revelación de este Leyendas 2025.

Allt

El metalcore/metal moderno de este jueves se cerraba para mí con una banda que apenas conocía, pero que me sorprendió gratamente: Allt. Los suecos llegaron con su propuesta de metalcore progresivo y demostraron que tienen un directo muy sólido, lleno de fuerza y con un cuidado especial por las atmósferas.

El arranque con A Flash of Light y Remnant ya dejó claro por dónde iban los tiros: riffs contundentes, voces guturales y pasajes instrumentales que aportan un aire diferente a su música, dándole un toque más cercano al progresivo. Con Aquila y Memory of Light supieron mantener la potencia y agresividad que les caracterizó con momentos más melódicos con una ejecución impecable.

El concierto fue de menos a más, y hacia la mitad, con temas como Echoes y The Orphan Breed, el público ya estaba totalmente metido en el show. A pesar de que no eran una de las bandas más esperadas del cartel, consiguieron ganarse a la gente con entrega y un sonido que en directo gana muchos enteros. Desde luego fueron de los pogos más brutales que vi en el New Rock.

La recta final, con The Deep Blue Silent, Emanate y Ephemeral, mostró su lado más progresivo. Para rematar con Paralyzed, un cierre potente que dejó al público deseando que siguieran tocando.

Aunque llegaba a ellos sin apenas referencias más allá de saber que estilo hacían y poco más, disfruté mucho del concierto. Allt. cumplieron con creces y dejaron claro que son una banda a tener en cuenta en el futuro. Estos suecos son capaces de combinar la técnica del metalcore con el progresivo y la intensidad de un directo arrollador.

Seven Spires

Mientras en el escenario Azucena el cabeza de cartel Heilung estaba preparado para hacer su espectáculo vikingo, yo estaba en el New Rock esperando el show de la banda norteamericana Seven Spires, para mí de lo mejor de este día en cuanto a mis gustos musicales. Al frente la pequeña pero gran cantante Adrianne Cowen, conocida por ser vocalista de Avantasia.

Adrianne es en la actualidad una de las mejores voces femeninas dentro del Heavy Metal y llega a registros imposibles, lo malo es que para esta fecha no les acompañó el sonido, pese a ello demostraron un nível impresionante.

Eran pasadas las 23:20 de la noche cuando atacaron con Gods of Debauchery, un tema totalmente muy Deathmetalero, con una Adrianne dejándose la voz en cada nota, y acompañada con una banda que está como mínimo a su nivel, en especial su guitarrista Jack Kosto. Seguíamos con una canción totalmente diferente Almosttown, un registro totalmente distinto para Adrianne, mucho más pausado y melódico, un tema Power-metal épico, que nos hizo cantar y acompañar a la banda.

Llegaba el momento que llevaba esperando toda la noche, después de escuchar su nuevo single Love’s Souvenir no sabía si sería capaz de llegar a esas notas, ya ella, antes de cantar el tema, dijo que era una de las canciones más difíciles que había interpretado jamás, y llegaba, vamos si llegaba, impresionante, comenzaba totalmente blues para acabar como un huracán de Heavy Metal y llegar a notas imposibles, para quitarse el sombrero.

Volvíamos al Death con Architecs of Creation, entre la larga capa que llevaba la vocalista y las caras y la voz que ponía parecía que estaba poseída cambiando de registros guturales a otros melódicos a su antojo, vaya pasada.

Y cambiamos totalmente con Portrait of Us, Metal épico y comercial a lo Epica y empalmar con un tema mucho más cañero como Shadow On a Endless Sea Death con Power, con Heavy…

Era el momento de tomarnos un pequeño respiro con Emerald Necklace, un medio/tiempo espectacular que hizo que se me erizara el vello de todo el cuerpo, espectacular. Íbamos acabando el show pero quedaban dos joyitas aún, la primera Oceans of Time, con la banda intercambiándose el sitio y Adrianne animando a las primeras filas.

Y acabando con Dare to Live, en la cual nos animaban a seguir el tema con las palmas de las manos y meternos de lleno en la canción.

Gran concierto de una banda que era la primera vez que tocaba en nuestro país, si bien el sonido no era el mejor, el grupo estuvo de 10. Eso sí, no se puede categorizar a esta banda en un solo estilo tan pronto saltan del Blues-Rock al Death Metal pasando por el Power Metal épico. Pero nada de esto importa, lo importante es que fueron increíbles.

Fotos XhuzzLive

Charlotte Wessels, la ex‑vocalista de Delain, acudía a Villena con su proyecto en solitario.

Charlotte actuó en el escenario New Rock para presentar su álbum «The Obsession» y salió a escena con un sencillo vestido blanco. Fue un concierto íntimo y elegante, algo de calma entre tanto ruido, música con corazón. Hubo algunos problemas técnicos al principio (incluso empezó unos cinco minutos tarde), aun así, desde el comienzo quedó claro que iba a ser un show especial y la artista holandesa supo sobreponerse a los fallos de sonido.

El repertorio se basó en su disco de 2024 e incluyó temas como “Chasing Sunsets”, “Dopamine”, “Pity Party”, “Toxic”, “The Crying Room”, “Praise”, “Soft Revolution” y “The Exorcism” Abrió con “Chasing Sunsets” y “Dopamine”, piezas elegantes que, pese al mal sonido inicial, destacaron por ser de sus canciones con más alma. Más adelante llegaron “Pity Party”, más guitarrera, y una delicada interpretación de “Crying Room” que culminó en un momento emotivo: el guitarrista Timo Somers —antiguo compañero en Delain— y Charlotte cómplices mientras él ejecutaba un solo y ella cantaba. También sonaron las melancólicas “Soft Revolution” y “Praise” antes de cerrar con “The Exorcism”, un final potente y dramático que nos dejó con ganas de más.

En resumen, el paso de Charlotte Wessels por el Leyendas del Rock 2025 fue una joya oculta, una delicia musical que paladear entre tanto Metal. Pese a los problemas técnicos iniciales, ofreció un concierto íntimo y elegante con una voz impecable, acompañada por músicos destacados y un repertorio que combinó dulzura y potencia. Canciones como “Chasing Sunsets”, “Dopamine” y “The Exorcism” destacaron, dejando palpable que la artista en solitario está en un gran momento.

Escrita por Crom

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