“El Sueño Comenzaba”

Crónica PolMetalhead, Fotos Crom

No podía empezar de otra manera que diciendo que está edición era la décima para mí y mi familia, 10 años de un festival del que estamos completamente enamorados por mil cosas, el ambiente que hay, el buen rollo… La verdad que poco malo puedo decir del Leyendas, cuento los días desde que acaba una edición para la siguiente. Ya estamos totalmente enganchados a las redes sociales para saber qué bandas van a anunciar.

Este año, la expectativas en cuanto a bandas no eran las mismas que otras ediciones, pero me callaron la boca muchas veces, hubieron muchísimas sorpresas y acabé adorando la edición de este 2025.

Warkings

Abrir el festival con Warkings fue todo un acierto, porque pusieron de inmediato al público en situación: épica, diversión y puro power metal de manual. El sol caía a plomo, y pese a lo sofocante que resultaba estar en primera fila a esas horas, la gente respondió con entusiasmo desde el minuto uno. La banda apareció vestida como auténticos reyes y guerreros de diferentes épocas históricas, cuidando los detalles de su imagen hasta el más mínimo accesorio. No es solo un concierto, es un viaje teatral que mezcla música con espectáculo visual.

El grito de guerra “What is our profession? – Au! Au! Au!” retumbó con fuerza en todo el recinto, uniendo a cientos de gargantas en un mismo rugido que convirtió el ambiente en pura fiesta. Era imposible no sonreír. Arrancaron con We Are the Fire, una elección perfecta para encender motores y hacernos olvidar el calor abrasador. Después enlazaron con The Last Battle, aumentando todavía más la sensación de estar en una cruzada musical.

Cuando sonó Genghis Khan, el público ya estaba totalmente entregado, coreando a gritos el estribillo como si estuviera en medio de una invasión mongola. El bloque central, con Hephaistos y Gladiator, mantuvo la tensión épica, con riffs potentes y coros que levantaban los puños al aire. La recta final, con Armageddon y Sparta, fue un estallido de energía colectiva; auténticos himnos que hicieron vibrar el suelo. Y para terminar, Fight, con la banda animando al público hasta el último segundo, nos dejó exhaustos pero con una sonrisa enorme. Fue como empezar el festival ganando una batalla, con el cuerpo preparado para lo que vendría después.

Fit for a King

Si Warkings nos pusieron a tono, Fit for a King directamente nos aplastaron con una demostración de fuerza. El metalcore en estado puro, con un sonido arrollador y una puesta en escena calculada al milímetro. Desde la apertura con Technium y No Tomorrow, la intensidad fue máxima. La banda salió con una seguridad absoluta y un muro de sonido que golpeaba en el pecho, imposible no dejarse arrastrar.

Keeping Secrets y Deathgrip encendieron los primeros pogos serios de la tarde. La multitud se agitaba como un mar en ebullición, con gente saltando, empujando y levantando los brazos en cada breakdown. Con Eyes Roll Back y Reaper, el ambiente se volvió más oscuro y opresivo, casi como una losa que se desplomaba sobre todos. El escenario se convirtió en un hervidero, con la banda sonando ajustadísima, sin un solo fallo.

El momento cumbre, al menos para mí, fue cuando sonó God of Fire. Es mi favorita, y escucharla en directo fue una experiencia brutal. El rugido del público acompañando los guturales hizo que la canción se convirtiera en un himno colectivo. La energía que se generó ahí fue indescriptible: gente gritando, saltando, chocando entre sí como si no existiera el cansancio ni el calor.

Y cuando parecía que no podían superarse, llegó el final. When Everything Means Nothing y Lonely God fueron un puente perfecto hacia el cierre con Backbreaker, otro de sus clásicos indiscutibles. El foso explotó como una granada, con todo el mundo dejándose la voz en cada verso. Fue un cierre colosal, de esos que te dejan la sensación de haber asistido a algo grande, a una descarga de metalcore impecable que demostró por qué Fit for a King son referentes del género.

Dogma

Una vez acabada la actuación aplastante de los power-metaleros Warkings y mientras tocaban Fit For a King en el principal algunos salimos corriendo para coger buen sitio para las “Monjas del Metal”, Dogma, y menos mal que pensé en esto porque a la postre fue la actuación más seguida en el escenario New Rock. Mucha gente iba vestida como ellas, ¡Tanto mujeres como hombres! No sabía que habían pegado tanto y que se habían ganado tanto fan en tan poco tiempo, solo tienen un disco, Dogma (2023).

Son una banda de Hard & Heavy, que no nos engañemos, lo hacen bien pero tampoco son la promesa del futuro. Pero su atuendos de monjas sexys y maquilladas como demonios atraían a propios y extraños, también traían unos carteles llenos de dibujos no aptos para menores de 18 años. Todo esto creó una expectación enorme.

Eran las 18:20 en punto, cuando la intro comenzó a sonar y una a una iban saliendo al escenario, siendo su vocalista y líder Lilith la última en salir y atacar con el tema que abre su álbum “Forbidden Zone”, con muy buen sonido y la gente ya entregada con ellas. Siguieron con “Feel the Zeel”, todo un himno hard-rockero muy coreado por los presentes, aquí tengo que destacar a su batería Abrahel, ¡Cómo le pega a los bombos! Impresionante.

Todo esto con continuos movimientos sexys que a más de uno lo tenían loco. Con “My First Peak” (para mí su mejor canción), nos invitaron a saltar y acompañar el corte con las palmas. Con “Made Her Mine” las guitarristas Larnia y Rusalka se unieron y sacaron un riffs muy heavy que acompañamos con movimientos de cabeza y puños en alto.

Uno de los temas más esperados como no puede ser de otra manera, fue “Carnal Liberation”, tema muy heavy y que prácticamente todos los presentes se sabían.  Se retiraron un momento mientras sonaba el fondo musical religioso y se quedaba sola en medio del escenario Lilith para comenzar con “Free Yourself” se fueron incorporando una a una para explotar en toda una canción himno, llena de Heavy Metal y otros estilos, como el Jazz.

Arriba los puños con la hardrockera “Bare To the Bones”, mientras se iban acercando todas las integrantes para mover sus cuerpos y hacernos bailar con su contagioso estribillo. Una cosa tengo que decir sobre la actuación de las “Monjas”, no hablaron en todo el show, iban por faena y punto. Llegaba la versión que hacen de Madonna, “Like a Prayer”, en el que todo el mundo se la sabía y fue probablemente el hit del concierto.

Todas las integrantes se unieron y se pusieron de rodillas en “Make Us Proud”, con la bajista Nixe adelantándose a las demás, era el momento de homenajear a los más grandes siendo Ozzy el más laureado con una instrumental, bajo el nombre de “The Tribute”, que repasaba temas de Ozzy, Black Sabbath, Metallica, Pantera, Iron Maiden, Slayer…

Llegaba la parte final, con la hiper- heavy “Pleasure of Pain”, tema lleno de misticismo y con unos riffis metaleros que se te meten dentro, nuevamente salía a relucir Abrahel y su batería, con el doble bombo a toda locura, acompañado con ese estribillo lleno de rabia. La canción más conocida sin duda es el single “Father I Have Sinned” y que se notaba que muchos estaban esperando, y para acabar “The Dark Messiah”, también el corte que cierra su disco.

Dogma, llegaron y arrasaron el escenario que todos llamamos “El Pequeño”, New Rock, Muchos se acercaron por curiosidad y salieron fans de la banda, que realmente es de lo que se trata, si el grupo sigue así pueden llegar muy alto, y la próxima vez, segurísimo que las veremos en los escenarios principales.

Lo que sí que tengo que decir que no me gustó nada, es que no se despidieron de sus fans.  Mientras sonaba la música del final de su actuación se fueron sin decir nada y esto para mí fue un feo detalle con su público.

Kublai Khan TX

Si Fit for a King fueron contundencia y pulcritud, Kublai Khan TX representaron la crudeza absoluta. No hubo concesiones ni adornos: fue hardcore en su estado más puro, un martillo golpeando una y otra vez. Desde el inicio con Supreme Ruler, el público se volvió completamente loco. Enseguida el foso se llenó de two step, con la gente pateando el suelo, girando los brazos y descargando adrenalina como si fuera la última noche de sus vidas.

La sucesión con Theory of Mind y Low Tech fue gasolina al fuego. La banda no se anda con rodeos: riffs pesados, voces ásperas y un ritmo que no da respiro. Resentment y Boomslang continuaron reforzando ese muro de sonido impenetrable, mientras el público se dejaba llevar por la violencia controlada del hardcore.

Uno de los grandes momentos fue Darwinism, de su último disco, que para mí fue el instante más especial del concierto. La potencia con la que sonó, unida a la respuesta del público coreando a pleno pulmón, lo convirtió en un auténtico punto de comunión entre banda y seguidores. Sentí que esa canción ya pertenece tanto al grupo como a la gente que la vive en directo.

El tramo final fue devastador: The Hammer sonó como un cañonazo, y el combo Antpile + Antpile 2 cerró el concierto de manera explosiva. El polvo levantado del suelo, el sudor, la energía… todo se mezclaba en una atmósfera de caos controlado que solo el hardcore puede generar. Fue, sin duda, una de esas actuaciones que dejan huella y que recordaré mucho tiempo.

Fear Factory

Uno de los momentos más esperados de la primera jornada fue la descarga de Fear Factory, que regresaban a lo grande celebrando el 30.º aniversario de “Demanufacture”. Dino Cazares, acompañado por el nuevo vocalista Milo Silvestre, demostró que la banda ha recuperado garra e intensidad, y Villena respondió con una afluencia masiva.

Aunque el arranque estuvo marcado por algún problema de sonido, pronto la máquina engranó y clásicos como “Replica”, “Self Bias Resistor” o “New Breed” desataron pogos, circle pits y hasta un wall of death. Con Pete Webber (Havok) apisonando desde la batería y Ricky Bonazza al bajo, el repaso íntegro a su disco estrella fue un viaje por la crudeza industrial de los noventa, alternando riffs demoledores con esas atmósferas hipnóticas tan características.

El público coreó cada tema, vibró con “Pisschrist” y “Zero Signal”, y celebró el guiño final con “Shock” y “Linchpin”. Sin artificios y con actitud, Fear Factory firmaron uno de los conciertos más potentes del día, reivindicando su lugar como pioneros del metal industrial.

Escrita por Crom

Hatebreed

Para cerrar el metal más moderno de este miércoles, Hatebreed pusieron el broche de oro con un show que fue pura demolición. Hablar de ellos es hablar de una banda que ha definido el metalcore y el hardcore, y en el Leyendas demostraron por qué siguen siendo una máquina imparable. Desde que abrieron con I Will Be Heard, el público rugió con ellos, y con Make the Demons Obey la intensidad se disparó. Era una apisonadora que no dejaba espacio para respirar.

Los clásicos fueron cayendo uno tras otro: Tear It Down, To the Threshold, Serve Your Masters… cada canción era un nuevo empujón de energía que mantenía al público en pie de guerra. Con Destroy Everything, el caos se desató, y no había un rincón del foso que no estuviera en movimiento.

Uno de los momentos más brutales de toda la noche fue As Diehard as They Come. El foso se convirtió en un hervidero, la gente chocaba con furia, y la banda alimentaba esa locura con una energía desbordante. Fue un momento de comunión total, de esos que se quedan grabados para siempre.

Además, hubo espacio para la diversión con su famoso Ball of Death (lanzando pelotas gigantes en lugar del clásico Wall of Death), que arrancó risas y aún más movimiento. También rindieron homenaje a Ozzy, WASP y Suffocation, mostrando respeto por sus influencias y uniendo generaciones del metal y el hardcore en un mismo show.

El tramo final fue una sucesión de himnos: Perseverance, Smash Your Enemies, Live for This y Looking Down the Barrel of Today fueron el golpe definitivo, una avalancha que cerró la jornada por todo lo alto. Hatebreed no solo tocaron, arrasaron. Fue el cierre perfecto de un primer día intenso, que dejó claro que el Leyendas empezaba fuerte y que aún quedaba mucho por vivir.

Cemetery Skyline

Muchas ganas tenía de ver la actuación de la banda liderada por el vocalista de Dark Tranquility y The Halo Effect, Mikael Stanne, en su versión más melódica con Cemetery Skyline, lo malo que no pude ver su actuación al completo, y pude disfrutar de algo más de medio concierto, pero es que se solapaba con W.A.S.P. y tuve que elegir, esto es lo malo de los festivales.

Esta banda formada súper músicos, que hacen una música similar a bandas de los 90’, de estilo gótico como Sister of Mercy o HIM, está compuesta por Markus Vanhala (Insomnium, Omnium Gatherum) guitarra, Santeri Kallio (Amorphis) teclados, Vesa Ranta (Sentenced), batería, y para la ocasión les acompañaba Peter Iwers (The Halo Effect, ex In Flames) al bajo.

Y lo que pude apreciar y disfrutar fue una clase magistral en el escenario, con el gran Mikael al frente. Comenzaron con “Behind the Lie” y el sonido te atrapaba. La verdad que el escenario “New Rock”, cuando suena bien pocos sitios hay que lo pueden superar. Sin descanso “Tom Away” , una de las canciones que más me gustan de su discazo “Nordic Gothic”. Hay que decir que estaba a reventar para esta hora.

Seguimos con “The Darkness Night”, puños en alto y palmas arriba para acompañar la música, realmente estaba siendo una auténtica maravilla. Algo más oscuro pero comercial a la vez es “Anomalie” ¡Cómo canta Mikael! Y como sabía llevar al respetable a su terreno.

Un solo de bajo nos invitaba a disfrutar de “The Coldest Heart”, tema noventero al máximo y que te engancha como pocas y para acabar el medio/tiempo “Never Look Back”, que me hizo cerrar los ojos y adentrarme en esta maravilla.

Y con toda esta adrenalina me despedía de una actuación que estaba siendo histórica para ir a los principales y disfrutar de uno de los grandes platos fuertes de esta edición, Blackie Lawless y sus W.A.S.P, tocando el primer disco de forma íntegra.

W.A.S.P.

Eran las 22:40 exactas de la noche cuando una pequeña intro daba comienzo al show de los norteamericanos W.A.S.P. y atacaron ya de principio con “I Wanna be Somebody” y “L.O.V.E. Machine”, dos de sus grandes clásicos y con los que se comienza su primer disco y tal cual se puede escuchar manteniendo el orden, de fondo los videos que habían grabado para los distintos temas del álbum.

Muchas expectativas había para ver si Blackie haría playback y como estaría de voz, y tengo que decir que de playback, nada ni mucho menos. Con el primer tema sí que parecía que no estaba en su mejor momento, pero mientras iba pasando el show estuvo genial, es más diría que la mejor vez que los he visto.

The Flame”, “B.A.D”, y unas de mis preferidas “School Daze” con la intro y video de un colegio, cayeron como un meteorito sobre Villena, puro Heavy Metal Old School y demostrando porque son una de las mejores bandas del estilo salida de Estados Unidos. Te transportaba a otra época en el que soñabas con ser una estrella del rock como los que estabas disfrutando esta noche.

“Hellion” , con el video de “Live From the Asylum” de fondo nos hizo dejarnos la garganta a más de uno y llegaba uno de esos momentos esperados por muchos, con la balada “Sleeping (In the Fire)”, posiblemente lo mejor del concierto. Con un solo de guitarra por parte de Doughlas Blair que nos dejó alucinados a los allí presentes, con un solo de casi 10 minutos de pura magia, y en la cual Blackie la canto como hace mucho tiempo que no lo hacía.

“On Your Knees” tema con el cual usualmente, como nos recordaban, suelen abrir los shows, y la increíble “Tormentor” con el video de la película en el que sale el tema de fondo nos hizo emocionarnos a muchos y acabar esta primera parte del show con “The Torture Never Stops”.

Y llegaba la segunda parte con la intro “The Big Welcome”, con un circo de los 60’ de fondo en las pantallas y atacar con un medley compuesto por “Inside the Electric Circus”,I Don’t Need no Doctor” y la que fue toda una sorpresa “Scream Until You Like It” con el videoclip de fondo.

Era el momento de repasar el disco “The Headless Children” con tres temas, esta vez no era un medley si no las canciones completas. La primera la versión de “The Who”, “The Real Me”, con el gran protagonismo de Mike Duda al bajo. Seguimos con el baladón “Forever Free” que trajo una nostalgia para no olvidarla jamás, más de una lagrimita se vio esta noche. Acabamos con este discazo con el tema título, muy heavy y muy directa, con miles de puños acompañando el tema.

Y acabamos con dos canciones de “The Last Command” evidentemente uno de sus grandes hits “Wild Child”, aclamada por todos y el himno “Blind In Texas”, que nos hizo saltar y cantar a todos los que estábamos allí.

Y se acabó uno de los conciertos del festival y uno de los mejores de una banda que he adorado desde que tenía 14 años, (tengo 53). El set-list fue perfecto y no quitaría ni añadiría nada, si, puede que algo de “The Crimson Idol”, pero este disco ya lo han repasado muchas veces y no pasa nada que por una vez se olviden de él.

Lord of the Lost

La noche en Villena se volvió oscura y magnética con la llegada de Lord of the Lost, que transformaron el “Jesús de la Rosa Stage” en un auténtico aquelarre de gothic metal. Los germanos, liderados por un Chris Harms pletórico y cercano, demostraron por qué su propuesta sigue creciendo más allá de su exitoso paso por Eurovisión con “Blood & Glitter”.

Con un público entregado desde el arranque, enlazaron himnos como “I Will Die In It” o “The Love of God” con nuevas composiciones de su inminente Opvs Noir Vol. 1, donde la intensidad industrial y los teclados de Gared Dirge añadieron esa atmósfera densa y envolvente que tanto les caracteriza. No faltaron versiones celebradas como “Smalltown Boy” o “Children of the Damned”, coreadas con entusiasmo.

El clímax llegó con “Loreley” y, cómo no, el ya icónico “Blood & Glitter”, que convirtió el cierre en una auténtica fiesta oscura, con la banda y el público conectados. Una actuación redonda que los confirma como uno de los grandes nombres del presente de la escena.

Injector

El New Rock Stage bajó la persiana de la jornada con la descarga de Injector, uno de los nombres más sólidos del thrash nacional, que al fin debutaban en el Leyendas. Aunque los problemas técnicos iniciales con las guitarras lastraron el arranque, la banda supo rehacerse y tirar de garra para sacar adelante un concierto que fue ganando fuerza y mala leche a cada tema.

Con Juanjo Beast apisonando la batería y marcando un pulso implacable, los murcianos repasaron cortes de toda su trayectoria, con especial protagonismo para su último trabajo “Endless Scorn”. La parroquia, menos numerosa de lo que merecían, se entregó sin reservas, disfrutando de la velocidad y la contundencia que la banda desplegó sobre las tablas.

Ni siquiera la inesperada ausencia momentánea de Mafy Ayala al bajo, obligada por problemas técnicos, restó intensidad a un show que remataron por todo lo alto. Con clase y actitud, Injector dejaron claro que están preparados para dar el salto a un escenario principal en futuras ediciones.

Escrita por Crom

Dünedain

El Azucena Stage se vistió de gala para recibir a Dünedain, auténticos estandartes del power metal patrio, que cerraron la primera jornada del festival a lo grande. Con la intro de “La Misma Canción” proyectada en pantallas, la banda de Ávila salió arropada por un público fiel que coreó cada tema como si de un himno se tratase.

Carlos Sanz, lesionado pero incansable, dio toda una lección de entrega, sosteniéndose en el micro mientras su voz se fundía a la perfección con la de Tony Delgado, en esa dualidad tan característica del grupo. A su lado, Tony no solo brilló en las voces, también se lució con la guitarra solista, bien respaldado por Mariano, Alberto y Miguel, que cimentaron una base sólida y potente.

El repertorio fue un viaje por lo mejor de su carrera: “A un paso del cielo”, “Legado”, “Fiel a mi libertad”, “Por los siglos de los siglos” o la emotiva “Corazón de invierno” sonaron con la épica marca de la casa, aderezadas con pirotecnia y proyecciones que subrayaron la grandeza de la noche.

Con un público entregado de principio a fin, Dünedain firmaron un cierre perfecto, demostrando que siguen siendo un valor seguro y uno de los grandes orgullos del metal nacional.

Escrita por Crom

Y así finalizaba el primer día, PolMetalhead finalizó la jornada una par de bandas antes de concluir la jornada, ir en familia tiene esas cosas, y el cansancio de 4 días con casi 48 horas de música puede acabar con cualquiera, así que hay que saber dosificarse. El que escribe este epílogo, Crom, aguantó un poco más, para fotografiar algunas bandas que no quería dejar fuera de esta crónica, y a pesar de que ha sido el festival más duro que recuerdo, por problemas de salud que me impedían una movilidad completa y me llevó a «sacrificar» algunas de las bandas que tocaban en el escenario más alejado, el New Rock Stage, creo que pude hacer un buen trabajo después de todo. A tí te toca juzgarlo, vamos a por el segundo día!

Más fotos en https://www.facebook.com/diosesdelmetal.org/photos_albums

Deja una respuesta