«Los gigantes del Metal siguen con gasolina»

Crónica de PolMetalhead

Fotos de Floopy

 

Mammoth WVH:

Una vez finalizado el concierto de los fineses Stratovarius fiables como siempre, cambiamos de escenario y nos trasladamos al escenario en el que Metallica descargaría horas más tarde ¿Por qué doy esta información? Simplemente, porque todo estaba montado para que Lars Ulrich y compañía actuaran allí, incluyendo el gigantesco foso, y la verdad que el hijo de Eddie Van Halen era muy estático y apenas pudimos disfrutar de él, lo veíamos a una distancia considerable.

Arrancaron a las 16.50 de la tarde, ya la lluvia por suerte nos había dado un poco de descanso cuando Wolfgang y su banda aparecían en escena, con “You’re the Blame” con un sonido perfecto, siguieron con “Right?”, con el bajista Ronnie Ficarro corriendo por el escenario “redondeado”, que antes comentábamos. Los dos guitarristas que acompañaban a WVH también se acercaban puntualmente Jon Jourdan y Frank Sidons, el hard-rock machacón que practicaba la banda sonaba atronador en directo, pero no conectaban con el público como si hizo una banda de su estilo como Black Stone Cherry.

Eso sí, hay que destacar que WVH, tiene una voz prodigiosa para el Hard-Rock, y los temas sonaban aplastantes, y en la siguiente en demostrarlo fue “Like a Pastime” de su último trabajo de estudio “Mammoth II” del 2023, uno de sus mejores temas por cierto, ¡Y cómo sonaban los coros! Aquí tengo que destacar al gran batería de la banda, Garret Whitlock, impresionante. 

Sin darnos respiro, llegaba “Optimist”, del mismo disco (discazo, por cierto), pero Wolfgang seguía sin transmitir, aunque los temas sean buenísimos, y el sonido perfecto, no interactuaban apenas con los asistentes, y se convertía en un concierto muy frío, y con la cantidad de buenos grupos que este día había, pues podrían pasar en el olvido tranquilamente.

Nos íbamos al primer disco del 2021 “Mammoth WVH” con “Stone” canción muy sureña y muy lenta, que aún apago más al respetable, con una presentación simplemente del nombre del corte. Llegaba “Take a Bow”, un tema que podían haber firmado perfectamente Lynyrd Skynyrd, y esto realmente no eran lo que querían los fans allí congregados, por una vez no se veían Wall of Death o Circle Pits, que sí que no es la música para hacerlo, pero es que hubo con Stratovarius, Rhapsody of Fire….

Llegábamos al final del show (fueron 40 minutos) con dos canciones marca de la casa, el primero, “Don’t Back Down” más cañeras que las anteriores, por lo menos las dos predecesoras. 

Acabamos con “Another Celebration at the End of the World” en el que por fin Wolfgang y su guitarra se acercaba a las primeras filas y hacía un solo impresionante que emulaba a su padre, tristemente fallecido y uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos.

Y así concluía el concierto de Mammoth WVH, no sería ni mucho menos de lo mejor de este Hellfest 2024.

 

Yngwie J. Malmsteen:

Había una vez un guitarrista sueco que maravillaba al mundo del Rock y el Heavy Metal, con discos insuperables como “Risng Force”, Marching Out”, “Trilogy”, “Odyssey”…Había una vez un guitarrista sueco que aparte de ser un impresionante guitarrista tenía una banda que todos conocíamos, como los hermanos Johansson, (bajo y batería) o unos vocalistas de otro mundo, Jeff Scott Soto, Göran Edman, Joe Lynn Turner… A día de hoy no queda mucho de eso que le hizo quien es, solo queda un hombre que busca lucir su talento minimizando todo lo que le rodea, una pena.

Actualmente, Yngwie band es eso, solo, acompañado por un grupo que son meros títeres a su costado, empezando con el vocalista y a la vez teclados Nick Marino, gran voz, por cierto. Eran las 17.40 de la tarde cuando el guitarrista sueco salía a escena y atacaba con “Risng Force”, muy bien ejecutada por todos, increíble la voz de Nick. Aquí cometí el error de ilusionarme y creer que veríamos un show del Yngwie de otra época, pero no. 

La primera instrumental, “Top Down, Foot Down”, y ya empezaba a hacer de las suyas, con un solo impresionante, pero sin ni siquiera mirar a sus fans, incluso tirando las púas con total desprecio, la siguiente en caer “Soldier” con Yngwie a la voz, que realmente no lo hace mal, y musicalmente de 10, y hasta aquí muy bien.

Ahora otra instrumental “Into Valhalla” y nuevamente Yngwie a la voz con “Relentless Fury” 2 instrumentales seguidas “Badinere” y “Far Beyond the Sun”. De vez en cuando te regalaba uno de esos temazos que tiene y se acuerda que hay un vocalista a su lado, “Seventh Sign”, era como un regalo para los fans de su época dorada.

Seguían con tres instrumentales más a primera y único tema que interpreto de “Trilogy”, “Trilogy Suite Op:5”, la siguiente “Overture” y para acabar con “Fugue”, que sí, que mucha gente fliparía, pero ya os digo yo que muchos pasaron del concierto rápidamente y se fueron a dar una vuelta o a coger sitio al otro escenario.

Para el final llegaba lo mejor, un medley con “I’ll See the Light Tonight” y “Heaven Tonight” que al final no las acabé de disfrutar por la rabia de ver que puede hacer una actuación impresionante y simplemente prefiere lucirse. 

 

Extreme:

A media tarde, con el sol aun brillando sobre el recinto de Hellfest, le llegó el turno a Extreme en el imponente escenario principal, el mismo que más tarde acogería a Metallica. Pese a la distancia entre el público y la banda, característica de este escenario, Extreme llegó con una actitud arrolladora, dispuestos a hacer vibrar a todos con su hard rock.

El show arrancó con “It (‘s a Monster)”, un tema contundente que sirvió para marcar el tono del concierto. Nuno Bettencourt se lució desde el primer acorde con sus solos inconfundibles, mientras Gary Cherone no tardó en empezar a moverse por todo el escenario, haciendo lo posible por conectar con el público.

Sin dar tregua, siguieron con uno de sus grandes clásicos, “Decadence Dance”, que levantó los ánimos de inmediato. La energía en el escenario era palpable y el público respondió con entusiasmo, coreando los estribillos y siguiendo los riffs con ese toque funky que caracterizan a la banda. “#REBEL”, uno de sus temas más recientes, mantuvo la intensidad, demostrando que Extreme sigue produciendo música con la misma frescura que los hizo famosos.

El concierto siguió con la energética “Kid Ego”, una canción que llevó a los fans más veteranos a sus primeros discos, para luego sorprender con “Play With Me”, introducida por Gary Cherone con el principio de “Fat Bottomed Girls” de Queen.

Llegó el turno de “Am I Ever Gonna Change”, donde la banda bajó un poco las revoluciones, mostrando su lado más melódico. El público acompañó este cambio de ritmo, y la conexión se sintió más profunda, especialmente cuando sonó en acústico el clásico “Hole Hearted”. Aquí, la energía se transformó en una especie de comunión entre la banda y la audiencia, todos coreando la melodía al unísono.

La instrumental “Midnight Express” permitió a Nuno Bettencourt lucirse en una exhibición de técnica impecable, antes de que la banda arrancara con su gran himno, “More Than Words”, canción que no podía faltar en el setlist. El público, como era de esperar, acompañó cada palabra, en uno de los momentos más emotivos del concierto. Pese a que todo el concierto la banda y el púbico estaban bastante unidos en este momento parecía todo uno.

Ya en la recta final, la banda sacó toda su artillería pesada. “BANSHEE” y el virtuosismo instrumental de “Flight of the Wounded Bumblebee” volvieron a desatar la energía en el público, preparándolo para el cierre perfecto. “Get the Funk Out” fue una fiesta total, con el público saltando y coreando junto a Cherone, mientras la guitarra de Bettencourt rugía sobre el escenario.

Finalmente, cerraron con “RIISE”, de su último disco que demostró cómo Extreme ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Pese a la distancia física entre la banda y el público, Extreme logró superar esa barrera y ofreció un concierto lleno de intensidad, virtuosismo y clásicos inolvidables, demostrando que siguen siendo un grupazo.

 

Accept:

Eran las 19:30 de la tarde y seguíamos con este día de ensueño, y ahora era el turno de una banda que jamás falla, los teutones Accept, uno de mis grupos favoritos y que he visto en directo muchas veces y nunca me canso, para esta ocasión venían presentando nuevo disco “Humanoid” que acababa de salir hacía pocos días.

Una breve introducción nos metía de lleno en su nuevo lanzamiento con uno de sus mejores temas “The Reckoning”, con unos Riffs marca de la casa de Mr. Hoffmann y sin descanso dos clásicos “Retless and Wild” y “Midnight Mover”, para estas fechas contaban con tercer guitarrista de lujo, que acompañaban a Wolf Hoffmann y Uwe Lulis, Joel Hoekstra ex Night Ranger y ex Whitesnake.

Volvíamos a “Humanoid” con la hardrockera “Straight Up Jack”, que apacigua un poco las aguas (con todo lo que nos habíamos mojado, esta frase venía perfecta) y a partir de aquí la locura total, primero una pequeña introducción nos hacía cantar una famosa música y explotaba en Clisson “Princess of the Dawn”, para mí uno de los mejores riffs que se han escrito jamás en el Heavy Metal, puños en alto y cabezas moviéndose al unísono, ¡acojonante!

Ahora la introducción tan famosa de “Fast As a Shark” nos hizo conmovernos y arrancar con fuerza con el más puro Heavy Metal, y si no había bastante, ahora “Metal Heart”, seguro que Beethoven estaría orgullosísimo de esta versión y como puede conectar tan bien su música con el Metal, maravillosos, esto era un no parar, si no recuerdo mal, Mark Tornillo ni hablo para presentar los temas.

Al acabar “Metal Heart” un redoble de batería por parte de Christopher Williams empalmaba con el himno de la banda con Mark Tornillo, y la vuelta de estos reyes del Heavy Metal después de muchos años de parón “Teutonic Terror”, del maravilloso “Blood of the Nations”, una canción que no desentona para nada con estos clásicos de una de las mejores bandas de la historia.

Llegábamos a la recta final, y llegaban los dos últimos cortes, primero y también del primer disco con Tornillo, “Pandemic”, toda una sorpresa para los allí presentes, imborrable el solo conjunto de Hoffmann y Hoekstra, después de todo lo que estaban tocando nadie esperaba este tema, pero no desencajo nada en el cuidadoso setlist que trajeron a tierras francesas. Y para acabar, como no “Balls to the Wall”…

¿Hay alguna canción que muestre lo que es el Heavy Metal mejor que “Balls to the Wall”? Ya os digo la respuesta, no.

Los allí presentes nos volvíamos locos y no parábamos de levantar el puño con el estribillo y hacer headbaging acompañando la música, como siempre un parón para hacernos cantar y acabar a lo grande.

 

Mass Hysteria:

A medida que caía la noche en el Hellfest, la banda francesa Mass Hysteria estaba a punto de tomar el escenario, trayendo consigo su potente combinación de metal, hardcore y música industrial. Si algo está claro es que son una de las bandas francesas más queridas en este festival, y lo demostraron desde el primer acorde.

El setlist comenzó con la explosiva “Mass Veritas”, un tema cargado de energía que prendió la chispa entre el público. Las primeras filas ya estaban entregadas, con pogos que se formaban casi de inmediato, mientras el vocalista Mouss Kellé invitaba a la audiencia a darlo todo.

Sin perder ni un segundo, siguieron con “Positif à bloc”, con los riffs cortantes su guitarrista Yann Heurtaux marcaron el ritmo de un concierto que ya estaba desatando la locura entre los asistentes. Con “Chiens de la casse” y “Nerf de bœuf” la agresividad subió de nivel, el tema encendió aún más los ánimos y la banda demostró que estaba dispuesta a mantener el pulso en alto durante todo el set.

El ambiente se volvía más y más intenso, y “Se brûler sûrement” reafirmaba la conexión especial que Mass Hysteria tiene con su público. Las voces coreadas, los saltos y los puños al aire acompañaban cada verso, creando una atmósfera casi tribal.

Con “L’émotif impérieux” llegó una pausa emocional en la que el público pareció sumergirse en los mensajes más profundos de la banda. Pero esa pausa fue breve, porque con “Reprendre mes esprits” y “Arômes complexes”, el público volvió a moverse sin descanso, llevados por los riffs potentes y unas baterías contundentes.

El clímax llegó con “L’enfer des dieux” mi tema favorito de la banda gala y donde los pogos y mosh pits se intensificaron aún más. Ya en la recta final, con “Tenace” y “Contraddiction”, y una potencia que no decayó ni un segundo. La ejecución fue perfecta, y la entrega de la banda fue impecable.

El cierre llegó con su gran himno “Plus que du métal”, un tema que ya es una insignia de la banda, con su mensaje reivindicativo y su fuerza desbordante. El público, eufórico, coreaba junto a Mouss con una comunión banda público brutal.

 

Bruce Dickinson

Eran las 10 menos veinte de la noche cuando uno de los mejores cantantes de la historia del Heavy Metal pisaba el escenario del Hellfest, Bruce Dickinson, vocalista de Iron Maiden, que llegaba a tierras francesas para presentar su nuevo disco de estudio en solitario “The Mandrake Project”.

Una hora muy mala, ya que una vez que acababa su show en el escenario colindante comenzaba Metallica y mucha gente estaba esperando para ver a Lars Ulrich y los suyos, entonces se veían muchos huecos y la que estaba cayendo (lluvia) no acompañaba al bueno de Bruce, igualmente, este hombre es muy grande y su concierto fue para el recuerdo.

La banda que lo acompañaba estaba compuesta por Philip Naslund (guitarra), Chris Declerq (guitarra), Dave Moreno (batería), Mistherya (teclados) y Tanya O’Callaghan (bajo), buenísimos músicos todos, pero para mi parecer excesivamente parados en el escenario exceptuando a Philip. El concierto comenzaba de la forma más heavy imposible con “Accident of Birth”, y demostrando Bruce su facilidad al hablar el francés, seguíamos con “Abduction” con un solo a doble guitarra por parte de Philip y Chris impresionante.

 Nos íbamos a los comienzos de Bruce en solitario y el disco “Balls to Picasso” y el tema “Laughing in the Hiding Bush”, inconmensurable como sonaba en directo, fallos cero y Bruce en un estado de forma espectacular. Era el momento de presentar su nuevo disco, y este era el primer single/presentación del álbum, “Afterglow of Ragnarok” un temazo que iba cayendo poco a poco sobre Clisson, aquí fue uno de esos momentos que eche de menos a una banda dinámica, ya que el tema lo merecía, excesivamente estática.

Nos íbamos al año 1998 y al tema que da título al álbum editado este año “The Chermichal Wedding”, para mí posiblemente su mejor disco, corte muy Maiden, y con Bruce subiendo a unos tonos imposibles, volvíamos a su último disco de estudio con “Resurrection Man” y “Rain of the Graves” en las cuales Bruce interactuaba con los asistentes a su show y les invitaba a sacar las palmas al vuelo, y gritaba el ya reconocidísimo “Scream for me Hellfest”.

Ya nos íbamos yendo al final con tres temas, el primero “Book of Thel” con un solo de batería por parte de Moreno y enganchábamos con “The Alchemist” y seguía lloviendo a raudales… El concierto finalizaba con “Darkside of Aquarium” corte lleno de cambios de ritmo, e híper-heavy y Bruce despidiéndose con un hasta pronto Hellfest, nos imaginamos que Iron Maiden no tardarán en estar en Clisson.

 

Metallica

La noche en Hellfest alcanzaba su clímax cuando Metallica, los gigantes del metal, subían al escenario principal. No era cualquier concierto, era Metallica en Hellfest, una de las bandas más esperadas del festival. Esta sería la primera vez que vería a una de las bandas más grandes del Metal global.

El inicio del concierto fue arrollador. Tras una intro épica, la banda soltó toda su energía con “Creeping Death”, seguida de “For Whom the Bell Tolls”, dos clásicos que desataron el frenesí en el público. Los pogos comenzaron a formarse, y la conexión entre la banda y sus fans era palpable. James Hetfield, carismático como siempre, dominaba el escenario mientras las campanas sonaban y el poder de Metallica resonaba en cada rincón del Hellfest.

El siguiente tema, “Hit the Lights” fue la gran sorpresa de la noche, de su álbum “Kill’em All”. El nivel estaba en máximos con “Enter Sandman”, que hizo vibrar a todo el festival. En este momento parecía que Metallica conseguirían algo que me parecía imposible superar el nivel de Machine Head el día anterior.

Sin embargo, tras esa primera mitad arrolladora, el concierto entró en un pequeño valle con “72 Seasons”, el tema que da nombre a su último álbum, y “Too Far Gone?”. Las canciones nuevas, aunque bien ejecutadas, no lograron conectar al mismo nivel que los clásicos, y el público se mostró algo menos entregado. Metallica también sorprendió con una versión de “L’aventurier” de Indochine interpretado por Robert Trujillo y Kirk Hammett, un guiño a los fans franceses que fue recibido con vítores, aunque a mí acabó por sacarme un poco del concierto.

Tras esto intentó reconectar con su lado más emocional con “The Day That Never Comes”. Este tema, que combina momentos melódicos con explosiones de intensidad, fue recibido con una mezcla de entusiasmo y calma. Aunque es una canción potente y llena de sentimiento, no logró despertar del todo a la audiencia en ese momento, quizás por el contraste con la energía desbordante de los clásicos previos.

A continuación, presentaron “Shadows Follow”, otro tema reciente de su último disco 72 Seasons. Aunque la banda lo ejecutó a la perfección, fue evidente que el público no estaba tan familiarizado con las canciones nuevas, y el impacto fue menor. 

El momento más flojo del show llegó con “Orion”, un mometo instrumental que siempre llega ya sea con este tema o «The Call of Kthulu» y que a muchos nos sobra. Aunque los fans más acérrimos apreciaron la interpretación impecable, muchos en la audiencia sintieron que el tema rompía el ritmo del concierto, deseando volver a los temas más potentes.

Pero todo cambió cuando sonaron los primeros acordes de “Nothing Else Matters”. El valle quedaba atrás y Metallica recuperaba al público con una interpretación majestuosa de este clásico, coreada por miles de gargantas al unísono. Seguían sin bajar la intensidad con “Sad but True” y esto se estaba calentando, nadie se acordaba ya de la lluvia.

A partir de ahí, la banda no dio respiro. “Lux Æterna” trajo de vuelta la energía, un tema nuevo, pero que sí logró encender a la audiencia, mientras “Seek & Destroy” provocaba una marea de saltos y pogos en todo el recinto. El bloque final, con “One” y “Master of Puppets”, fue sencillamente impresionante. Las luces, los fuegos artificiales, y la intensidad con la que tocaron estas dos icónicas canciones crearon una atmósfera épica, digna de la banda de metal más grande que existe.

 

Saxon

Saxon tuvieron que bailar con la más fea, cómo se suele decir, tocar justo después de las indiscutibles cabezas de cartel de este Hellfest 2024, Metallica, y para colmo cerrar el día. Pero estos sajones son muy grandes y aunque mucha gente se había ido ellos salieron a “matar”, como lo que son, una de las bandas más grandes de la historia del Heavy Metal.

Eran ya pasadas la 1 de la mañana cuando la introducción de su último disco se empezaba a escuchar “The Prophecy” para arrancar inmediatamente con el tema título “Hell, Fire and Damnation”, con fuego y humo saliendo a raudales, mientras se ejecutaba la máquina de guerra del puro Heavy Metal, sin descanso “Motorcycle Man” y “Power and the Glory”.

Volvamos a su nueva entrega (solo tocaron dos temas, el resto clásico tras clásico) con  el mejor tema “Madame Guillotine”, que nos hizo tomar un respiro y disfrutar de esta maravilla, poco duró, y era el momento de “Heavy Metal Thunder” con explosiones de humo por todos los costados y sin dar un respiro “Dallas 1 PM”, esto se venía abajo y los que se perdieron este espectáculo y lo vieron después en su casa se tendrían que estar mordiendo de rabia.

Llegaba el momento esperado por muchos, y del cielo bajaba la famosa águila de la banda, que iluminaba todo el cielo del Hellfest, claro esta era “The Eagle Has Landed”, impresionante cómo cambiaba de color con los cambios de ritmo de los británicos, momento para enmarcarlo, todo un himno del Heavy Metal, el águila se situó en las alturas de Clisson durante los temas siguientes “Strong Arm of the Law” y  “And the Bands Played On”, puro metal en las venas.

Y entonces mi tema favorito de Saxon “Denim & Leather” la rompe cuellos yo la llamaría, una canción hecha para los directos totalmente, la gente se deja el alma con este corte, como levantamos el puño y cantamos su estribillo, y eso que ya estaba totalmente reventado, pero los sajones despiertan a un muerto, si has asistido a muchos conciertos de la banda te imaginarás que viene ahora, exacto, “Wheel of Steel” momento mágico que se unía a “747 (Strangers In the Night)” y teníamos el trío perfecto.

Era el momento de los bises, y aparecían las antorchas que adornaban un castillo, y la guitarra del también Diamond Head Brian Tatler, que conjuntamente la nuevamente aparición del águila, convertía el recinto de Clisson en toda una maravillosa noche de Heavy Metal, para enmarcar y llevártelo para toda la vida, “Crusader”.Y acababan después de hora y cuarto de concierto con la espectacular “Princess of the Night”, Doug Scarred (guitarra) se situaba al costado de Bifford para comenzar los acordes de esta obra maestra del Metal, y todo dios saltando y coreando su famosísimo estribillo, al mismo tiempo saliendo el fuego hacia el Sky, sky como dice el tema y acabando con fuego y humo a la vez y diciendo ahí queda eso. Muy, muy grandes Saxon. 

Un día de festival increíble en el que bandas como Mass Hysteria, Eternal Champion y Alien Weaponry me sorprendían de manera espectacular. También contamos con leyendas del metal como Accept, Metallica, Bruce Dickinson y Extreme. Pese a ser un día espectacular también hubo decepciones como Mammoth, Anvil e Yngwie Malmsteen. Aún quedaría un día más con Foo Fighters como punta de lanza. 

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