Rabia, cuervos, guardianes ciegos y hordas de piratas, entre otros, provocaron el insomnio en esta segunda jornada épica del Leyendas del Rock 2017.

Crónica escrita por José Meh, Pol Metalhead, Crom y Zoe

Ya sabes que la crónica la escribimos entre 4 redactores de Dioses, representados por estos colores: José Meh, Pol Metalhead, Zoe y Crom.

Mientras los pijos de mis compañeros de Dioses del Metal se iban a comer una mariscada con champagne francés y vino de Binissalem, yo ya estaba dando el callo con mi bocata de panceta y mi cerveza para desayunar por el camping, amigos. Iba tranquilamente a la barra a recargar el vaso mientras los grupos del camping stage iban probando sonido, cuando de repente me encuentro a nuestro jefe, el auténtico Dios del Metal, el p*** Charly Glamour. Y es que los Gigatron organizaron una quedada clandestina en el camping stage para invadir el pijerío de la zona camping de sombra. Yo escondí la pulsera que me daba acceso a esa zona plagada de pijos (mi cabellera estaba en peligro) y, qué narices, me uní a las horas alluminati del Metal para crear el caos al grito de “este garito lo vamos a quemar”, iniciando una cruzada en la que murieron doce mil pijos y cuatro fans de Trivium que pasaban por allí. Una vez terminada la matanza, bebimos calimocho en sus cráneos y nos dirigimos al escenario del camping stage donde, por sorpresa, Gigatron iban a colarse para dar un concierto.

Y así empezó la segunda jornada del Leyendas del Rock, con los Gigatron repartiendo ceraca en el escenario montado en el camping, donde después iban a tocar La Skala de Richter y Leviatán. Arrancaron con Barco de Colegas mientras litros de cerveza, calimocho y trozos de fuet marca Hacendado volaban y los Blind Guardian se escondían en su autobús, acojonados con lo que estaban presenciando (normal…). Con un sonido, digamos, “de camping”, aunque eso es lo de menos cuando Gigatron están sobre las tablas, cayeron muchos temas de su reciente trabajo, The Aluminium Paper, como KKnción o Viking Bugui, que volvió loca a la peña que ya había empezado a privar a esas horas intempestivas (yo no, eh?). También cayó Festival del Mal (imprescindible), algún monólogo de Charly mientras Dave Demonio afilaba su hacha, o Esténtor, antes de que Apocalipsis Molón y Heavy Hasta la Muerte volcasen Villena.

Reírse de uno mismo es cojonudo, amigos, y eso, con los Gigatron, los jebis lo tenemos fácil. Doce del mediodía, sol, cerveza, calimocho y risas para abrir por todo lo alto la segunda jornada de festival. Gigatron regalaron a sus fieles hordas del metal (que cantaron absolutamente todos los temas) un concierto casi sorpresa, anunciado apenas una hora antes, y del que más de uno salió más que contento. Los Dioses del Metal tocan donde y cuando quieren… y siempre lo parten.

Tras el fiestón con Gigatron (toma rima del Metal) tocaba un cambio total de registro. Era el turno de los almerienses La Skala de Richter, un grupo con el que no os voy a mentir… el nombre me daba mal rollito. Mi mente ya relaciona la K y la Z con grupos de rock calimochero ‘mal tocao’ con el que no puedo… pero La Skala me rompió por completo, amigos. Aquí no hay nada ‘mal tocao’, estos chicos practican un contundente Metal, con base extrema y tintes de otros estilos, juntando incluso aires progresivos y bastante técnicos en su propuesta. A ello le suman un juego de voces guturales y limpias, interpretadas con una técnica realmente brutal, que escupen unas letras realmente buenas, de esas que te dan un toque de atención como persona.

La Skala mostraron una actitud enorme, metiendo muy buena cera en los cuarenta minutos que tuvieron para presentar su reciente trabajo, Facta Non Verba, que es un discazo como la copa de un pino. Este reciente trabajó, copó el setlist completo abriendo con Esclavo y siguiendo con La Duda (un tema soberbio). Equilibrio, Mis Demonios y la melódica XXII fueron las siguientes, con la banda muy enérgica y la gente (que, por cierto, había bastante para ser la hora de comer) dejándose los cuellos. Me encantan las voces limpias que le mete Juan Contreras a sus temas, le dan un aire muy épico a su Metal entre progresivo y extremo. Y eso es algo que destaca mucho en el tema con el que cerraron el concierto, El Monte de Venus, con el que La Skala de Richteracabarían de ganarse más de un fan gracias a su buen hacer sobre las tablas.

Steve ‘n’ Seagulls: los fineses que han arrasado desde Youtube con sus increíbles versiones de rock y metal abrieron el jueves animando bajo la solana a los que estábamos achicharrándonos bajo el sol. Por motivos del campamento vikingo, sólo pude verlos casi la mitad de su tiempo, pero tenían un sonido bastante bueno y triunfaron abriendo el primer día grande.

Steve ‘n’ Seagulls es una simpática banda de versiones, con el añadido de que las interpretan a su peculiar manera, un estilo Bluegrass e instrumentos tan diversos y poco “metaleros” como la Balalaika, Mandolina, flauta… Esta banda finlandesa se ha se han hecho muy popular en las redes y la versión de AC/DC de “Thunderstruck”, que también sonó esta tarde, batió récords en YouTube. 

Amenizaron el arranque de esta segunda jornada ante los rigores de las altas temperaturas que sufríamos a esa temprana hora de la tarde. A mí no me van mucho estas bandas, porque aunque novedoso en el sonido no deja de ser, en mi opinión y con todos mis respetos, una banda que se hace popular tocando clásicos del Hard Rock y Metal compuestos e inmortalizados por otros.

Y llegaba el segundo día de festival, un día que nos deparaba grandes nombres que tenía bien apuntados en mi agenda desde que salió la distribución de las bandas por días y sus respectivos horarios. Aunque también debo decir que, bajo mi punto de vista, se presentaba como el día más flojo de la duodécima edición del festival.

A las 16:00 abrían puertas y ya había muchísima gente en la cola, por lo que preferimos esperar para entrar. Sobre las 17:00 ya estábamos dentro y nos fuimos al Mark Reale a ver a la banda liderada por la cantante asiática Ji-In Cho, es decir, And Then She Came. Solo pudimos ver la última media hora de su concierto (nos perdimos unos 10 o 15 minutos) y, por lo que vi, para mi fueron la banda revelación del festival. Su vocalista estuvo a un nivel impresionante, era pequeñita pero matona… (¡Qué derroche de voz y qué personalidad en directo!). Además, les acompañaba un sonido buenísimo (como suele ser habitual en el Mark Reale). Entramos con “Who’s Gonna Save You”, un tema que va entrando poco a poco, con ciertos toques ‘pop’ pero que convierten en una canción increíblemente rockera en directo. “Five Billion Lies”, con una buena introducción de bajo y un gran cambio de ritmo al entrar la batería, nos metía de lleno en la impresionante voz de Ji y nos hacía saltar a todos. Por su parte, la voz gutural de la pequeña dejó a más de uno (me incluyo) totalmente perplejo. Hubo una fantástica relación entre público y banda, que no se acabó hasta el final del concierto. Su canción más conocida, “Spit It Out””, nos daba el primer aviso de algo que nadie de los asistentes quería: el final del concierto. And Then She Came empalmaban “Would You Love Tonight” con “Like a Hurricane” y nos daban un ‘hasta pronto’ con un gesto de increíble felicidad en sus rostros. Hay que quitarse el sombrero ante bandas como esta, salieron a darlo todo y su mayor recompensa fue la enorme felicidad con la que salieron del escenario y el careto que se nos quedó a todo el público. ¡Gracias, And Then She Came!

And Then She Came fue una potente apuesta musical y una grata sorpresa, que me hubiera gustado paladear desde el inicio. Esta banda germano-coreana está formada por componentes de Krypteria y liderada por Jin-In Cho, vocalista con mucha personalidad y presencia sobre el escenario. Con poco más de un año de historia y disco debut lanzado en junio del 2016, esta formación tiene garra y buen sonido, no los conocía y me parecieron sumamente interesantes. 

Tras una mañana de locos, era turno para ver el que era el plato fuerte del festival para un servidor, los fineses Insomnium. Era todo un puntazo ver a los autores de uno de los discos del año pasado (el Winter’s Gate) y el que para mi fue el disco de 2014, el Shadows Of The Dying Sun. Además, no es una banda que se deje ver mucho por nuestro país y, maldita sea, les tenía ganazas.

Total, para luego quedarme a medias… no fue culpa suya, ojo, es que lo tenían todo en contra… se encontraron con un sonido muy mejorable (al menos desde mi posición), donde solo oía los bombos y algunas melodías de guitarra directamente tenía que intuirlas porque no las escuchaba ni sin querer y además, ver a una banda que practica un Death Melódico más oscuro que el sobaco de un grillo a las cinco de la tarde en Villena… pues le quita puntos, colega, pues estos tíos necesitan oscuridad. Aún con todo, tengo buenas palabras para la banda, con una actitud sonriente, buena interacción con la gente y un pelazo que ya lo quisiera yo para mi, Insomnium se cascaron el Winter’s Gate entero, con un par de huevos, y, en lo que pude ir escuchando, lo tocaron de lujo. Tras la exhibición de virtuosismo que desplegaron en la interpretación de su reciente obra maestra, apenas les quedaba tiempo para dos temas más, y los elegidos fueron Ephemeral y, por supuesto, While We Sleep, un tema perteneciente a su disco de 2014 y que ya es un clásico de la banda. La atmósfera que crea este tema a través de sus envolventes melodías es realmente espectacular y, gracias a Odín, en este corte el sonido les respetó más y pude disfrutar a saco de la que es una de mis canciones favoritas de todos los tiempos, sin exagerar.

Total, Insomnium estuvieron bien, pero entre las ganas que les tenía y el sonido que sufrieron, me quedé un poco a medias. Normalmente en estos casos me quedo con aún más ganas de ver “como toca” a la banda en cuestión, así que espero más visitas de Insomnium a España para quitarme el mal sabor de boca.

Insomnium: una banda de death metal melódico con sus toques de progresivo y de doom no es para ponerla a las 17:30 en agosto. El sonido bueno, algo sosillos en el escenario, pero en general el concierto estuvo bien. Tocaron las siete partes de Winter’sGate y cerraron con ‘Ephemeral’ y ‘While We Sleep’. Personalmente estuvo genial, pero yo habría escogido otro setlist.

Sin movernos del escenario Mark Reale, nos quedamos a ver el concierto de unos clásicos veteranos del Metal nacional. Los recién reunidos Tigres, la mítica banda barcelonesa que se presentaba con la formación original exceptuando, claro está, al tristemente fallecido Pedro Bruque. Este era su segundo concierto desde la reunión, yo he tenido la suerte de estar en ambos y os puedo asegurar que, si sois fans de la banda o simplemente os gusta el Heavy Metal de los 80′, y Tigres tocan en tu ciudad, ¡No os los debéis perder de ninguna de las maneras!

Para presentar el concierto, salió un hombre que ya es historia de nuestra música y que, según dijo él, iba a ser el único que presentaría en todo el festival, Mariskal Romero. Nunca he sido muy fan de esto de presentar a las bandas y menos aún dependiendo de quién se trate, pero las palabras que dedicó a la banda estuvieron muy bien. Se notaba que lo decía totalmente convencido y se agradece. Una vez acabada la presentación, empezaron a salir cada uno de los miembros. Alber Pont (guitarra) y el nuevo bajista, Freddy Fresquet, se enlazaron en un solo para empalmarlo con el primer gran clásico, “Sígueme”, con un Jimmy en un gran estado de forma y uno de los mejores baterías de este país, David Biosca, aporreando como nadie. Siguieron con el tema título de su EP, “Víctimas del Rock”, frente a muchos fans que estaban allí esperando esto como agua de mayo, cosa que se notaba en el ambiente y sobre todo en las primeras filas. Seguían con “No Hay Segunda Vez” y la empalmaron con una de las canciones que más me gustan de Tigres, “El Exterminador”, tema metálico donde los haya que nos hizo levantar el puño y cantar al unísono con la banda. Llegaba el momento para que Freddy Fresquet interpretara una canción de su disco en solitario, “Porque Todo Siga Igual”, muy rockera y que consiguió darle un toque fresco al concierto y dar un respiro a Jimmy para que pudiera interpretar los temas de la recta final con gran energía. “Atentos” fue la siguiente para luego seguir con una canción cuyo título lo dice todo: “Metal”, muy aclamada por el público. Esto iba llegando a su final y lo hacía con algunas de sus canciones más conocidas. La primera fue su metálica versión del Black Is Black de Los Bravos, seguida del tema que da título a su primera obra, un temazo como es “Listos Para el Asalto”, y acabamos rendidos a los pies de esta gran banda con “No Me Rindo”, su tema más conocido y uno de los grandes clásicos del Metal patrio. Un gran concierto de una banda que ha vuelto para quedarse y con conciertos como este demuestran que tienen cuerda para rato. Como dijo su cantante Jimmy, este concierto quedará en su memoría para siempre y, lo cierto, es que dudo que los asistentes se nos olvide jamás.

Fue un placer ver sobre el escenario a una banda legendaria como Tigres, no pude disfrutar más que de unas pocas canciones pero están en muy buena forma y tienen tirón, no hay más que ver la cantidad de público que se congregó para verlos.

Turno para una de frikazos. Con el tiempo justo de ir a por una cerveza de las grandes, de las de seis ‘tokens’, se presentaban sobre el escenario los piratas escoceses Alestorm. Con un toldo absolutamente ES-PEC-TA-CU-LAR que mostraba a dos patos saliendo de sendas cáscaras de plátano con un fondo multicolor, los de Christopher Bowes montaron un fiestón de la leche a las seis de la tarde de un jueves. Con una barbaridad de gente postrada frente al escenario Azuzena, Keelhauled y el tema homónimo presente en su reciente disco, generaron circle pits en todo el recinto (en serio), gente tirada en el suelo remando, litros de cerveza volando, saltos y fiesta ‘non stop’ en el show de los escoceses, que siguieron con Nancy the Tavern Wench y mi tema favorito de ellos, The Sunk’n Norwegian, tema mítico en mis juergas en Palma y que por fin pude escuchar en directo.

Alestorm estuvieron divertidos, activos y sonando bastante mejor de lo que esperaba. Sus temas más fiesteros como Drink, No Grave But the Sea, Captain Morgan’s Revenge o Mexico hicieron el resto para que la gente disfrutase de uno de los conciertos más divertidos de todo el festival. Y sí, Alestorm no son los mejores músicos del lugar, todos sus temas siguen una estructura muy similar y, si te los tomas muy en serio, te parecerán una aberración. Pero grupos como ellos le dan vida a un festival, colega, fue una hora de canciones fiesteras que creo que habrían encajado mejor a ciertas horas de la madrugada, pero que aún así lo disfrutamos como cabrones.

El final del concierto llegó con otro tema de su ultimo disco, Fucked With An Anchor, un tema realmente… eh… ¿épico? No lo sé, pero maldita sea, que bien me lo pasé con Alestorm.

Alestorm son una fiesta sobre el escenario, un show fresco y un estilo que cuenta con muchos adeptos. Con 10 años de historia y cinco discos a sus espaldas, los escoceses aterrizaban en el festival presentando No Grave But the Sea, su último trabajo, del que tocaron la homónima Alestorm, No Grave But the Sea y Fucked with an Anchor. 

En un no parar, volvíamos al escenario Jesús De La Rosa, donde se presentaban los alemanes (bueno, los multinacionales) Rage, que están viviendo una segunda (o tercera o cuarta) juventud. Peavy Wagner ha encontrado en Marcos Rodríguez a su compañero ideal, colega, tienes que verlos en el escenario, Peavy flipando con el guitarrista de origen venezolano mientras a Marcos se le cae la baba por tocar al lado de una leyenda como el corpulento vocalista alemán. Transmiten una enorme admiración mutua en cada gesto de complicidad que tienen sobre el escenario y eso se transmite a los ‘metalheads’ que presencian sus actuaciones.

Y, dejando romanticismos de lado, Rage volvieron a molar. Ya estuvieron fantásticos en el Rock Fest Barcelona hace poco más de un mes, y en Villena, con su Seasons Of The Black ya en el mercado, volvieron a triunfar. Abrieron a saco con Don’t Fear The Winter, todo un clásico de la banda, y repartieron el setlist entre varios de sus discos, con temas como Spirit Of The Night, Blackened Kharma (que para ser nueva, funciona muy bien en directo), End Of All Days y From The Cradle To The Grave, y ahí vimos a una banda que está a gusto con lo que hace, con Peavy cantando bastante bien e interactuando mucho con el respetable con el apoyo de Marcos, que también se acercaba bastante al público aprovechando el tema del idioma. No puedo dejar de mencionar la enorme pegada del griego Vassilios “Lucky” Maniatopoulos, cuyo rendimiento a los parches también le da muchísima vida a unos Rage que, aunque realmente nunca se han ido, se puede decir que están de vuelta.

Para ir rematando el concierto, nos esperaban Straight To Hell, un clasicazo como Black In Mind, My Way de su penúltimo disco y un final con Higher Than The Sky, en el que hicieron cantar al público y que juntaron con un cover de Holy Diver interpretado (muy bien además) por Marcos a las voces.

Rage molan, realmente siempre han molado aunque hayan tenido sus altibajos. Y solo por ver a un luchador de nuestra escena como Peavy, bien respaldado por dos musicazos como Marcos y Vassilios, ya vale la pena acercarse a verlos sobre un escenario.

La veterana banda germana Rage repetía presencia en el festival, esta vez renovada y sin si guitarrista de los últimos 16 años Victor Smolski, que dejó la banda hace dos años y cuyo hueco rellenó Marcos Rodríguez, solvente a las 6 cuerdas y con un dominio del castellano que ayudó a establecer un vínculo con el público. Vassilios “Lucky” Maniatopoulos era el nuevo refuerzo a la batería y voces, aunque es indudable que está es la banda de su vocalista- bajista y fundador Peter “Peavy” Wagner, que ofreció un concierto sólido presentando Seasons of the Black, su último disco de estudio (nada más y nada menos que el vigésimo segundo de su carrera) que había visto la luz apenas unos días antes.

Nos movimos del Mark Reale para dirigirnos al concierto de un grupo que siempre me ha gustado y que veía por segunda vez en poco más de un mes: los germanos Rage del enorme Peavy Wagner, que volvían a un festival de nuestro país después de su visita al Rock Fest Barcelona y debo decir que me gustaron bastante más en el festival catalán. Entre otros motivos, por el impresionante sonido que tuvieron allí y que en el Leyendas no llegaron a disfrutar… también la banda estuvo algo más comprometida y enérgica, bajo mi modesta opinión. Salieron con muchas ganas con su clásico “Don’t Fear The Winter” y ya con eso tenían al público donde querían. Continuaron con Great Old Ones, un muy buen tema pero que habría cambiado por otro dentro de la extensa discografía de la banda alemana. “Spirit of the Night” iba adentrándonos en lo que ellos saben hacer como nadie, puro Metal alemán, del que son una de las mejores bandas de todos los tiempos (para mi, bastante mejores que los cabezas de cartel del jueves). Venían a presentar su nuevo disco, Seasons Of The Black y el escenario estaba decorado acorde con la portada y el artwork del disco. La primera en caer fue “Blackened Karma”, una enorme canción de estribillo potentísimo, pero el sonido de este escenario no le permitió sonar como tendría que hacerlo, una verdadera pena.

Siguieron con dos clasicazos de la época de los 90 de la banda, “End Of All Days”, “XIII”, uno de los que más me gustan de la banda, y “From the Cradle to the Grave” que en su momento era intocable en sus setlists y estuvo un tiempo desaparecida. Otra de las cosas que eché en falta con respecto al concierto en Barcelona fue que allí el que presentaba la mayoría de los temas era Marcos Rodríguez, su guitarrista, de origen venezolano y que, lógicamente, lo hacía íntegramente en español. El siguiente tema en caer era el que da título a su nuevo disco, “Seasons Of The Black”, al que le faltó la increíble potencia que tiene en disco. Un tema que debe estar en sus próximos setlist sin duda, ¡Pero le falta chispa!

Marcos nos presentaba uno de sus temas favoritos (y no le falta razón), “Black In Mind” caía sobre Villena, muy bien recibida por sus incondicionales. Esto se iba acabando y lo hacía con dos cancións, “My Way”, de su disco anterior y, finalmente, la conocidísima “Higher Than The Sky”, que empalmaron con “Holy Diver”, cantada por Marcos con una enorme voz. Buen concierto de Rage, pero ni mucho menos de las mejores que les he visto. En breve vuelven a España y, si podéis ir a verlos, no os defraudarán para nada, es una banda para ver en sala, donde lucen mucho mejor.

Cambiamos de escenario y nos fuimos al “Azucena” para ver la descarga de los holandeses Epica de la guapísima cantante Simone Simmons, que dieron un buen concierto, con un gran sonido bien acompañado por un impresionante juego de pirotecnia. Solo había un ‘pero’ bajo mi parecer, y es que apenas se escuchaban las guitarras, imagino que, en parte, para no eclipsar la voz de Simone. El concierto estuvo basado principalmente en sus últimas obras (sobre todo su último disco “The Holographic Principle”, del cual tocaron hasta 5 temas). La introducción de su último disco, “Eidola”, hacía de avanzadilla para meternos de lleno en “Edge of the Blade” y aquí ya comenzaba a lucir la pirotecnia, que surgía a la vez con la canción mientras Simone se mostraba a un gran nivel acompañada, como siempre, por Mark Jansen.

Continuábamos en el mismo disco con “Phantasmic Parade”, en la que los coros y los teclados de Coen Jansen eran los claros protagonistas además de la espectacular pirotecnia que acompañaban la voz de Mark a mitad de tema. Llegaba el momento de un clásico de la banda, que no era otra que “Sensorium”, muy bien recibida por un público muy entregado a la banda holandesa. Llegamos a su anterior obra, “The Quantum Enigma” con su primer single, “Essence Of Silence”, en la que se alzaba un poco la guitarra en ciertos momentos. Seguíamos con dos canciones de su último disco, “Ascension – Dream State Armageddon” y “Dancing in a Hurricane”, mucho mejor para mí la segunda, más asequible y con buenos unos cambios de ritmo. Volvíamos al Quantum con “Unchain Utopia”, con fuegos a tutiplén en su comienz. La canción más aclamada de Epica en este Leyendas fue, sin duda, “Cry For The Moon”, en la que todo el público cantó su famoso estribillo.

Seguíamos con los clásicos y era el turno de “Sancta Terra”, en la que el teclista se bajó y se lanzó al público, que lo recibió con los brazos abiertos (nunca mejor dicho). Todo el mundo se puso a saltar con “Beyond The Matrix”, que para mi es el mejor tema de su último disco, muy bien interpretado por toda la banda y en especial por Simone Simmons, que estuvo a un nivel increíble tanto de voz como en la puesta en escena durante todo el concierto. Esto se acababa y lo hacía con “Consign To Oblivion”, con fuegos a mansalva y Mark Jansen desgarrando la voz a más no poder. Muy buen concierto de esta banda que me gustó bastante más que la anterior vez que pisaron el Leyendas en la edición del 2015.

Una vez acabaron los Rage, era turno de dar el salto al Mark Reale, donde tocaba un ratito de Metal extremo. Para ir empezando, se presentaban los colombianos Inquisition, que entraron a última hora por la cancelación de 1349. Entre pitos y flautas llegué al escenario pequeño cuando Dagon e Incubus ya llevaban un rato repartiendo.

Lo cierto es que, sin pilotarlos nada, me sorprendió lo de que solo eran dos miembros, Incubus el batería y Dagon se encargaba de tocar la guitarra y meter unas acojonantes a la par que peculiares voces de ultratumba. Queda raro, no os voy a mentir, pero el tío, alternando entre los tres micros que había sobre las tablas, demostró que se basta solo para llenar el escenario y generar unas opresivas y magníficas atmósferas con su agresiva propuesta musical.

La verdad es que la organización del Leyendas del Rock acertó de pleno con Inquisition, ya que casi nadie pareció echar de menos a 1349, aunque también habría molado verlos, para qué negarlo. Yo llegué al Leyendas sin controlar nada a Inquisition y ya me ves, escribiendo la crónica mientras me adentro en su discografía.

Y ya que estábamos en el Mark Reale, nos quedamos a ver a los finlandeses Omnium Gatherum, sacrificando a una de mis bandas favoritas como Blind Guardian. Ahí ganó el hecho de que a los bardos ya los he visto en varias ocasiones y a los Gatherum solo los vi tocar 6 o 7 temas teloneando a Amon Amarth y, qué narices, me flipan estos tíos.

Con su envolvente y atmosférico Death Melódico, Omnium Gatherum reunieron a bastante gente en el Mark Reale pese a solaparse con el cabeza de cartel del día, y cumplieron más que de sobras. Si bien es cierto que el sonido me pareció estar algo saturado, son una banda que muestra una fuerza y una actitud en directo que son de admirar, colega. Con un setlist basado en temas de sus tres últimos discos, los que más éxito les han dado, demostraron un hecho innegable: las bandas de Death Melódico de Finlandia tienen un pelazo de la hostia. Todos moviendo sus elegantes y cuidadas melenas mientras caían temas como The Pit, Skyline, Frontiers o la infalible New World Shadows y Jukka Pelkonen llenaba el escenario, interaccionando mucho con el respetable e interpretando de lujo los temas con su poderoso gutural.

Con un sonido muy mejorable pero una puesta en escena digna, Omnium Gatherum cumplieron e hicieron que no me arrepintiera de perderme a Blind Guardian… aunque acabaron justo a tiempo para llegar a los escenarios principales y poder disfrutar de los últimos coletazos de los alemanes, como And The Story Ends, Imaginations From The Other Side y las tres imprescindibles: Mirror Mirror, The Bard’s Song (cómo no, coreada por todo el público en un momento mágico que ya se produce en todos los conciertos de los de Hansi Kürsch) y Valhalla, en la que el vocalista volvió a hacer cantar el estribillo al respetable hasta que este se cansó.. (repetir lo de “Valhaaaallaaaaaa deliverance, have you ever forgotten me?” 156 veces cansa a cualquiera, colega…). Lo que pude ver de Guardian, vi que les sigue faltando un poco más de show, no te pido un tanque ni dos vikingos dándose guantazos, pero sí algo más de escenografía, sobre todo si sois un grupo ‘paradete’ que podría dar mucho más juego a su propuesta. A pesar de ello estoy seguro de que sus fans que estaban delante disfrutaron de lo lindo, pues Blind Guardian tienen temazos para aburrir y en directo los hacen sonar de lujo.

BlindGuardian: de los cabezas de cartel más esperados, el público dándolo todo, incluyendo la gente que lo veía desde las pantallas tumbada en el césped o cenando, marcándose temazos como ‘Nightfall’, ‘ AnotherHolyWar’, ‘TheBardSong – In theforest’ y ‘MirrorMirror’; cerrando un concierto muy emotivo para los que somos fans con su mítico ‘Valhalla’ haciéndonos llorar, poniéndonos la carne de gallina (aún me pasa al recordarlo) con todo el mundo coreando al unísono sin parar el estribillo, simplemente son cosas que te llenan, te hacen feliz y te inundan muchos sentimientos. Cosas que hay que vivir.

Volvíamos al escenario Mark Reale para ver la descarga de los alemanes liderados por Roland Grapow, Masterplan. Una crónica que me es dura de hacer, pero voy a contar la realidad de lo que viví allí. Muchas ganas tenía de ver a esta banda que siempre he admirado y aún más tras el disco de canciones de la ex-banda de Roland Grapow, Helloween, versiones que me gustaron bastante y que esperaba poder disfrutar en el Leyendas, aunque al final solo cayó una, “The Chance”. El show de la banda fue de más a menos en todos los sentidos, comenzaron con el que posiblemente sea su mejor tema, “Enlighten Me” y aquí ya tenían a todo el público metido en el bolsillo. Siguieron con otro clásico de su primer disco y obra maestra del Power Metal melódico, la canción “Spirit Never Die”, haciendo cantar al respetable su pegadizo estribillo.

A continuación era el momento de presentarnos un tema de “Novum Initium”, su anterior disco de estudio, el tema “Keep Your Dream Alive”. Ahora llegaba otra de sus mejores canciones, “Kind Hearted Light”, y aquí apareció uno de los problemas: hay que reconocer que Rick Altzi es un gran cantante pero, en canciones como esta que Jorn Lande, bordó cuando las grabó, él no llega y creo que para el bien de Rick y la propia banda, no deberían interpretar. Continuábamos con “Soulburn”, tema más lineal y que le va mucho mejor al bueno de Rick. Luego volvía a quedarme un poco helado con la interpretación de “Crystal Night”, por el mismo tema antes comentado. Llegaba el momento de tocar un tema de su nueva obra “PumpKings”, la mencionada“The Chance”, versión en la que la banda se siente muy a gusto y que en directo sonó muy bien, esperemos que hagan gira para presentar esta obra y toquen más temas de él. La siguiente, “Heroes”, fue, junto con la canción de apertura, la mejor recibida esta noche.

Un tema en el que Roland hacía la voz de Kiske de una forma bastante aceptable (salvando las distancias, claro está). Llevábamos 40 minutos de concierto y la banda presentó su siguiente canción como la última, y yo pensaba ¿Cómo puede ser si aún le faltan 20 minutos para acabar? Pues eso pasó… ¡¡¡20 minutos duro el tema!!! Entre solos de batería y mil tonterías más, hizo de una gran canción una pesadez enorme. Un tema en el que a Rick le cuesta la vida llegar a los tonos que emplea Jorn, igual por eso la hacen tan larga, no lo sé, pero para mi Masterplan realmente fueron de lo peor que paso por este Leyendas 2017. Y me duele decirlo, pero para mí fue así… y lo de subir al final del concierto a cierto periodista a saludar ya fue la gota que colmo el vaso… Sin comentarios.

Raven es uno de mis 4 ases en este festival, así, sin dudarlo ni importarme los grandes nombres de bandas consagradas que se dieron cita este año, ni si tocaban en el, a priori, escenario pequeño. 

Esta banda británica tiene nada más y nada menos que 43 años de carretera a sus espaldas, 13 discos de estudio en su haber, el último un gran disco como: ExtermiNation de hace tan solo 2 años. Una formación de trío en la que John y Mark Gallagher derrochan energía y calidad a partes iguales. ¡Qué garra, qué entrega! Disfruté como una chaval, como disfrutaba escuchando clásicos tan buenos como “One for All”, cuando compraba sus “cintas” en el mercadillo semanal de mi pueblo… pero es que sonaban más potentes si cabe que entonces. 

Mark está cachas y no deja de moverse y gesticular por igual cuando saca potentes riffs como melodías de su guitarra, porque toca con el alma y siente la música, tanto como su hermano John, vocalista, bajista y frontman de la banda. Conciertazo, de lo mejor del Leyendas!

Sin movernos del Mark Real y con la decepción de un concierto al que le tenía muchas ganas, nos quedamos a ver a Raven. Con los ánimos bajos después de lo vivido, no esperaba gran cosa de la banda de la NWOBHM y la verdad es que fue todo lo contrario, fueron de lo mejor de este jueves del Leyendas sin lugar a dudas. La banda de los hermanos Gallagher salieron a comerse el escenario y lo consiguieron con creces, dando un verdadero repaso a muchas bandas jóvenes que ese día tocaron en el festival. Comensaban con “Destroy All Monsters” de su último disco, Extermination, de 2014. Durante este tema hubo algunos problemas en la voz de su cantante John, pero fueron menguando según avanzaba el concierto. Siguieron con “Hell Patrol”, con su guitarrista Mark corriendo de lado a lado, lo que dio este hombre en directo es digno de elogiar, con los 60 años bien cumplidos y sin parar ni un segundo. Siguieron con “All For One”, uno de sus mejores temas, enormemente recibida por sus fans y cantando su pegadizo estribillo al unísono. Tengo que decir que, aparte del fallo en la voz de los primeros temas, el sonido en este concierto fue simplemente espectacular, ¡Sonaba tremendamente heavy y hacía que los tres tíos que había sobre el escenario parecieran diez! Seguíamos con el mismo disco (All For One) y la canción “Hung, Drawn & Quartered”, que fue como un pequeño descanso para lo que venía a continuación pues llegaban los que para mi son los mejores temas de esta banda, “Rock Until You Drop” fue la primera, que suena que atruena en directo, seguida de la canción que abre su gran disco Wiped Out, “Faster Than Speed of Light”, la cual sonó aún más speed que lo que dice su propio nombre. Llegaba el momento en el que todos nos pusimos a cantar y saltar con “On and On”, bestial e inolvidable. Desgraciadamente, el concierto iba llegando al final y lo hizo con caña para dar y vender. El primero de los bises fue “Don’t Need Your Money”, y acabaron con la versión del “Born to Be Wild” de Steepenwolf , mucha más metálica que la original. Enorme concierto de una banda que vino a demostrar que están más vivos que nunca y que por muchas generaciones que pasen, ellos les pueden decir “aquí estamos y esto es nuestro HEAVY METAL”.

Triptykon: para mí ese día cerró con los suizos tocando su doom/death/ black metal con un sonido un poco regulero (aunque siendo black casi que mejor, ¿no? Jajaja) Bromas aparte fueron brutales de inicio a fin, tocando algunas covers de Celtic Frost como ‘Morbid Tales’ entre los suyos propios como ‘Aurorae’ y ‘Tree Of Suffocation Souls’. Muy agradecidos al final del concierto con el público.

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