¨Un pie en la guerra eterna!¨

Por Christina Darchez

Les juro que morí de risa el año pasado cuando en una revista argentina aseguraron que Grand Magus eran ¨los nuevos reyes del metal¨, en la reseña de su más reciente Triunph and power. Aludiendo que ahora que hacen Metal épico merecen ese mote. Claro que eso tiene más sentido si uno desconoce los orígenes de eso que se le llama ¨Metal épico¨ o bien está la modorra de informar al lector con propiedad. Aclaro que me encanta Grand Magus, ¡pero no inventaron nada!, hay toda una historia detrás que merezca ser contada para evitar escribir pavadas. El Metal épico tuvo su génesis a fines de los ‘70 y principios de los ’80, muy concretamente los primeros en dar el puntapié inicial fueron los americanos y oriundos de la polvorienta Texas, Manilla Road y la banda que hoy nos atañe: los californianos Cirith Ungol.

Cirith Ungol, cuyo nombre está tomado de la saga literaria de J.R.R Tolkien, ¨El señor de los anillos¨ y que en el lenguaje de la tierra media significa ¨el paso de la araña¨, ya que es ahí donde Frodo y Samsagaz pelearon contra la gigantesca araña Shelob (quien es vencida por Samsagaz finalmente), se formó en 1972 en la ciudad estadounidense de Ventura, California. Bajo La iniciativa de unos jóvenes estudiantes llamados Robert Garven (batería), Jerry Fogle (guitarra) Greg Lindstrom (guitarra), Michael Vujea (bajo) y el cantante Neal Beattie. Los tres primeros componentes ya se conocían pues habían formado parte de una banda tributo a The Beatles llamada Titanic; pero el deseo de tocar un Rock más pesado los llevó a disolver la agrupación y darle vida a Cirith Ungol. Empezaron tocando en todos los lugares de California versiones de Thin Lizzy, Budgie, Black Sabbath, Foghat e Iggy Pop, ya que el cantante Neal Beattie era un gran imitador de este último, solía copiar su forma de cantar y sus extravagantes movimientos en vivo.

Cansado de la dinámica de los shows y de ver que no estaban llegando a nada, Neal Beattie abandona el grupo en 1975. Un año más tarde entra el cantante definitivo del grupo: Tim Baker, poseedor de un timbre agudo muy personal, ya conocía a la banda y solía ir a los shows, cuando el grupo le pidió unirse a ellos no lo dudó un instante. Para 1979 ya tenían su primera demo, con la que llamaron la atención del ya difunto sello Enigma, con el cual editaron su debut en 1980: Frost and fire (único disco con el guitarrista Greg Lindstrom, dejando a la banda como cuarteto) , seguido de su segundo álbum, King of the dead, en 1984. El estilo de la banda se caracterizaba y emparentaba con el de Manilla Road (que ya habían sorprendido a la escena metalera under con su tercer disco ¨Crystal logic¨ en 1983) sin caer en copias mutuas: Heavy Metal de corte clásico, veloz, ágil y potente con trazas del sonido oscuro propio del Doom y algunas melodías medievales. Había nacido el Metal épico.

En 1986 la banda decide cambiar de sello y se unen a la escudería de Metal Blade, propiedad del afamado Brial Slagel, pasando a formar parte del catálogo junto con Fates Warning, Bitch y Warlord entre otros. En agosto de ese mismo año se pone a la venta el tercer trabajo de la banda que hoy nos ocupa: One foot in hell, producido en conjunto con Brian Slagel, se muestra una clarísima evolución no solo en el sonido con respecto a los previos Frost and fire y King of the dead sino que la banda se animaba cada vez más a canciones mucho más veloces y aguerridas. Nuevamente con portada del talentosisimo dibujante Michael Whelan, muy influenciado en esos tiempos con el subgénero de ¨Espada y brujería¨ (que tienen a Conan el bárbaro como máximo representante), que tan bien le sentaba y representaba letrística y musicalmente a la banda.

No es el mejor disco pero sí es muy representativo y el que más se conoce (por decirlo así) que adquirió status de culto para los seguidores del Metal más épico merced a su gancho y originalidad. El fuego del disco lo abría justamente la pesadísima Blood & iron con el furioso machaque cabalgado de Jerry Fogle, las bases sólidas y sin fisuras del bajista Michael Vujea y el baterista Robert Garven, y finalmente la aguda y personalísima voz de Tim Baker haciendo de las suyas, junto con algunos coros en el estribillo de oscuros pasillos de algún castillo que le dan un sentido épico oscuro y orgulloso a la canción; seguido de la oscurísima media marcha Doom de Chaos descends, que luego toma impulso en un feroz arreglo veloz y un efectivo solo de guitarra; sonidos de Metal clásico en la arquetípica pero igual de entretenida The fire y su fuego clásico; el escueto y efectivo solo de batería del guitarreo salvaje de la guerrera Nadsokor junto con coros épicos; los tempos se aceleran, la guitarra empieza a escupir riffs forjados en el más pesado Metal de la grandiosa 100 MPH, el brevísimo solo de guitarra inicial le da la entrada de la durísima y altisonante War eternal; la influencia del Doom vuelve a aparecer en la lentísima de la oscura y pesada Doomed planet, toda una declaración de principios y finalmente tenemos el cierre con One foot in hell, que curiosamente es la más flojita del álbum, un medio tiempo casi sin variantes, entre el riff pesado de todo el disco y algunas voces gruñonas de tipo gutural de Tim Baker. No es el gran cierre que uno se espera pero que aun así es muy valido para los apenas 35 minutos que dura el disco.

Como era de esperarse el álbum no fue un suceso comercial pero le bastó a la banda para moverse dentro del underground yanqui pero no mucho más que eso. Lo dije muchas veces, nunca es bueno llegar temprano a una fiesta. Y así Cirith Ungol pasó a engrosar las filas de los grandes perdedores del Metal, siento que no se lo merecían (historia vieja y ya conocida). En 1991 llegaría su cuarto y último disco Paradise lost, en plena explosión del grunge y posterior declive del Heavy Metal, curiosamente fue muy bien recibido por la prensa y los fans (me incluyo en las alabanzas al disco) pero que dejó insatisfechos a la banda y un año mas tarde Cirith Ungol totalmente desanimados e incapaces de dar batalla en la nueva década decidieron separarse, dado por terminada una carrera de 20 años.

Claro que después de su desaparición no pararon de aparecer compilados, rarezas y reediciones por parte del sello Metal Blade, en 1996 y 2001 se propusieron reuniones esporádicas del grupo pero tan solo para algunos shows; y tratándose de una banda de culto hasta tienen su disco tributo, editado en 2006.

One foot in hell si bien no es lo mejor de la banda representa muy bien los orígenes del denominado Metal épico y es de esos discos que sí o sí debes conocer debido a su originalidad, potencia y gancho épico/oscuro, ¡es de esos discos que no me canso de escuchar!. Entre tantos regresos que tuvimos estos dos últimos años, ojala un día vuelvan a la actividad.

GRACIAS CIRITH UNGOL POR ESTE DISCO 10!!!

Formación

  • Tim Baker: voz
  • Jerry Fogle: guitarra
  • Michael Jujea: bajo
  • Robert Garven: batería

 Track List

01 Blood & Iron

02 Chaos Descends

03 The Fire

04 Nadsokor

05 100 MPH

06 War Eternal

07 Doomed Planet

08 One Foot in Hell

 Oficial

http://www.metalblade.com/cirithungol

https://www.facebook.com/cirithungolusa?fref=ts

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