
“Un camino indeciso”
Reseña de Christian Dárchez
Los americanos oriundos de Nueva York, Anthrax nunca estuvieron en mi lista de preferencias, pero siempre les reconocí que nunca le tuvieron miedo al “Que dirán” en su forma particular de hacer Thrash Metal; desde los primeros días ochenteros con discos como “Spreading the disease” (1985) “Among the living” (1987) y “State of euphoria” (1988) con un enfoque más orientado al humor, la autoparodia, referencias a los comics y la ironía que difería enormemente de sus pares del estilo con respecto a las temáticas Thrashers, pero que sin dudas los hicieron un referente ineludible dentro del estilo al mismo tiempo que cosechaban un éxito considerable.
Los difíciles años ‘90 (la misma vieja historia) vendrían aparejados de cambios, como ocurriría en “Persistence of time” (1990) un disco más oscuro y maduro en el que la banda le daba descanso a la joda y los comics para abordar temas más serios; después vendría la icónica colaboración con Public Image en el rap metal “Bring the noise” en 1991 y un año más tarde ocurría lo impensado: el cantante Joey Belladona quedaba fuera del grupo, ¿la razón? La banda buscaba un nuevo enfoque sonoro para encarar la nueva década y en eso el guitarrista Scott Ian posó su atención en el carismático John Bush de Armored Saint como el cantante indicado.
Y así llegaron “Sound of white noise” (1993) “Stomp 442” (1995) “Volume 8: the threat is real” (1998) y “We’ve come for you all” (2003); buenos discos con un enfoque más tirado al groove metal y con mucho énfasis en los estribillos; pero ya no era lo mismo.
Tuvieron que pasar unos 8 años para que la banda volviera a la actividad discográfica y nuevamente con Joey Belladona tras el micro llegaría “Worship music” (2011) seguido de la famosa gira del “Big four” junto a Metallica, Megadeth y Slayer; y un lustro después llegaría “For all kings” (2016), ambos discos muy aclamados tanto por la crítica como por los fans y el público metalero para luego entrar en un hiato discográfico bastante largo. Un hiato que se rompió este año con la llegada de este muy esperado “Cursum perficio” (algo así como “El final de mi camino”) y según Scott Ian la eligió puesto que eso decía en la entrada de la casa de Marilyn Monroe, además de ser también el nombre de uno de los temas mas famosos de Enya.
Un disco que está dividiendo opiniones entre los medios especializados y los fans: por un lado están los que aseguran que se trata de un gran regreso y otros de la mayor decepción del año. Si me lo preguntan a mí puedo asegurar que se trata de un regreso que se queda a mitad de camino.
“Cursum Perficio”, décimo segundo discos de los americanos Anthrax, a diferencia de “For all kings”, en materia de Thrash Metal se destaca por no tener un perfil definido. Una indecisión que en algunos casos puede jugarle tanto a favor como en contra, puesto que las ideas en algunos casos le dan buenos resultados y en otros los deja a la pampa y la vía, o sea en pelotas.
El disco tiene un muy buen comienzo con el riff amurallado y afilado como lo es el medio tiempo rico en melodías The long goodbye con Belladona en perfectas aptitudes vocales en un tema bastante deudor de “Persistence of time”. Pasando por la vena menos seria de la veloz y trepidante It’s for the kids cuyo estribillo ganchero hace olvidar a esos efectos feos de chillidos de guitarra que aparecen cada tanto y la marcha constante de la genérica Everybody’s got a plan que gana por potencia y oficio. Un muy buen tridente inicial que augura un disco parejo y entretenido…hasta que aparece The edge of perfection; una mezcolanza entre el Black metal, el avant garde y el groove metal que no tiene ni pies ni cabeza y para colmo de males en materia de gancho se queda corta. Además de evidenciar otro de los grandes problemas del disco: la duración excesiva de los temas hacen que muchas ideas se estiren a lo tonto.
Tal cual ocurre con el medio tiempo cadenciado y riffero de Infectious en el que uno llega a distinguir los versos del estribillo, y tal como hace un árbitro en un partido cuando no quiere cobrar las faltas por mas que los jugadores se estén matando a patadas, la banda apela al “Siga siga”. El coro hardcoroso de la veloz NYC 93 acierta a duras penas mientras que la canción homónima del disco apela a la seriedad de “The long goodbye” en el riff y las melodías limpias que no está mal, pero su duración a lograr la redondez deseada. El riff áspero y pesado del medio tiempo T.O.M.B. tiene las mejores intenciones de darle variedad al disco, pero falta la idea central y esa no es precisamente la de acelerar un poco más los tempos, ese es un recurso flojo y sin sustancia.
Y tampoco hacerlo a la inversa en Watch it go donde la furia trepidante se corta brutalmente en bajadas innecesarias de velocidad y para colmo de males tiene uno de los solos más feos que he escuchado en el año y el final con la veloz My victory es justamente todo lo que debió haber tenido todo el disco: redondez, ideas claras, cohesión y gancho.
La producción de Jay Ruston dentro de todo hizo una muy buena labor con lo que debió trabajar, nivelando el ataque del bajo y las baterías junto con las guitarras sin que se pisaran entre sí, además de potenciar la estupenda labor de Belladona. La portada nuevamente trajo el mismo debate que tuvo la de “Among the living” puesto que el ilusionista en cuestión es muy parecido al de aquella portada de 1987 que recordaba al villano, el reverendo Henry Kane de “Poltergeist 2: el otro lado” (1986) y también hay referencias a otros discos como “Persistence of time”. En lo personal “Cursum perficio” no es para nada un mal disco, pero se trata de uno bastante desparejo e indeciso, portador de buenas ideas que se traducen en temas concisos y bien construidos y en otras se vuelven insustanciales no solo por lo mal ejecutadas que están dichas ideas sino por la duración excesiva de las mismas. Solo espero que este no sea “el final de su camino” como muchos especulan, ojalá decidan seguir “entre los vivos” para que la próxima “esparzan la enfermedad” como corresponde.

Anthrax
Joey Belladona: voz
Scott Ian: guitarra
Jonathan Donais: guitarra
Frank Bello: bajo
Charlie Benante: batería
Canciones
Persistence of Memory
The Long Goodbye
It’s For The Kids
Everybody’s Got A Plan
The Edge of Perfection
Infectious
NYC 93
Cursum Perficio
O.M.B.
Watch It Go
My Victory

