“Una historia de detectives sin fantasmas”

Escrita por Crom

Hace más de 40 años que empecé a leer al maestro del terror, tengo unos 79 libros de Stephen king (creo, acabo de echar una ojeada a la estantería), contando novelas, recopilaciones de historias cortas, las que escribió bajo el pseudónimo de Richard Bachman, la que publicó con su hijo o las dos que ha escrito con Peter Straub, que son las únicas que aún no he empezado. Y quien conoce su obra literaria sabe que el autor estadounidense es sobre todo conocido por su literatura dentro del género del terror. Y lo ha hecho mejor que nadie a mi parecer, a todo el mundo le vendrán a la cabeza nombres como Lovecraft o Poe, ¿a quién no?, o alguien más actual como Clive Barker (Sus “Libros de Sangre” son brutales!), pero pensad que la primera novela de King, Carrie, vio la luz un 5 de abril de 1974, y esta última de la que os voy a hablar es de junio de este año 2025… 51 años escribiendo, ¿quién más ha conseguido algo así? Ya te respondo yo: NADIE.

Entre sus creaciones más destacadas, están la citada Carrie, El Resplandor, IT, Misery… todas ellas muy populares por haber sido llevadas al cine con mayor o menor acierto, aunque yo, además de con esas, me quedo con algunas quizás menos conocidas: La zona muerta, Ojos de fuego, Cementerio de animales, Christine, Cujo, El misterio de Salem’s Lot, los chicos del maíz, La Niebla, Maleficio o la Larga marcha, que es la única que he leído dos veces y llevaron al cine hace muy poco, a mi parecer con poco acierto. 

Lo he dicho ya antes, la mejor etapa de Stephen King para mi ya pasó, esa en la que las tramas le daban protagonismo a elementos paranormales, en la que sus protagonistas eran héroes a pesar de sí mismos, con finales tristes o al menos en la que perdías algún personaje querido a lo largo de la narración, donde lo malos a veces ganaban, porque así es la vida real, y donde el autor tenía más “mala leche”, siendo cruel con sus protas, privándolos a veces de esperanza, anticipando en la lectura que nada podía terminar bien. De eso hace bastantes años y algunas de esas novelas las escribió bajo los efectos de drogas y alcohol, como el propio autor ha confesado, recuerdo en concreto leer de él que decía no recordar gran parte de la creación de Los Tommyknockers (1987), y la verdad es que no me extraña, es una novela con una trama bastante caótica y enrevesada. Yo me alegro de que haya dado la espalda a esas adicciones, cómo no, como me alegro de que se recuperara de aquel fatídico accidente que casi le cuesta la vida en 1999, también de que siga escribiendo a sus 78 años, porque sigo disfrutado de sus libros, claro que sí! pero echo de menos esa… oscuridad, ese terror cotidiano, capaz de convertir en armas letales coches o podadoras, la forma en que construía protagonistas reales, inmersos en luchar con sus demonios interiores… y con los de ahí fuera. Echo de menos cómo dotaba a los “malos” de complejidad y matices, cómo se introducía en sus mentes, como casi lograbas entender qué los condujo al abismo. Pero todo cambia, cambian los músicos, cambian los cineastas, pintores, actores… cambias tú ¿Cómo no van a cambiar los escritores? Yo solo puedo estar feliz de poder seguir leyendo novelas suyas después de más de medio siglo.

Pero los que leemos al Rey desde sus inicios, sabemos que no solo desarrolla argumentos que puedan poblar tus noches de pesadillas, también ha escrito novelas de fantasía como Los ojos del Dragón, la ambiciosa e inclasificable saga de El Pistolero, dramas carcelarios con tintes sobrenaturales como La milla verde (Cadena Perpetua en el cine), y novelas de detectives, eso sí, al estilo del prolífico escritor estadounidense, en las que casi siempre hay fantasmas… menos en esta (¿o sí? hay un guiño justo al final que…), de ahí mi título inicial. 

Esta novela pertenece a la ”saga”, si queremos llamarla así, que comenzó con Mr Mercedes (también llevada a la TV) en forma de trilogía hace 11 años, protagonizadas por el inspector Bill Hodges, y que luego tuvo una continuación con tres novelas más, destacando para mí la de El Visitante. En ellas ya se dio a conocer a Holly Gibney, un personaje muy peculiar, acomodada en lo económico, y que vive bajo el yugo de una madre manipuladora, pero con habilidades muy fuera de lo común que finalmente pone al servicio de la investigación criminal, primero con Hodges, ayudándolo cuando aún era policía, y luego en una agencia de detectives con este que, posteriormente, lleva en solitario. No quiero desvelar las causas por si alguien comienza ahora a leer estas novelas desde el principio, cosa que recomiendo. Holly protagonizó su propia novela de título homónimo hace dos años, y ahora regresa con No tengas miedo, de la que por fin y sin más preámbulos paso a contarte unas pocas cosas.

Holly conduce Finders Keepers, la agencia de detectives, con cierto éxito… Aunque no necesite el dinero realmente, su madre le dejó en herencia un patrimonio importante, pero ella inició esta andadura con su amigo Bill y no es de las que dejan las cosas a medias, además, su mente no descansa y necesita constantemente nuevos retos, y la investigación se los proporciona. Pero sus casos suelen ser aburridos, cosas de seguros, que pagan las facturas pero no consiguen darle el combustible emocional que necesita. Por suerte tiene a Izzy Jaynes, del departamento de policía, a la que le une una buena amistad y que le suele consultar los casos en curso. El actual es el de un asesino que se hace llamar Bill Wilson (como el fundador de Alcohólicos Anónimos), y que deja en los cadáveres nombres de personas que, más tarde, relacionan con miembros del jurado de un caso en el que condenaron injustamente a una persona que, poco después, asesinaron en la cárcel. Así que parece ser que este asesino es algún tipo de justiciero que pretende castigar a inocentes denunciando esa otra injusticia… o al menos es lo que parece, así que Holly encuentra un reto a su medida intentando ayudar a su amiga policía.

De forma paralela, una escritora feminista, Kate McKay, realiza una gira presentando su nuevo libro, ella aboga por el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, así que siempre consigue tener en contra activistas provida amenazándola en sus charlas, pero hay un peligro tangible y mortal en unos fanáticos religiosos, chico y chica aparentemente unidos por un lazo de parentesco, que respaldados por una de tantas iglesias radicalizadas buscan acabar con ella aprovechando que es muy mediática y así dar ejemplo. Holly casualmente entra a formar parte del equipo de la escritora como guardaespaldas para algunas de sus charlas. Por otro lado, en la ciudad donde vive Holly y donde tuvieron lugar algunas de las tramas de anteriores novelas, una veterana y conocida cantante regresa a los escenarios actuando allí, y aquí es donde entran en juego los hermanos Jerome y Bárbara, conocidos amigos de Holly que tuvieron relevancia anteriormente y que ayudaron activamente a la resolución de algunos casos importantes. Ambos son escritores, si no hay un escritor o algún elemento sobrenatural en la novela no es de Stephen King jaja, pero es Bárbara la que atrae a Sista Bessie, la conocida cantante, que queda prendada de su libro y quiere contar con uno de sus poemas para una de sus canciones, y también quiere que lo cante con ella en directo. Jerome, por otro lado, ayuda en la investigación de los asesinatos de Bill Wilson para Holly, y a lo largo de la historia su camino termina por enlazarse con el de Sista trabajando en su seguridad.

Como no puede ser de otra manera, todos los caminos, el del asesino en serie, el/la fanática religiosa, la escritora Kate, la conocida cantante, los hermanos, la policía y por supuesto Holly en el centro de todo, terminan convergiendo en un final repleto de tensión y de desarrollo muy cinematográfico. No te digo que no sea una buena novela, no te digo que no sea interesante, sí te digo que tiene poco del maestro del terror que conocemos y amamos, de su mala baba, de la angustia y dramatismo que provocan algunas de sus historias más conocidas. Te pongo un ejemplo, el viejo King en un momento tranquilo de la novela te podría decir algo como “Esa tarde en la que Will jugaba a la cometa con su padre, fue la última”, y ahí se te venía el alma a los pies y decías ¿en serio, me matas al prota?, y podrías estar leyendo 100 páginas sin que la fatalidad llegara, pero sabiendo que lo haría, así era él. En esta novela, por ejemplo, podrías leer algo como “Jerome pensó que esa tarde era un trabajo fácil, estaba equivocado, como luego se vió”. ¿Entiendes la diferencia? El King de esta novela, el de los últimos años, es más “blanco”, menos fatalista, menos impactante, sus villanos son personajes malos con menos aristas, sus protagonistas son buenos de solemnidad, ¿que padre no querría a Jerome como yerno? jaja, es un poco como las novelas de Dean Koontz, un buen autor pero que yo leía entre novela y novela de Stephen King porque eran muy intensas y me dejaban un poso, a veces de incomodidad, en el alma… Cosa que me encantaba jaja. 

Así que amiga, querido lector incansable, lee la novela, y si te gusta el king más terrorífico, escarba en su bibliografía, porque te va a asombrar, y también asustar un poquito… o mucho. Para mi Stephen King no tiene ya nada que demostrar, lo ha conseguido todo, incluyendo un rinconcito oscuro en mi corazón, y seguiré leyendo cada nueva novela que salga de esa prodigiosa cabeza, sin tener que conquistarme con lo nuevo que escriba, eso ya lo ha conseguido con creces. Me despido con algo que creo que dijo él, y si no me vale igual: «Un lector vive mil vidas antes de morir… El hombre que nunca lee solo vive una».

Deja una respuesta