
«Tralla a tope en el primer día del Z Live»
Crónica de Sikanda
Fotos cedidas de manera desinteresada por los fotógrafos Daniel Cruz y Fran Cea.
El festival zamorano Z live llegaba a los 10 años de existencia. Y no es fácil superarse o mejorar después de haber dado un gran salto en cuanto a recinto, o cuando ya has traído hasta tus escenarios a algunas de las mejores bandas del planeta. Pero, ciertamente, se engrandecen año tras año y cuidan con mimo todos los pormenores. Y desde aquí agradezco el trato que hemos recibido, como prensa, por parte de la organización que ha estado pendiente de todo.
Lo dije el año pasado, y lo reitero, Zamora es una ciudad acogedora, vibrante en estos días, fantástica para pasear, para disfrutar del ambiente metalero más allá del espacio del concierto. Da gusto ver sus bares, tiendas y calles llenas de camisetas negras y todo ello con la complicidad de los zamoranos. Este año hasta han instalado un semáforo con los clásicos símbolos rojo y verde para peatones transformados en dos metaleros. Y estos detallitos pues te conquistan.
Además, el Z live es un festival de encuentros y reencuentros tanto en lo personal como con los grupos que conforman el cartel, donde puedes hacer grandes descubrimientos pues siempre procuran traer novedades y formaciones no tan habituales. Un evento repleto de familias al completo, vikingos, camisas horteras y hasta tíos en tanga. Y a nadie le importa o le sorprende pues todo el mundo tiene cabida en el recinto de Ifeza y eso lo hace muy grande.

Muchas opciones para comer, desde productos típicos zamoranos, hasta comida vegana, barras con bebidas que se salen de lo normal e incluso una heladería estupenda. Precios razonables y una atención y una sonrisa siempre en la gente que atendía en los mostradores. Y los baños, tan cuidados y limpísimos como el año pasado, desde primera hora y hasta el último momento, y los que vamos mucho de conciertos, ya sabéis lo que se valora eso. No hay palabras suficientes de agradecimiento para las personas que se encargan de su mantenimiento.
Por todas estas cosas, y más, espero que el Z Live continúe con su existencia por muchos años.
En cuanto a lo musical, al ser jueves, no pudimos llegar a ver a After Lapse y Vola. Quizás sería interesante considerar el comenzar más tarde ese primer día y dar más opciones para que la gente llegue.

Nuestra primera banda fueron los alemanes Kissin `Dynamite, en el escenario Silver Stage. Arrancaron con mucha energía, aunque el sonido no era todo lo perfecto que cabría esperar. Eso sí, ellos derrocharon estilo y buen hacer. A pesar de ser clasificados como hard rock, tenían también un aire power lo que hacía de su propuesta algo muy interesante. Se mostraron alegres y divertidos, interactuando mucho con el público mientras desgranaban tema como Back With a Bang, DNA o No one dies a virgin. Hannes Braun, cantante de los teutones no paró de animar, ni de moverse en todo momento. Como cierre a su actuación Raise your glass que nos dejó con ganas de más.
Otro punto fuerte del Z Live es que no se producen solapes entre actuaciones, y que tienes unos minutos de margen entre concierto y concierto para poder desplazarte de escenario, ir al baño o a las barras. Sólo hay que moverse unos metros para situarse frente al Cooper Stage donde los americanos Nile y su propuesta brutal death metal nos esperaban. Con un telón bajo el símbolo egipcio de la llave de la vida ofrecieron una actuación pesada, contundente y un tanto repetitiva, propia de su estilo. No aguantamos más allá de tres canciones.
Exodus fueron de lo mejor del jueves en el Z Live. Ofrecieron un concierto sólido, agresivo, muy medido y lo dieron todo sobre las tablas del Silver Stage. Son una de esas bandas clásicas del género, y se notó. Mucho público había acudido sólo para verles y los brazos en alto no cayeron en ningún momento y los circle pit fueron memorables, levantando el polvo del suelo al cielo de Zamora. Creo que nadie quedó indiferente ante su actuación pues estábamos ante algo legendario. El vocalista Rob Dukes estuvo animando al público constantemente.
Además, el grupo se encuentra celebrando el 40 aniversario de disco “Bounded By Blood” y con esa canción empezaron. Después tocarían de ese mismo trabajo A Lesson In Violence. Tampoco faltaron temas como Brain Dead o War Is My Shepherd. Casi finalizando su tiempo interpretaron The Toxic Waltz a la que le “añadieron” unos acordes del Raining blood de Slayer, y es que el guitarrista Gary Holt es miembro de ambas formaciones. Como broche final Strike of the Beast, con la que nos dejaron a todos con ganas de más. No soy yo muy seguidora del thrash pero disfruté bastante de su actuación y me pareció la más espectacular del día.

Casi sin descanso seguíamos con las bandas extremas, en este caso, Meshuggah. No conocía a estos suecos de música oscura y quizás monótona a los que mucha gente se acercó a ver. Sin duda una apuesta por los géneros menos habituales desde la organización del Z live, que procura alternar estilos y formaciones para todos los gustos. De su actuación destaco al potente batería Tomas Haake que aporreó sin piedad su instrumento durante todo el concierto y las luces que se encargaron de darle un aura especial a su noche. Una actuación complicada que no agradó a todos los asistentes.
Y con puntualidad exquisita, como venía sucediendo toda la jornada, aparecían por el Silver Stage los legendarios Dream Theater. Maestros del metal progresivo, celebraban dos hitos en Zamora: el 40 aniversario como banda y el regreso a la misma del carismático batería Mike Portnoy. Está claro que es un puntazo el poder tener a un grupo así en el Z live y quizás si no hubieran estado en el cartel zamorano nunca los habría visto en directo. Su puesta en escena, con proyecciones para cada tema, una batería descomunal, con tres bombos incluidos, un teclado giratorio, juegos de luces muy cuidados fue para mí lo mejor de su actuación. Curioso también que el pie de micro, o el atril el teclista llevaran el logo de los americanos.
Porque en lo musical, me resultaron aburridos, quizás hasta insulsos. Son unos músicos impresionantes, pero su directo no conecta, no te invita a saltar, a cantar, no te llega dentro y te hace mover, aunque no lo pretendas. Es como ver un vídeo, pero en directo. Curiosísimo el teclado giratorio de Jordan Rudess que además tenía una pantallita donde iban apareciendo imágenes. Infalible con la guitarra John Petrucci, que no falló una nota en toda la noche, pero me dejaron fría. Y el cantante James LaBrie… pues no sé si está a la altura del resto de miembros de la formación pero su voz en muchos momentos no llega e incluso molesta. Arrancaron con Night terror y continuaron con Strange Deja Vu y Fatal tragedy y con estas tres canciones casi habían cubierto media hora de actuación.
Su repertorio seguía avanzando con temas como Panick atack o Midnight messiah. Al llegar a Beruvian skies unas pinceladas que nos despertaron, del Wherever I May Roam de Metallica. Para la recta final dejaron As I am y su archiconocida Pull me under. Sabemos que quizás como músicos son unos de los mejores grupos de la historia, palabras que podías escuchar entre el público antes de su actuación, pero como espectáculo o ambiente… pues aburren un poco, sinceramente.
Casi agradecimos la fuerza, la energía y la entrega de Rotting Christ, un grupo griego, con más de 30 años de carrera en el black metal. Con mucho público aún en el recinto que se acercó a verlos con curiosidad.
Nosotros, vimos los dos primeros temas, y sintiendo mucho perdernos a los españoles Vita Imana, que tenían la difícil tarea de cerrar el primer día de festival, nos fuimos a descansar, pues quedaba mucho Z por delante.
Desde aquí agradezco a los diferentes fotógrafos que ceden sus fotos desinteresadamente a los medios que no llevamos fotógrafo. Gracias a Daniel Cruz y Fran Cea.
Y a la organización que gestiona el proceso.




Bueno, pues parece que hay un festi que sí que hace los deberes, que es tratar bien a la gente y a los medios acreditados. Me alegro mucho Nadia que lo hayas pasado bien. De este primer día, a mí me hubiese encantado ver a Kissin Dymamite de los que su último disco no se me quita de la cabeza. Un abrazo 🙂