«Envuélvete en acero y resiste este trallazo de Wolfen»

Crítica escrita por Luishard

Amigos de Dioses del Metal, el caudillo germano Arminio, para celebrar su sangrienta victoria sobre Roma, desde lo más profundo de los bosques de Teutoburgo en Baja Sajonia (Alemania) me ha hecho llegar este quinto trabajo de larga duración de los alemanes WOLFEN. Son ya dieciocho años de historia los que  llevan caminado por la espesura de la música este veterano grupo procedente de Colonia y como curiosidad deciros que acaban de incorporar a Nico Filter al bajo. 

No es una banda muy prolífica, pues es en 1997 cuando sacaron su Demo titulada No Sleep ‘til Blindfold, recuerdo que  Sodom lanzó ese año Til Death Do Us Unite y en 2001 el primero de estudio Don’t Trust the White, junto al Violent Revolution  de Kreator. Este  Evilutium estará disponible a partir del próximo 12 de septiembre distribuido por Soulfood Music Distribution GmbH y promocionado a través de Pure Legend Records.

El disco es muy variado, contiene diez temas densos con un tiempo total de 56´20”, por tanto para mi estándar es de los extensos, veremos si también es de los buenos. El estilo musical que manejan es el de Power Metal pesado con fuertes influencias de Thrash Metal y eso dicho así pudiera asustar a los no iniciados.

El diseño de la portada va en ese sentido. Simple, oscura, tenebrosa, el color marrón es predominante, iluminándose hacia el centro, con trazos blanquecinos centrales de la cabeza de un felino cuyos ojos nos escudriñan para averiguar nuestros miedos, sin concesiones a otras florituras y colores. Bien podría servir como estandarte de combate de la tribu de los feroces Marsos, aquellos que destrozaron junto a otras hordas bárbaras a tres legiones romanas en Teutoburgo, allá por el año 9 d. C.

La producción del disco es de las buenas con un sonido poco tamizado por la tecnología, es decir, muy directo y crudo, como el de los Reaper. La rítmica es profunda y variada, con guitarras contundentes y riffs complejos, aquí se nota el esfuerzo compositivo realizado. El trabajo sobre los platillos llenan en exceso el fondo de las canciones. Coros épicos pegadizos y la voz alternando entre un vigoroso tono alto y claro y otros momentos más guturales. En resumen os lo voy a describir utilizando mi fórmula de las tres B: Bestial, Bárbaro y Brutal. Atreveos a seguir leyendo.

Las legiones cruzan el Rhin con Sea of Sorrows, acordes solitarios de guitarras y sonidos extraños de fondo dan paso a la acometida del resto de instrumentos. Hay mucho ímpetu en la voz de Andreas, corta las letras como una hoja de espada recién afilada. Los riffs se suceden sin pausa, la verdad es que dan ganas de tatuarse el cuerpo desnudo de runas y salir al combate ayudados por un punteo eterno. En orden de marcha comienza 50 Dead Man con la misma fuerza con que terminó la anterior, el rápido ritmo te conduce y una batería protagonista te lleva hasta  un estribillo muy épico, con intervención de los coros. 

Poco a poco se adentran en la espesura con Digital Messiah. Guitarra y batería muy Heavy inician para que esa voz salte a nuestra yugular, el ritmo pesado te lanza sobre un estribillo con mucho gancho. El solo de seis cuerdas es largo y sostenido, de esos que te hacen dar al rebobinado para volverlo a escuchar. En el 4´35 encontramos  un cambio que ralentiza el tema muy típico de nuestros Maiden. El camino se estrecha con  Eternity y la melodía se adentra en plomo fundido, vaya vozarrón que despliega Andreas y que letra para espacios abiertos.

Siguen avanzando con The Flood, llegando a mitad del camino. Estallido de guitarras y batería te harán cabecear sin remisión. Los coros son protagonistas y potencian a esa voz, mejor por momentos. Llegan las primeras escaramuzas con Chosen One, que empieza con unas guitarras de acero pulido por los Dioses. Creo que es de las que más me gustan, estribillo corto y directo y melodía pegadiza.

El cerco se completa con  Pure-Culture, con mucho Thrash encima y el tema se hace esperar a que se desboque. Cuando lo hace, ese ritmo cadencioso y el estribillo casi de monosílabo te atrapa sin piedad. Llegan las primeras bajas en Embodiment Of Evil. Seis cuerdas y platillos como para destripar a un caballo. Andreas va como una saeta envenenada, es la armadura completa en todos los temas.

La masacre se inicia con The Irish Brigada con un ritmo lento y sostenido al principio, de esos que te zarandean. Los coros saltan y contestan. Te dan ganas de cortas cabezas con un hacha de doble filo afilada previamente con esos riffs. Menuda guitarra en el 3´16”  que se retuerce como cuando intentas sacar una lanza de la espalda de tu enemigo. Es de las más épicas. Ya solo hay sangre, muerte y destrucción por todas partes cuando llega All That Remains Is Nothing, y con ésta se remata a los heridos porque no se hacen prisioneros. Que melodía tan adictiva, Andreas va recorriendo la letra escoltado por esos infinitos riffs, como una guardia de honor para el caudillo vencedor, sin duda un final con un botín de lujo.

Aún me estoy limpiando la sangre de la cara cuando tengo que puntuar este trabajo. Tengo que reconocer que solo es apto para aquellos acostumbrados al sabor de la batalla, así que  entrenaos previamente  en el manejo de los watios. Intentando ser objetivo y sobre todo porque me han gustado creo le voy a dar finalmente un 8 sobre 10 puntos. Un saludo metálico a todos. 

Tracklist:

  1. Sea of Sorrows
  2. 50 Dead Man
  3. Digital Messiah
  4. Eternity
  5. The Flood
  6. Chosen One
  7. Pure-Culture
  8. Embodiment Of Evil
  9. The Irish Brigade
  10. All That Remains Is Nothin

Componentes: 

  • Andreas Von Lipinski. Voz
  • Frank J. Noras. Guitarra
  • Bjorn Grune. Guitarra
  • Nico Filter. Bajo
  • Holder Bloempott. Batería

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