
“Riffs, sintetizadores y un salto a la gloria del Rock”
Hard Rock – EE.UU.
Escrita por Crom
Hace exactamente 42 años, el 9 de enero de 1984, se lanzaba 1984, el sexto álbum de los californianos Van Halen. Este trabajo supuso el último con David Lee Roth a la voz (quien dejaría la banda al año siguiente) catapultó a Van Halen a la estratosfera gracias a hits imparables como Jump (su único sencillo que alcanzó el nº1 en EE.UU.) Producido por el habitual Ted Templeman y grabado en el estudio casero 5150 de Eddie, 1984 marcó un punto de inflexión por la introducción decidida de los teclados en el sonido del grupo, combinando canciones dominadas por sintetizadores con el hard rock de guitarras por el que la banda era conocida. La portada del disco, obra de Margo Nahas, mostraba a un querubín fumando y se ha vuelto icónica, simbolizando a la perfección la mezcla de inocencia y picardía que define esta era de Van Halen. ¿Encendemos motores (literalmente, el rugido de un Lamborghini suena en este álbum) y nos damos una vuelta por 1984 canción a canción? ¡Subid, que arrancamos!
El disco abre inesperadamente con 1984, una breve pieza instrumental completamente dominada por un teclado atmosférico, casi de ciencia ficción, que prepara el terreno. Y de repente irrumpe Jump, probablemente la canción más famosa del grupo: un himno optimista construido sobre un riff de sintetizador contagioso (¿quién iba a pensar que Van Halen se marcaría un éxito al teclado?), aunque sin faltar la guitarra incendiaria de Eddie, que se luce con un solo breve pero inolvidable. David Lee Roth aporta sus líneas vocales pegadizas y sus característicos alaridos festivos, invitándonos literalmente a “dar el salto”: «Go ahead and jump!». Este tema, número 1 en las listas estadounidenses en su día, sigue siendo infalible para levantar el ánimo y poner a cualquiera a saltar de la silla cuatro décadas después.
Panama nos devuelve las guitarras por todo lo alto: arranca con un riff clásico y vacilón marca de la casa, acompañado de la base rítmica contundente de Michael Anthony al bajo y Alex Van Halen a la batería, mientras Roth canta con su desparpajo sobre… ¿un coche? En efecto, la letra es un tributo a la velocidad y la vida al límite (incluyendo el sonido real del motor de un Lamborghini de Eddie acelerando en pleno puente instrumental). Es un hard rock fiestero y acelerado, con un estribillo coreable (“¡Panama! Panama!”) que se ha mantenido como imprescindible en los directos de la banda. Por su parte, Top Jimmy baja un poco las revoluciones y sorprende con un trabajo de guitarra muy original: Eddie adorna la canción con armónicos y un riff algo más funky/rock que le da un aire distinto. Esta canción es un homenaje a un personaje de la escena angelina (Jimmy, del grupo Top Jimmy & The Rhythm Pigs) y demuestra la versatilidad del álbum, añadiendo un toque de feeling desenfadado entre tanto himno arena rock.
A continuación llega Drop Dead Legs, un medio tiempo de groove pesado y sensual. Aquí Van Halen explora un terreno más bluesy: riffs densos y cadenciosos de Eddie que se entrelazan con un solo lleno de feeling, mientras Roth canta de forma más arrastrada y seductora. Es un tema quizá menos conocido que los anteriores, pero aporta una atmósfera oscura y elegante que enriquece el conjunto del disco, mostrando otra faceta de la banda. Sin embargo, la fiesta desenfrenada regresa inmediatamente con Hot for Teacher, probablemente la canción más gamberra y alocada del lote. Comienza con el inolvidable redoble de batería de Alex Van Halen –un agresivo patrón de doble bombo que acelera el pulso de cualquiera– seguido por un derroche de guitarra eléctrica en modo rock and roll acelerado. La banda entera suena desatada y perfectamente compenetrada: Michael Anthony marca el ritmo con su bajo (añadiendo esos coros agudos tan característicos en los estribillos) mientras Roth interpreta con mucho humor la letra irreverente (sí, va de fantasear con la profesora del instituto). Entre los gritos estridentes de Dave, sus frases habladas graciosas y los solos endiablados de Eddie, Hot for Teacher se convierte en uno de los momentos cumbre del álbum por su energía casi caótica y su virtuosismo deslumbrante, a la vez divertido y arrollador.
Tras tanta adrenalina, I’ll Wait nos muestra el lado más melódico y contenido de Van Halen. Es un medio tiempo dominado por las capas de teclado (aquí Eddie utiliza un sintetizador Oberheim OB-8 de última generación) y por la voz más sentimental de Roth, quien entrega un estribillo pegadizo con un punto casi dramático. La base rítmica se mantiene más comedida, dando espacio a que las melodías brillen; de hecho, en I’ll Wait colaboró en la composición el cantante Michael McDonald (ex-Doobie Brothers), aportando ideas para melodías y letras junto a Roth, un detalle curioso que añade un toque AOR elegante al tema. Acto seguido, Girl Gone Bad vuelve a encender la llama rockera con un arranque instrumental impresionante: Eddie marca un punteo inquietante casi susurrado que va in crescendo hasta explotar en un riff vertiginoso, acompañado por la batería furiosa de Alex. Es una pieza de puro hard rock ochentero, veloz y llena de giros, donde la banda demuestra su técnica: Eddie deslumbra con pasajes de guitarra realmente complicados mientras Roth recupera sus tonos más agresivos. Sin ser de las más famosas, Girl Gone Bad se revela como una joya oculta para el fan, rebosante de energía y virtuosismo, que añade intensidad antes del gran final.
Finalmente, el disco cierra con House of Pain, un tema contundente que retoma las raíces más metaleras de Van Halen. No es casual: esta canción había estado en el repertorio de los inicios del grupo en los 70, en sus días de club, antes de la fama Aquí renace con toda su crudeza: riffs rápidos y pesados, base rítmica aplastante y un Roth desatado llevan la agresividad al máximo, despidiendo el álbum con una dosis de heavy rock sin concesiones. Es un cierre apropiado que deja claro que, pese a los experimentos con sintetizador, Van Halen seguía siendo en esencia una banda de rock duro capaz de volarte la cabeza.
En conjunto, 1984 es un disco redondo que equilibra a la perfección la frescura de los nuevos sonidos ochenteros con la esencia guitarrera fiestera de Van Halen. La jugada de Eddie al incorporar teclados resultó ganadora: en lugar de restar pegada, añadió una dimensión extra a la música del cuarteto, ampliando su alcance sin traicionar su espíritu rockero. 42 años después de su salida, seguimos disfrutando estas nueve canciones inmortales como el primer día. Para muchos fans, este álbum representa la cúspide de la era Roth (antes de que la historia del grupo tomara otro rumbo con la entrada de Sammy Hagar un par de años más tarde). Sea como fuere, 1984 perdura como un clásico indiscutible del rock de los 80 y un “disco 10” en toda regla: lleno de momentazos, innovador en su tiempo y absolutamente divertido de principio a fin. ¿A qué esperáis para volver a escucharlo a todo volumen? ¡Vamos allá, salta!
Canciones:
1984 (instrumental)
Jump
Panama
Top Jimmy
Drop Dead Legs
Hot for Teacher
I’ll Wait
Girl Gone Bad
House of Pain

Van Halen son:
David Lee Roth – Voz
Eddie Van Halen – Guitarra, Teclados, Coros
Michael Anthony – Bajo, Coros
Alex Van Halen – Batería

