«Los viejos amigos nunca te abandonan»

Crítica de Rockberto

Lo de The Quireboys se asemeja a la amistad que te une a un amigo al que ves poco, pero cuando le ves, te sientes realmente a gusto con él. Cada cierto tiempo Spike y sus secuaces nos visitan a nivel discográfico y también en directo, girando por nuestro país con asiduidad en los últimos tiempos. Lejos queda ya 1990 y la edición del maravilloso «A bit of what you fancy», un disco que tuvo su repercusión, pero que no fue correspondido, en cuanto a ventas y fama, por la calidad que atesoraba.

Himnos como «7 o’clock» o la preciosa «Sweet Mary Ann» merecían mucha mejor suerte de la que tuvieron. Parte de culpa de ello la tuvo el hecho de que no pegasen el petardazo en Estados Unidos, otrora tan atentos de la música que venía de las islas británicas, pero esta vez sordos. En fin, ellos se lo perdieron. Y como si de un boomerang se tratase aquí tenemos «Twisted love», que sin duda se encontrará entre mis favoritos del año. Como todo lo que saca Spike, la calidad desborda cada surco de este disco, que debe sonar mucho mejor en vinilo que en CD. ¿El estilo?, El de siempre, por supuesto, y que no cambie, rock con sabor a cloaca y deje añejo, más con el ojo puesto en The Faces que unos Guns n’ Roses, por ejemplo. Pero vayamos al contenido del disco.

El primer tema es «Tom and Frayed», que posee un ritmo de guitarra repetitivo pero genial y es ideal para un inicio debido a su desenfrenada marcha. «Ghost train» es el típico medio tiempo bien facturado por el grupo, con un feeling guitarrero increíble y con la voz de Spike llenando cualquier costura que pudiese quedar.

«Killing time», con su ritmo asincopado y rudo planteamiento es un buen tema (este hombre no es capaz de componer uno malo) pero de lo más prescindible del disco. «Twisted love» es el single del disco y el tema que da título al álbum, con unas guitarras que aparecen y desaparecen y que dotan de originalidad al conjunto y unos coros femeninos (que aparecen más a lo largo del disco) estupendos y que son un gran complemento a la cazallera voz de nuestro gitano favorito.

«Breaking rocks» endurece su sonido de guitarra que llega en algún paraje a asemejarse al de AC/DC. Tema correcto sin más que da paso a la curiosa «Gracie B (part II)» con un planteamiento plano pero efectivo y con un piano precioso a mitad de tema. Se empezaba a echar de menos un poco de marcha y esto es lo que pone la stoniana «Life is a bitch», sin duda uno de los highlights del dísco. Batería profunda y palmas en el comienzo de «Stroll on», en el que el feeling bluesero vuelve a apoderarse de nosotros con fuerza.

El recuerdo a The Faces con esas grandes guitarras estridentes se adueña de la cañera «Shootgun way» que contiene un precioso estribillo, nuevamente con voces femeninas. Para finalizar nos regalan «Midnight Collective» un precioso medio tiempo. Una versión extendida de  «Twisted Love» y otro buen tema titulado «Win some lose some», cierran uno de los que será, sin duda alguna uno de los discos del año para este que suscribe. Nueva muesca en la pistola de Spike y de su creación, The Quireboys. 

Tracklist:

1. Torn and Frayed

2.Ghost Train

3. Killing Time

4.Twisted Love

5.Breaking Rocks

6.Gracie B, Pt. 2

7.Life’s a Bitch

8.Stroll On

9.Shotgun Way

10.Midnight Collective

Formación:

Spike: voz

Guy: Guitarra

Keith Weir: Órgano

Paul Guerin: Guitarra

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