
“Ritual de lo metaleramente habitual”
Reseña de Christian Dárchez
Los alemanes Sacred Steel siempre vieron el podio del power metal no desde abajo, sino directamente desde afuera del estadio, puesto que hasta sus compatriotas Paragon son incluso más conocidos que ellos. A pesar de que arrancaron casi a la par de los suecos HammerFall, Primal Fear, Metalium y los propios Paragon en el revival del metal ochentero que surgió a fines de los 90 —y que consolidó al power metal como subgénero relevante—, al grupo liderado por el cantante Gerrit P. Mutz y el baterista Mathias Straub (hoy únicos miembros de la formación original) siempre les faltó un «no sé qué» para destacarse dentro de la camada europea. Tal vez no los ayudó que la banda tuviera una propuesta revival muy similar a la de los suecos HammerFall: su debut Reborn in Steel (1997) llegó cuando el disco Glory to the Brave de estos últimos ya había acaparado la atención de los medios y los fans meses antes. Algo similar ocurrió con sus lanzamientos posteriores, que pasaron desapercibidos tanto en publicaciones especializadas como en las de mi Argentina natal, donde las reseñas solían exigir «originalidad e innovación», incluso para un público afín al género. En lo personal, siempre percibí a Sacred Steel —y pido perdón de antemano por lo que diré, consciente de lo sensibles que son algunos— como un grupo más del montón, algo tosco y sin ese disco rupturista que los sacara de la medianía. Casi 30 años después de su fundación y 8 desde su última producción Heavy Metal Sacrifice (2016), la banda regresa con un nuevo lanzamiento que, aunque probablemente vuelva a pasar desapercibido (una constante en su carrera), al menos cumple con entretener sin pretensiones.
Ritual Supremacy, décimo disco de Sacred Steel, es ese heavy/power metal de sabor ochentero de siempre: potente, pegadizo y directo. La cosa arranca con la acelerada canción homónima, que mezcla las voces agudas y rasposas de Mutz con un ritmo machacón. Leather, Spike and Chains y el riffeo áspero de The Watcher Infernal conforman un tridente inicial sólido. Las aceleraciones toman protagonismo en A Shadow in the Bell Tower, casi thrash metal, mientras que Bedlam Eternal sorprende con un giro doom al estilo de Candlemass o Pentagram. También hay espacio para una semi-balada sombría, Covenant of Grace, con guitarras limpias y hasta un pasaje en blast beat black metal que, contra todo pronóstico, funciona bien. El cierre llega con Omen Rider, de aire maidenesco y toques progresivos, y la balada Let the Blackness Come to Me, ambientada con teclados sutiles.
El disco cuenta con una producción robusta, a la altura de 2024, donde ningún instrumento opaca a otro. Además, la portada es una de las mejores del año en el género. Más allá de mi opinión personal y de que este trabajo quizá no figure en los radares mediáticos, Ritual Supremacy es un álbum honesto: no aspira a cambiar el mundo, pero entretiene con riffs contundentes y energía sin filtros. Recomendado para todo amante del metal que valore la esencia clásica sin exigirle revoluciones.
Sacred Steel
Gerrit P. Mutz: voz
Jonas Khalil: guitarra
Jörn Langenfeld: guitarra
Toni Ieva: bajo
Mathias Straub: batería

Canciones
Ritual Supremacy
Leather, Spikes & Chains
The Watcher Infernal
A Shadow In The Bell Tower
Entombed Within The Iron Walls Of Dis
Bedlam Eternal
Demon Witch Possession
Covenant Of Grace
Omen Rider

