Hoy celebramos el cumpleaños del bajista Jari Kainulainen, recordamos el inicio de la primera gira de Black Sabbathcon Ronnie James Dio tras la salida de Ozzy Osbourne, conmemoramos el lanzamiento del disco de versiones “The Purple Album” de Whitesnake y repasamos otras efemérides importantes de rock y metal que ocurrieron un 29 de abril.

Cumpleaños y pérdidas

29 de abril de 1970, nace Jari Kainulainen en Helsinki, Finlandia.

Jari Kainulainen es un bajista finlandés especialmente reconocido por su etapa en Stratovarius, una de las bandas fundamentales del power metal europeo. Su nombre quedó ligado a la formación clásica del grupo durante algunos de sus años más brillantes, cuando Stratovarius terminó de definir ese sonido veloz, melódico, técnico y de inspiración neoclásica que influiría a buena parte del metal sinfónico y melódico posterior.

Kainulainen se incorporó a Stratovarius a comienzos de los años noventa, sustituyendo a Jari Behm, y su llegada coincidió con el momento en que la banda empezó a consolidar una identidad internacional. Aunque su primer trabajo dentro del grupo fue en una etapa de transición, pronto se convirtió en una pieza estable dentro del engranaje formado por Timo Tolkki, Timo Kotipelto, Jens Johansson y Jörg Michael. Con ellos participó en discos esenciales como “Dreamspace”, “Fourth Dimension”, “Episode”, “Visions”, “Destiny”, “Infinite” y los ambiciosos “Elements Pt. 1” y “Elements Pt. 2”.

Su estilo como bajista siempre destacó por la precisión, la solidez y la capacidad para sostener composiciones muy veloces sin perder claridad. En una banda donde las guitarras, los teclados y las voces épicas ocupaban el primer plano, Kainulainen aportaba una base firme, elegante y muy disciplinada, fundamental para que los temas respiraran con fuerza en directo y en estudio. Su trabajo no era el más vistoso, pero sí uno de los más necesarios: encajaba perfectamente con la batería poderosa de Jörg Michael y daba cuerpo a los desarrollos melódicos de Tolkki y Johansson.

Durante su etapa con Stratovarius, la banda vivió su mayor expansión internacional. Discos como “Visions” e “Infinite” llevaron al grupo a un público mucho más amplio y los colocaron entre los nombres imprescindibles del power metal de los noventa y comienzos de los 2000. Canciones como “Black Diamond”, “Hunting High and Low”, “Speed of Light”, “Forever Free” o “Eagleheart” marcaron a toda una generación de seguidores del metal melódico, y Kainulainen formó parte directa de esa etapa dorada.

También estuvo presente durante uno de los periodos más turbulentos de la historia de Stratovarius, especialmente en los años posteriores a “Elements”, cuando las tensiones internas, los problemas personales de Timo Tolkki y los cambios temporales en la formación pusieron en duda la continuidad del grupo. A pesar de ese contexto difícil, Kainulainen se mantuvo como uno de los músicos más constantes de la banda hasta que en 2005 decidió abandonar Stratovarius por motivos personales. Su lugar fue ocupado por Lauri Porra.

Tras su salida, Jari continuó vinculado al metal. Formó parte de Evergrey entre 2007 y 2010, participando en el álbum “Torn”, y más tarde se unió a proyectos como Symfonia, Masterplan y Shadowquest. Con Masterplan volvió a demostrar su experiencia dentro del power metal europeo, aportando su bajo a discos como “Novum Initium” y manteniéndose activo en la escena.

Hoy, Jari Kainulainen es recordado como uno de los bajistas clave de la etapa clásica de Stratovarius. Su carrera representa el papel de esos músicos que, sin buscar siempre el foco principal, ayudan a construir el sonido de una banda histórica. En el caso de Stratovarius, su bajo fue parte esencial de una maquinaria que llevó el power metal finlandés a escenarios de todo el mundo.

Duke Ellington (29 de abril de 1899) se convirtió en uno de los compositores y líderes de orquesta más influyentes del jazz, un género que nutriría la música rock. Lonnie Donegan(1931), conocido como el “rey del skiffle”, popularizó un estilo de jug‑band que inspiró a los Beatles y a la escena británica. Willie Nelson (1933) nació en Abbott, Texas, y su estilo de “outlaw country” influenció a músicos de rock posteriormente. El bluesman Otis Rush nació en 1934; su estilo de Chicago con guitarras distorsionadas influyó directamente a guitarristas de rock como Eric Clapton y Peter Green. En 1981 nació Tom Smith, cantante y guitarrista de Editors, una banda que revitalizó el post‑punk.

El 29 de abril de 1993 murió el guitarrista Mick Ronson. Conocido por ser la mano derecha de David Bowie en la época de Ziggy Stardust, Ronson falleció de cáncer de hígado a los 46 años. Bowie lo describió como uno de los guitarristas más influyentes de principios de los setenta y lamentó profundamente su pérdida. Además, en 2021 falleció John Hinch, primer baterista de Judas Priest, y en 2025 se despidió el cantante Mike Peters (The Alarm), que murió de cáncer a los 66 años.

Giras y conciertos memorables

A principios de 1980, Black Sabbath inició la gira Heaven & Hell, su primera sin Ozzy Osbourne y con Ronnie James Dio como nuevo vocalista. La gira arrancó el 17 de abril de 1980 en Alemania y supuso el debut en directo de Dio con la banda. El 29 de abril, con la gira ya en marcha, Black Sabbath había convencido a los seguidores de que la formación renovada mantenía intacta la energía oscura del grupo. Este tour consolidó una nueva etapa para la banda y abrió la puerta a éxitos posteriores como “Mob Rules”.

Ese mismo día de 1977, la banda británica The Jam lanzó su single debut “In the City”, un himno punk que celebraba la vida urbana. La canción alcanzó el número 40 en las listas británicas y se convirtió en un pilar de la escena mod revival. En 1963, el joven mánager Andrew Loog Oldham y el agente Eric Easton firmaron un contrato de representación con The Rolling Stones, compraron por £90 los derechos de sus primeras grabaciones y convencieron al pianista Ian Stewart de limitarse a ser el road manager del grupo; este acuerdo impulsó la meteórica carrera de la banda.

Lanzamientos de álbumes

29 de abril de 1977, Alice Cooper publica el álbum “Lace and Whiskey”.

El 29 de abril de 1977, Alice Cooper lanzó “Lace and Whiskey”, su tercer álbum como artista en solitario y el décimo de su carrera si se cuentan los discos publicados con la banda Alice Cooper. Llegaba después de “Welcome to My Nightmare” y “Alice Cooper Goes to Hell”, dos trabajos muy teatrales que habían consolidado su nueva etapa individual tras la separación del grupo original.

En “Lace and Whiskey”, Alice decidió apartarse parcialmente del personaje oscuro, macabro y pesadillesco que lo había convertido en uno de los grandes nombres del shock rock. Para este disco creó una nueva identidad escénica: Maurice Escargot, una especie de detective privado alcohólico, decadente y caricaturesco, inspirado en el cine negro, las películas clásicas de Hollywood y personajes como el Inspector Clouseau. El resultado fue un álbum más excéntrico, menos siniestro y con un tono deliberadamente teatral, casi de parodia.

Musicalmente, el disco mantuvo una base rockera, pero incorporó elementos de cabaret, balada, pop, hard rock, sonidos de los años cuarenta y cincuenta e incluso guiños al vodevil. No era un álbum tan agresivo como algunos de sus trabajos anteriores, pero sí mostraba otra faceta de Cooper: la del narrador que podía construir un universo completo alrededor de un personaje. Canciones como “It’s Hot Tonight”, “Lace and Whiskey”, “Road Rats” o “Damned If You Do” conservaban la energía rockera, mientras que otros temas exploraban registros más melódicos y cinematográficos.

El gran éxito del álbum fue “You and Me”, una balada suave que sorprendió a parte de su público por su tono romántico y accesible. El single alcanzó el Top 10 en Estados Unidos y se convirtió en uno de los mayores éxitos comerciales de Alice Cooper en aquella década. Curiosamente, esa canción mostraba una cara mucho más vulnerable del artista, alejada del maquillaje sangriento, las guillotinas y las serpientes que habían definido su imagen pública.

La producción volvió a estar a cargo de Bob Ezrin, colaborador fundamental en la carrera de Alice Cooper. Ezrin ya había sido clave en discos clásicos como “Love It to Death”, “School’s Out”, “Billion Dollar Babies” y “Welcome to My Nightmare”, y en “Lace and Whiskey” ayudó a dar forma a esa mezcla entre rock teatral, elegancia decadente y humor negro. El álbum contó además con músicos de estudio de gran nivel, reforzando su carácter más elaborado y cinematográfico.

Aunque “Lace and Whiskey” no suele citarse entre los discos más esenciales de Alice Cooper, tiene un lugar muy interesante dentro de su discografía. Representa un momento de búsqueda artística, en el que Alice intentó reinventarse más allá del terror escénico y explorar una personalidad distinta. No todos los seguidores entendieron aquel cambio de rumbo, pero con el tiempo el disco ha sido reivindicado por quienes aprecian su rareza, su concepto visual y su atrevimiento.

También fue un trabajo marcado por una etapa complicada en la vida personal de Cooper, especialmente por sus problemas con el alcohol, tema que aparecería de forma cada vez más evidente en su obra y que desembocaría poco después en su ingreso en rehabilitación. En ese sentido, “Lace and Whiskey” puede escucharse como un disco de transición: glamuroso, irónico y teatral por fuera, pero con señales de desgaste interno bajo la superficie.

Hoy, “Lace and Whiskey” queda como una de las piezas más peculiares del catálogo de Alice Cooper. No es el disco más oscuro ni el más pesado de su carrera, pero sí uno de los que mejor demuestra su capacidad para jugar con personajes, géneros y escenografías. En lugar de repetir la fórmula del shock rock, Alice se vistió de detective decadente y entregó un álbum extraño, elegante y profundamente teatral, fiel a su instinto de convertir cada disco en una función diferente.

El 29 de abril de 1983, los estadounidenses The Replacements publicaron “Hootenanny”, su segundo álbum, en el que experimentaron con estilos que iban desde el rockabilly hasta el blues y que ampliaron su sonido punk. Dos años más tarde, el 29 de abril de 1985, se publicaron dos discos emblemáticos: “Be Yourself Tonight” de Eurythmics, que mezcló soul y rock y produjo singles como “Would I Lie to You?”, y “Mr. Bad Guy”, el primer álbum en solitario de Freddie Mercury, grabado en Múnich entre 1983 y 1985.

29 de abril de 2008, Testament publica “The Formation of Damnation”.

El 29 de abril de 2008, los thrashers estadounidenses Testament editaron “The Formation of Damnation”, uno de los discos más importantes de su etapa moderna. El álbum llegó en un momento clave para la banda, porque suponía su regreso con material completamente nuevo después de casi una década desde “The Gathering”, publicado en 1999. Para muchos seguidores, fue la confirmación de que Testament no solo seguía vivo, sino que podía competir de tú a tú con las nuevas generaciones del metal extremo.

El disco fue especialmente significativo por la formación que lo grabó. Chuck Billy volvía a ponerse al frente con una voz poderosa y endurecida por los años, Eric Peterson mantenía el peso compositivo y la oscuridad característica del grupo, y Alex Skolnick regresaba como guitarrista principal, recuperando parte del espíritu clásico de Testament. También participaban Greg Christian al bajo y Paul Bostaph a la batería, este último conocido por su trabajo con Slayer, Forbidden y Exodus. Esa combinación dio al álbum un sonido técnico, agresivo y muy sólido.

“The Formation of Damnation” fue el primer disco de Testament con Alex Skolnick desde “The Ritual” de 1992, y también el primero con Greg Christian desde “Low” de 1994. Eso le dio un valor especial para los fans de la etapa clásica, porque reunía de nuevo a buena parte del ADN histórico de la banda. Sin embargo, el disco no sonaba nostálgico: era un trabajo moderno, pesado y afilado, con producción contundente y una clara influencia del thrash más actualizado de los 2000.

Musicalmente, el álbum combinaba la velocidad y la agresividad del thrash de la Bay Area con una densidad más cercana al groove metal y ciertos elementos de death metal melódico. Chuck Billy alternaba registros más rasgados y graves con su voz clásica, mientras las guitarras de Peterson y Skolnick ofrecían riffs cortantes, armonías, solos técnicos y estructuras pensadas para sonar devastadoras en directo. El sonido era más grueso que en los discos ochenteros, pero sin perder la esencia de Testament.

Entre sus canciones más destacadas aparecen “More Than Meets the Eye”, “The Evil Has Landed”, “Dangers of the Faithless”, “Henchmen Ride”, “Afterlife” y la propia “The Formation of Damnation”. El disco abría con “For the Glory Of…”, una introducción que preparaba el terreno para una descarga contundente, y desde el primer tema quedaba claro que Testament buscaba reafirmarse como una de las grandes bandas del thrash metal estadounidense.

Uno de los cortes más recordados es “The Evil Has Landed”, inspirado en los atentados del 11 de septiembre de 2001. Testament trató el tema desde una perspectiva oscura, furiosa y crítica, encajándolo dentro de la crudeza general del álbum. También “More Than Meets the Eye” se convirtió en una de las canciones más representativas de esta etapa, hasta el punto de aparecer con frecuencia en los repertorios posteriores de la banda.

El álbum fue publicado por Nuclear Blast y recibió una acogida muy positiva por parte de la prensa especializada y de los seguidores. Muchos lo consideraron un regreso triunfal, no solo por la calidad de las composiciones, sino porque demostraba que Testament podía sonar actual sin renunciar a su identidad. En una época en la que el thrash vivía un renacimiento, “The Formation of Damnation” colocó de nuevo a la banda en primera línea.

También fue un disco importante por el contexto personal de Chuck Billy, que años antes había superado un cáncer. Su regreso con una interpretación tan fuerte dio al álbum una carga emocional adicional. La voz de Billy sonaba más grave, más agresiva y más imponente, como si cada canción fuera una declaración de supervivencia. Esa sensación de resistencia y victoria se convirtió en una de las claves del impacto del disco.

“The Formation of Damnation” ganó el premio Metal Hammer Golden Gods al mejor álbum de 2008, reforzando su estatus como uno de los grandes lanzamientos de metal de aquel año. Además, abrió una nueva etapa de estabilidad y reconocimiento para Testament, que continuaría con trabajos como “Dark Roots of Earth”, “Brotherhood of the Snake” y “Titans of Creation”.

Hoy, “The Formation of Damnation” es recordado como el álbum que devolvió a Testament al centro del mapa del thrash metal. No fue simplemente un regreso discográfico: fue una reivindicación. Después de años de cambios, pausas, enfermedades y expectativas, Testament volvió con un disco feroz, moderno y fiel a su legado, demostrando que su nombre seguía siendo imprescindible dentro del metal estadounidense.

29 de abril de 2015, Whitesnake publica “The Purple Album”.

El 29 de abril de 2015, Whitesnake lanzó en Japón “The Purple Album”, su duodécimo álbum de estudio. El disco llegaría después a Europa, Reino Unido y Estados Unidos, y suponía un giro muy especial dentro de la trayectoria de David Coverdale: no era un álbum de material nuevo, sino una colección de nuevas versiones de canciones de Deep Purple pertenecientes a la etapa en la que él fue vocalista de la banda.

El título del disco dejaba clara su intención: rendir homenaje a los años de Coverdale en Deep Purple, concretamente a las formaciones Mark III y Mark IV. Es decir, la etapa de “Burn”, “Stormbringer” y “Come Taste the Band”, publicada entre 1974 y 1975. Aquella época fue breve, pero decisiva, porque presentó a un joven David Coverdale compartiendo voces con Glenn Hughes y tomando el relevo de Ian Gillan en una de las bandas más grandes del hard rock británico.

La idea de revisitar aquel repertorio nació, en parte, de conversaciones entre Coverdale y Jon Lord sobre una posible reunión de la formación Mark III de Deep Purple. Tras la muerte de Lord en 2012, Coverdale retomó el concepto como una forma de tributo. También llegó a hablar con Ritchie Blackmore, pero al no prosperar una reunión real, decidió convertir el proyecto en un álbum de Whitesnake, adaptando esas canciones al sonido más moderno, musculoso y directo de su propia banda.

“The Purple Album” incluyó versiones de clásicos como “Burn”, “Stormbringer”, “Mistreated”, “Soldier of Fortune”, “Sail Away”, “The Gypsy”, “You Fool No One”, “Might Just Take Your Life”, “Lady Double Dealer” y “You Keep on Moving”. No se trataba de una simple copia de los originales: Whitesnake los reinterpretó con guitarras más pesadas, una producción más actual y una energía orientada al directo, manteniendo a la vez el peso emocional de las composiciones.

La formación que grabó el álbum estaba encabezada por David Coverdale a la voz, acompañado por Reb Beach y Joel Hoekstra en las guitarras, Michael Devin al bajo y Tommy Aldridge a la batería. La entrada de Hoekstra reforzó el carácter guitarrero del disco, dando a Whitesnake una doble guitarra poderosa para reinterpretar temas que originalmente habían sido marcados por la sombra gigantesca de Ritchie Blackmore y Tommy Bolin.

Uno de los aspectos más interesantes de “The Purple Album” es que funciona como un puente entre dos capítulos fundamentales de la historia del hard rock: Deep Purple y Whitesnake. Coverdale no solo revisaba canciones de su pasado, sino que también las reclamaba como parte esencial de su identidad. Antes de convertirse en la voz de Whitesnake, había aprendido a sobrevivir en una maquinaria enorme como Deep Purple, grabando discos que hoy son pilares del rock setentero.

El álbum también sirvió para recordar la importancia de la etapa Coverdale/Hughes dentro de Deep Purple. Aunque a menudo queda eclipsada por la era clásica con Ian Gillan, la etapa Mark III y Mark IV aportó una mezcla muy particular de hard rock, blues, soul y funk. Esa combinación se escucha en canciones como “Holy Man”, “You Keep on Moving” o “Love Child”, donde Coverdale recuperó un repertorio menos evidente para una parte del público más joven de Whitesnake.

La recepción del disco fue variada. Algunos seguidores lo entendieron como un homenaje sincero y una celebración de una época irrepetible; otros lo compararon inevitablemente con las versiones originales y prefirieron la crudeza setentera de Deep Purple. Aun así, el álbum tuvo un valor claro dentro de la carrera de Coverdale: era una mirada atrás hecha desde la madurez, una forma de cerrar un círculo y reconocer públicamente la importancia de Jon Lord, Ritchie Blackmore, Ian Paice, Glenn Hughes y Tommy Bolin en su historia personal.

“The Purple Album” fue acompañado por la gira “The Purple Tour”, en la que Whitesnake combinó clásicos propios con canciones de Deep Purple. Aquellos conciertos permitieron escuchar de nuevo temas como “Burn”, “Mistreated” o “Stormbringer” en la voz de Coverdale, décadas después de haberlos llevado por primera vez a los escenarios en los años setenta.

Con el tiempo, “The Purple Album” ha quedado como una obra singular en la discografía de Whitesnake. No es un disco convencional de la banda, ni pretende sustituir a los originales de Deep Purple. Su importancia está en el gesto: David Coverdale revisitando el momento en que su carrera despegó definitivamente y transformando aquel legado en una celebración hard rock con el sello de Whitesnake.

Efemérides adicionales

  • 1968: el musical rock Hair debutó en Broadway y se convirtió en un símbolo de la contracultura y la revolución sexual.
  • 1972: la revista británica New Musical Express incluyó un flexi‑disc con la canción “Exile On Main St. Blues” de los Rolling Stones poco antes de publicarse el disco Exile On Main St..
  • 1990: Floyd Butler, cantante de The Friends of Distinction, murió de un infarto.
  • 1997: se inauguró una placa conmemorativa en Londres en la casa donde vivió Dusty Springfield, una de las voces más importantes de la invasión británica.
  • 1998: el cantante de Aerosmith, Steven Tyler, se rompió una rodilla durante un concierto en Alaska, lo que retrasó la gira Nine Lives.
  • 2001: un fan anónimo de Queen pagó £7.600 en una subasta benéfica por una clase de guitarra con Brian May.
  • 2014: músicos como David Gilmour y Johnny Marr firmaron una carta para que se permitiera el acceso a instrumentos en prisiones británicas.
  • 2016: tras la muerte de Prince, catorce de sus álbumes regresaron al Top 40 británico, demostrando la magnitud de su legado.

Estas efemérides muestran que el 29 de abril es un día repleto de aniversarios y acontecimientos ligados al rock y al metal: nacimientos de músicos que dejaron huella, conciertos decisivos, lanzamientos de discos históricos y recuerdos de quienes ya no están. La música mantiene viva su memoria.

Deja una respuesta