
“Profeta del aburrimiento”
Reseña de Christian Dárchez
Batushka nunca debió ser una banda hecha y derecha, de hecho, su gran artífice el guitarrista Krzysztof “Derph” Drabikowski tampoco así lo quería puesto que cuando ideó el proyecto ni siquiera tenía una banda puramente dicha, hasta que dio con el cantante Bartłomiej “Bart” Krysiuk y pudo plasmar “Litourgiya” (2015) con el fin de ser solo una aventura de estudio. Pero la situación se les fue de las manos cuando la prensa especializada (¡Cuando no!) alabó al disco con una avalancha de fellatios textuales y lo recomendaba con altos puntajes en sus publicaciones, lo que hizo que muchos en la escena quisieran escuchar a esa banda polaca de Black Metal con elementos eclesiásticos chupandoles un huevo el oxímoron que ello implicaba y volvieron a “Litourgiya” todo un éxito, y la presión para salir a presentarlo en vivo fue tan fuerte que no les quedó otra que salir a de gira donde llegaron a tocar en Sudamérica, incluso en mi Argentina natal. Sin embargo, aquel suceso inesperado traería también sus desavenencias: tiempo después Derph salió a acusar a Bart en los medios argumentando que el cantante tenía planeado no solo apresurar la edición del segundo disco sino también darle otro enfoque musical que nada tenía que ver con lo gestado en aquel debut. Y no solo eso, sino que cambió las contraseñas de las redes del grupo, dejando a Derph solamente con la cuenta de Youtube en la que contó lo sucedido. Después vendría uno de los episodios más bochornosos desde la novela de Queensryche: en 2019 teníamos una versión de Batushka de Derph y otra de Bart, y este último con todas las intenciones de asegurarse el nombre firmó con Metal Blade y editó “Hospodi” un material que se desentendía del debut de 2015 mientras que Derph hizo lo propio editando via Bancamp “Panihida”, un clon directo de “Litourgiya” (que fue muy festejado por los fans del grupo) al mismo tiempo que ambos iniciaron una larga guerra legal por los derechos del nombre. En agosto de 2019 el tribunal de la propiedad intelectual polaca en la primera audiencia dio por ganador a Bart, algo que despertó una enorme indignación de muchos fans del grupo que aseguraban que Bart se apropió del nombre de forma inescrupulosa. En una jugada muy poco honesta y al notar que la versión de Derph fue mucho mejor recibida, Bart intentó de manera desesperada ganarse a los fans y editó los EP “Raskol” (2020) y “Carju Niebiesnyj” (2021) que no eran otra cosa que un calco de aquel disco de 2015. Pero de nada le sirvió puesto que en mayo del año pasado Bart sufrió un durísimo revés judicial: en la audiencia final el tribunal de la propiedad intelectual polaca luego de una larga batalla legal que se extendió por 5 años terminó fallando a favor de Derph y le prohibió a Bart usar el nombre de Batushka sin el consentimiento del ahora dueño legítimo de la marca. La noticia brindada por el mismo Derph en sus redes causó una gran alegría entre los fans del grupo (sobre todo en México donde se hizo una junta de firmas para que Derph se quedara con el nombre de Batushka), sin embargo, Bart lejos de aceptar la derrota en los tribunales solicitó una apelación de dicho fallo, pero finalmente desistió en la idea y en septiembre del año pasado anunció que ya no usará el nombre de Batushka y que su nueva aventura sería la que hoy nos ocupa: PATRIARKH. ¡Y así terminó la gresca en el barrio que duró 5 años y dividido en 4 capítulos! Sin embargo, los problemas para Bart no terminan ahí ya que los resultados artísticos de este “PROJECT ILJA” al menos desde mi opinión distan enormemente de ser satisfactorios.
“Prophet Ilja”, debut de Patriarkh retoma el enfoque de “Hospodi” de su versión de Batushka pero una forma mucho más amplia. Ósea que junto a ese Black Metal de elementos atmosféricos y eclesiásticos con esos coros de monasterio propios del catolicismo ortodoxo tenemos arreglos sinfónicos y voces femeninas. Hasta acá todo muy lindo y en el papel seguramente la idea puede llegar a funcionar, pero los problemas empiezan al darle Play a las canciones como Wierszalin II, Wierszalin III, Wierszalin IV y Wierszalin VII (La creatividad en su máxima expresión XD) porque todas caen en lo mismo: repiqueteo de bases rítmicas y machaques (olvídense de escuchar algún riff que haga que una canción sea mínimamente recordable), arreglos sinfónicos que incluso son hasta peor que los del último disco de Nightwish, pasajes repetitivos por varios minutos y encima las melodías vocales de las voces femeninas pecan de empalagosas. Algo que hace que todo el disco transcurra de manera chata y fría. Sin ningún atisbo de variedad y emoción.
Lo poco a destacar lo encontramos en su producción que dentro de todo se la escucha nítida y sin ningún tipo de impurezas, pero al hablar de una banda europea la prolijidad es casi una regla. Muchos pensarán o aludirán que mi opinión esta sesgada por algún supuesto favoritismo hacia la figura de Derph, pero sinceramente me importa 3 carajos si el tipo quiso apropiarse o no de un nombre que a lo mejor no le pertenecía (todo lo escrito en la intro fue a modo informativo. Lo tomas o lo dejas); Lo que importa es que el debut de esta nueva aventura de Bart hace agua por los 4 costados y no hay Dios que lo arregle…

Canciones
01 WIERSZALIN I
02 WIERSZALIN II
03 WIERSZALIN III
04 WIERSZALIN IV
05 WIERSZALIN V
06 WIERSZALIN VI
07 WIERSZALIN VII
08 WIERSZALIN VIII

