“Ejecución instrumental y vocal soberbias”

Crítica escrita por José Meh

Y por fin llegó el esperado segundo acto de la obra “Del Amor y Otros Demonios” de los valencianos Opera Magna, un trabajo que consiste en dividir el nuevo álbum de la banda en tres actos y que abrió con una fantástica primera entrega presentada hace unos largos meses. Entonces Opera Magna presentaron un trabajo épico, deudor de bandas grandes del power metal europeo como Stratovarius o Rhapsody con mucha atención a los arreglos sinfónicos y una gran ejecución tanto instrumental como vocal.

Así pues, ya había ganas de catar la segunda parte de esta de Opera Magna, que son una de las formaciones más sólidas y con más calidad compositiva dentro un género bastante desgastado en nuestro país, como es el Power Metal.

Y aquí lo tenemos, la cosa abre con «Rojo Escarlata«, un tema comandado por unos coros que acompañan la brillante parte instrumental para que todos los miembros de la banda, a excepción del vocalista (que no participa), se luzcan y nos demuestren de qué va lo suyo, presten especial atención al trabajo de la guitarra en el último minuto de canción, una delicia. Un corte épico y realmente bien elaborado, que funciona un poco a modo de intro y que nos deja frente a la majestuosa “Para Siempre”, un tema veloz y plagado de arreglos orquestales al estilo de los italianos Rhapsody. La melodía sinfónica que acompaña al riff principal es una auténtica maravilla y José Broseta se luce con un trabajo vocal soberbio, una gran canción que se va elevando hasta llegar a unos niveles altísimos, tremendo. Una cosa que se aprecia es que las partes corales han ganado bastante protagonismo en este segundo acto, aportando más epicidad si cabe a las composiciones de estos valencianos.

Así pues, un coro es el encargado de abrir el tema “Donde latía un corazón”, en el que Broseta nos enseña un registro más oscuro y rasgado, en un tema algo más potente y directo pero no por ello exento de epicidad, bien el estribillo (muy coreable) y un buen solo de guitarra, para el que para mí es el tema más flojo (o menos cojonudo, según se mire) del trabajo. Tal vez la anterior es la menos cojonuda porque queda jodidamente pequeña con la que viene a continuación, la que para mí es la joya de la corona: “Hijos de la Tempestad”, un tema que empieza suave, con José Broseta acaparando el protagonismo, encandilando al oyente con un registro vocal fantástico. Tras un grito agudo soberbio del vocalista, el tema coge velocidad para pasar a un ritmo Blind Guardianesco total, mostrando sus influencias tanto de los bardos de Hansi Kürsch como de la música clásica. Un auténtico temazo. Y cerramos, por desgracia, pues el disco se pasa demasiado rápido, con “La trampa del tiempo”, una canción contundente, con unos arreglos que le aportan un aura oscura, y con Broseta interpretando la letra de forma sublime en el tema en el que más se luce y que cierra por todo lo alto el segundo acto de esta obra.

Hacía muchísimo tiempo que un grupo de Power Metal no me sorprendía de esta manera, un gran trabajo que sigue bien la estela del primer acto, temas épicos, meticulosamente elaborados y con una ejecución instrumental y vocal soberbias, de parte de una banda que crece a pasos agigantados y que espera asentarse como uno de los mejores valores del Power nacional. Espero con ansias la tercera y última entrega de esta trilogía.

Canciones

  1. Rojo escarlata
  2. Para siempre
  3. Donde latía un corazón
  4. Hijos de la tempestad
  5. La trampa del tiempo

Opera Magna

  • Jose Vicente Broseta – Voz 
  • Enrique Mompó – guitarra ritmica y orquestación
  • F. Javier Nula – guitarra ritmica y solista
  • Adrià Romero – Batería
  • Ruben Casas – Piano y teclados
  • Alejandro Penella – Bajo

Coros: Fernando Asensi, Alberto Andrade, Marina Damer, Boni Carrillo, Diana Muñoz, Elisabet Gang Gaita y Whistle: Zarach (Lèpoka)

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