
«Aires de renovación y rebeldía»
Rock – Italia
Escrita por Crom
Måneskin nació como un soplo de aire fresco en el rock: aquello que vimos en The X Factor Italia fue solo el inicio de un huracán. En 2017 llegaron jóvenes, con las chaquetas de cuero medio gastadas y las ideas muy claras, y aunque quedaron subcampeones, ya se veía que algo grande germinaba. Cuatro años más tarde, ese impulso juvenil se convirtió en un terremoto cuando conquistaron Eurovisión 2021 con “Zitti e buoni”: fue un antes y un después para el rock europeo, como si Italia hubiese devuelto al rock su orgullo perdido. Nadie se imaginaba entonces que aquel triunfo sería la confirmación de que de las callejuelas de Roma saldría la banda que contagiaría al mundo con su descaro y su desenfado.
Lo primero que escuché de Måneskin fue su intervención en Eurovision, y como no es un festival que me vuelva loco creo que no le presté el debido interés, pero ante la insistencia de mi mujer y mi propia hija, al final busqué en su escasa discografía, y Il ballo della vita me conquistó. Aquel disco destilaba frescura, el Rock tiene la virtud de sumar más de medio siglo de existencia, pero eso también produce desgaste y necesidad de renovación, de reinventarse, y esta banda trajo nuevos aires. No suena como un disco de estudio pulido y perfecto, pero tiene vida, tiene los aromas de libertad y rebeldía que siempre deberían estar en la esencia del Rock. La elegancia se cuela en los detalles –una parte de piano o un susurro vocal– para estallar al instante en caos bien calculado, como un vestido fino manchado de pintura; es, en suma, rock con descaro juvenil.
Torna a casa me toca la fibra cada vez que la escucho, el videoclip que rodaron para ella tampoco tiene desperdicio. Es una balada confesional donde Damiano suplica por volver a encontrar a esa musa perdida que llaman Marlena. Su voz, suave pero llena de heridas, dice cosas como “no trovo più la strada / torna a casa” (Ya no encuentro mi camino / regreso a casa) y no puedes evitar sentir ese pinchazo de soledad en el pecho. La atmósfera de la canción es íntima, emotiva, con un ritmo pausado; es el momento del disco en que bajas la guardia y escuchas con el corazón.
L’altra dimensione te sacude de otra manera: deja atrás la melancolía y entra en una fiesta de colores vibrantes. Cuando suena ese riff juguetón de guitarra y se abre la voz en coro, piensas en plazas llenas de gente bailando, celebrando sin pensar en un mañana. La letra habla de perderse en un lugar donde todo es posible, y escucho la promesa de “volar fuori di qua / verso un’altra dimensione» (volar fuera de aquí / a otra dimensión) como un salvoconducto hacia la felicidad. Cada estribillo te eleva y te hace sentir que no hay fronteras, que el Rock consigue unirnos, que las generaciones no nos separan, que a pesar de pasar los 50 puedo sentir esa necesidad de querer vivir y disfrutar cada momento. Los vimos en Madrid el año pasado, mi hija y yo, allí mismo descubrimos que la banda se separaba, así que aquel concierto tuvo algo de momento único e irrepetible. He escuchado los adelantos del nuevo disco de Damiano David en solitario, y no están mal, pero no suenan a Måneskin…
Le parole lontane cambia de nuevo el tono: es como una balada folk con ecos medievales, muy diferente a lo que uno podía esperar, es distinta, pero así es la banda, inclasificable, no la puedes encapsular en un estilo, y eso es bueno. La percusión es suave, las guitarras suenan con melodías añejas. Aquí el sabor es a despedida y a fuerza agrietada. La Musa se acerca con cada verso, pero luego se aleja, deja a Damiano solo escribiendo en la playa como un poeta atormentado. Cuando canta “sei tornata a riprendermi / sei tornata a rapirmi” (Volviste para llevarme de vuelta / Volviste para secuestrarme), sientes la emoción que transmite David con su voz: es la espera infinita de alguien que extraña tanto que duele, y la canción te abraza con esa confesión amarga de “todo lo que me dijiste, tan lejano…” La atmósfera aquí es casi mágica, como si el tiempo se hubiera detenido para llorar por esa separación.
Sigo disfrutando de un disco del que no quiero repasar todas sus canciones, llegamos a Are You Ready? y de nuevo cambia todo: es un torpedo adictivo que mezcla inglés espontáneo con rock sin escrúpulos. No tiene la dulzura ni la pausa de canciones anteriores; es pura adrenalina. Desde la primera línea que pregunta “Are you ready?” sientes que ellos mismos te están retando a lanzarte a la batalla de la vida. El ritmo es contagioso, el bajo (muy protagonista Victoria De Angelis en todas las composiciones) y la guitarra te sacuden sin descanso. Para mí esta canción es como el himno de quienes se levantan después de cada caída, como diciéndote “vamos, aún quedan cosas por vivir, levanta!”. Thomas Raggi también aporta mucho y buen con sus seis cuerdas, sus riffs son chispeantes, el guitarrista tiene algo de esa melancolía de Jimmy Page… salvando las distancias.
Otro corte distinto de un álbum muy heterogéneo es Immortale (feat. Vegas Jones), que ofrece un giro inesperado. Es cortita, energética, y trae ese beat tan urbano que mezcla el rock con el trap. Damiano empieza cantando “io voglio rubare la libertà” (Quiero robar la libertad) con voz fiera, casi desafiando a cualquiera que se atreva a quitarnos lo que es nuestro. Luego entra el rap de Vegas Jones, como si el rock italiano se codeara con Nueva York, y sin darnos cuenta estamos todos coreando letras sobre robar verdad para la gente, volverse leyenda. Me encanta esa colaboración porque demuestra que Måneskin son hijos de su tiempo: sin abandonar del todo el Rock, traen influencias nuevas, y eso se siente como un grito de rebelión generacional.
En conjunto, Il ballo della vita es un disco que encierra esa libertad salvaje y despreocupada de su debut (un año antes de este álbum editaron el EP Chosen), pero con un toque maduro de glamour espontáneo. No esperes perfección pulida: aquí hay imperfecciones que encantan, hay caos y genialidad mezclados, risas y llanto en la misma estrofa. Es como si cada canción fuera un baile distinto dentro de la misma noche infernal de rock: por eso ese título, porque bailan la vida, bailamos la vida con ellos. El álbum canaliza la frescura y rebeldía de la banda sin cortapisas, como un grito sincero de juventud desenfrenada. Al final, este álbum, esta banda, ocupa un lugar de privilegio en mi historia personal: es la banda sonora de una época de mi vida que guardo con cariño. Ese disco nos regaló a mi mujer, a mi hija y a mí momentos para el recuerdo, somos tres islas con un nexo de unión en lo musical que esta banda fusionó, yo, al principio reacio, haciendo gala de esa sangre metalera a veces me hace aislarme y privarme de disfrutar de otros sonidos, finalmente me rendí al estilo tan desenfadado y fresco que proponen Måneskin. Ojalá regresen.
Músicos:
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Damiano David – voz
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Victoria De Angelis – bajo
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Thomas Raggi – guitarras
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Ethan Torchio – batería y percusión

Canciones:
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New Song
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Torna a casa
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L’altra dimensione
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Sh*t Blvd
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Fear for Nobody
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Le parole lontane
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Immortale (feat. Vegas Jones)
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Lasciami stare
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Are You Ready?
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Close to the Top
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Niente da dire
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Morirò da re

