“Disco A Disco Han Conseguido Su Puesto En Lo Alto Del Metal. Y Mi Respeto”

Crítica escrita por Butch

Cuando han pasado 23 años y sigues metiendo un mínimo de 10.000 personas por concierto en estos tiempos de Justin Bieber o Maluma, debes mirarte al espejo y decir bravamente: “Ladrón, cómo has triunfao”. No se hace una gesta así con tan solo el apoyo de “los medios”. Debe haber más. Y en el caso del combo de Bakersfield, California, hay un mundo más. Porque Korn ha dejado hablar a la gente, opinar, juzgar, y a la chita callando han seguido a lo suyo, probando variantes (entrando en el árido terreno del dubstep con Skrillex o Downlink en THE PATH OF TOTALITY), sufriendo percances como ver como se hunde el estilo que ellos abanderaron , el Nu Metal, o perdiendo a su alma mater, el tremendamente carismático Brian “Head” Welch o del primer baquetas, David Silveria, pero manteniendo un ritmo de trabajo infernal.

Y llega el momento de saborear la victoria de la perseverancia. Jonathan Davis y sus huestes han tenido la marea a favor, en contra, de lado, y de cualquier manera, y han llegado hasta aquí, a 2016, con otra sobredosis de sonido crudo, riffs aprisionados por un bajo inimitable, angustia, catarsis, y rabia llamada THE SERENITY OF SUFFERING.

Korn no cuenta con el seguimiento en Europa o España ni de lejos que en su pais de origen. Por sonido, y temática, son un ejemplo de metal americano 100%. Sus señales de identidad son tan nítidas, tan claras de vislumbrar, que la frase “lo amas o lo odias” aplica con esta banda muy mucho. Tú seguramente estás en uno de estos bandos. Elementos como la idiosincrática voz de Davis, sus devaneos en el techno y el drum & bass, el mundo del comic, sus idas de olla en medio de la canción (célebre la de Freak On A Leash) a medio camino entre el rap y un animal sufriendo una tortura fea de ver, o las letras sobre abuso infantil, incomprensión, soledad, rabia… Korn siempre ha buscado un público juvenil. Gente joven que ya no son críos, a los que sus padres ya ignoran, y cuyos cerebros empiezan a maquinar sobre bombas en colegios, algún que otro canuto, destripar gatos, y ese tipo de cosas que vemos en películas yankees. Y tampoco han cambiado en eso.

Mucha de la oscuridad de esta banda proviene del carismático líder, Jonathan Davis. Algún problema familiar de joven le marcó, y lleva 20 años tratando eso en sus canciones. Bueno, también le ha dado tiempo a ser actor porno, un trabajo como otro cualquiera, trabajar en una morgue, montar sesiones DJ como Jdevil, y mucho más. Un tipo polifacético, de los pocos que usa el famoso scat, técnica cercana al rap y al hip hop de improvisación de sílabas sin sentido. Un tipo curioso.

No voy a relataros la historia hasta hoy de Korn. Ya la conocéis. Han hecho mucho y variado, vendido más (cerca de 60 millones de discos), ganado Grammy, conseguido la admiración de James Hetfield, se han pegado batacazos con discos que mezclan dubstep y metal, alcanzaron gloria y fama con el auge del nu metal junto con Deftones, etc… Baste que sepáis, por que influye ahora y mucho, que Head decidió volver de Camboya, donde montó una escuela para niños desamparados despues de “descubrir a Cristo” ( es un devoto nuevo cristiano), a la banda para enderezarla. Para que se dejaran de pollas, como dicen los granainos, y volvieran a su esencia, a lo que son, y que no es otra cosa que una masiva banda de metal oscuro, rítmico, sin miedo a la originalidad, brutal. Y la curva ascendente que se empezó a ver con PARADIGM SHIFT muestra ahora su confirmación, con un disco que COREY TAYLOR, voceras de SLIPKNOT y un personaje sin igual en el metal actual ha calificado como “un homenaje a sus primeros tres discos, pero con la madurez de ahora. Un disco muy, muy heavy. Buenísimo. La gente va a perder la cabeza”.

Lanzado en octubre 2016 (perdón por el retraso), LA SERENIDAD DEL SUFRIMIENTO es el duodécimo esfuerzo de Korn. Es un disco muy heavy, muy duro, y vocalmente una maravilla. Jonathan Davis ya es consciente de a dónde no puede llegar. Un album diverso, posiblemente entre los cinco mejores que han sacado. No se reinventa, pero qué, lo que hacen, lo que saben hacer, lo hacen aquí de maravilla. Una densidad que pocas bandas aspiran a conseguir.

INSANE inicia el disco con un monstruoso riff, que ocupa la habitación. Samples, cortes en medio que buscan la típica melodía oscura de la banda, todo ello está aquí. La batería de Ray Luzier está como Dios, en todas partes. ROTTING IN VAIN, el adelanto del disco (por favor, mírate la pasada de clip en Youtube abajo, una divertida psique retorcida), se inicia oscura, casi de discoteca, para lanzarnos a otro masivo riff marca de la casa de Head y Munky. El estribillo, lamento sicológico sobre el dolor y su análisis, es pegadizo. Una gran idea lanzar este corte como single. Siendo Korn 100%, los muestra frescos, y heavies, muy heavies. El scat entra por primera vez aquí, y por Dio que pone las pilas. Esta canción en directo va a ser la —– Espero comprobarlo este marzo en Madrid en persona, donde tocarán con HELLYEAH.

BLACK IS THE SOUL es un cambio sobre la línea estilística. Y en mi opinión de los momentos cumbres del disco. Una canción muy expansiva, redonda, con teclados de fondo que añaden fondo de armario, operístico. Se prueban a lanzar un himno, que curiosamente cambia de ritmo hacia un semi rap a mitad de canción, que a su vez termina con un furioso rugido de Davis, glorioso. THE HATING lanza las guitarras como caballos a la batalla, un pedazo de tema para literalmente dejarte la cabeza en el mosh pit. No voy a mencionar la admiración tremenda por el bajista, Fieldy, y su peculiar y famosa forma de tocar, por no hablar de que su bajo tiene 5 cuerdas. Una de cada color. Este tipo es un show en sí mismo. Diseña el merch de a banda, y es un apasionado del rap, habiendo incluso sacado un disco.

Y la cumbre, como no podía ser, viene con A DIFFERENT WORLD, donde colabora COREY TAYLOR. Una cancion redonda, perfecta, espectacularmente rabiosa, tan KORN que parece como si los dioses decidieran hacer una cancion imitando a la banda, y saliera esto. Un estribillo pegadizo, durísimo, con Taylor empezando desde abajo, por detrás, para terminar por adueñarse de la cancion a mitad de esta, con toda la banda rindiendo pleitesía con sus instrumentos en un riff poderosísimo. Una de las mejores canciones del año. TAKE ME, el último single en salir, es una canción más suave, si es que esta banda ha hecho algo suave alguna vez. Sabes que no usan baladas, medios tiempos, solos de guitarra, etc… Son mucho más callejeros, más orientados al rap, skate, comics, etc… que al metal tradicional. EVERYTHING FALLS APART (todo se hunde), te aprisiona con riffs demasiado densos, muy llenos de ruido, que terminan para escuchar otra ronda de lamentos del cantante. Siendo un enamorado de esta banda, reconozco que a veces escuchar la misma temática en todas sus letras acaba como cansando. Por eso yo personalmente decido concentrarme en los muros sónicos, en cómo entrelazan el bajo y las guitarras (maestros para mi en este aspecto). DIE YET ANOTHER NIGHT es un corte heavy tradicional, donde no introducen samples, ni usa el scat el cantante. WHEN YOU´RE NOT THERE, una patada en la boca de riff, y la canción que quizá no se la idónea para directos de Davis, cuya voz no suele aguantar. Aquí fuerza los tempos. Como curiosidad, además de la maravilla que lanza en medio Fieldy, tenemos un sample en mitad de canción muy pegadizo, muy tenebroso.

NEXT IN LINE me recordó al momento al año 2000, al auge del Nu metal, cuando los descubrí junto a Manson, Deftones, Cold, Static X, etc… Mucho DJ por detrás a su vez. PLEASE COME FOR ME cierra el disco y piensas inmediatamente en THOUGHTLESS, la increible canción que sacaron en UNTOUCHABLES. Un riff muy similar y un corte sensiblemente inferior a aquel, por desgracia. Lo salva el espectacular duo a voces de Jonathan Davis consigo mismo, uno gruñendo, otro quejiquilla. Contamos con dos bonus tracks, BABY y CALLING ME TOO SOON. La primera de ellas es una delicia, una canción divertida, sarcástica, sobre todo por la forma de modular los tonos del cantante. El batería se luce hacia el final. El último tema finaliza con el cantante berreando “I Don´t Hate You”, no te odio. Y no sabes si creerle.

Esta es una banda que tiene retorcidas seriamente las ideas. Muy oscuros, muy rabiosos. Hace años consiguieron un sonido suyo,peculiar, producto del bajo y los riffs, y todo ello lo han mezclado y condensado con el rap, el mundo de los comics, el hip hop, y sobre todo, no han tenido miedo a probar cosas. Recuerda que uno de los momentos cumbres es Jonathan Davis saliendo con su gaita al escenario. Es digno de ver a miles de personas celebrando ese momento a gritos. Yo lo hice, y todavia recuerdo la sensación de piel de gallina. Y a base de aguantar con su idea, con su sonido, con su temática, han llegado a un momento en su carrera en que pueden permitirse brillar sin dar explicaciones a nadie. Disfrútalos. No es el mejor disco de Korn, pero tranquilamente está entre los primeros. Han vuelto, aunque nunca se fueron. Además, y más importante, el micro del cantante es el objeto más alucinante del metal actual, otra rareza del autor de letras como “todo el día estoy pensando en el sexo, todo el día sueño con foll–”.

Un poeta. El Robe yankee.

Formación

JONATHAN DAVIS (Voz)

Ray Luzier (Baquetas)

REGINALD “FIELDY” ARVIZU (Bajo)

BRIAN “HEAD” WELCH ( guitarra)

JAMES “MUNKY” SHAFFER ( guitarra)

Tracklist

1- Insane

2- Rotting In Vain

3- Black Is The Soul

4- The Hating

5- A Different World ( Feat. Corey Taylor, Slipknot)

6- Take Me

7- Everything Falls Apart

8- Die Yet Another Night

9- When You´re Not There

10- Next In Line

11- Please Come For Me

12- Baby

13- Calling Me too Soon

 

Escrito por Butch


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