Mágica noche de rock and roll.

Crónica de Rockberto.

¡¡¡Un ciclón pasó por Madrid el once de noviembre. Bueno, mejor dicho, dos.  La cita era en la Sala El perro… de Madrid.

Entré el primero en el local y no sabía lo que me esperaba. Bueno, en realidad tenía un 50 por ciento de diversión asegurada, ya que era la tercera vez que iba a ver a Jolly Joker y sabía que la caña que meten aseguraba, ya de por sí, una gran noche. Había oído hablar de Stop Stop y las referencias de sus shows en directo eran inmejorables, pero siempre he sido de catar lo presumiblemente bueno antes de alabarlo.

Mi primera sorpresa es que la sala no se llenó ni con semejante cartel. ¡¡Unas 60 personas sólo!! Sí, ya sé que había un gran concierto ese día en la capital, pero, ¡¡¡hombre!!!, somos más de cuatro millones de habitantes. Sólo encuentro una explicación a esto y es el desconocimiento de mucha gente, primero de lo que ofrecen estos grupos y, segundo, de que ese día tocan en la capital. De verdad, no sé qué pasa en Madrid, pero el público potencial del underground parece estar aburguesándose y sólo acude a conciertos de gran renombre.  Eso sí, el público asistente lo dio todo en el concierto, cosa que los dos grupos agradecieron.

Pero vayamos a lo que interesa, el concierto de dos grupazos con mayúsculas que no tienen nada que envidiar a cualquier banda foránea.

Los que abrieron el fuego fueron Stop Stop. El grupo hace una especie de glam rock, mezclado con hard rock y un poco de actitud sleazy. Para comenzar atacaron su recién estrenado single, extraído de su nuevo disco, «Barceloningham», «Won´t hold me back». Nada más oírlo ya te podías imaginar lo que se nos venía encima, un torbellino de fuerza y actitud punk rock.  Jacob A.M. a la voz y a la guitarra, manejando el cotarro a su gusto y demostrando que el escenario es su medio natural, ¡¡todo un espectáculo!! Vega tampoco le hace ascos a tener actitud en un escenario y manejando su guitarra con maestría. Y Danny Stix a la batería, todo un vendaval con su instrumento y con un aspecto espectacular. Juntos configuran lo que se puede denominar un aluvión de rock and roll callejero.

Uno a uno, desgranan diez temas propios, haciendo hincapié en su recién estrenado trabajo, del cual caen hasta cuatro canciones y el resto se basa en anteriores trabajos y alguna versión, amoldada al estilo de la banda del clásico de la Creedence Clearwater Revival, «Proud Mary», intercalada con acordes de «Thunderstruck» de AC/DC.

«Born to rock», «Spit it out», «Lola» o «Stop stop» (himno sleazy donde los haya) hacen que el show pase sin que te enteres y te dejan deseoso de volver a verles en cuanto pasen de nuevo por la ciudad.

Con un descanso de unos 15 minutos para cambiar de instrumentos, salieron a escena Jolly Joker. Hay que aclarar que en esta gira no hay cabezas de cartel. Los dos grupos van alternando la apertura y el cierre de los conciertos. Esta vez, el cierre les tocaba a los valencianos, que con su sleazy rock trallero dejaron bien alto el pabellón.

Como decía antes, era la tercera vez que les veía y cada vez me sorprenden más con su show. No lo tenían fácil, ya que lo que habíamos visto con el grupo que les precedió fue muy grande, pero los Jokers estuvieron a la altura de Stop Stop, no se puede destacar un grupo sobre otro.

Y es que si el show lo basas en dos discos como «Here come the Jokers!» y «Sex, booze and tattoos» la cosa no puede ir muy mal.

Lazy Lane volvió a acreditar que es uno de los mejores cantantes que hay en la escena metálica del páis, Yannick manejo a su antojo sus guitarras (ahora es el único guitarrista de la banda, por lo menos esa noche, pero, he de decir que no se ha perdido ni un ápice de fuerza en directo) y la base rítmica compuesta por Luke al bajo y, creo recordar que Alex, a la batería hace temblar suelos.

Sonaron temas tanto de su disco debut («Sucker», «Russian Roulette» y la fantástica «Fuck it all») como de su último trabajo (entre ellas una espectacular «Hey you»). Con semejante arsenal, la diversión está asegurada, pero si encima incluyes dos versiones, una de ellas el «Rip and tear» de L.A. Guns, imaginaos el éxtasis del respetable.

Por desgracia, a poco más de mitad de show les indicaron que sólo podían tocar dos temas más y, ante la sorpresa de los presentes al hacer uno de ellos, no les dejan hacer un bis que estaba solicitando todo el público y les ponen la música de fondo. ¡¡¡Este, sin duda, no era el final soñado por Jolly Joker!!!, pero lo que vimos fue apoteósico, así que, no nos podemos quejar.

Sólo os digo, que la próxima vez que un show de similares características pase por vuestra ciudad no perdáis la oportunidad. Os dejo un vídeo de cada grupo gabado esa noche para que os hagáis una idea de lo vivido allí.

 

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