«Notas de Rock con trazas de Stoner y matices de Blues.»

Crítica escrita por Luishard

Amigos de Dioses, sabía que tarde o temprano tenía que llegar el día en que llegara a mis manos un trabajo que se alejara de mis gustos personales: Metal, Poder, Mitología… Me dejé llevar por el dicho “la fortuna favorece a los audaces” y acepté realizar esta reseña. Valiente soy me dije, espero que no me tildéis de temerario.

John Garcia, actual líder de Vista Chino y anterior de los eternos Kyuss, publicará su primer disco en solitario el próximo 1 de agosto a través de Napalm Records. Ha sido grabado en los estudios Thunder Underground, en California, junto a los productores Harper Hug y Trevor Whatever.

Con curiosidad observo la carátula tapando el nombre y lo primero que pienso es: ”podría valer para una banda de Thrash”, pero el título no me cuadra, así que sin más tardanza me acomodo y lo escucho entero, sin pausas. Sorpresón, ni Heavy, ni Metal, Ni Power, ni….tan solo Roca con mucho buen Rollo, como dirían los Barones, aderezado con arenas de sur made in USA. Los seres mitológicos que casi siempre me acompañan han desaparecido para dar paso a la piedra, el asfalto y a interminables dunas. 

En cuanto a la portada, la pista polvorienta está bien pero me pregunto que tendrá que ver el dibujo difuso de un macho cabrío, típica escenificación del Diablo en un aquelarre de las brujas de Zugarramundi, con la música del bueno de John. No sé que pensareis, pero hubiera ido mucho mejor una escena tipo del Greatest Hits de Alice Copper del ’74, un entorno urbano tipo años treinta en tonos marrones o, ¿por qué no?, una de las mías, vista desde el cielo, megalópolis de hormigón, esa pista con destino a montañas en la bruma y un motero en busca de espacio y libertad. Pienso que los caminos de los asesores de publicidad son inescrutables.

Segunda ronda de decibelios y conforme pasan las canciones me voy dejando llevar por ese ritmo cada vez menos extraño a mis oídos. Tan solo tengo recuerdos para el local “El Álamo”, en el corazón de la mítica ruta 66, Arizona. Está anocheciendo y me encuentro observando el horizonte. Sobre mi badana negra las incipientes estrellas, bajo los atributos mi querida Harley, el suave tintineo del hielo en un buen vaso de bourbon da paso a MyMind, en donde John y la melodía elegida me transportan, las guitarras suenan en crudo como si amplificaran en uno de válvulas. El bajo toma su protagonismo y nos lleva hasta  Rolling Stoned, más alegre y dinámica, son ritmos para recorrer Nueva Orleans en un descapotable Cadillac Fleetwood60 Special de 1962. La peculiar voz desplegada por John no llega hasta el 1´30. Cuando la guitarra suena sola te acaricia con un paño de terciopelo, no puedes dejar de sentirla.

Flower comienza con una de las seis cuerdas sin aditivos, hay pocos arreglos salvo en la voz. No me creo que John cante así tal cual estoy escuchando, los efectos aplicados en estudio dan como resultado lo que yo llamo “voz de astronauta”. Estaba pensando en el vocalista de Lords Of Blacks, Ronnie Romero para esta música, orgía de puntos altos garantizada, pero no se puede tener todo. Continúo con The Blvd, vaya ritmito que despliega, sentirás el cuello contonearse sin hacer caso a tus pensamientos. Esa guitarra suena acompañando sin ningún tipo de conservantes, sin duda es lo que más me ha llamado la atención de este especial trabajo. Esto no está hecho para un pabellón, sino para una sala de aforo de 150 personas y todos sentados, solo así podrás apreciar la calidad. John parece despertar en el 2´45” elevándose sobre las notas dando una señal, en esos tonos altos del estribillo va mucho mejor.

5000 Miles sigue desplegando el sentimiento macarra y urbano años sesenta, tengo que decir que el bajo es apabullante, como arropa toda la música. Entra Confusion, estamos a mitad y la verdad que no se me está haciendo largo, tiene un encanto distinto. Guitarras solas preparando a la voz, que ahora me parece más natural, más humana, pero el tema es  muy plano y homogéneo, casi cansino. His Bullets Energy sigue desplegando ese  ritmito facilón que da lugar a un suave contoneo y hasta el 1´20 “ no comienza esa voz. Demasiado tiempo, me digo, para que aparezca esa energía, dan ganas de pararse a llenar el depósito del Cadillac.

Llega Argleben, el bajo y el sonido tan especial de las guitarras continúa haciendo de las suyas, agrada mucho, pero el trabajo de John con sus cuerdas vocales me parece cada vez más artificial y eso que este tema tiene muchísima fuerza. Salta Saddleback sin que el tirón de la anterior desparezca, ese silencio momentáneo en el 1´30” con entrada de bajo es bueno, muy bueno.

All These Walls tiene para mi mucho rollo y roca, huele a goma quemada, y el “rodando fuera de control, rodando me siento mucho mejor” de los Obús golpea mi mente, te aseguro que te faltará puño que apretar. Con Her Bullets Energy llegamos al final y tengo que decir que esto está siendo una pequeña aventura. Sonidos de acústico de cuerda acarician mis sentidos, es una balada fin de disco distinta, te permite digerir todo lo que has oído hasta ahora, creo que es una buena elección.

En fin, para que os hagáis una idea general si no la tenéis aún, es el típico disco que escucharían un par de amigos del alma, de esos que se conocen desde la primera comunión, en un bar de barrio entre sonidos de billar, volutas de humo y jolgorio de dardos, degustando un buen whisky  de malta nacional.

Paso a lo que me es más difícil, puntuar estos trabajos con talento que no están cerca de mis sabores metálicos, porque si amigos, John ha destapado su tarro de las esencias y nos las ha hecho oler, llegar al notable creo que sería lo justo, 7/10. Un saludo metálico a todos.

Tracklist:

01. MyMind
02. Rolling Stoned
03. Flower
04. The Blvd
05. 5000 Miles
06. Confusion
07. His Bullets Energy
08. Argleben
09. Saddleback
10. All These Walls
11. Her Bullets Energy

Componentes:

  • John García – Cantante
  • Robby Krieger (The  Doors) – Guitarra

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