“No hay octavo malo, pero…”

Crítica escrita por Luishard

Amigos de Dioses del Metal, el cambio de década parece que no le sentó muy bien a los de la “Doncella”. El guitarrista Adrian Smith deja la banda de mutuo acuerdo en plena planificación del álbum número ocho, para lanzarse a un proyecto personal, ASAP, con el disco Silver and Gold, donde además puso la voz. Y como por arte de magia apareció en una semana para sustituirle Janick Gers, que había participado junto a Bruce Dickinson en otro devaneo en solitario, Tattooed Millionaire. No fue mal cambio, lo que se perdió en feeling de estudio se ganó en los directos.

No Prayer for the Dying se publicó con la compañía EMI el 1 de octubre de 1990, repitiendo con Martin Birch y se grabó en los Barnyard Studios (Essex, Inglaterra) entre junio y septiembre de ese año. Como siempre en ellos, el sonido es especialmente bueno. La pega de este trabajo es que tenía el aliento en el cogote de dos discos complejos y conceptuales, con temas muy trabajados, como son Somewhere in Time (1986) y Seventh Son of a Seventh Son (1988) y ahora apuestan por adelgazar las canciones con menos arreglos y virtuosismo e intentan además recuperar parte de la fuerza perdida de los primeros discos.

Sinceramente creo que se quedaron a medio camino, si no más lejos todavía. No es que piense que es un disco “malo”, sino que es tan solo una oferta que contiene tres temas buenos y el resto pasa sin pena ni gloria por el tímpano, dejándonos al terminar cierto sabor agridulce. Sí, es cierto que el gran Harris sigue ahí, la batería y Nico no pierden fuelle, hay estribillos molones….pero….

Así, exceptuando a aquellos acérrimos incombustibles de los Iron Maiden, para los cuales no hay nada regular en ninguno de sus discos, la mayoría de las melenas metaleras coinciden en que en esos casi 44 minutos de Metal no hay nada que brille con luz propia, más bien rafagazos por aquí y brillo tenue por allá en una mezcla imperfecta de sus anteriores trabajos. Vaya como ejemplos la voz de Bruce, intentando enfocarla hacia registros menos pulidos y más macarras, casi de callejón nocturno o la simpleza en general del riffeo. Atrás quedaron las mega melodías épicas e interminables a base de hachas, una de ellas cayó, la otra sobrevive.

La portada de la primera edición si mantuvo el tipo con holgura. Eddie vuelve a recuperar la melena en una briosa imagen agarrando del cuello al que sería el predicador Jimmy Swaggart, un obseso contra nuestra música y sus bandas. Este desaparecería de escena en la reedición de 1998.

Es cierto que Tailgunner abre muy Maiden, expectante, buenas guitarras, bajo presente, la melodía cortante engancha y el largo estribillo queda bien pero falta “punch”, siento que “no es lo mismo”, ni siquiera Bruce canta igual. Holy Smoke me aleja aun más de ellos, un corte rockero que solo se salva por un punteo de los buenos, pero a estas alturas de carrera me parece poco exigencia propia. Con No Prayer for the Dying ya vemos más inspiración y buen hacer, el riff melódico de inicio es loable, la voz mejora, las guitarras encandilan y el cambio de ritmo es muy resultón pero en algunos momentos le sigue faltando fuerza a todo en general, aun así creo que es el mejor corte del disco.

La tenue voz de Nicko McBrain abre con un “Ahah” Public Enema Number One, también el riffeo me convence pero hay que acostumbrarse a escuchar “otros Maiden”, puede que sea una de las debilidades de este trabajo, hay que saber “oírlo”. La aburrida Fates Warning, por no decir tediosa, solo brilla en el estribillo y da paso a The Assassin, con el que levantamos orejas para saborear otro de las pistas buenas, carrusel de melodías, llamativos pasajes de guitarras y algo de oscuridad en general, casi mística, sobre todo en el estribillo y puentes al mismo.

Run Silent Run Deep tiene el clásico galope pero muy contenido, Harris pidiendo protagonismo a tope, el solo melódico de escuela. La desenfadada Hooks in You es una de las más flojas. Seguimos con Bring Your Daughter…..to the Slaughter, recuperada por Harris del álbum en solitario de Bruce, un quiero y no puedo, gusta pero no me convence. Mother Russia pone el cierre, épica y cadenciosa, profunda para lo que nos tiene acostumbrados y cerrando muy dignamente este disco. En resumen, un álbum donde los Iron Maiden intentaron ofrecernos algo distinto. Un saludo metálico a todos.

Track List

  1. Tailgunner
  2. Holy Smoke
  3. No Prayer for the Dying
  4. Public Enema Number One
  5. Fates Warning
  6. The Assassin
  7. Run Silent Run Deep
  8. Hooks in You
  9. Bring Your Daughter…to the Slaughter
  10. Mother Russia

Formación

Bruce Dickinson – Voz
Dave Murray – Guitarra
Janick Gers – Guitarra
Steve Harris – Bajo
Nicko McBrain – Batería

Oficial

https://www.ironmaiden.com/

https://www.facebook.com/ironmaiden

https://www.youtube.com/user/ironmaiden

https://twitter.com/ironmaiden

Deja una respuesta