
«Somos herejes del rock, del flamenco, de lo oriental, incluso del rock andaluz, eso nos da libertad artística»
Escrita por Crom
¡Hola Luís! Bienvenido a Dioses del Metal Amigo, esta es la cuarta charla que tenemos, ¿preparado?
Un placer, como siempre.
Antes que nada, enhorabuena por el lanzamiento de Herejías Sonoras. Han pasado casi nueve años desde vuestro anterior disco Embrujo (2016). ¿Cómo os sentís al volver con un nuevo álbum tras tanto tiempo, y qué diferencias principales veis entre este trabajo y vuestros discos anteriores?
Muchas gracias. La verdad es que nos sentimos muy satisfechos e ilusionados con este nuevo trabajo. Ha sido un largo camino hasta conseguir la sonoridad y las composiciones que estábamos buscando.
El hecho de embarcarnos en el DVD en directo “Acústico embrujado”, donde interpretábamos nuestras canciones con instrumentos étnicos (laúd árabe, saz turco, darbukay guitarra española), nos dio una perspectiva diferente de como incorporar esos instrumentos y sonoridades a las nuevas composiciones. A eso hay que sumar la experiencia de trabajar con músicos de diferentes culturas durante tantos años. Es un trabajo valiente, más arriesgado… ¡Hereje!.
El título del disco es muy sugerente: Herejías Sonoras. ¿Por qué elegisteis ese nombre? ¿Os consideráis un poco “herejes” en lo musical por fusionar sin prejuicios géneros y culturas tan diversas en vuestra música?
Teníamos otros títulos en mente, pero se me apareció este en un sueño y pensamos que era perfecto para reflejar como es la música de Taifa.
Sin lugar a duda somos herejes del rock, del flamenco, de lo oriental, incluso del rock andaluz, pero eso nos da una libertad artística que no sería imposible de otra manera. Es algo que nos hace crecer como músicos y como artistas, que enriquece el alma.
La propuesta de Taifa siempre ha combinado rock progresivo, flamenco y música magrebí, y en este nuevo álbum sumáis además influencias orientales. ¿Cómo fue el proceso de composición para lograr que todos estos elementos tan distintos convivieran de forma natural en las canciones de Herejías Sonoras?
Fue un proceso largo, en parte por el hecho de que esperamos que las composiciones surgieran de una manera natural, sin buscarlas. No queríamos hacer de este disco un grupo de canciones sin más, queríamos que cada una contara una historia, sin temas de relleno.
Llevamos ya tiempo ensamblando estilos que parecen muy diferentes en principio, pero al final te das cuenta que tienen un nexo y un vocabulario común, sobre todo en estas músicas mediterráneas. Gracias a la experiencia, hemos llegado a conseguir que cada instrumento tenga una razón de ser dentro de cada canción.
Sabemos que el álbum se grabó entre Mallorca, Andalucía y Marruecos. ¿Por qué decidisteis grabar Herejías Sonoras en estos lugares tan diferentes y de qué manera creéis que influyó cada entorno en el sonido y la atmósfera del disco?
Llevamos desde “Alhambra” funcionando así. No es premeditado, simplemente es que los colaboradores viven en zonas diferentes. Unas veces me tengo que desplazar para grabarlos, y otras nos mandan el material y luego lo “cocinamos” en Mallorca. Pienso también que,haciéndolo así, siempre se queda algo impregnado de la magia y las características culturales del lugar de donde pertenece esa música.
En Herejías Sonoras cuentan con varias colaboraciones de lujo: violinistas andalusíes, guitarristas flamencos e incluso un teclista oriental, entre otros. ¿Cómo surgieron estas colaboraciones y qué diríais que aportaron estos músicos invitados al resultado final del álbum?
Las colaboraciones son la parte esencial que da credibilidad y autenticidad a nuestra fusión. Partiendo del respeto a las culturas que fusionamos con nuestras composiciones, hemos conseguido que esos increíbles músicos se involucren en un estilo que nada tiene que ver con el suyo, y eso no tiene precio para nosotros. Imagina lo enriquecedor que es oír cómo se trasforman nuestros temas tras pasar por sus manos.
La travesía sonora del disco inicia con “Alas de Sirena”, un tema que desde el primer segundo deja claro que no será un viaje convencional. Arranca con un potente riff eléctrico entrelazado con melodías orientales y hasta un sutil quejíoflamenco. ¿Qué nos puedes contar sobre la composición de esta canción?
Cuentan que las sirenas tenían alas, pero las perdieron por no usarlas, igual que a veces perdemos nuestros sueños por no vivirlos. Ese es el mensaje de esta canción. Fue de las últimas en componerse, pero su dinamismo nos hizo ponerla la primera. Es perfecta como carta de presentación para lo que viene detrás.
En “Celebrando la Vida” sorprendéis con un ritmo de raíces árabes fusionado con la energía del rock, y una letra vitalista que celebra las imperfecciones de la vida. ¿Cuál fue la inspiración detrás de esta canción y qué mensaje quisisteis transmitir con ella?
Andaba yo toqueteando mi saz turco y surgió ese tema, muy oriental, que supimos fusionar con unas potentes guitarras y mezclarlo al mismo tiempo con darbuka. Al estar en modo Lidio, un modo poco usual dentro del rock, nos da un sentimiento de misticismo e ilusión que también se refleja en la letra.
“Astrología Imperfecta” es uno de los temas centrales del disco y, además, el single que han lanzado con videoclip oficial. Es un medio tiempo introspectivo, de marcada influencia progresiva, que incluso cuenta con el toque flamenco de la guitarra invitada de Juan Delola. ¿Por qué la elegisteis como primer sencillo y cómo fue la experiencia de plasmar visualmente esta canción en un videoclip?
Es un tema en tono de granaina, muy profundo. Me tomé como un reto hacer el videoclip de presentación del álbum con un tema a medio tiempo y una temática compleja, cuando lo normal es elegir el tema más comercial o el más cañero. Decidimos grabar las tomas del video nosotros mismos, usando como croma unas sábanas arrugadas. Quedaron unas tomas horrorosas, y cuando pensábamos que habría que repetirlo, nuestra bailarina Sara Pons, que es una gran profesional de audiovisuales, le dio la vuelta técnicamente hablando, y lo convirtió en ese fantástico videoclip, donde se plasma a la perfección la magia y el embrujo que envuelven nuestras composiciones.
A mitad del álbum nos encontramos con baladas muy íntimas como “Inmemoriam” y “La Esencia de mi Ser”, que muestran la faceta más emotiva y reflexiva de Taifa. ¿Qué nos puedes contar sobre la historia o el sentimiento detrás de estas canciones más pausadas?
Son temas muy íntimos, tanto musicalmente como en temática. “Inmemoriam” es un homenaje a mi propia muerte. Un epitafio sonoro donde el violín de Amin Chaachoo nos deleita con lo mejor del toque andalusí. Un tema de rock con mayúsculas llevado al lenguaje de la fusión.
“La esencia de mi ser” fue compuesto como un tema de rockero, pero sentíamos que no acababa de cuajar, hasta que nuestro guitarrista Miguel Maya propuso hacer una versión más delicada solo con guitarra y voz, y entonces todo empezó a tomar forma. Es un tema muy especial, sencillo, pero no fácil de interpreta por la carga emocional que lleva consigo. Un momento de descanso en este viaje de arabescos interminables.
“El Extraño que hay en Mí” tiene algo de alma rockera con un riff oscuro y potente. La letra alude a esa lucha interior de un “yo” transformado tras recorrer mundos nuevos, culminando en un estribillo liberador. ¿Cómo surgió este tema y qué significa para ti?
Para mi es una declaración de principios, un canto a la libertad total del individuo. Opino que conserva esa actitud de rebeldía rockera, tanto por la música como por la letra. Lo gracioso esque el potente riff lo saqué tocando el laúd árabe (como se muestra en el inicio del tema), y la armonía es propia del flamenco.
“La Danzante del Espejo” destaca por su atmósfera sensual y envolvente, casi como una poesía hecha música, con percusiones de aire árabe y un violín cautivador. Háblanos un pocode esta canción.
Una noche, una chica se tomó unos hongos alucinógenos y estuvo toda la velada bailando frente a un espejo, al final se nos acercó y le comentó a nuestro guitarrista que había visto nuestras almas en el espejo y a mi sacándome un demonio. Pensamos que la anécdota se merecía una canción.
“Dos Espíritus de un Alma” parece ser toda una declaración de intenciones del álbum, con su equilibrada fusión de violines marroquíes, guitarras flamencas y base heavy rock. La letra habla de reconciliar culturas y abrazar múltiples raíces. ¿Cuál es el mensaje central que queréis transmitir con esta canción y cómo lograsteis combinar tantos elementos diversos en su sonido manteniendo la coherencia?
A veces lo más difícil es trasmitir al resto de músicos lo que uno tiene en la cabeza cuando compone, ja ja ja.
Es un claro ejemplo la fusión. Piano y guitarra flamencos, cajón, palmas, y luego una banda de rock a todo trapo, sin olvidar los violines árabes. Al final te das cuenta que esos estilos tienen un lenguaje común y todo encaja. Es una canción con una gran intensidad emocional.
“Navegantes” tiene un aire aventurero y dinámico. Es un corte más rockero donde la banda suena muy compacta, dando la sensación de que viajar no es huir sino un modo de vivir. Cuéntanos Luís qué te inspiró a componer este tema con tanta personalidad.
El título se me ocurrió por un café cerca del puerto de Tánger llamado “Los Navegantes”, donde se reúnen gente de lo más variopinta. Pensé en las aventuras y viajes emocionales que podían esconderse tras los clientes de aquel sitio, y compuse una letra llena de libertad vivencial. Como anécdota, puedo decirte que la intro fue una grabación que hice con mi móvil de una orquesta que tocaba en un campo de futbol de Chauen (Marruecos). Al oírlos fui corriendo para capturar el momento y solo pude registrar el final de la actuación.
El álbum cierra de forma muy espiritual con “Este Momento”, una pieza serena y reflexiva que concluye con la frase “No habrá un ayer ni un mañana, tan solo importa este momento”. ¿Por qué decidisteis finalizar el disco con este mensaje y qué representa esa idea para ti a nivel personal?
El mensaje se resume en una frase que es el epílogo del disco: “Soy este momento”. Recuerdo que después de una tormenta entraron unos rayos de sol por la ventada mientras componía la melodía. Me sentí parte de ese momento, y pensé que así debería siempre. Dejar el piloto automático a un lado y ser conscientes de cada instante de nuestra vida.
Fue muy divertido sustituir partes del bajo por el gembrí gnawa, instrumento que solo había tocado en mis viajes a Marruecos.
Nuestra reseña describió este trabajo como “música sin fronteras para oídos libres de prejuicios”. ¿Concebisteis Herejías Sonoras con algún concepto unificador o mensaje central en mente, algo que invite a reflexionar a los que tengan el buen gusto de escucharlo? Si no lo vendemos bien nosotros Luis, nadie lo hará jaja.
Lo cierto es que a nivel artístico casi nunca parto de una idea preconcebida, soy más de dejar que las musas hagan lo que les de la gana. Son muy herejes.
La parte positiva es que disfruto mucho de escuchar las impresiones que el público saca de mis letras. La mayoría de veces difieren totalmente de lo que me trasmiten a mí. Y es una suerte, porque eso demuestra que tienen un mensaje para cada uno, que se convierten en algo personal.
La música de Taifa rompe con muchas etiquetas tradicionales. En una escena donde a veces hay fans a veces puristas, ¿cómo está siendo la reacción del público y la crítica hacia Herejías Sonoras? ¿Os ha sorprendido conquistar a nuevos oyentes que quizá antes tenían prejuicios frente a este tipo de fusiones musicales?
Lo que nos llega es que es algo tan genuino que se necesitan varias escuchas para asimilarlo. Tras ello la sentencia es muy positiva, tanto por los oyentes como por los medios. Es el mejor trabajo de Taifa hasta el momento. La madurez de este viaje musical.
Es cierto que a veces hemos tenido que lidiar con ciertos perjuicios, vivimos en una época que hasta el rock se nutre de rígidos estereotipos, pero creo que la calidad de “Herejías sonoras” está superando esas barreras. Es un trabajo muy especial que necesita “oídos libres”.
La estética visual que acompaña al álbum (portada, arte gráfico, etc.) también suele ser importante. ¿Qué nos puedes contar sobre la portada de Herejías Sonoras y cómo conecta con la música y el concepto del disco?
Ya teníamos una portada, pero la tuvimos que desechar para que estuviera en concordancia con el título que había soñado. De casualidad, una amiga subió a las redes la foto de una máscara de demonio que había hecho. Contacté enseguida con ella y me la prestó para hacerle fotos. Es un personaje que creo concuerda con ese concepto de herejía, de rebeldía. Y también un homenaje a nuestro demonio mediterráneo, representante de las fuerzas telúricas, diferente del religioso.
Sabemos que habéis lanzado el disco también en versión inglesa bajo el título Sound Heresies. ¿Qué os motivó a grabar Herejías Sonoras en dos idiomas y cómo fue el desafío de adaptar las canciones y sus emociones al inglés?
Fue algo que intenté en “Embrujo” y que no quedó como esperaba. El fallo fue pretender que la dicción del inglés siguiera exactamente las mismas pautas melódicas y los dejes flamencos del castellano, y no funcionó.
Cuando acabé de grabar la versión en castellano de este nuevo trabajo, quise quitarme esa espina, y con la ayuda de Kali Socias y Dave Setchfield (mi bajista en la banda londinense Mr. Cheese) conseguimos traspasar con éxito las fronteras idiomáticas para con este estilo. Decir también que hemos cuidado las letras, para que mantengan el mismo mensaje en ambas versiones.
Durante la grabación del álbum en tres regiones distintas, ¿hubo alguna anécdota especial o momento memorable que puedas compartir? ¿Alguna experiencia inusual en el estudio que recuerdes con cariño y que marcara la producción de este nuevo álbum?
Excepto las baterías, hemos grabado el resto en casa. En mi caso grabé ambas versiones de las voces en verano. En una habitación con las ventanas y puerta cerradas, sin poder poner un ventilador por el ruido…empapado de sudor, me duchaba y seguía grabando. Después de repetir esa secuencia varias veces acababa grabando desnudo. No creo que influyera en el sonido, ja ja ja, pero era gracioso, …y cómodo.
Ya conté en mi libro “MaROCK” los problemas que tuvimos con un violinista en Tetuán para grabar “Embrujo”. Nos pedía un dinero no acordado después de grabar, pero al final solucionamos amistosamente el asunto. Años después insistió en que quería grabar los violines de este nuevo trabajo, yo no me fiaba mucho, pero después de tanto insistir viajé expresamente para grabárselos. No me sorprendió cuando después de llegar tarde al estudio de un amigo mío, empezó a quejarse de todo, a tirar el azúcar del té intencionadamente al suelo, para convencerme de que no quería grabar ahí porque notaba que el dueño tenía el demonio en casa. Volvió a intentar lo del pago no acordado y entonces fui yo quien le dije que no iba a grabar. Por suerte fue Amín Chaachoo (su profesor) quien lo hizo. Lo que parecía un desastre se convirtió en una suerte.
Tú, Luis, además de cantar y tocar el bajo, has aportado múltiples instrumentos étnicos en este disco. ¿Qué instrumentos tradicionales incorporaste en Herejías Sonoras y cómo fue integrarlos en las canciones de vuestro nuevo trabajo? ¿Hubo alguno que te supusiera un desafío especial a la hora de tocar o grabar?
El hecho de trabajar con músicos de otras culturas hizo que empezara a interesarme por los instrumentos que usan, y acabaran enseñándome a tocarlos. Algunas canciones las he compuesto aprovechando las características sonoras de estos, y me he atrevido a grabar el saz turco, el gembrí gnawa y el laúd árabe.
El hecho de tocar el laúd, que no tiene trastes, me facilitó grabar todo este trabajo con un bajo sin estos, dándole a la base rítmica una sonoridad más acorde con el estilo.
Si tuvieras que elegir una canción de Herejías Sonoras que consideres la más representativa del álbum, o simplemente una favorita personal, ¿cuál sería y por qué? ¿Hay algún tema que te emocione particularmente tocar en directo o que disfrutes escuchar una y otra vez?
Cuenta nuestro guitarrista que cuando grababa “La esencia de mi ser” entró en un trance sensorial. Supongo que es lo que tiene grabar en casa solo, en intimidad contigo mismo.
Por mi parte tengo un tema favorito para cada ocasión: “Inmemoriam” es hablar de mi propia muerte, algo que te hace reflexionar. “El extraño que hay en mi” es una declaración de rebeldía, “La danzante del espejo” es un encuentro con lo mágico,…etc. Es como con los hijos, todos son especiales.
Por último, ¿qué sigue para Taifa después de Herejías Sonoras? ¿Planeáis una gira para presentar estas nuevas canciones (quizá con invitados especiales sobre el escenario para recrear todos esos matices)?
Presentamos ya en exclusiva en el Carbosur rock festival de Granada y fue una sorpresa para nosotros el buen recibimiento del público para con estas nuevas composiciones.
Estamos preparando una gira por Marruecos y actuar en cuantos sitios mejor en España.
Pues nada más, ha sido un placer volver a hablar contigo, aunque sea en la distancia, te deseo lo mejor, ya lo sabes, y te dejo estas líneas para añadir lo que te apetezca y despedirla a tu manera.
El placer es mío. Agradecer tu apoyo en cada uno de los trabajos de Taifa.
Esperamos escuchéis este disco con los oídos libres, pero sobre todo con el corazón.

