«Simplemente, rock, puro y duro bien hecho, sin aditivos.»

Elisma nos traen su segundo disco. Sólo tres años contemplan a la formación gerundense, pero no nos engañemos, no son unos principiantes. Todos sus componentes tienen pedigree en esto de la música. Además de estudios musicales, tienen un background tremendo baqueteándose en grupos como The Bon Scott Band, Santiago Auserón, The Val, Alberto Cereijo y otros. 

Hecho este preámbulo, entramos a saco en lo que es este disco, y la palabra que mejor lo define es «rock and roll». Eso es lo que tiene esta nueva obra de los de Ismael. Las referencias exteriores están ahí y no creo que a ellos les preocupe que se nombre en una crónica suya a Leño, Burning, Barricada o, incluso Tequila. El disco comienza con un temazo como Fieros guerreros, que nos trae a la cabeza la primera época de Leño y, más concretamente «Este Madrid». Empezamos de maravilla. Con estas credenciales atacan un nuevo tema, Calaña, que sigue unos parámetros similares a los que gustaban mostrar en sus canciones los pamplonicas Barricada, con una letra que no deja títere con cabeza entre la clase política. Y es que esta es otra de las características del disco, sus cuidadas letras, siempre comprometidas con alguna causa y con un punto ácido de crítica social casi en general.Lo de Tequila anteriormente descrito lo explico ahora mismo. Se trata del tercer tema, de cachondo título, Torero en Finlandia, que tiene  un desarrollo instrumental desenfadado y muy alegre, siendo un rock and roll básico como acostumbraban a hacer Alejo y cía. Por lo demás, un buen tema.

La cosa se desmanda con Mundo inmundo, donde un frenético ritmo nos introduce en una espiral de rock sugerente. El viaje, con una introducción de guitarra acústica muy a lo «The battle of evermore» de Zeppelin, se trata de la única canción tranquila del disco, con un desarrollo de medio tiempo que desemboca en un buen estribillo que es la única concesión a la comercialidad del disco. Nuevamente llega una letra que dispara con flecha en Pobres con Wi-Fi (estas letras tan ácidas me recuerdan a las que suele escribir Johnny B. Nasty), un rock and roll aguerrido que vuelve a recordar a unos Barricada o a unos Suaves en su mejor momento.

He de decir que todas estas influencias, lejos de suponer un problema para el que oye el disco, son un punto a favor, ya que Elisma lo tamiza a su estilo y siempre con el toque propio de la banda. Nueva dosis de rock directo y simple con Soplas y hacer botellas y llegamos a una de las sorpresas del disco, ¡¡¡un tema instrumental!!! y vaya tema. Se agradece que hayan recuperado una tradición de los ’80, que prácticamente había desaparecido y de esta manera tan brillante, emulando a lo que Rosendo o Barón Rojo ya adelantaron en aquella bendita época. Y nos vamos acercando al final con la misma tónica general que hemos disfrutado a lo largo de todo el disco. Como colofón, nada mejor que un homenaje a los músicos muertos en «acto de servicio», La gran jam, en la que colaboran nada menos que doce guitarristas de primer nivel (entre ellos Alberto Cereijo y Fredy Fresquet) con solos encadenados que cierran el tema. Ni que decir tiene que la labor de Ismael, Alex y Rubén es en todo momento competente. En definitiva, si te gusta el rock (llámalo urbano o como quieras)  a la antigua usanza este es tu grupo.    

FORMACIÓN: 

Ismael Berengena: Guitarra y voz

Rubén Berengena: Batería y coros

Alex Morell: Bajo y coros.

TRACKLIST:
1 Fieros guerreros
2 Calaña
3 Torero en Finlandia
4 Mundo inmundo
5 El viaje
6 Pobres con WI-FI
7 Soplar y hacer botellas
8 Velocirraptor
9 La secta Ramón
10 La gran Jam

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