Calificación: 5/10 género: terror

“Resiliencia a medias tintas”

Reseña de Christian Dárchez

Japón hace varios años que perdió la corona de reyes del terror asiático, esa misma que ostentaron con pelis emblemáticas como las sagas de “Ringu” o “Ju-on: the grudge” y que consecuentemente tuvieron sus remakes americanas, “Dark water” (2002) “Kuchisake onna” (2007) basada en la famosa leyenda urbana de la mujer con la boca cortada; hay muchas mas pero con las mencionadas creo que es suficiente. Es que cuando los coreanos entraron en escena con pelis muy elaboradas e innovadoras como “A tale of two sisters” (2003)  “R-point” (2004) “The host” (2006) o “Hide and seek” (2013) y los tailandeses con pelis como “Shutter” (2004) “The ghost of mae nak” (2005) o “Laddaland” (2011); al público afín al genero del horror dejó de importarles las historias de fantasmitas resentidos y la violencia explícita que proponían los realizadores japoneses. Y mas en los tiempos modernos que el genero goza de muy buena salud tras años de estar estancado en pelis de found footages y posesiones demoniacas. Y lo cierto es que con pelis como la que hoy nos ocupa y que como es era de esperarse fue catalogada por los seguidores del culto a exageración como “una de las pelis mas aterradoras del año”, dudo mucho que alguna vez vayan a recuperar la corona.

“Dollhouse” tiene a la familia Suzuki integrada por Yoshie (Masami Nagasawa) y Tadahiko (Koji Seto) que perdieron a su hija Mae en circunstancias trágicas, siendo Yoshie la mas afectada por la culpa, donde la terapia no es suficiente para ayudarla. Cierto día Yoshie se encuentra con una muñeca antigua, con la que ella siente una extraña predilección y su esposo accede de no muy buenas maneras el consejo de su terapeuta para que Yoshie lidie con la culpa y el dolor. 6 años después con la pareja ya criando a otra hija, esta se encariña con la muñeca, en lo que no tarda en suceder extraños hechos paranormales. Con esta sencilla premisa, el director Shinobu Yaguchi elabora un thriller de horror psicológico que juega con los elementos folclóricos japoneses al mismo tiempo que lo fusiona con el drama sobre la perdida de un ser querido, la culpa, el posterior duelo y la resiliencia.

La historia la vimos miles de veces, como en la peli coreana “Mimic: no sigas las voces” (2017) , pero con la diferencia es que en el film de Yaguchi todo está mucho mas equilibrado y mejor narrado. La peli tiene muy buenas escenas de sustos que incluyen jump scares bastante efectivos donde la maldición de la muñeca juega tanto con el terror mas genérico como el psicológico. Y eso se logró gracias al buen reparto de la peli que hicieron un muy buen trabajo y hacen que uno se conecte con ellos con respecto al drama y las situaciones traumáticas que viven durante la trama. La gran contra de la peli es que pese a tener una estructura narrativa ganchera en lo que luego se va descubriendo el origen de la maldición de la muñeca, el relato de Yaguchi se vuelve extremadamente predecible, con un tercer acto y un tramo final que se alargan por lo demás, con un plot twist hiper traído de los pelos que en vistas de como venía la narración de Yaguchi resulta bastante innecesario. No voy a quemarlo para evitar el spoiler, pero con un final mas positivo hubiera sido una peli mas redonda.

Ignoro como le habrá ido en la taquilla japonesa, pero como sabemos que los nipones son gente muy rara y no me sorprende que le haya ido bien en ese campo; sin embargo lo que puedo decir a ciencia cierta es que las criticas positivas fueron por demás exageradas porque “Dollhouse” no es una peli extremadamente aterradora y mas con la fusión de géneros que propone el director nipón Yaguchi en una peli que tiene un buen comienzo y desarrollo pero que se desinfla en su tercer acto y tiene un cierre que al menos para mi no convence. No es una película mala y dentro de todo se deja ver, pero tampoco es la obra maestra y aterradora que venían anunciando en las criticas exageradas.

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