
“Juicio en vivo”
Reseña de Christian Dárchez
Solo bastó un anuncio para que, a principios de este año, se rompiera internet: Black Sabbath se reuniría por última vez, y esta vez no llamarían a otro baterista. Ozzy Osbourne, Tony Iommi y Geezer Butler contarían, ni más ni menos, con el baterista original Bill Ward para una última velada. ¿La razón? Desde el entorno de Ozzy aseguraron que él no estuvo satisfecho con el final de Black Sabbath sin la formación original, por lo que se organizó este megaevento (impulsado por Tom Morello y aprobado por Sharon), donde, además de la «reunión» de Black Sabbath, actuarían artistas como Metallica, Pantera, GN’R, Tool, Slayer y muchos más.
La alegría del público heavy fue tan inmensa que, cuando salieron a la venta las entradas, estas volaron en cuestión de horas. Nadie quería perderse la oportunidad de ver a una de las bandas pioneras del metal juntas por última vez. Pero bastó otro anuncio para que la emoción inicial se convirtiera rápidamente en indignación e insultos: pocos días después del sold-out, se aclaró que no sería una reunión propiamente dicha, sino más bien un homenaje en el que Ozzy ni siquiera cantaría las canciones completas, sino fragmentos y colaboraciones. Esto provocó una ola de críticas hacia Morello, Sharon e incluso la banda, acusándolos de estafa, ya que inicialmente se había promocionado como una reunión de Black Sabbath.
Claro que también hubo quienes se mostraron más benevolentes, argumentando que, dado el estado actual de los músicos, era obvio que no sería un concierto tradicional y que los asistentes no deberían sentirse estafados, considerando además la avanzada edad de los integrantes.
En lo personal, adoro a Black Sabbath y es la banda que más he escuchado en mi vida. Pero en este caso, no puedo ponerme del lado del fanático ciego y defender lo que hicieron aquí: entiendo que Ozzy ya no está en su mejor momento y que, después de todo lo que ha vivido, es un milagro que haya llegado a los 76 años. Sin embargo, vender el evento primero como una «reunión» y luego cambiar las condiciones cuando la gente ya había pagado una fortuna es, sencillamente, patético. Con esto, Sharon suma otra mala decisión a su historial en el manejo de la carrera de su marido.
No hace falta haber comprado entradas para darse cuenta de esto: basta con ponerse en el lugar de quienes lo hicieron para entender su enojo. Dicho esto, ya que era un tema que quería abordar, me centraré en este registro en vivo lanzado en Spotify, porque yo, al menos, prefiero quedarme con los recuerdos del grupo y revisitar material como el que hoy me ocupa.
“Day of Judgment live 1974”, es un disco en vivo de la transmisión del histórico California Jam de ese mismo año en el que compartieron cartel con gente como Electric Light Orchestra, Emerson, Lake & Palmer y Deep Purple. Pero primero hay que hacer historia de cómo se dio la cosa porque es bastante interesante como agridulce: por aquellos tiempos la gloria inglesa del metal Black Sabbath habían editado “Sabbath Bloody Sabbath”, su quinto disco editado el 1 de diciembre de 1973 en el cual abrieron paso a la expansión de sus miras musicales, pero manteniendo esa impronta potente y oscuridad “Doom” de sus inicios. Pese a algunas polémicas con su oscura portada como por ejemplo en España que según tengo entendido el régimen franquista terminó censurándola hasta 1981 y lo complicado de la gestación del disco que incluyó bloqueos creativos y cantidades ingentes de drogas, lo que llevó a Iommi a alejar al grupo de esa dinámica y encerrarse a grabar en un castillo donde se dice que se dieron extraños “hechos paranormales” como avistamiento de fantasmas; el disco fue un éxito de ventas y críticas, llegando al puesto 4 del chart inglés y al 11 del Billboard americano.
Tras dicha edición sus componentes decidieron tomarse un largo descanso del agotador proceso de gestación y grabación del disco con la idea de volver a los shows hasta fines de 1974; pero 6 meses después para sorpresa y disgusto de los fabulosos 4 de Birmingham la pareja de managers compuesta por los sátrapas Patrick Meehan y Wilf Pine amenazaron al grupo con llevarlos a juicio si no se presentaban en el California Jam y encima lo hicieron un día antes de dicho evento, ¡sin darles siquiera tiempo a ensayar ni nada!
Y así fue que Black Sabbath llegó al evento en helicóptero el 6 de abril de 1974 y ante 450.000 personas la banda aunque tocando a media máquina y casi sin ensayo previo donde hubo algún que otro pifie descargó temazos como el riff serpenteante de la gran Tomorrow’s dream, el proto Stoner del riff denso y fumón de Sweet Leaf como también algunos estrenos de su disco más reciente como lo fueron Killing yourself to live y 2 parte de Sabbra Cadabra siendo una de ellas de casi 18 minutos y otra puramente instrumental que más que tocar debieron improvisar. Luego de eso hay otras gemas como ese temazo que es Snowblind, una Iron Man en la que Iommi tocó con la guitarra desafinada y una enérgica Supernaut. Una Paranoid que además de no haber afinado la guitarra hubo algún que otro pifie y el final con una versión acelerada de Embryo/Children of the grave cierran un registro que quizás no debió haber sido el mejor show de Black Sabbath puesto que se nota que hacía tiempo no tocaban en vivo ni tampoco ensayaban y fueron totalmente obligados casi a punta de pistola tocar en esa fecha e hicieron lo que pudieron.
Tras dicho show en el California Jam, Iommi siendo más o menos el único miembro con las facultades mentales no afectadas por las drogas (bueno, el menos afectado jejeje) y que ya llevaba las riendas creativas del grupo, se hinchó las pelotas de la pareja de managers y decidió despedirlos puesto que de dicha actuación cada músico debió percibir 250.000 dólares y solo les pagaron unos míseros 1000 dólares a cada uno. Esa fue la gota que colmó el vaso. Pero lo peor vendría después cuando se dieron cuenta que todos los lujos que Meehan y Pine le había brindado a la banda (casas de campo, autos de alta gama etc.) no eran realmente suyos y lo terminaron perdiendo todo. Sin embargo, ese sentimiento de haber sido estafados les serviría de inspiración para lo que sería (al menos en mi opinión) el último gran disco de la primera era dorada de Black Sabbath. Aunque el registro dentro de todo tiene un bastante buen audio, no es la mejor versión de Black Sabbath y el algo entendible, pero tampoco es un desastre y se deja escuchar; y tanto los fans acérrimos como los más neófitos lo pueden disfrutar sin problemas.
LARGA VIDA A BLACK SABBATH!!!

Black Sabbath 1974
Ozzy Osbourne: voz
Tony Iommi: guitarra
Geezer Butler: bajo
Bill Ward: batería
Canciones
01 Tomorrow’s Dream
02 Sweet Leaf
03 Killing Yourself To Live
04 War Pigs
05 Snowblind
06 Sabbra Cadabra Pt. 1
07 Supernaut
08 Iron Man
09 Guitar Solo/Orchild
10 Sabbra Cadabra Pt. 2
11 Paranoid
12 Embryo/Children Of The Grave

