“Cuatro décadas de rock honesto y rebeldía”

Hard Rock – España

Escrita por Crom

El esperado nuevo álbum de Badana, titulado Al otro lado de las cosas, a este lado de la nada, se puso a la venta el 11 de octubre de 2024 bajo el sello The Fish Factory, disponible en formato físico (CD y vinilo, con ediciones especiales para coleccionistas) y también en todas las plataformas digitales. Se trata del sexto disco de estudio de esta mítica banda de Ibi, Alicante, que llega seis años después de su anterior lanzamiento (Irvandal, 2018) y en plena celebración de más de 40 años de trayectoria. El material fue grabado en los estudios Morganes de Castalla con la propia banda implicada en la producción junto a Isma Juan, logrando un sonido poderoso y actual que mantiene intacta la esencia clásica del grupo. Para la portada, José Antonio Vives ha creado una ilustración detallista y simbólica, en la que Badana recupera a su icónico duende “guëndo”, ahora convertido en un sabio viejo rockero en medio de un paisaje mágico. Una imagen luminosa que contrasta con la oscuridad de títulos anteriores, reflejando el carácter reflexivo y algo más positivo de este álbum. Con estos ingredientes sobre la mesa, la banda, con Luís Miguel Rico al frente, como siempre, nos invita a cruzar al otro lado de las cosas. ¿Os animáis a emprender el viaje? Vamos allá, acompañadme a redescubrir, casi un año después, este nuevo capítulo de Badana.

Vánira Delia abre el disco como una breve intro instrumental, preparando el ambiente para lo que se avecina. Enseguida irrumpe 40 y tantos, donde Badana rinde homenaje a sus “cuarenta y tantos” años de carretera con una canción sentida y épica, su particular Concierto para ellos (ya sabéis, el famoso himno de Barón Rojo) pero llevado al terreno de Badana. Miguel Rico canta con orgullo, agradeciendo a quienes les mostraron el camino, citando a los padres del rock y del metal que los inspiraron –por Dio, por Obús, por Leño, por Ñu, por los cuatro Barones…– y lo hace con un estribillo que pone los vellos de punta: «Por todo lo que fueron, por todo lo que hicieron, por todos esos sueños…» Aquí Badana muestra una de sus grandes virtudes: combinar la nostalgia y gratitud por sus héroes con la fuerza de un Hard Rock de trinchera, de riffs enérgicos y solos bien construidos. Desde el arranque, la guitarra de Miguel suena llena de vida, apoyada en una base rítmica compacta donde Rubén Gallego (bajo) y Sergio Pérez (batería) estar bien integrados en el bloque que es la banda. 

Con Traidor endurecen el tono y se ponen combativos. Es uno de los cortes más potentes del álbum, de ritmo heavy y riff machacón, muy en la línea de los Badana que todos conocemos y queremos. La voz de Miguel aquí rezuma rabia y desengaño, no estamos ante una letra amable ni una melodía complaciente; como bien dice el propio Miguel en la canción, aquí no se viene a hablar de flores ni a hacer canciones bonitas e intrascendentes. El tema destila la esencia contestataria de la banda, y a mí personalmente me engancha porque recoge esa tradición del rock español de denunciar falsedades y sacar los trapos sucios sin tapujos… Cosa que cada vez se ve menos en las bandas de ahora. La cosa se pone aún más interesante con Tiempos extraños, donde Badana une fuerzas con un invitado de lujo: El Drogas (mítico ex-Barricada). La colaboración encaja de maravilla, como era de esperar, porque la canción pide exactamente eso: una voz callejera y rasgada junto a la de Miguel para hablar de verdades incómodas. Musicalmente es un medio tiempo contundente y directo, con aires que recuerdan al rock urbano de los 80 pero sonando muy fresco. El Drogas y Miguel alternan líneas, y en el estribillo unen sus voces dándole un extra de fuerza y carisma al mensaje. «Ya no hay ni esencia ni decencia, y encima ahora los villanos son los señores»… creo que necesita poca explicación hacia quienes va dirigido. 

El nivel no solo se mantiene, sino que sube otro peldaño con Lucharé. Este fue uno de los adelantos del álbum y se ha convertido en uno de mis temas favoritos de este nuevo álbum. No es para menos, la canción es un trallazo de Heavy Rock clásico y combativo, con buenas guitarras, un doble bombo contundente y un estribillo que es todo un grito de guerra. Aquí Badana nos habla de orgullo: orgullo de ser roquero, de mantenerse fiel a unos ideales pase lo que pase, de no hincar la rodilla ante nadie. La letra parece hablar directamente a aquellos que llevamos el rock en la sangre “desde chavales con pendientes y melenas hasta ahora que peinamos canas”, recordándonos que esta lucha no acaba nunca. Además, instrumentalmente la banda brilla: hay riffs pegadizos, un bajo galopante marcando el paso y un solo de guitarra hacia el final que es puro oro (¡atentos al punteo, que Miguel sigue teniendo mucha mano para los solos!). Si “Lucharé” no te pone las pilas, revisa tu pulso porque podrías no tener sangre en las venas, jaja. Tras esta buena descarga de adrenalina, la banda nos da un respiro con Vulcano, el primero de los dos temas instrumentales del álbum. Es un medio tiempo instrumental de desarrollo muy dinámico: arranca melódico, con guitarra limpia dibujando frases sobre una base tranquila, pero va incorporando capas hasta explotar en la parte central con un potente riff pesado y una batería rompedora (¡qué buenas baquetas se marca aquí Sergio!). Me encanta cómo “Vulcano” juega con las dinámicas; incluso tiene un pasaje intermedio con un deje ligeramente progresivo y algún guiño casi jazzy hacia el final. Esto demuestra la versatilidad de Miguel como compositor, capaz de salirse un poco de la línea habitual para ofrecernos un oasis instrumental que, además de lucir su faceta más técnica, sirve para tomar aire antes de encarar la recta final del disco.

Superado ese interludio, Todo tiene un precio nos devuelve a la senda de los temas con mensaje y actitud. Esta canción arranca con un riff algo más inusual, jugando con el contratiempo, lo que le da un toque distinto en lo musical y mola. Es un tema quizás más oscuro, con cambios de ritmo marcados y guitarras que van “amueblando” cada rincón de la composición. La letra mantiene el carácter reflexivo: habla de las dificultades de la vida, de esas piedras en el camino que todos encontramos y de cómo afrontarlas sin perder la integridad. Es posible que la canción necesite un par de escuchas más para que te llegue, pero a mí me ha terminado convenciendo. Y de aquí pasamos a la balada del disco: Hasta el cielo. Se trata de un medio tiempo melódico y emotivo, adornado con teclados sutiles, que destaca no solo por ser un remanso de paz entre tanto riff contundente, sino por la presencia vocal de Aurora Beltrán (Tahúres Zurdos), quien canta a dúo con Miguel. La combinación de sus voces es sencillamente maravillosa; Aurora aporta esa sensibilidad y calidez que la caracterizan, empastando realmente bien con el timbre más “rudo” de Miguel. La letra de la canción nos habla, en clave poética, de una despedida sentida –todo apunta a que trata sobre la pérdida de un ser querido, un tema que Badana ya tocó en el pasado en canciones como “Princesa desencantada”–, pero lo hace desde un punto de vista luminoso, celebrando los recuerdos y ese amor que trasciende incluso hasta el cielo. La canción musicalmente es preciosa, con arpegios de guitarra arropando las voces y un solo emotivo hacia el final que parece llorar con la misma pena y belleza que transmite la letra. Sin duda, uno de los momentos cumbre del álbum por su carga emocional.

Para remontar el ánimo tras la balada, nada mejor que Sinvergüenza, quizá el corte más desenfadado del disco. Aquí Badana saca a relucir su faceta más gamberra con un rock and roll divertido que incluye la colaboración de Bode (de Porretas) en las voces. La canción tiene un aire festivo y canalla; de hecho, diría que musicalmente coquetea con ritmos casi de boogie rock, algo poco habitual en su repertorio. Al principio reconozco que me descolocó, porque la letra es puro desparpajo y picardía (sin llegar a lo vulgar, eso sí), con Miguel y Bode intercambiando líneas pícaras que arrancan una sonrisa. ¡Y ojo al estribillo, que es pegadizo a más no poder! Como broche final del disco llega El estanque, un cierre instrumental de corte reposado que nos toma de la mano para llevarnos de vuelta a la realidad tras el viaje sonoro. Es un tema principalmente acústico y ambiental, con melodías evocadoras de guitarra, arreglos sutiles de teclado y un aire casi de banda sonora campestre hacen de esta canción una pieza ideal para terminar el álbum en paz. 

En conclusión, Al otro lado de las cosas, a este lado de la nada es un trabajo a la altura de la historia de Badana. La banda ha logrado un buen equilibrio entre ser fieles a sus raíces y una producción moderna y potente, y el resultado son canciones que, lejos de sonar a autoparodia o repetición, se sienten frescas, inspiradas y con mucho que aportar. Hay guiños constantes a su pasado (títulos, frases y colaboraciones que conectan con su historia personal y la del rock patrio), pero también hay ganas de mirar hacia adelante con la cabeza bien alta. Luis Miguel Rico se mantiene auténtico y en plena forma creativa, y sus letras siguen teniendo esa mezcla de protesta social, y hablar de sentimientos que siempre le caracterizó, y a nivel vocal defiende cada tema con la templanza y experiencia de quien lleva cuatro décadas en la brecha. Por su parte, los nuevos compañeros de viaje, Rubén y Sergio, han encajado a la perfección, aportando solidez y frescura. Y qué decir de las colaboraciones: rodearse de iconos como El Drogas, Aurora Beltrán o Bode no solo suma atractivo, sino que encaja orgánicamente en las canciones, enriqueciendo el resultado final sin opacar la identidad del grupo. Sé que Luís tiene la espinita de no haber conseguido que Rosendo colabore en una de sus canciones, pero hay músicos a los que es difícil llegar, porque hay intermediarios que lo impiden… Pero tampoco le hace falta a él ni a Badana más colaboraciones para conseguir un buen disco que rezuma honestidad, pasión y respeto por el rock en cada nota. 

Tracklist:

  1. Vánira Delia

  2. 40 y tantos

  3. Traidor

  4. Tiempos extraños (con El Drogas)

  5. Lucharé

  6. Vulcano

  7. Todo tiene un precio

  8. Hasta el cielo (con Aurora Beltrán)

  9. Sinvergüenza (con Bode – Porretas)

  10. El estanque

Badana son:

Luis Miguel Rico – Voz y guitarra

Rubén Gallego – Bajo

Sergio Pérez – Batería

Grabado en Estudios Morganes (Castalla, Alicante) con producción de Badana junto a Isma Juan
Portada por José Antonio Vives

Colaboraciones: Enrique Villarreal “El Drogas” (voz en “Tiempos extraños”), Aurora Beltrán (voz en “Hasta el cielo”), Enrique “Bode” (voz en “Sinvergüenza”)

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