“Uno de los mejores directos que he visto en mi vida”

Mi primera vez con AC/DC se ha hecho esperar muchos años (desde 1987 que escucho rock, echar cuentas), pero ha merecido la pena de sobra. Ya imaginaba yo que la descarga de este mítico grupo estaría a la altura de su discografía y leyenda y no me han fallado. Mucha gente repite con ellos y eso es por algo, porque lo dan todo sobre el escenario y porque llevan un equipo de luces y sonido demoledor, además de contar con clásicos inmortales, sobre todo los de sus primeros discos.

Y no es que sean unos chavales precisamente, ya tienen 67 años Brian y 59 Angus, se echa de menos a Malcolm y me temo que con lo que suelen tardar en editar material nuevo, esta pueda haber sido la última oportunidad de catarlos en directo.

Los aledaños del Vicente Calderón presagiaban una gran noche, público de edades muy variadas, desde chavalines en pubertad hasta veteranos que peinan canas hace mucho, padres con hijos, etc. y es que AC/DC son rock and roll y esto amigos no tiene edad, te atrapa de por vida. Los cuernos rojos luminosos se vendían como churros, a diez pavos, era raro ver a alguien sin ellos tanto dentro como fuera del estadio.

El único pero fue que la entrada la compré por internet, como tantos miles, en el plano estábamos en grada (agotada pista enseguida) y pegados al escenario, pero no se veía al batería Chris Slade ni al sobrino de Angus. Por suerte había pantallas gigantes y una larga plataforma por la que el guitarrista colegial se paseaba con su pillería habitual. Pese a ese problema de visibilidad general del escenario, el sonido fue impresionante y el ambiente insuperable, con la parroquia totalmente volcada a estos geniales músicos. Ese sentimiento de unión que se consigue en contadas ocasiones y que hace que las 65 mil personas sean una, rebosando alegría y devoción al quinteto.

Angus lució el traje de colegial azul, pero conforme avanzaba se iba despojando de su vestimenta, para acabar con el torso desnudo y sudando la gota gorda, no para de moverse y aunque ya no es un chaval, su espíritu sí lo es.

El repertorio es prácticamente el mismo de siempre y se extiende durante dos horas (aunque la sensación es que son diez minutos por lo bien que te lo pasas), incluyendo tres temas de su último “Rock Or Bust”, el tema título, “Play Ball” y “Baptism By Fire” fueron las elegidas. Por supuesto no faltaron hits de su mejor obra para mi “Back In Black” como “Hells Bells” con esas campanas gigantes, “Shoot To Thrill” (espectacular) “You Shook Me All Night Long”, el tema título y “Have A Drink On Me” que sonó de lujo. Tampoco faltaron “T.N.T”, “High Voltaje”, “Sin City”, “Shot Down In Flames” (para mí de las mejores de su carrera), “Let There Be Rock” con un solazo bien sudoroso de Angus demostrando su calidad, “Whole Lotta Rosie” con el muñeco hinchable de la mujer pasada de kilos y en ropa sexy detrás de la batería o la mítica e imprescindible “Highway To Hell” que me puso los pelos de punta. La maravillosa y adictiva “Thunderstruck” volvió más loca todavía a la peña y es que es descomunal.  El poder de la electricidad quedó bien palpable con las bestiales “Hell Ain’t A Bad Place To Be” y con “Dirty Deeds Done Dirt Cheap” dos pelotazos estratosféricos. El final con los cañonazos de “For Those About To Rock (We Salute You) fue memorable y puso el broche de oro a una velada mágica y de puro hard rock. Juegos de luces, fuegos artificiales, sonido nítido y potentísimo, uff… para fliparlo.

Me hubiera gustado catar algo del “Fly On The Wall” en vez de “Rock And Roll Train” como un “Sink The Pink” por ejemplo, pero tampoco descargaron otra de mis favoritas la enorme “Heatseeker” que se quedó fuera hace ya años de su repertorio.  De todos modos te pueden tocar seis horas de alto nivel sin repetir un tema y ¡¡es que tienen tanto y tan bueno donde elegir!!

AC/DC en vena, nada más y nada menos, todo un espectáculo inolvidable que se graba a fuego en tu memoria metalera, hay que verlos, sí o sí al menos una vez en la vida. Ya están mayores,  tienen menos pelo y más arrugas (el tiempo pasa para todos), pero también más energía y tablas que la mayoría de grupos que he podido ver en directo (y os aseguro que no son pocos), esto son palabras mayores, ahora entiendo bien la leyenda. ¡¡AC/DC FOREVER!!

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