
«Metal con mucha personalidad y sonido propio»
Crónica y fotos por PolMetalhead
El pasado 25 de octubre, la sala Wolf de Barcelona acogió una velada en la que el metal progresivo y las sonoridades orientales fueron los grandes protagonistas. Los tunecinos Myrath, una de las formaciones más singulares del panorama actual gracias a su particular fusión de melodías árabes, contundencia y virtuosismo instrumental, regresaban a la Ciudad Condal para presentar su espectáculo ante un público dispuesto a dejarse llevar por su universo musical.
La velada contaba además con la participación de los húngaros Roses of Thieves, encargados de abrir la noche con una propuesta muy diferente, marcada por la combinación de metal melódico, elementos folk y un espíritu festivo que prometía poner a bailar a los asistentes.
Roses of Thieves
La velada arrancaba con los húngaros Roses of Thieves, una formación que combina el metal sinfónico con elementos del folk más festivo y que, desde los primeros compases, dejó claro que su principal objetivo era hacer disfrutar al público.
Su propuesta musical me recordó a una curiosa combinación entre Within Temptation y Korpiklaani, mezclando melodías de corte sinfónico con ritmos bailables y una instrumentación en la que destacaban especialmente el acordeón de Dominik Hristov-Todorov y el bajo de cinco cuerdas de Patrik Sütöri.
Sin embargo, buena parte del protagonismo recayó sobre su vocalista, Ivett Dudás, que apareció con una característica máscara y no dejó de moverse durante prácticamente toda la actuación. Su energía fue uno de los elementos más destacados del concierto, bailando constantemente y animando a los asistentes a participar con palmas y movimientos de brazos.
El concierto estuvo marcado por ese ambiente festivo, especialmente durante su particular versión de Boys (Summertime Love), el conocido éxito de Sabrina Salerno, que consiguió que buena parte de la sala se sumara a la fiesta cantando su archiconocido estribillo «boys, boys, boys» y moviendo los brazos.
Musicalmente, uno de los momentos que más disfruté llegó con Now You’re On, una auténtica descarga de energía que invitaba a mover la cabeza sin descanso y que demostró que, detrás de su propuesta desenfadada, también había espacio para composiciones considerablemente contundentes.
Por su parte, Taste of Freedom me pareció una de las mejores canciones de toda la actuación desde un punto de vista estrictamente musical. Alejándose ligeramente de la vertiente más festiva del grupo, ofreció una composición más elaborada que permitió apreciar mejor las posibilidades de su particular combinación de estilos.
También hubo tiempo para descubrir material inédito con The Last Thing, una composición que todavía no había sido publicada y que apuntaba hacia una dirección todavía más festiva y cercana al folk. Una propuesta que encajó perfectamente con el espíritu de la actuación y que consiguió mantener al público completamente involucrado.
En definitiva, Roses of Thieves ofrecieron una actuación entretenida, dinámica y cargada de energía. Quizás su propuesta no sea especialmente revolucionaria dentro del género, pero su capacidad para conectar con el público y, especialmente, la actitud de Ivett Dudás sobre el escenario hicieron que su paso por Barcelona resultara una agradable sorpresa.
Myrath
Llegaba el turno de los grandes protagonistas de la noche, los tunecinos Myrath, una de las formaciones más interesantes del metal progresivo contemporáneo gracias a su particular combinación de sonidos orientales, melodías envolventes y una instrumentación de enorme calidad.

La banda visitaba Barcelona dentro de su gira Wilderness of Mirrors, presentando nuevas composiciones y recuperando algunos de los temas más representativos de su trayectoria.
Tras la introducción de The Funeral, Myrath arrancaron con Born to Survive y Dance, dejando patente desde los primeros minutos la calidad de una formación en la que sobresalían dos músicos por encima de todo: el guitarrista Malek Ben Arbia, una auténtica bestia con el instrumento, y el vocalista Zaher Zorgati, que ofreció una interpretación fenomenal durante toda la velada.
La combinación entre ambos constituye uno de los principales atractivos del grupo. Mientras las guitarras aportaban la contundencia y el virtuosismo propios del metal progresivo, la voz de Zaher conseguía transmitir una sensibilidad muy particular, encajando perfectamente con esas melodías de inspiración oriental que tanto caracterizan a los tunecinos.
Uno de los primeros momentos especiales llegó con Until the End, cuando Ivett Dudás, vocalista de Roses of Thieves, regresó al escenario para compartir las voces con Zaher Zorgati. La colaboración añadió un atractivo especial a una composición que ya destaca por su riqueza melódica y que en disco cuenta con la colaboración de la gran Elize Ryd de Amaranthe.
Poco después llegaría The Clown, para mí el mejor tema de este primer tramo del concierto y uno de los más contundentes de la noche. Su fuerza instrumental contrastó con las composiciones anteriores y permitió apreciar la faceta más heavy del grupo. También la usarían para reivindicar la importancia del arte y de los artistas en nuestras vidas.
Tras Through the Seasons, llegaba Tales of the Sands, uno de esos temas que permiten comprender perfectamente la identidad musical de Myrath. Aquí me gustaría destacar especialmente el trabajo al bajo de Anis Jouini, que tuvo una presencia muy interesante dentro de una composición marcada por sus características melodías orientales.
El concierto continuó con Merciless Times, manteniendo el equilibrio entre contundencia y sofisticación instrumental que caracteriza a la banda. También merece una mención especial el trabajo de Kévin Codfert a los teclados, no solamente por sus aportaciones instrumentales, sino por unas segundas voces que enriquecieron notablemente las interpretaciones durante toda la actuación.
Con Still the Dawn Will Come, los sonidos árabes volvieron a adquirir un protagonismo muy marcado desde la introducción, creando una atmósfera envolvente que nos transportaba directamente al universo musical de los tunecinos.

El repertorio siguió avanzando con Edge of the Night, No Holding Back y Breathing Near the Roar, tres temas que permitieron seguir disfrutando de las diferentes facetas musicales del grupo antes de entrar en uno de los tramos más emotivos de la velada.
Y es que Soul of My Soul fue, sin lugar a dudas, uno de los momentos más especiales de todo el concierto. La interpretación de Zaher Zorgati estuvo cargada de una sensibilidad extraordinaria, hasta el punto de conseguir emocionarme profundamente y hacer que se me escaparan algunas lágrimas. Son esos instantes en los que la música consigue transmitir muchísimo más allá de la técnica y que justifican por sí solos la asistencia a un concierto.
Pero todavía quedaba por llegar mi canción favorita de Myrath y, en consecuencia, el momento que más esperaba de toda la noche: Endure the Silence.
Su interpretación fue sencillamente maravillosa. La combinación de melodías orientales, contundencia instrumental y una interpretación vocal llena de sentimiento consiguió crear el que, para mí, fue el mejor momento de toda la actuación. Una de esas canciones que en directo adquieren una dimensión todavía mayor y que me reafirmó en el enorme cariño que siento por esta banda.
Tras un breve descanso, la banda regresó con Les Enfants du Soleil, cuya introducción estuvo protagonizada por un coro infantil pregrabado que aportaba una atmósfera especialmente emotiva. Las voces de los niños volvieron a aparecer hacia el final de la composición, reforzando ese carácter casi cinematográfico que caracteriza a buena parte de la música del grupo.
Finalmente, Believer fue la encargada de poner el broche de oro a una velada en la que Myrath volvieron a demostrar por qué se han convertido en una formación tan especial dentro del metal progresivo. Una combinación de virtuosismo, sensibilidad y personalidad que resulta difícil encontrar en otras bandas del género.

