«La evolución llevada a su máximo esplendor»

Reseña por PolMetalhead

La formación ucraniana Stoned Jesus regresa apenas un año después de publicar Songs to Sun (2025) con Songs to Moon, su séptimo trabajo de estudio y segundo capítulo de una ambiciosa trilogía que tiene previsto concluir en 2027 con Songs to Earth. Publicado a través de Season of Mist, este nuevo lanzamiento vuelve a demostrar que la banda liderada por Igor Sydorenko hace tiempo que trascendió el sonido clásico del stoner rock, explorando territorios que abarcan desde el doom y la psicodelia hasta el rock progresivo, el grunge y el post-metal.

Si su anterior trabajo representaba una vertiente más luminosa de su propuesta, Songs to Moon se adentra en terrenos considerablemente más oscuros e introspectivos. Nos encontramos ante un disco de carácter contemplativo, dominado por ritmos pausados y una atmósfera de oscuridad penetrante que envuelve buena parte de sus composiciones. Lejos de apostar constantemente por una contundencia inmediata, Stoned Jesus desarrollan sus canciones con paciencia, construyendo pasajes que van ganando intensidad hasta alcanzar momentos culminantes donde confluyen la potencia instrumental, la claridad musical y una notable complejidad compositiva. En este planteamiento, los coros adquieren especial importancia, reforzando tanto la dimensión melódica como la emocional del conjunto.

El álbum arranca con Under the Skin, una de las composiciones más oscuras y poderosas que Stoned Jesus han firmado hasta la fecha. Desde sus primeros instantes, la banda apuesta por unas guitarras pesadas y una contundencia que acerca su sonido al post-metal, especialmente gracias a la presencia de voces desgarradas que contrastan con las melodías limpias de Igor Sydorenko. Los riffs adquieren una densidad considerable, aunque el grupo encuentra espacio para desarrollar pasajes más atmosféricos que aportan variedad a la composición. El contraste entre ambas vertientes vocales se convierte en uno de los principales atractivos de una apertura que deja claras las intenciones del disco, combinando una notable agresividad con una construcción musical más elaborada que, por momentos, nos acerca a la oscuridad y crudeza de bandas como Acid Bath. Con Velvet llega un cambio de registro bastante evidente, aunque sin abandonar completamente la pesadez instrumental. La composición se mueve alrededor de un ritmo más pausado, con guitarras cargadas de distorsión y una atmósfera melancólica que recuerda por momentos al rock alternativo de los años noventa, evocando a bandas como Alice in Chains, Soundgarden o The Smashing Pumpkins. La voz de Sydorenko adquiere un mayor protagonismo, especialmente en un estribillo melódico que se presenta como uno de los grandes ganchos del álbum y una de sus composiciones más accesibles. La combinación de una base instrumental densa con unas líneas vocales mucho más melódicas permite a la banda encontrar un equilibrio entre su sonido más clásico y su evidente evolución musical.

El tercer corte, ZYX, continúa alejándose de la contundencia inicial y apuesta por una construcción más progresiva. Las guitarras acústicas y los pasajes de mayor tranquilidad dominan buena parte del tema, generando un ambiente introspectivo que prepara el terreno para una nueva transformación sonora. Sin embargo, la composición no permanece estática, sino que va incorporando guitarras distorsionadas que incrementan progresivamente la intensidad instrumental, dando lugar a un desarrollo que contrasta con la serenidad de sus primeros compases. Resulta especialmente curiosa la incorporación de unas percusiones que recuerdan al sonido de unas maracas, aportando un matiz diferente que contrasta frontalmente con la contundencia que caracterizaba el comienzo del trabajo. Llegamos entonces a Syzygy, una composición especialmente significativa dentro del concepto del álbum. Situada exactamente en el centro de Songs to Moon y concebida como eje de la trilogía, representa además la primera pieza completamente instrumental incluida en uno de sus discos de estudio. La banda se sumerge aquí en terrenos psicodélicos y progresivos, con guitarras limpias, un ambiente de carácter casi onírico y un desarrollo instrumental que apuesta por la sutileza antes que por la contundencia. La participación de Reine Fiske, guitarrista de Dungen, aporta un solo que contribuye al carácter evocador de la composición. Su propio título hace referencia a la alineación de tres cuerpos celestes, una elección que conecta directamente con el concepto de los tres álbumes. La ausencia de voces permite que las diferentes capas instrumentales adquieran todo el protagonismo, reforzando la naturaleza atmosférica del trabajo. Nos encontramos, en definitiva, ante una calma casi apacible que precede a la tormenta que nos espera en la segunda mitad del disco.

La oscuridad regresa con Jackal, probablemente una de las composiciones más ambiciosas y difíciles de encasillar del álbum. Sus casi siete minutos permiten a Stoned Jesus desarrollar una estructura que combina pasajes de rock progresivo con guitarras pesadas, ambientes inquietantes y ciertos matices cercanos al jazz. La canción comienza con una delicadeza casi propia de una balada, dando continuidad a la atmósfera de su predecesora, pero pronto termina explotando en un ritmo rompecuellos que acelera progresivamente mientras escuchamos un discurso de fondo. La intensidad y la emoción crecen a medida que la instrumentación adquiere mayor complejidad, dando lugar a uno de los desarrollos más estimulantes del trabajo. La interpretación vocal también experimenta una transformación interesante, alternando líneas melódicas con fragmentos prácticamente recitados que contribuyen a reforzar su carácter inquietante. Poco a poco regresamos a ese mundo de sueños que había dominado los pasajes anteriores, aunque esta vez desde una perspectiva mucho más pesadillesca, donde la voz de Igor Sydorenko adquiere matices perturbadores, respaldada por una instrumentación sencillamente sublime. Todo ello convierte a Jackal en un auténtico ejercicio de experimentación musical, donde la oscuridad y la contundencia conviven con una sorprendente claridad instrumental.

Con Window in My Room entramos en la recta final del álbum y nos encontramos con su composición más extensa, superando los ocho minutos de duración. El protagonismo de las guitarras acústicas y las melodías introspectivas marca buena parte de una pieza que recupera ciertas influencias del rock clásico y progresivo de los años setenta. Las referencias a bandas como Yes o Pink Floyd resultan comprensibles por el tratamiento de las atmósferas y la manera en que se desarrollan sus diferentes secciones. Frente a la inquietud transmitida por Jackal, esta canción introduce una sensación de mayor serenidad, sin renunciar completamente a los momentos de intensidad instrumental. Por momentos, esa combinación me lleva a recordar composiciones como Comfortably Numb o Breathe (In the Air) de Pink Floyd, donde las melodías y la claridad musical sostienen una atmósfera cargada de tristeza y serenidad. Su desarrollo pausado permite que las melodías respiren y que los cambios de dinámica adquieran una mayor relevancia, convirtiendo la paciencia compositiva en uno de sus principales recursos. La desnudez de algunos pasajes de guitarra y voz aporta, además, un contraste interesante respecto a otras composiciones instrumentalmente más ambiciosas, pero que no siempre consiguen establecer una conexión emocional tan profunda como la que encontramos aquí. Finalmente, One More Empty Day pone el punto final al trabajo de una manera mucho más desnuda de lo que podría esperarse después de su contundente comienzo. La instrumentación queda reducida prácticamente a la voz de Igor Sydorenko y una guitarra acústica, dejando todo el peso emocional en la interpretación y en la propia composición. Los sonidos ambientales de una ciudad que aparecen al comienzo y al final contribuyen a reforzar esa sensación de intimidad. Se trata de un cierre deliberadamente minimalista que completa la evolución iniciada con Under the Skin, pasando de la saturación instrumental y vocal a una expresión mucho más vulnerable. Después de los desarrollos progresivos y los momentos de gran intensidad que encontramos a lo largo del disco, esta despedida adquiere un significado especial gracias a su sencillez.

Songs to Moon representa un nuevo paso en la evolución musical de Stoned Jesus, una banda que continúa demostrando que sus inquietudes creativas van mucho más allá del stoner rock con el que comenzó a darse a conocer. Su combinación de metal progresivo, psicodelia, doom y rock alternativo permite construir un álbum variado, pero con un hilo conductor reconocible. El carácter contemplativo de sus composiciones, la oscuridad que impregna sus atmósferas y la capacidad de desarrollar pasajes de creciente intensidad constituyen algunos de los elementos que definen este nuevo trabajo.

Especialmente interesante resulta la manera en que la formación consigue combinar momentos de gran potencia instrumental con una claridad musical que permite apreciar los diferentes matices de sus composiciones. Los coros, las melodías y los contrastes entre las secciones más pausadas y los desarrollos de mayor complejidad enriquecen una propuesta que apuesta por la construcción progresiva antes que por la inmediatez. Todo ello desemboca en un desenlace mucho más íntimo, demostrando que la intensidad emocional no siempre necesita estar acompañada de una instrumentación contundente. Nos encontramos, en definitiva, ante una obra cuyo principal nexo de unión es la melancolía, expresada inicialmente a través de la rabia y la potencia para transformarse poco a poco en una sensación de abstracción, vulnerabilidad y dolor.

Con Songs to Earth previsto para 2027, Stoned Jesus dejan planteado un desenlace que promete completar una de las etapas más ambiciosas de su trayectoria.

Miembros de la banda:

Formación que grabó el disco:

Igor Sydorenko – Voz, guitarra, bajo y teclados

Andrew Rodin – Bajo y coros

Yurii Ciel – Batería y coros

Músico invitado:

Reine Fiske – Guitarra en Syzygy

 

Tracklist:

Under the Skin

Velvet

ZYX

Syzygy

Jackal

Window in My Room

One More Empty Day

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